Afasia de Broca o afasia motora
Tabla de contenidos
La afasia de Broca o afasia motora, como toda afasia, es un trastorno adquirido del lenguaje oral. Se clasifica como no fluente (producción verbal reducida y laboriosa) y constituye una alteración en la programación motora del habla en ausencia de déficits primarios en el aparato bucofonador. La lesión responsable se localiza en la región frontotemporoparietal del hemisferio dominante, concretamente en el área de Broca del cerebro, que corresponde a las áreas 44 (pars opercularis) y 45 (pars triangularis) de Brodmann.
Es importante señalar que el ictus (accidente cerebrovascular) constituye la causa más frecuente de esta afasia, especialmente los infartos en el territorio de la arteria cerebral media izquierda. Según la clasificación de Benson y Ardila (1996), la afasia de Broca clásica requiere una lesión que se extienda más allá del área de Broca propiamente dicha, afectando también a la ínsula, la corteza motora inferior y la sustancia blanca subcortical y periventricular adyacente.
El nombre de esta afasia fue asignado en honor a Paul Pierre Broca (médico y anatomista francés), quien descubrió, tras diversas investigaciones con estudios post mortem, que muchos de sus pacientes que presentaban afasias tenían un grave daño en la tercera circunvolución frontal del hemisferio izquierdo, área que controla la producción del lenguaje. Por este motivo, en honor a Broca, se denominó así tanto esta región cerebral como el trastorno del lenguaje asociado a su lesión.
Las personas con este tipo de afasia presentan una marcada dificultad en el habla, con un lenguaje espontáneo muy reducido. Su expresión oral es laboriosa y defectuosa, con gran esfuerzo articulatorio y falta de fluidez. A diferencia de otras afasias, como la de Wernicke, en la afasia de Broca la comprensión está relativamente preservada: el paciente entiende en gran medida lo que se le dice, pero no puede hablar con fluidez porque la lesión cerebral impide la correcta planificación y ejecución motora del habla.
Causas de la afasia de Broca
La afasia de Broca se produce por una lesión cerebral que afecta al área de Broca y, habitualmente, a las estructuras adyacentes del hemisferio izquierdo. Esta región, situada en la parte posterior del giro frontal inferior, es la encargada de la programación motora del habla.
Cuando se produce una lesión cerebral, algunas de las neuronas de esta zona mueren debido a la interrupción del flujo sanguíneo o del aporte de oxígeno. La causa más frecuente es el ictus isquémico, especialmente el que afecta al territorio de la arteria cerebral media izquierda. De hecho, la afasia de Broca es uno de los síndromes afásicos más habituales tras un accidente cerebrovascular.
Otras causas que pueden provocar lesiones en el área de Broca son: tumores cerebrales (gliomas, meningiomas), infecciones del sistema nervioso central (encefalitis, abscesos cerebrales), traumatismos craneoencefálicos y enfermedades neurodegenerativas como la afasia primaria progresiva no fluente o la demencia asociada al Alzheimer.
¿Cómo se diagnostica la afasia de Broca?

El diagnóstico de una afasia se lleva a cabo habitualmente mediante una exploración neuropsicológica y logopédica exhaustiva, en el ámbito de la psicología experimental o la neuropsicología. Además, las técnicas de neuroimagen (TC, RM) resultan fundamentales para confirmar la localización y extensión de la lesión.
Las afasias se clasifican en dos grandes grupos: fluentes y no fluentes. La afasia de Broca es el prototipo de afasia no fluente, caracterizada por la dificultad para producir lenguaje oral de forma espontánea y fluida.
Para poder evaluar la condición clínica del paciente, el profesional debe tener en cuenta:
El nivel educativo del paciente: se valorará el nivel de escolarización y el dominio lingüístico previo a la lesión.
Causa de la lesión: se determinará cuál fue el origen de la lesión (ictus, traumatismo, tumor, etc.).
Gravedad de la lesión: el profesional revisará el historial clínico del paciente y las pruebas de neuroimagen para determinar el grado de la lesión y si es extensa o localizada.
Exploración de las áreas del lenguaje: se administrarán baterías estandarizadas de evaluación (como el test de Boston para el diagnóstico de la afasia o la batería de afasias de Western), que incluyen tareas de denominación, repetición, comprensión auditiva, lectura y escritura.
Nota: Todas las afasias se evalúan según el área del cerebro afectada y el perfil lingüístico resultante.
