Síndrome del impostor: qué es y cómo superarlo
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es el síndrome del impostor?
- 2.Características de este fenómeno
- 3.Posibles causas
- 4.Tipos de síndrome del impostor
- El perfeccionista
- El experto
- El superhéroe o la superheroína
- El individualista
- El genio
- 5.Consecuencias del síndrome del impostor
- A nivel profesional
- A nivel emocional y psicológico
- A nivel social y relacional
- 6.¿Cómo superarlo?
- Valida tus emociones
- Reconoce tus fortalezas
- No procrastines
- Habla sobre lo que sientes
- Redefine el fracaso
- Deja de compararte
- Acepta los cumplidos
- Establece expectativas realistas
- 7.Cuándo buscar ayuda profesional
- 8.Preguntas frecuentes
- ¿El síndrome del impostor es una enfermedad mental?
- ¿Se puede curar el síndrome del impostor?
- ¿Solo afecta a personas con baja autoestima?
- ¿Es más frecuente en mujeres que en hombres?
- 9.Referencias
Si bien sentirse desconfiado o dudar es algo que puede ocurrirnos en alguna ocasión, que se convierta en algo regular puede ser síntoma de que algo no está bien. Y cuando se trata del mundo laboral, donde no te sientes capaz de realizar tu trabajo, es posible que te encuentres sufriendo el síndrome del impostor.
Aunque la persona realice su labor de manera adecuada, y hasta superando las expectativas, desde su punto de vista puede ser todo lo contrario. Por lo que, si sientes que no estás capacitado para desempeñar tu trabajo, probablemente puedes estar padeciendo este fenómeno.
¿Qué es el síndrome del impostor?
Es un fenómeno psicológico que puede llegar a afectar la productividad de una persona dentro de su desempeño laboral o profesional. También conocido como fenómeno del impostor o síndrome del fraude, se trata de un patrón psicológico donde la persona es incapaz de reconocer sus logros laborales y duda de sus capacidades para desempeñar su trabajo. Fue descrito por primera vez en 1978 por las psicólogas Pauline Rose Clance y Suzanne Imes, quienes observaron este patrón en mujeres profesionales de alto rendimiento.
Es importante aclarar que el síndrome del impostor no está clasificado como un trastorno mental en los manuales diagnósticos como el DSM-5 ni la CIE-11. Se considera más bien un fenómeno o experiencia psicológica que puede afectar significativamente el bienestar emocional y el rendimiento profesional de quien lo padece.
Es un síndrome bastante común en personas exitosas. Suelen sentir que sus cualidades y habilidades no son suficientes para el trabajo que cumplen. Además, sienten inseguridad constante al realizar distintas tareas, llegando a dudar si lo realizan correctamente o no. Es así como en su mente llegan a creer que están engañando a su jefe o compañeros, sintiéndose impostores, o que son un fraude.

Algo que destaca es que puede tener distintos resultados en quien lo sufre, pudiendo llegar a ser una persona perfeccionista o procrastinadora. Suele ser tan común, que se calcula un estimado de que lo padecen hasta el 70 % de las personas en algún momento de su vida, según diversas investigaciones publicadas en el International Journal of Behavioral Science. Puede llegar a afectar hasta personas de altos cargos con una necesidad de superarse cada día.
Aunque se habló mucho de este fenómeno durante la década de 1970, a día de hoy sigue estando muy presente en el mundo laboral. Se dice que, aunque afecta tanto a hombres como mujeres, suele ser mucho más común en este último grupo. Hasta se ha comprobado que las madres y padres pueden padecerlo, llegando a sentir que su maternidad o paternidad es un fracaso y van a afectar a sus hijos.
Durante la pandemia por COVID-19 se estima que la cantidad de personas que sufrían este fenómeno aumentó considerablemente. Se considera que la causa principal ha llegado a ser el trabajo remoto. El constante aislamiento dificulta la celebración adecuada de logros, así como las relaciones laborales. Esta combinación es un detonante para este síndrome.
Características de este fenómeno
Algo que se debe tener en cuenta es que el síndrome del impostor solo afecta a personas que se encuentran desempeñando una labor o tarea de cualquier tipo. Por lo general, el individuo demuestra ser una persona de éxito o cualificada para lo que hace, pero no se siente así. Al ser un fenómeno bastante habitual, suele pasar desapercibido, por lo que puede confundirse con otros padecimientos como baja autoestima o depresión.
Esta es la razón por la que es necesario puntualizar las características que lo definen, para así determinar si la persona realmente lo padece:
- Uno de los principales signos de este fenómeno es dudar constantemente de sí mismo.
