Misofonía: qué es, características y tratamiento

· Actualizado: Salud mental
Misofonía: qué es, características y tratamiento
Tabla de contenidos

La misofonía, aunque no es considerada un trastorno de salud mental, puede afectar la calidad de vida de una persona. Provoca sensaciones abrumadoras al exponerse a ciertos sonidos. Debido a que esta afección genera una baja tolerancia a determinados ruidos, pueden aparecer emociones extremadamente fuertes. Y por consecuencia, una conducta desproporcionada.

No en todos los casos se presenta de forma incontrolable. Las personas que presentan un cuadro leve tienden a implementar estrategias que le ayuden a controlar sus emociones. Y, por consecuencia, también la forma en que reaccionan ante estas. Sin embargo, cuando es más grave, la persona puede adquirir un comportamiento agresivo buscando apagar el sonido.

¿Qué es la misofonía?

En ciertas circunstancias puede que los sonidos nos generen molestias. Esto es normal en cualquier persona, sobre todo cuando tienden a ser muy fuertes. Sin embargo, cuando hablamos de la misofonía, se hace referencia a un trastorno que provoca una baja tolerancia a determinados sonidos, e incluso a las cosas relacionadas con ellos.

Quienes sufren de este cuadro  sienten con frecuencia disgusto, lo que le lleva a tener ataques de ira con facilidad y ansiedad. Se trata de desbordes emocionales que les impide controlar sus emociones, mostrando una respuesta desproporcionada al estímulo auditivo.

La forma en que afecta varía de una persona a otra. Puede ser que solo sienta aversión a un sonido que desencadena estas sensaciones. Mientras que otras personas pueden sentir disgusto hacia variedad de sonidos. Además, la reacción puede ser más leve o más grave en cada individuo.

Misofonía

Es posible que no controlen las emociones provocadas por el sonido, pero si la respuesta que provoca oirlo. Por el contrario, hay quienes no tienen la capacidad de controlar ni las emociones ni las respuestas, pudiendo reaccionar de forma desproporcionada e impulsiva. Esto provoca que no puedan realizar ciertas actividades o permanecer en determinados entornos o ambientes.

Si bien es un trastorno que se puede desarrollar en cualquier persona, existe una mayor prevalencia en la población femenina. Se calcula que del 55% al 83% de los casos de misofonía están asociados a mujeres. Sin embargo, se desconoce cómo afecta a cada uno. Aun así, se estima que una de cada cinco personas puede verse afectada por esta afección al menos una vez en su vida.

El desarrollo de esta afección puede presentarse a cualquier edad, aunque es más común durante la adolescencia. Hasta el momento se desconoce los factores que pueden desencadenarla.

Síntomas

Los síntomas asociados a la misofonía varían de una persona a otra, condicionados por la reacción que provoca el sonido. Por lo general es común que activen la reacción de lucha o huída debido al malestar que provocan. 

Además, dependiendo de la gravedad del cuadro, es posible observar una respuesta diferente en cada caso. Las personas que desarrollan síntomas leves tienden a una reacción emocional y corporal.Sin embargo, cuando los síntomas son graves, incluso puede observarse alteración de la conducta. Pero cuando son excesivamente graves, la persona se vuelve irracional, por lo que no tiene conciencia de que su comportamiento está afectando a otros. Aunque en estas situaciones pueden llegar a disculparse, no evita que pueda ocurrir nuevamente en el futuro.

Teniendo en cuenta esto, es posible clasificar los síntomas como:

Emocionales

Hace referencia a las emociones y sentimientos que aparecen al momento. Se definen por ser abrumadores, y tienden a aumentar gradualmente su intensidad, sobre todo cuando la persona se mantiene mucho tiempo cerca del sonido.

Algunas de las emociones que desencadena son:

  • Enfado.
  • Ansiedad.
  • Asco.
  • Miedo.
  • Irritación.

