Síndrome de Capgras: qué es, síntomas y causas
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El síndrome de Capgras se ha identificado como una afección que genera delirios de identificación en la persona. Esto le hace creer que una persona fue sustituida y ahora está ante un impostor. Se encuentra asociada a una variedad de afecciones neurológicas, incluso a lesiones cerebrales.
Aunque en su mayoría suele estar asociado a estos factores de riesgo, no en todos los casos se logra encontrar la causa de origen del síndrome. Y, aunque sobre todo afecta al paciente, puede incidir negativamente en quienes le rodean, aumentando el riesgo de padecer ansiedad o depresión.
¿Qué es el síndrome de Capgras?
El síndrome de Capgras, mejor conocido como el delirio de Capgras o ilusión de los dobles, es una afección psicológica poco común donde la persona afectada tiene la creencia de que existe un impostor suplantado la identidad de alguna otra persona. Es más común creer que esto sucede con amigos o familiares cercanos, aunque existe la posibilidad de que se crea que un animal o un objeto tampoco es el original. Es considerado un síndrome de identificación erróneo.

Este trastorno fue identificado por primera vez en el año 1923. Si bien fue descrito por los psiquiatras franceses Jean Marie Joseph Capgras y Jean Reboul-Lachaux, fue bautizado en honor al primero. El primer caso donde observaron este cuadro fue en una mujer de 74 años. Ella aseguraba que su marido, ella y otras personas conocidas habían sido sustituidas.
El síndrome puede presentarse de forma aguda, transitoria o incluso crónica, condicionada según el origen y gravedad del cuadro. No debe ser confundido con el síndrome del impostor, donde la persona afectada suele cuestionar sus capacidades. Tampoco es lo mismo que el síndrome de Fregoli, otro síndrome delirante donde el paciente cree que individuos extraños son conocidos disfrazados.
Se ha clasificado también como un trastorno neuropsiquiátrico que se presenta como un síntoma de otra causa subyacente. Se le considera como un síndrome de falsa identificación ya que quien lo sufre tiende a no reconocer correctamente a quienes le rodean. Se ha asociado a otras afecciones psiquiátricas, por lo que requiere un tratamiento personalizado.
Síntomas
El síndrome de Capgras se ha definido como un trastorno donde existe la falsa creencia de que una persona conocida ha sido sustituida por un impostor. Se trata de un delirio y por lo general se mantiene una relación cercana con la persona que se cree que han suplantado.
Quienes sufren de esta condición suelen presentar el siguiente comportamiento:
- Tienden a mostrarse agitados o nerviosos, siendo común que se enfaden con facilidad.
- Toman distancia con la persona que creen que es un impostor. No le hablan y tienden a evitar hablar con otros si esta persona se encuentra cerca. Su presencia les genera desconfianza.
- Cuando se refieren a esa persona como impostor sienten agitación.
- Adquieren un comportamiento agresivo al relacionarse con el supuesto impostor. Pueden ser amenazas o incluso ataques físicos.
- No creen cuando otras personas le aseguran que el individuo en cuestión no es un impostor sino alguien conocido. No son capaces de entender incluso cuando se les muestra evidencia.
- Buscan exponer a la persona como un impostor.
Causas
Las razones por las que se origina el síndrome de Capgras no están esclarecidas. Si bien se ha asociado a trastornos psiquiátricos o enfermedades neurodegenerativas, no existe un consenso de la causa real. Aun así, muchos científicos y profesionales de salud han consideran los siguientes factores de riesgo:
- Neurológicos: alguna afección en estructuras como la amígdala o el giro fusiforme. Estas cumplen funciones esenciales en el proceso de reconocimiento facial y procesamiento de las emociones.
- Psicológicos: puede presentarse como un mecanismo de defensa para evitar emociones negativas o angustiosas asociadas a una persona en particular.
- Déficits cognitivos: alguna afección cognitiva que provoca deterioro de la memoria o la percepción. Esto puede ocasionar dificultad para reconocer a las personas, incluso aun cuando se comparta mucho tiempo con ellas.
- Lesiones: ciertos traumatismos pueden generar daño cerebral que afecte el funcionamiento normal del cerebro.