- No existe una evaluación real de las habilidades y competencias, lo que genera desconfianza.
- Se considera que los logros realizados son producto de un golpe de suerte y no por mérito propio. Por lo general, se cree que no se merecen.
- Existe una sensación constante de insatisfacción.
- La persona considera que no es suficientemente buena en lo que hace, llegando a sabotearse.
- Miedo constante a ser descubierto y señalado como un fraude.
- Se suele trabajar de manera individual y se evita al máximo el contacto con el resto de los compañeros.
- Existe una necesidad de realizar todo de manera perfecta.
- Se genera desmotivación, siendo la causa principal la desconfianza en sí mismo.
- Quien lo sufre también suele tener baja autoestima.
- Las personas suelen destacar por ser ansiosas o estar sometidas a estrés constante.
- Sentir que todo lo que se realiza va a terminar en fracaso.
- Los afectados establecen expectativas muy altas, que llegan a ser inalcanzables, con lo cual se genera desconfianza.
- Por lo general trabajan demasiado, llegando al agotamiento físico y mental.
- Dificultad para poder disfrutar de cada logro.
- Sentir que no se merece nada de lo que obtiene.
Posibles causas
Las razones por las cuales una persona padece el síndrome del impostor se relacionan con causas tanto internas como externas al entorno laboral. A esto suele estar asociado:
- Durante la infancia existe una dinámica familiar donde se sobreexige al individuo. Esto suele verse en el desempeño académico, obligando a mantener notas altas, generando descontento cuando no se alcanzan las expectativas. También suele afectar las etiquetas, cuando los padres o tutores dudan de las capacidades del niño, con lo cual lo hacen sentir que no es capaz de realizar ciertas actividades, llegando a expresarse de la misma manera en la adultez.

- Los estereotipos sexuales están asociados igualmente a este padecimiento. Y es que se ha llegado a elogiar tanto el desempeño laboral en los hombres, dejando a un lado los logros de las mujeres. Sin embargo, en la actualidad existe una lucha por la igualdad de género, pudiendo mitigar esta causa.
- Una persona con baja autoestima tiene mayores probabilidades de sufrir el síndrome del fraude. Esto mismo sucede en los casos donde existe falta de seguridad personal o desconfianza en sí mismo.
- Las diferencias salariales en un mismo entorno laboral pueden generar desmotivación, que a su vez deriva en este fenómeno.
- Transiciones profesionales: cambiar de empleo, recibir un ascenso o iniciar un nuevo proyecto son momentos en los que es más probable que aparezca el síndrome del impostor. La persona siente que no está preparada para su nuevo rol.
- Entornos altamente competitivos: sectores como la medicina, la investigación, la tecnología o el mundo académico favorecen la comparación constante con colegas, lo que alimenta la sensación de no estar a la altura.
- Redes sociales: la exposición continua a los logros de otras personas en plataformas digitales puede reforzar la percepción de que uno mismo no es suficientemente bueno en comparación con los demás.
Tipos de síndrome del impostor
Un detalle importante de este fenómeno es que puede expresarse en cada persona de manera distinta. La doctora Valerie Young, experta en este campo, identificó cinco perfiles principales según el comportamiento de quien lo padece:
El perfeccionista
Nada los satisface ya que siempre creen que lo podrían haber hecho mejor. Tienden a ser muy controladores y suelen tener expectativas y metas muy altas. Esto puede llegar a ser contraproducente cuando no logran lo que se proponen. Y es que, como resultado, dudan de sí mismos y de sus capacidades, restándose valor. Además, les cuesta delegar tareas a otros, creyendo que otros tampoco son capaces de realizarlas. Un error mínimo les provoca un sentimiento desproporcionado de fracaso.
El experto
Tiende a creer que necesita saberlo todo y, a su vez, siente que no sabe lo suficiente. Por tal razón, considera que está engañando a quien lo contrató, a sus jefes y a sus compañeros por no creerse capaz de desempeñar su labor adecuadamente. La palabra experto les suele generar incomodidad, y se sienten ansiosos cuando tienen personas a su alrededor. Esto les genera la sensación de estar vigilados constantemente.
Por lo general, se encuentran realizando cursos y certificaciones, esperando obtener todo el conocimiento que les falta. Y al momento de buscar trabajo, piensan que no están capacitados para cubrir el cargo. Pueden pasar años formándose sin sentir nunca que saben lo suficiente.
El superhéroe o la superheroína
Las personas que se encuentran agrupadas en esta categoría destacan por sobreexigirse para lograr cumplir cada una de sus labores. Esta es la manera que consideran más adecuada para aplacar sus inseguridades. A su vez, esto se transforma en estrés laboral y cansancio físico y mental. Además, tienden a tener problemas al relacionarse con sus compañeros de trabajo, por lo cual tratan de reducir el contacto al mínimo y solo mantienen la comunicación lo necesario.