Corporales

El cuerpo activa mecanismos de autoprotección, siendo muy común la reacción de lucha o huída. Por lo que es común observar:

  • Aumento de la presión arterial.
  • Presión en el pecho.
  • Piel de gallina.
  • Aumento de la frecuencia cardíaca.
  • Aumento de la transpiración.

Conductuales

Son las acciones que se desencadenan como consecuencia del sonido. Por lo general se observa una reacción impulsiva, lo que impide que puedan controlarse. En cuadros graves, es posible que la persona tome una actitud violenta, aunque no es común.

Los signos que se observan son:

  • Evitar situaciones donde puede llegar a producirse los sonidos desencadenantes.
  • Huir cuando se escucha un sonido que genera malestar.
  • Reacciones verbales consecuencia del sonido.
  • Realizar una acción no violenta para detener el sonido.
  • Actuar de forma violenta para detener el sonido.

Causa

En la actualidad se desconoce cuál es la causa por la que se produce la misofonía. Sin embargo, se han identificado algunos factores desencadenantes de esta condición:

Alteraciones estructurales en el cerebro

Las investigaciones señalan que cuando existen diferencias estructurales en el cerebro, también se pueden producir alteraciones en la actividad cerebral. En su mayoría está asociado a un mayor número de conexiones en determinadas áreas del cerebro. Por lo que existe un aumento de actividad en las regiones afectadas, lo cual incide en la forma cómo se procesan los sonidos y la gestión de las emociones.

La parte sensorial y las emociones guardan estrecha relación. El cerebro es capaz de asociar ciertas situaciones a determinadas emociones. Por lo que cuando sentimos que estamos amenazados es común sentir ira, enfado o miedo. Estas suelen aparecer cuando nos encontramos en estado de alerta.

En el caso de la misofonía, sin importar si el sonido es fuerte o leve, para el cerebro sigue siendo abrumador. Y provoca emociones similares a una situación de peligro. Por tal razón, es que el cuerpo entra en estado de lucha o huída, generando cambios en la conducta. La respuesta es querer acabar con el sonido, bien sea pagándolo o alejándose de este. 

Causas de la misofonía

Componente genético

Este aspecto se maneja desde dos perspectivas. La primera es que existe un gen que se transmite de padres a hijos, por lo que es posible que existan antecedentes familiares de misofonía. También puede tener su origen en una alteración genética durante la gestación, por lo que se produce de forma aislada.

Otras condiciones

Existe la posibilidad de que la misofonía se presente como un síntoma de otra afección. Se ha identificado en pacientes que sufren de alguna condición neurológica o psicológica, pero también en quienes padecen de algún tipo de condición auditiva. Es posible que usted desarrolle este trastorno si ha sido diagnosticado con:

¿Qué sonidos pueden desencadenar la misofonía?

Se reconoce que cualquier sonido puede desencadenar las reacciones de la misofonía. Sin embargo, existen sonidos desencadenantes que son más comunes en este trastorno. Algunos ejemplos son:

  • Masticar.
  • Beber agua.
  • Sonidos al masticar comida crujiente.
  • Sorber.
  • Roncar.
  • Respiración fuerte.
  • Sonarse la nariz.
  • Chasquidos.
  • Manipular bolígrafos.
  • Sonidos al teclear en la computadora.
  • Toser.
  • Besos ruidosos.
  • Sonidos del reloj.
  • Goteo de agua.
  • Variedades de timbres.
  • Sonidos de animales.

Diagnóstico

Si bien la misofonia no figura dentro del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), especialistas en el área de la salud la consideran como una afección que incide sobre el bienestar de la persona. Por lo que han establecido un protocolo de evaluación que permite identificar las características asociadas a esta condición. De esta forma, el paciente puede ser tratado de forma efectiva y mejorar su calidad de vida. En general, el proceso se basa en una entrevista donde el profesional de la salud le pregunta acerca de sus síntomas y sensaciones para poder realizar un diagnóstico.

