Alzheimer

El Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa, avanza a un ritmo imparable, de tal forma que en 2050 habrá 135 millones de casos en el ámbito mundial.

El Alzheimer se perfila como la enfermedad del olvido. Es un síndrome que trae consigo el menoscabo de la memoria, el comportamiento, el intelecto y la capacidad para desarrollar las tareas cotidianas.

En el mundo entero se registran 47 millones de personas con demencia. Es más, cada año la cifra se expande: aparecen 9,9 millones de nuevos casos. En este contexto, la enfermedad de Alzheimer es el motivo más común de demencia. Monopoliza entre un 60 y un 70 % de los casos.

Aunque en su mayoría afecta a personas de edad avanzada, cada vez son más los enfermos jóvenes. Así, menos del 1 % de los pacientes de Alzheimer la desarrollan a edad temprana. Este se da en personas menores de 65 años y tiene como causa rasgos hereditarios.

Considerado como el mayor problema de salud de una generación, la perspectiva no es halagüeña. La progresión es al aumento. De esta manera, en 2050 se espera que los casos se sitúen en los 135 millones. Un problema de salud que se extiende sin cesar.

En este ámbito, cada día se diagnostican miles de nuevos enfermos de Alzheimer en el mundo. Se trata de una enfermedad cuyos efectos son devastadores. De momento, sin curación. La escasez de tratamientos efectivos junto al aumento de la esperanza de vida la convierten en la enfermedad de nuestro siglo. La medicina tiene mucho camino por recorrer para erradicarla.

Síntomas del Alzheimer

Síntomas del Alzheimer

Con anterioridad a la pérdida de la memoria, se producen en el cerebro cambios microscópicos.

Las neuronas del cerebro funcionan como pequeñas factorías. Cada una se conecta con muchas otras para producir redes de comunicación. Aparte de las células nerviosas, el cerebro está integrado por células especializadas para nutrir y apoyar a otras.

Algo no funciona en el engranaje cerebral

Estas necesitan suministros, generan energía, conforman equipos y se deshacen de los residuos. Asimismo, tratan y almacenan datos y los transmiten a otras células. Mantener la máquina cerebral a punto requiere coordinación, así como elevadas dosis de combustible y oxígeno.

Los científicos manejan una hipótesis: la enfermedad de Alzheimer impide que alguna de las partes de la fábrica de una célula funcione bien. No saben a ciencia cierta dónde comienzan los problemas. Aun así, al igual que en una auténtica fábrica, se producen atascos y averías que causan problemas a otras áreas.

De este modo, a medida que progresa el daño, las células pierden su capacidad de desarrollar tareas y, eventualmente, fenecen.

La muerte de las células nerviosas incide en la degradación de la memoria, cambios en la personalidad y problemas para desempeñar las tareas diarias.

La degeneración de la memoria

Uno de los signos más habituales del Alzheimer, en especial en los primeros estadios, es olvidar información recientemente aprendida. Asimismo, también se desconocen fechas o eventos importantes.

En este sentido, se solicitan los mismos datos repetidamente y se depende de dispositivos electrónicos o notas para suplantar este fallo en la memoria. En muchos casos se requiere la ayuda de un familiar para realizar las cosas que la persona hacía antes de forma independiente.

Olvidarse frecuentemente de nombres o citas y acordarse de ellos después es una señal de que el Alzheimer está campando a sus anchas.

Proyectar y resolver problemas

Algunas personas se ven afectadas en su capacidad para planificar o trabajar con números. Así, pueden tener problemas para seguir una receta que antes seguían al dedillo o administrar las cuentas mensuales.

También pueden presentar problemas de concentración y experimentar mayor lentitud que antes.

Dificultad en las actividades

A las personas aquejadas por Alzheimer les resulta difícil completar las tareas cotidianas. A veces, se registran dificultades para llegar a un lugar determinado conocido.

Desubicación de tiempo o lugar

La desubicación es uno de los síntomas del Alzheimer
Los pacientes con Alzheimer viven en una realidad diferente.

Las personas con Alzheimer se sienten, a menudo, desubicadas. Olvidan fechas, estaciones y el transcurso del tiempo.

Es posible que no logren recordar dónde están y cómo llegaron allí.

Compresión de imágenes visuales, otra desventaja

Los problemas visuales suelen aparecer en personas con enfermedad de Alzheimer. Así, pueden presentar dificultades para leer, discriminar distancias y determinar color y contraste.

Inconvenientes con el lenguaje

Seguir o participar en una conversación es otro problema de las personas con Alzheimer. Es posible que, en medio de un diálogo, no sepan cómo continuar.

Puede ser que luchen por encontrar la palabra correcta o que llamen cosas por un nombre incorrecto.

Colocación de objetos en un lugar equivocado

Pérdidas o colocación de cosas en un lugar que no es el que les corresponde son síntomas de la enfermedad del siglo. Con el tiempo, puede que acusen a personas de su entorno de robarles.

Disminución del buen juicio

Este hecho radica en que experimentan cambios en el juicio y en la toma de decisiones. Esto les afecta notablemente, ya que son capaces de regalar o prestar grandes cantidades de dinero.