Consideran que el tiempo libre es un desperdicio y prefieren trabajar horas extra. Esto también conlleva a sentirse inútil cuando no se está trabajando, por lo que dejan de lado sus pasiones y pasatiempos para dedicarse enteramente al trabajo. El riesgo de padecer burnout o agotamiento profesional es especialmente alto en este perfil.

El individualista
Debido a que duda de sus capacidades de manera constante, prefiere realizar todo por su cuenta. Siente que si pide ayuda, otros podrán descubrir sus debilidades y considerar que no está capacitado. Por lo general suelen pensar que no necesitan ayuda de nadie, desechando o dejando de lado el trabajo en equipo. Aceptar apoyo de terceros lo interpretan como una señal de debilidad o incompetencia.
El genio
No suelen confiar en sus capacidades, y creen que el éxito gira en torno a estas. Sienten que esforzarse no tiene valor alguno si no se logran las metas planteadas. Si necesitan trabajar duro para lograr cualquier cosa, es porque creen que no son lo suficientemente buenos en eso. Tienden a sufrir de estrés si no obtienen resultados rápidos. Cuando una tarea les resulta difícil, en lugar de verlo como parte normal del aprendizaje, lo interpretan como una prueba de su incapacidad.
Consecuencias del síndrome del impostor
Cuando este fenómeno no se aborda adecuadamente, puede tener repercusiones significativas en distintos ámbitos de la vida de quien lo padece:
A nivel profesional
- Estancamiento laboral: la persona evita solicitar ascensos, aceptar proyectos desafiantes o negociar mejores condiciones salariales por miedo a ser descubierta como un fraude.
- Agotamiento profesional (burnout): el esfuerzo excesivo por compensar la supuesta falta de capacidad lleva a jornadas laborales extenuantes y una desconexión total del descanso.
- Menor productividad: la procrastinación, la revisión excesiva del trabajo y la dificultad para tomar decisiones reducen el rendimiento real.
A nivel emocional y psicológico
- Ansiedad crónica: el miedo constante a ser descubierto genera un estado de alerta permanente que puede derivar en un trastorno de ansiedad generalizada.
- Depresión: la insatisfacción constante, la autocrítica severa y el agotamiento emocional pueden desembocar en cuadros depresivos.
- Baja autoestima progresiva: la persona se convence cada vez más de su supuesta incompetencia, alimentando un ciclo negativo difícil de romper.
A nivel social y relacional
- Aislamiento: evitar situaciones sociales en el entorno laboral por miedo a que otros descubran sus supuestas carencias.
- Dificultades en las relaciones de pareja: la inseguridad puede extenderse al ámbito personal, generando dependencia emocional o conflictos.
- Comparación constante: el hábito de compararse con los demás refuerza el sentimiento de inferioridad.
¿Cómo superarlo?
La principal recomendación que se debe realizar a toda persona que crea que sufre el síndrome del impostor es acudir a terapia con un psicólogo o profesional de salud mental. La terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser especialmente eficaz para abordar los patrones de pensamiento distorsionados que caracterizan este fenómeno. Sin embargo, existen ciertas actividades que puedes realizar por tu cuenta para reducir el impacto que tiene este fenómeno sobre ti.
Valida tus emociones
Debes validar cada una de tus emociones. Es necesario ser consciente de lo que sientes para poder enfrentar el problema y encontrar una solución. Esto permitirá identificar todas aquellas emociones negativas que afectan tu desempeño. La mejor manera de enfrentarlos es escribiéndolos. De esta manera será más sencillo identificarlos y podrás obtener otra perspectiva. Llevar un diario emocional puede ser de gran utilidad para detectar los momentos y situaciones que desencadenan estos pensamientos.
Reconoce tus fortalezas
Para reconocer tus fortalezas y habilidades, lo mejor es realizar una lista para darte cuenta de lo que eres capaz de hacer. Es una manera muy sencilla de conectar con la realidad y evitar que nuestros pensamientos sigan atacándonos y hacernos sentir menos. Lo mismo se debe hacer con los logros obtenidos. Puedes crear un archivo de logros donde guardes correos electrónicos positivos, evaluaciones favorables o cualquier prueba tangible de tu buen desempeño.
No procrastines
Es muy importante no postergar nuestras tareas. Si dejas para después todo, alimentarás el sentimiento de ineptitud, con lo cual sentirás que no eres capaz de lograr ninguna labor. Lo mejor es comenzar con las tareas de mediana dificultad para lograr sentir un poco de satisfacción. Y poco a poco ir avanzando a las más difíciles.