Tratamiento

Aunque no ha sido catalogado como un trastorno de salud mental, los profesionales de la salud siguen ofreciendo mecanismos que permitan reducir los síntomas y los malestares causados por la misofonía. Por lo que consideran que el mejor abordaje es a través de la psicoterapia.

De la misma forma, se ofrecen algunas recomendaciones para lograr mejorar la calidad de vida del paciente:

  • Identificar los sonidos detonantes del malestar.
  • Implementar estrategias que ayuden a evitar o minimizar el impacto de los sonidos.
  • Desarrollar estrategias que ayuden a controlar las emociones y el comportamiento, evitando así reacciones impulsivas e incontroladas.
  • Implementar mecanismos que ayuden a disminuir la sensibilidad a los sonidos detonantes.

Tratamiento de la misofonía

Las personas que padecen de esta afección pueden utilizar técnicas que le permiten lidiar con los sonidos que le generan molestias. Algunas recomendaciones son:

  • Utilizar tapones o auriculares para cancelar el sonido.
  • Concentrar nuestra atención a otros sonidos para poder ignorar lo que nos molesta.
  • Utilizar máquinas o aplicaciones generadoras de ruido blanco. También ayudan a dormir.
  • Solicitar ajustes o adaptaciones en el área de trabajo para evitar escuchar los sonidos desencadenantes.
  • Buscar grupos de apoyo o de ayuda para poder abordar el problema.

Pronóstico

Aquellos casos donde se presenta un cuadro leve de misofonía, no son considerados como algo preocupante. La persona puede disfrutar de una vida plena y tranquila a pesar de las molestias causadas por esos ruidos. En general, se cuenta con la capacidad para manejar sus reacciones y con los mecanismos para disminuir el impacto de los sonidos. Mientras que en casos más graves, las emociones y respuestas pueden ser desproporcionadas. 

Algunas personas adoptan una conducta agresiva, que no suelen controlar. Debido a que el cerebro está programado con mecanismos de protección, es posible que si no se recibe ayuda, con el tiempo este comportamiento puede empeorar ante los sonidos desencadenantes.

Se reconoce que la misofonía es un trastorno que dura toda la vida. Sin embargo, no quiere decir que no se pueda disfrutar de una buena calidad de vida. Cuando no se aborda el problema la salud mental y las relaciones sociales pueden verse afectadas de forma negativa. Es posible que la persona sufra de ansiedad cuando se encuentre expuesta a sonidos que generan malestar. Esto puede impedir que cumpla con sus actividades diarias.

Por lo que es necesario buscar ayuda tras haber identificado los primeros síntomas. Además, es necesario tener en cuenta que no se puede prevenir, siendo posible desarrollar este problema en cualquier momento de la vida.

Cuándo buscar ayuda profesional

Se recomienda consultar con un profesional de la salud mental si:

  • Los sonidos provocan reacciones emocionales intensas que resultan difíciles de controlar.
  • El malestar interfiere con las relaciones personales, laborales o sociales.
  • Se evitan actividades cotidianas por miedo a exponerse a los sonidos desencadenantes.
  • Se experimentan episodios de agresividad o irritabilidad que afectan la convivencia.
  • La ansiedad relacionada con los sonidos se vuelve constante y limitante.
  • Se desarrollan síntomas de depresión o aislamiento social como consecuencia.

Referencias

  1. Jastreboff, P. J., & Jastreboff, M. M. (2014). Treatments for decreased sound tolerance (hyperacusis and misophonia). Seminars in Hearing, 35(2), 105-120. PubMed
  2. Kumar, S., et al. (2017). The brain basis for misophonia. Current Biology, 27(4), 527-533. PubMed
  3. Schröder, A., et al. (2013). Misophonia: diagnostic criteria for a new psychiatric disorder. PLoS One, 8(1), e54706. PubMed
  4. Swedo, S. E., et al. (2022). Consensus definition of misophonia: A Delphi study. Frontiers in Neuroscience, 16, 841816. PubMed
  5. MedlinePlus en español. Trastornos de la audición. MedlinePlus
  6. Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL). SEORL
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

Artículos relacionados