Alzheimer
Tabla de contenidos
- Factores de riesgo
- 1.Síntomas del Alzheimer
- Algo no funciona en el engranaje cerebral
- La degeneración de la memoria
- Proyectar y resolver problemas
- Dificultad en las actividades
- Desubicación de tiempo o lugar
- Comprensión de imágenes visuales, otra dificultad
- Inconvenientes con el lenguaje
- Colocación de objetos en un lugar equivocado
- Disminución del buen juicio
- Pérdida de iniciativa
- Versatilidad en el humor
- 2.Evaluación y diagnóstico
- 3.Técnicas para la estimulación mental
- Ejercitar la memoria
- Estimular la orientación
- Optimizar la capacidad verbal
- 4.Tratamiento farmacológico
- Inhibidores de la colinesterasa
- Memantina
- Anticuerpos anti-amiloide
- 5.¿Cómo convivir con una persona con Alzheimer?
- 6.La alimentación, clave para prevenir la enfermedad
- La dieta MIND
- 7.Referencias
El Alzheimer se perfila como la enfermedad del olvido. Es un síndrome que trae consigo el menoscabo de la memoria, el comportamiento, el intelecto y la capacidad para desarrollar las tareas cotidianas.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo se registran más de 55 millones de personas con demencia, y cada año aparecen cerca de 10 millones de nuevos casos. En este contexto, la enfermedad de Alzheimer es el motivo más común de demencia. Monopoliza entre un 60 y un 70 % de los casos.
Aunque en su mayoría afecta a personas de edad avanzada, cada vez son más los enfermos jóvenes. Así, menos del 1 % de los pacientes de Alzheimer la desarrollan a edad temprana. Este se da en personas menores de 65 años y tiene como causa rasgos hereditarios.
Considerado como el mayor problema de salud de una generación, la perspectiva no es halagüeña. La progresión es al aumento. De esta manera, en 2050 se espera que los casos alcancen los 139 millones. Un problema de salud que se extiende sin cesar.
En este ámbito, cada día se diagnostican miles de nuevos enfermos de Alzheimer en el mundo. Se trata de una enfermedad cuyos efectos son devastadores. De momento, sin curación. La escasez de tratamientos efectivos junto al aumento de la esperanza de vida la convierten en uno de los mayores retos sanitarios del siglo XXI. La medicina tiene mucho camino por recorrer para erradicarla.
Factores de riesgo
Existen diversos factores que aumentan la probabilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer:
- Edad: es el principal factor de riesgo. La incidencia se duplica aproximadamente cada cinco años a partir de los 65.
- Genética: la variante del gen APOE4 (apolipoproteína E4) incrementa significativamente el riesgo. Las formas familiares de inicio precoz se asocian a mutaciones en los genes APP, PSEN1 y PSEN2.
- Factores cardiovasculares: la hipertensión, la hipercolesterolemia y la obesidad en la mediana edad se asocian a un mayor riesgo de demencia.
- Diabetes tipo 2: la resistencia a la insulina y la hiperglucemia crónica se han vinculado con un riesgo elevado de Alzheimer.
- Sedentarismo: la falta de actividad física regular constituye un factor de riesgo modificable relevante.
- Bajo nivel educativo y escasa actividad cognitiva: la reserva cognitiva puede retrasar la aparición de los síntomas.
La Comisión Lancet sobre demencia (2020) estima que hasta un 40 % de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse actuando sobre estos factores de riesgo modificables.
Síntomas del Alzheimer

Con anterioridad a la pérdida de la memoria, se producen en el cerebro cambios microscópicos.
Las neuronas del cerebro funcionan como pequeñas factorías. Cada una se conecta con muchas otras para producir redes de comunicación. Aparte de las células nerviosas, el cerebro está integrado por células especializadas para nutrir y apoyar a otras.
Algo no funciona en el engranaje cerebral
Estas necesitan suministros, generan energía, conforman equipos y se deshacen de los residuos. Asimismo, tratan y almacenan datos y los transmiten a otras células. Mantener la máquina cerebral a punto requiere coordinación, así como elevadas dosis de combustible y oxígeno.
A nivel neuropatológico, la enfermedad de Alzheimer se caracteriza por dos hallazgos fundamentales: la acumulación de placas de proteína beta-amiloide en el espacio extracelular y la formación de ovillos neurofibrilares de proteína tau en el interior de las neuronas. Las placas amiloides son depósitos insolubles que interfieren en la comunicación entre neuronas, mientras que los ovillos de tau desestabilizan el citoesqueleto celular y provocan la muerte neuronal.