Síntomas de la afasia de Broca
- Iniciativa verbal muy pobre (menos de 10 palabras por minuto)
- Prosodia (entonación del lenguaje) alterada
- Alteración en la sintaxis
- Agramatismo (pobreza gramatical, omisión de artículos, preposiciones y morfemas flexivos)
- Lenguaje telegráfico (uso predominante de sustantivos y verbos en infinitivo)
- Anomia (dificultad para encontrar la palabra adecuada)
- Parafasias fonémicas (sustitución, omisión o adición de fonemas)
- Disprosodia (irregularidades en el ritmo, el tono y las inflexiones de la voz)
- Alteraciones en la construcción de las estructuras sintácticas
- Dificultad para articular sonidos y palabras (apraxia del habla)
- Problemas para escribir (agrafia)
- Dificultad para leer (alexia)
- Dificultad de concentración
- Frustración
- Sustitución de palabras
- Estereotipias del lenguaje
- Alteraciones fonéticas
- Parafasias literales (producción incorrecta de los sonidos de las palabras)
- Dificultades leves en la comprensión, especialmente en estructuras sintácticas complejas
También presentan, a diferencia de otras patologías, conciencia de enfermedad (anosognosia ausente), lo cual puede provocar una depresión reactiva por la percepción de las propias limitaciones comunicativas.
En relación con la lectura, estas personas leen de forma similar a como hablan, y en la escritura presentan: agrafia, letra de imprenta mayúscula mal formada, grande y desigual; y, al igual que en la lectura, escriben de forma similar a como hablan. Además, se observa una disociación entre el lenguaje automático (como cantar, rezar, contar, entre otros), que suelen realizar de forma relativamente preservada, y el lenguaje voluntario oral, que es en el que presentan mayor dificultad.
Tratamiento
Este tipo de afasia puede mejorar con rehabilitación logopédica —dependiendo de la causa y la extensión de la lesión— si se interviene de forma precoz, cuando el trastorno no esté en un grado avanzado. Las guías clínicas del NICE (National Institute for Health and Care Excellence) recomiendan que la terapia del lenguaje se inicie lo antes posible tras el ictus y que se adapte a las necesidades individuales del paciente.
El logopeda diseñará un programa terapéutico individualizado con actividades orientadas a la rehabilitación del lenguaje para los pacientes que presentan este tipo de afasia. Se realizará una evaluación inicial y otra al final del tratamiento para valorar cuál ha sido la evolución del paciente.
Las técnicas de rehabilitación más empleadas incluyen la terapia de entonación melódica (MIT), que aprovecha la relativa preservación del canto para facilitar la producción verbal, así como terapias de restricción inducida del lenguaje (CIAT) y programas de comunicación aumentativa y alternativa.
En ocasiones, la afasia de Broca puede evolucionar hacia una afasia de conducción (caracterizada por dificultades en la repetición), tal como se mencionó anteriormente. No obstante, tiene un mejor pronóstico que otros síndromes afásicos, ya que con rehabilitación logopédica intensiva, apoyo al entorno familiar y un abordaje multidisciplinar que incluya neuropsicólogos y fisioterapeutas, el paciente puede alcanzar mejoras funcionales significativas en su comunicación.
Referencias
- Benson, D. F. y Ardila, A. (1996). Aphasia: A Clinical Perspective. Oxford University Press.
- Ardila, A. y Bernal, B. (2016). Why Broca’s area damage does not result in classical Broca’s aphasia. Frontiers in Human Neuroscience, 10, 249. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27313519/
- Fridriksson, J., den Ouden, D. B., Hillis, A. E. et al. (2018). Anatomy of aphasia revisited. Brain, 141(3), 848–862. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29360947/
- Matchin, W. y Hickok, G. (2020). The cortical organization of syntax. Cerebral Cortex, 30(3), 1481–1498. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31670780/
- National Institute for Health and Care Excellence (NICE). (2023). Stroke rehabilitation in adults (NG236). Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/ng236
- Geschwind, N. (1971). Aphasia. New England Journal of Medicine, 284(12), 654–656.
- Chapey, R. (Ed.). (2008). Language Intervention Strategies in Aphasia and Related Neurogenic Communication Disorders (5.ª ed.). Lippincott Williams & Wilkins.

Escrito por
Melissa BacigalupiEditora jefe
Máster en Salud Pública
University of South Florida
Periodista especializada en salud. Graduada en la University of South Florida, donde también realizó un máster en Salud Pública. Ha trabajado como periodista de salud para diversos medios de comunicación cubriendo temas desde enfermedades infecciosas hasta salud mental. Editora jefe de eSalud.com.