Otras causas
Teniendo en cuenta los puntos anteriormente descritos, ciertas investigaciones afirman que se produce una desconexión entre el lóbulo temporal y la amígdala, lo cual explicaría los factores neurológicos. De la misma forma, se han identificado las siguientes causas:
- Lesión cerebral: se reconoce que el cerebro es un órgano propenso a sufrir lesiones en ciertas áreas de importancia. Esto puede provocar una alteración en la forma en que procesa la información, estando estrechamente asociado con anomalías en el lóbulo temporal y la amígdala. Esto afecta la percepción, sobre todo a nivel visual y auditivo, lo que podría relacionarse con la dificultad para reconocer rostros. Al mismo tiempo, se ven afectadas las emociones, la memoria y el equilibrio.
- Trastornos de salud mental: Ciertas afecciones psiquiátricas pueden alterar la realidad o causar delirios, lo que significa que existe una dificultad para reconocer personas. Aquí figuran la trastorno esquizoafectivo, esquizofrenia, trastorno esquizofreniforme, psicosis, trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo, depresión y el trastorno bipolar.
- Enfermedades neurodegenerativas: se produce una pérdida de la función cerebral, lo cual afecta el procesamiento de información y la ejecución de las actividades del cuerpo humano. Se reconocen la enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson avanzada, demencia y demencia por cuerpos de Lewy. También es posible considerar en estos casos la presencia de un tumor cerebral.
- Otras causas: epilepsia, accidente cerebrovascular, infecciones, exposición a toxinas, episodios psicóticos transitorios, entre otros.
Diagnóstico
En el momento en que se acude a consulta médica con un profesional de la salud especializado en cuadros de salud mental, se le solicitará información acerca de su historia clínica y los síntomas. También se hará un examen físico y se indagará cualquier afección que haya sufrido o sufre el paciente. Por lo general se solicitarán las siguientes pruebas:
- Examen neurológico.
- Pruebas de imagen: suele solicitarse una tomografía computarizada y resonancia magnética.

Es importante que ante los primeros síntomas que usted logre notar en la persona, se lo comunique a un médico especializado para lograr abordar la situación.
Tratamiento
Se tiene en cuenta que el tratamiento pautado debe ser personalizado. Es necesario tener en cuenta la causa subyacente para tratar el cuadro clínico en general. Aun así, es posible que se indique la administración de alguno de estos antipsicóticos:
- Aripiprazol.
- Olanzapina.
- Quetiapina.
También se considera esencial el abordaje desde el punto de vista psicológico. Es recomendable realizar terapia cognitivo conductual, teniendo siempre en cuenta las emociones, el contexto y la perspectiva del paciente. Con esta herramienta será mucho más sencillo confrontarlo.
Complicaciones
El síndrome de Capgras suele identificarse en personas que sufren algún tipo de enfermedad neurodegenerativa o cursan algún trastorno de salud mental. Por lo que esta afección delirante puede complicar aun más su cuadro clínico. Además, no solo se habla de la forma en que afecta al paciente, sino a sus familiares y cuidador principal
En general, esta persona es quien sufre las consecuencias de este síndrome, ya que suelen ser el individuo que es considerado como impostor. No solo se habla del estrés que ocasiona la situación, sino que está sometido a agresiones constantes debido a que el paciente no lo reconoce. Existe el riesgo de que el cuidador desarrolle ansiedad, depresión, trastornos del sueño y tienda a aislarse.
Pronóstico
Es indispensable contar con un tratamiento farmacológico para aliviar los síntomas de esta afección. Es por esto que se considera esencial llevar al día la administración de antipsicóticos, lo cual permitirá mejorar la calidad del paciente. Además, no se ha demostrado que el síndrome de Capgras afecte la expectativa de vida de la persona.
Si usted es un cuidador, bien sea la persona considerada impostora o alguien cercano, debe entender que nada de lo que diga cambiará la percepción del paciente. Si bien el tratamiento farmacológico es lo que puede mejorar el cuadro clínico, para evitar situaciones complicadas se recomienda:
- Aceptar la situación y entender que es algo que el afectado no puede controlar. Evite querer convencerlo de que está equivocado ya que puede generar enojo, ira y ansiedad en el paciente. A su vez, puede provocar fricción entre ambos.
- Debido a que el síndrome de Capgras solo afecta el reconocimiento facial, puede hablar antes de aparecer físicamente ante el afectado. Esto ayudará a aliviar la tensión.
- Si está afectando su estabilidad, tómese un descanso y asigne otro cuidador temporal. Esto también puede aliviar la tensión entre ambos.
Otros síndromes de identificación errónea
El síndrome de Capgras forma parte de un grupo de trastornos delirantes conocidos como síndromes de identificación errónea delirante, entre los que se incluyen:
- Síndrome de Fregoli: la persona cree que diferentes individuos son en realidad una misma persona disfrazada.
- Intermetamorfosis: la persona cree que otros individuos intercambian sus identidades entre sí.
- Síndrome de dobles subjetivos: la persona cree que existe un doble exacto de sí misma que actúa de forma independiente.
Todos estos síndromes comparten mecanismos neurológicos similares y pueden presentarse en el contexto de enfermedades neurodegenerativas o trastornos psiquiátricos.
Referencias
- Pandis, C., et al. (2019). Capgras syndrome: A systematic review of 255 published cases. Psychopathology, 52(3), 161-173. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31266040/
- MedlinePlus. Delirios. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000740.htm
- Josephs, K. A. (2007). Capgras syndrome and its relationship to neurodegenerative disease. Archives of Neurology, 64(12), 1762-1766. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18071040/

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.