Los científicos manejan la hipótesis de que la enfermedad de Alzheimer impide que alguna de las partes de la fábrica de una célula funcione bien. No saben a ciencia cierta dónde comienzan los problemas. Aun así, al igual que en una auténtica fábrica, se producen atascos y averías que causan problemas a otras áreas.
De este modo, a medida que progresa el daño, las células pierden su capacidad de desarrollar tareas y, eventualmente, fenecen.
La muerte de las células nerviosas incide en la degradación de la memoria, cambios en la personalidad y problemas para desempeñar las tareas diarias.
La degeneración de la memoria
Uno de los signos más habituales del Alzheimer, en especial en los primeros estadios, es olvidar información recientemente aprendida. Asimismo, también se desconocen fechas o eventos importantes.
En este sentido, se solicitan los mismos datos repetidamente y se depende de dispositivos electrónicos o notas para suplantar este fallo en la memoria. En muchos casos se requiere la ayuda de un familiar para realizar las cosas que la persona hacía antes de forma independiente.
Olvidarse frecuentemente de nombres o citas y acordarse de ellos después es una señal de que el Alzheimer está campando a sus anchas.
Proyectar y resolver problemas
Algunas personas se ven afectadas en su capacidad para planificar o trabajar con números. Así, pueden tener problemas para seguir una receta que antes seguían al dedillo o administrar las cuentas mensuales.
También pueden presentar problemas de concentración y experimentar mayor lentitud que antes.
Dificultad en las actividades
A las personas aquejadas por Alzheimer les resulta difícil completar las tareas cotidianas. A veces, se registran dificultades para llegar a un lugar determinado conocido.
Desubicación de tiempo o lugar

Las personas con Alzheimer se sienten, a menudo, desubicadas. Olvidan fechas, estaciones y el transcurso del tiempo.
Es posible que no logren recordar dónde están y cómo llegaron allí.
Comprensión de imágenes visuales, otra dificultad
Los problemas visuales suelen aparecer en personas con enfermedad de Alzheimer. Así, pueden presentar dificultades para leer, discriminar distancias y determinar color y contraste.
Inconvenientes con el lenguaje
Seguir o participar en una conversación es otro problema de las personas con Alzheimer. Es posible que, en medio de un diálogo, no sepan cómo continuar.
Puede ser que luchen por encontrar la palabra correcta o que llamen cosas por un nombre incorrecto.
Colocación de objetos en un lugar equivocado
Pérdidas o colocación de cosas en un lugar que no es el que les corresponde son síntomas característicos de la enfermedad. Con el tiempo, puede que acusen a personas de su entorno de robarles.
Disminución del buen juicio
Este hecho radica en que experimentan cambios en el juicio y en la toma de decisiones. Esto les afecta notablemente, ya que son capaces de regalar o prestar grandes cantidades de dinero.
Pérdida de iniciativa
Asimismo, la pérdida o ausencia de decisión para emprender tareas laborales o de ocio y tiempo libre puede causarles estragos. Se da, igualmente, un efecto de evitación considerable en las actividades sociales.
Versatilidad en el humor
El humor y los rasgos de personalidad característicos de las personas con Alzheimer pueden cambiar. Así, pueden convertirse en individuos temerosos, confundidos, deprimidos o ansiosos.
Evaluación y diagnóstico
El diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer se basa en una combinación de historia clínica, exploración neurológica y pruebas complementarias. Entre las herramientas de cribado más utilizadas destacan:
- Mini-Mental State Examination (MMSE): un cuestionario breve de 30 puntos que evalúa orientación, memoria, atención, cálculo, lenguaje y capacidad visuoconstructiva. Puntuaciones por debajo de 24 sugieren deterioro cognitivo.
- Escala de deterioro global (GDS) de Reisberg: clasifica el deterioro en siete estadios, desde la normalidad cognitiva (GDS 1) hasta la demencia grave (GDS 7), y resulta útil para estadificar la progresión de la enfermedad.
- Pruebas de neuroimagen: la resonancia magnética (RM) y la tomografía por emisión de positrones (PET) permiten detectar atrofia cerebral y depósitos de amiloide, respectivamente.