Habla sobre lo que sientes
Compartir tus inseguridades con personas de confianza, ya sean amigos, familiares o compañeros de trabajo, puede ser enormemente liberador. Descubrirás que muchas personas experimentan sentimientos similares y que no estás solo en esta situación. Normalizar estas emociones es un paso fundamental para superarlas.
Redefine el fracaso
Cambiar la perspectiva sobre el fracaso es esencial. En lugar de verlo como una confirmación de tu incompetencia, considéralo como parte del proceso de aprendizaje. Las personas más exitosas han fracasado en múltiples ocasiones antes de alcanzar sus objetivos. Cada error es una oportunidad para crecer.
Deja de compararte
La comparación con los demás es uno de los mayores alimentadores del síndrome del impostor. Recuerda que cada persona tiene su propio camino y su propio ritmo. Lo que ves de otros suele ser solo la parte visible de su trayectoria, no las dificultades que han enfrentado para llegar donde están.
Acepta los cumplidos
Cuando alguien reconozca tu trabajo, acepta el cumplido sin minimizarlo. En lugar de atribuir el mérito a la suerte o a factores externos, practica decir simplemente «gracias». Con el tiempo, esto te ayudará a interiorizar que tus logros son reales y merecidos.
Establece expectativas realistas
El perfeccionismo es un aliado del síndrome del impostor. Aprende a establecer metas alcanzables y a reconocer que no es necesario hacerlo todo de forma impecable. Lo suficientemente bueno muchas veces es excelente.
Cuándo buscar ayuda profesional
Es recomendable consultar con un profesional de la salud mental cuando:
- Los pensamientos de inadecuación interfieren significativamente con tu rendimiento laboral o académico.
- Experimentas ansiedad intensa o ataques de pánico relacionados con tu trabajo.
- Has desarrollado síntomas depresivos como tristeza persistente, pérdida de interés o alteraciones del sueño.
- Recurres a sustancias (alcohol, medicamentos) para gestionar la ansiedad asociada.
- El miedo al fracaso te ha llevado al aislamiento social o a evitar oportunidades profesionales importantes.
Un psicólogo puede ayudarte a identificar los patrones de pensamiento disfuncionales y a desarrollar estrategias específicas para tu caso. La terapia cognitivo-conductual, la terapia de aceptación y compromiso (ACT) y el coaching psicológico son abordajes que han mostrado buenos resultados en el manejo de este fenómeno.
Preguntas frecuentes
¿El síndrome del impostor es una enfermedad mental?
No. El síndrome del impostor no está reconocido como un trastorno mental en los principales manuales diagnósticos (DSM-5, CIE-11). Se considera un fenómeno psicológico o un patrón de pensamiento que puede afectar al bienestar emocional y profesional, pero no constituye un diagnóstico clínico por sí mismo.
¿Se puede curar el síndrome del impostor?
Más que una cura, se trata de un proceso de autoconocimiento y cambio de patrones de pensamiento. Con las herramientas adecuadas, como la terapia psicológica y las estrategias de autogestión, la mayoría de las personas consiguen reducir significativamente su impacto en la vida diaria.
¿Solo afecta a personas con baja autoestima?
No necesariamente. Muchas personas con una autoestima aparentemente sólida experimentan el síndrome del impostor en determinados contextos, especialmente cuando enfrentan nuevos retos o se encuentran en entornos altamente competitivos.
¿Es más frecuente en mujeres que en hombres?
Aunque las investigaciones iniciales de Clance e Imes se centraron en mujeres, estudios posteriores han demostrado que afecta a ambos sexos. No obstante, factores culturales y sociales, como los estereotipos de género, pueden hacer que las mujeres sean más vulnerables a experimentarlo en ciertos contextos profesionales.
Referencias
- Clance, P.R. & Imes, S.A. (1978). The Impostor Phenomenon in High Achieving Women: Dynamics and Therapeutic Intervention. Psychotherapy: Theory, Research & Practice, 15(3), 241-247.
- Bravata, D.M. et al. (2020). Prevalence, Predictors, and Treatment of Impostor Syndrome: a Systematic Review. Journal of General Internal Medicine, 35(4), 1252-1275. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31848865/
- Young, V. (2011). The Secret Thoughts of Successful Women: Why Capable People Suffer from the Impostor Syndrome and How to Thrive in Spite of It. Crown Business.
- Sakulku, J. & Alexander, J. (2011). The Impostor Phenomenon. International Journal of Behavioral Science, 6(1), 75-97.

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.