Pérdida de iniciativa

Asimismo, la pérdida o ausencia de decisión para emprender tareas laborales o de ocio y tiempo libre puede causarles estragos. Se da, igualmente, un efecto de evitación considerable en las actividades sociales.

Versatilidad en el humor

El humor y los rasgos de personalidad característicos de las personas con Alzheimer pueden cambiar. Así, pueden convertirse en individuos temerosos, confundidos, deprimidos o ansiosos.

Técnicas para la estimulación mental

Estimulación mental para combatir el alzheimer

Una de las principales consecuencias de la enfermedad de Alzheimer es la pérdida de las funciones cognitivas. Por ello, es necesario estimularlas para retrasar el deterioro y favorecer el tratamiento.

Se pueden hacer desde casa y gracias a estas técnicas se logran mantener las capacidades mentales, mejorar el rendimiento cognitivo y ganar en autonomía en la vida cotidiana.

Ejercitar la memoria

El trabajo está encaminado a mejorar la memoria reciente y los recuerdos del pasado más remoto. Estos ejercicios pasan por:

  • Repetir números o palabras para trabajar la memoria inmediata.
  • Juegos de memoria con tablas de imágenes diferentes.
  • Juegos de memorización de palabras o frases.
  • Ejercicios para rememorar acontecimientos o noticias.
  • Recordar hechos cotidianos.
  • Apoyarse en material verbal y visual, como frases hechas, para que el enfermo se traslade a sus recuerdos más lejanos.

Estimular la orientación

El objetivo es que la persona mejore su conocimiento sobre el espacio y el tiempo en el que se desenvuelve, así como datos sobre la propia persona.

En cuanto a la orientación temporal, le podemos hacer preguntas sobre el día, mes, año y estación en la que nos encontramos.

Sobre la espacial, podemos centrarnos en el barrio, ciudad o casa en la que nos ubicamos.

La personal radica en preguntarle por su nombre, fecha de nacimiento o incluso si está casado o casada.

Optimizar la capacidad verbal

Este campo comprende tanto el lenguaje verbal como el escrito, que se pueden labrar a través de las siguientes técnicas:

  • Descripción de situaciones, hechos, láminas o imágenes.
  • Dictados, copias y descripciones, centrándose en palabras y sílabas.
  • Completar familias de palabras y asociación de vocablos
  • Repetición de letras, sílabas, frases o números.
  • Denominación de los objetos y las personas cotidianas, como los que se encuentran en la estancia, los familiares o la comida que hay sobre la mesa.

¿Cómo convivir con una persona con Alzheimer?

Para vivir con una persona con demencia, en concreto, con Alzheimer, es preciso estar preparado y sacar a relucir determinadas actitudes.

La primera virtud que has de trabajar es la paciencia. Esta ha de ser infinita en el trato con el enfermo, ya que será probada día sí, día también.

El tiempo, en este caso, no lo cura todo. Así que se tendrá que mantener vigilado todo: cocina, gas, dinero e higiene, entre otras cosas. Y más conforme transcurre el tiempo y la enfermedad avanza.

La persona cuidadora ha de contar con un espacio propio donde poder descansar y guardar sus cosas para que estén a buen recaudo.

Buscar apoyo es imprescindible, ya que las personas del entorno del enfermo pueden sufrir estrés a causa de presiones emocionales, físicas y económicas. Puede ser una persona de confianza, que eche una mano o apoye en caso de que sea necesario.

Ha de tenerse en cuenta que cuando una persona enferma de Alzheimer defiende su postura, lo hace de forma acérrima y no admite otras versiones. Dado que su realidad es ajena a la del resto del mundo, nunca reconocerá tu punto de vista, así que no ha de insistirse para evitar el desgaste.

Darle la razón es otra de las claves. Puede evitar muchos quebraderos de cabeza.

Es imprescindible recordar que la persona con Alzheimer no es la misma que antes. Rememoremos que su carácter ha variado considerablemente. Este hecho convierte en imprescindibles unas buenas dosis de aceptación y cariño.

La alimentación, clave para prevenir la enfermedad

Alimentación para combatir el Alzheimer

Conforme a las investigaciones recientes, una dieta saludable para el cerebro es la que reduce el riesgo de diabetes y enfermedad cardiaca. Reducir las comidas altas en grasa y colesterol es esencial.

Igual que el corazón, el cerebro necesita nutrientes para su correcto funcionamiento: azúcar y proteínas. Se pueden integrar en la dieta los siguientes ingredientes:

  • Frutas y verduras de color oscuro, que tienen un alto contenido de antioxidantes.
  • Pescado azul o de agua fría, con altos niveles de omega-3.
  • Frutos secos.

La enfermedad de nuestro siglo avanza a un ritmo imparable. Actualmente, el Alzheimer encabeza el centro de la investigación biomédica. Sin embargo, son esenciales las medidas preventivas y el apoyo al enfermo a través de un tratamiento tanto en el hogar com fuera de él.


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