- Biomarcadores en líquido cefalorraquídeo: la determinación de proteína beta-amiloide y tau fosforilada ayuda a confirmar el diagnóstico en fases tempranas.
Un diagnóstico precoz resulta fundamental para planificar la atención, iniciar el tratamiento y preparar al paciente y a su familia.
Técnicas para la estimulación mental

Una de las principales consecuencias de la enfermedad de Alzheimer es la pérdida de las funciones cognitivas. Por ello, es necesario estimularlas para retrasar el deterioro y favorecer el tratamiento.
Se pueden hacer desde casa y gracias a estas técnicas se logran mantener las capacidades mentales, mejorar el rendimiento cognitivo y ganar en autonomía en la vida cotidiana.
Ejercitar la memoria
El trabajo está encaminado a mejorar la memoria reciente y los recuerdos del pasado más remoto. Estos ejercicios pasan por:
- Repetir números o palabras para trabajar la memoria inmediata.
- Juegos de memoria con tablas de imágenes diferentes.
- Juegos de memorización de palabras o frases.
- Ejercicios para rememorar acontecimientos o noticias.
- Recordar hechos cotidianos.
- Apoyarse en material verbal y visual, como frases hechas, para que el enfermo se traslade a sus recuerdos más lejanos.
Estimular la orientación
El objetivo es que la persona mejore su conocimiento sobre el espacio y el tiempo en el que se desenvuelve, así como datos sobre la propia persona.
En cuanto a la orientación temporal, le podemos hacer preguntas sobre el día, mes, año y estación en la que nos encontramos.
Sobre la espacial, podemos centrarnos en el barrio, ciudad o casa en la que nos ubicamos.
La personal radica en preguntarle por su nombre, fecha de nacimiento o incluso si está casado o casada.
Optimizar la capacidad verbal
Este campo comprende tanto el lenguaje verbal como el escrito, que se pueden labrar a través de las siguientes técnicas:
- Descripción de situaciones, hechos, láminas o imágenes.
- Dictados, copias y descripciones, centrándose en palabras y sílabas.
- Completar familias de palabras y asociación de vocablos.
- Repetición de letras, sílabas, frases o números.
- Denominación de los objetos y las personas cotidianas, como los que se encuentran en la estancia, los familiares o la comida que hay sobre la mesa.
Tratamiento farmacológico
Aunque no existe cura para la enfermedad de Alzheimer, varios fármacos pueden aliviar los síntomas y ralentizar la progresión clínica:
Inhibidores de la colinesterasa
Constituyen el tratamiento de primera línea en las fases leve a moderada. Actúan inhibiendo la degradación de la acetilcolina, un neurotransmisor esencial para la memoria y el aprendizaje:
- Donepezilo: el más prescrito, con toma oral una vez al día.
- Rivastigmina: disponible en parches transdérmicos, lo que facilita la adherencia.
- Galantamina: además de inhibir la colinesterasa, modula los receptores nicotínicos.
Memantina
Indicada para las fases moderada a grave, la memantina regula la actividad del glutamato, otro neurotransmisor implicado en el aprendizaje y la memoria. Puede combinarse con inhibidores de la colinesterasa.
Anticuerpos anti-amiloide
Representan un avance significativo en el abordaje de la enfermedad, ya que son los primeros tratamientos dirigidos a la fisiopatología subyacente:
- Lecanemab (Leqembi): aprobado por la FDA en 2023, es un anticuerpo monoclonal que se une a las protofibrillas de beta-amiloide y reduce las placas cerebrales. En el ensayo clínico CLARITY AD demostró una reducción del 27 % en el declive cognitivo a los 18 meses.
- Donanemab: otro anticuerpo anti-amiloide que ha mostrado resultados prometedores en ensayos de fase III, con una ralentización significativa del deterioro cognitivo y funcional.
Estos tratamientos requieren un diagnóstico precoz y confirmación de la presencia de amiloide cerebral mediante PET o biomarcadores en líquido cefalorraquídeo.
¿Cómo convivir con una persona con Alzheimer?
Para vivir con una persona con demencia, en concreto, con Alzheimer, es preciso estar preparado y sacar a relucir determinadas actitudes.
La primera virtud que has de trabajar es la paciencia. Esta ha de ser infinita en el trato con el enfermo, ya que será probada día sí, día también.
El tiempo, en este caso, no lo cura todo. Así que se tendrá que mantener vigilado todo: cocina, gas, dinero e higiene, entre otras cosas. Y más conforme transcurre el tiempo y la enfermedad avanza.
La persona cuidadora ha de contar con un espacio propio donde poder descansar y guardar sus cosas para que estén a buen recaudo.
Buscar apoyo es imprescindible, ya que las personas del entorno del enfermo pueden sufrir estrés a causa de presiones emocionales, físicas y económicas. Puede ser una persona de confianza, que eche una mano o apoye en caso de que sea necesario.
Ha de tenerse en cuenta que cuando una persona enferma de Alzheimer defiende su postura, lo hace de forma acérrima y no admite otras versiones. Dado que su realidad es ajena a la del resto del mundo, nunca reconocerá tu punto de vista, así que no ha de insistirse para evitar el desgaste.
Darle la razón es otra de las claves. Puede evitar muchos quebraderos de cabeza.
Es imprescindible recordar que la persona con Alzheimer no es la misma que antes. Rememoremos que su carácter ha variado considerablemente. Este hecho convierte en imprescindibles unas buenas dosis de aceptación y cariño.
La alimentación, clave para prevenir la enfermedad

Conforme a las investigaciones recientes, una dieta saludable para el cerebro es la que reduce el riesgo de diabetes y enfermedad cardíaca. Reducir las comidas altas en grasa y colesterol es esencial.
Igual que el corazón, el cerebro necesita nutrientes para su correcto funcionamiento: azúcar y proteínas. Se pueden integrar en la dieta los siguientes ingredientes:
- Frutas y verduras de color oscuro, que tienen un alto contenido de antioxidantes.
- Pescado azul o de agua fría, con altos niveles de omega-3.
- Frutos secos.
- Aceite de oliva virgen extra, base de la dieta mediterránea.
- Cereales integrales.
- Legumbres y verduras de hoja verde.
La dieta MIND
Un enfoque nutricional especialmente relevante es la dieta MIND (Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delay), desarrollada por investigadores del Rush University Medical Center. Esta dieta combina elementos de la dieta mediterránea y la dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension) y se centra en diez grupos de alimentos beneficiosos para el cerebro:
- Verduras de hoja verde (al menos seis raciones por semana).
- Otras verduras (al menos una ración diaria).
- Frutos secos (cinco raciones por semana).
- Bayas, especialmente arándanos y fresas.
- Legumbres (al menos tres raciones por semana).
- Cereales integrales (tres o más raciones al día).
- Pescado (al menos una vez por semana).
- Aves de corral (dos o más raciones por semana).
- Aceite de oliva como grasa principal de cocción.
- Vino tinto con moderación (máximo una copa al día).
Los estudios sugieren que seguir la dieta MIND de forma rigurosa puede reducir el riesgo de Alzheimer hasta en un 53 %, y que incluso una adherencia moderada se asocia a una reducción de aproximadamente un 35 %.
La lucha contra la enfermedad de Alzheimer avanza a un ritmo constante. Actualmente, el Alzheimer encabeza el centro de la investigación biomédica. Sin embargo, son esenciales las medidas preventivas y el apoyo al enfermo a través de un tratamiento tanto en el hogar como fuera de él.
Referencias
- Organización Mundial de la Salud. Demencia: datos y cifras. WHO Fact Sheet, 2024. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/dementia
- National Institute on Aging (NIA/NIH). Alzheimer’s Disease Fact Sheet. Disponible en: https://www.nia.nih.gov/health/alzheimers-and-dementia/alzheimers-disease-fact-sheet
- Livingston, G., Huntley, J., Sommerlad, A., et al. «Dementia prevention, intervention, and care: 2020 report of the Lancet Commission». The Lancet, 396(10248), 413-446, 2020.
- Van Dyck, C.H., Swanson, C.J., Aisen, P., et al. «Lecanemab in Early Alzheimer’s Disease». The New England Journal of Medicine, 388(1), 9-21, 2023.
- Morris, M.C., Tangney, C.C., Wang, Y., et al. «MIND diet associated with reduced incidence of Alzheimer’s disease». Alzheimer’s & Dementia, 11(9), 1007-1014, 2015.
- Reisberg, B., Ferris, S.H., de Leon, M.J., Crook, T. «The Global Deterioration Scale for assessment of primary degenerative dementia». American Journal of Psychiatry, 139(9), 1136-1139, 1982.
