Tipos de depresión y sus características

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Tipos de depresión y sus características
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En tiempos antiguos, tanto la depresión como otras enfermedades psiquiátricas eran asociadas a entes malignos, producto de posesiones demoníacas y supersticiones. Hoy en día, gracias al avance de la ciencia, sabemos que esto no es así en absoluto, sino que se encuentran involucrados todo tipo de procesos neurobiológicos, metabólicos y hormonales que pueden alterar el estado de ánimo de una persona.

Es así como la medicina y la psicología actual han logrado que las personas con depresión no solo hayan dejado de ser juzgadas, sino que, además, puedan tener una vida perfectamente funcional con el tratamiento adecuado. Si alguna vez has padecido depresión o conoces a alguien que haya pasado por esa situación, esta información es para ti. Estos son los tipos de depresión que debes conocer y sus características.

¿Qué es la depresión?

La depresión es un trastorno mental que se caracteriza, clásicamente, por un descenso significativo del estado de ánimo, donde predominan los sentimientos de tristeza profunda, asociados también a alteraciones en el comportamiento, el grado de actividad, el sueño, el apetito y el contenido del pensamiento.

Que es la depresión

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión afecta a más de 280 millones de personas en todo el mundo y es una de las principales causas de discapacidad a nivel global. Aunque poco se habla de ello, se encuentra entre las patologías más frecuentes en el área de la atención primaria. Además, es considerada como la primera causa de atención psiquiátrica y de discapacidad en el ámbito laboral.

Se da con mayor frecuencia en mujeres (aproximadamente el doble que en hombres) y en personas menores de 45 años, donde se ha evidenciado que cada vez está siendo más afectada la población de adultos jóvenes menores de 30 años.

Se sabe que la depresión puede tener un componente hereditario, ya que la predisposición genética y los comportamientos aprendidos en el hogar influyen en su aparición. Por otro lado, la depresión también puede ser desencadenada por un hecho traumático o entristecedor.

Factores de riesgo de la depresión

Entre los principales factores de riesgo que se asocian a la depresión están:

  • Antecedentes familiares de depresión u otros trastornos mentales.
  • Alcoholismo y consumo de drogas.
  • Enfermedades crónicas como cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares o dolor crónico.
  • Experiencias traumáticas como la pérdida de un ser querido, divorcios, desempleo o dificultades económicas.
  • Aislamiento social y falta de apoyo.
  • Ciertos medicamentos (algunos antihipertensivos, corticoides, interferón).
  • Cambios hormonales (puerperio, menopausia, hipotiroidismo).
  • Estrés crónico o experiencias adversas en la infancia.

¿Cómo funciona la depresión a nivel cerebral?

La depresión implica alteraciones en varios sistemas de neurotransmisores cerebrales:

  • Serotonina: reguladora del estado de ánimo, el sueño y el apetito. Su déficit se asocia a tristeza, ansiedad e insomnio.
  • Noradrenalina: implicada en la energía, la motivación y la concentración. Su disminución se relaciona con fatiga y apatía.
  • Dopamina: vinculada al sistema de recompensa y la motivación. Su alteración contribuye a la anhedonia (incapacidad de sentir placer).

Además, se han observado cambios en la estructura y función de áreas cerebrales como el hipocampo, la corteza prefrontal y la amígdala en personas con depresión. El eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (eje del estrés) también se encuentra frecuentemente alterado, con niveles elevados de cortisol.

Tipos de depresión

Existen varios tipos de depresión, cada uno con características específicas que determinan su diagnóstico y tratamiento. Los principales son:

Trastorno depresivo mayor

Se trata del tipo de depresión más conocido y el que más frecuentemente es diagnosticado. En este tipo, la persona experimenta síntomas graves que pueden durar entre 2 semanas y varios meses. Esto puede producirse como un episodio único o como varias crisis recurrentes a lo largo del tiempo.

La principal señal que nos indica un trastorno depresivo tiene que ver con un cambio en el estado de ánimo. En estos casos, la persona se sentirá triste y/o irritable durante casi todo el día. Además, empezará a perder el interés por aquellas cosas que usualmente suele disfrutar (anhedonia).

Para que se diagnostique un trastorno depresivo mayor según el DSM-5, deben estar presentes al menos cinco de los siguientes síntomas durante un mínimo de dos semanas, y al menos uno de ellos debe ser el estado de ánimo deprimido o la pérdida de interés:

  • Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días.
  • Disminución notable del interés o placer en todas o casi todas las actividades.
  • Pérdida o aumento significativo de peso sin hacer dieta.
  • Insomnio o hipersomnia casi todos los días.
  • Agitación o enlentecimiento psicomotor observable por los demás.
  • Fatiga o pérdida de energía casi todos los días.
  • Sentimientos de inutilidad o culpa excesiva.
  • Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.
  • Pensamientos recurrentes de muerte o ideación suicida.

El trastorno depresivo mayor puede clasificarse a su vez según su gravedad en leve, moderado o grave, y puede presentarse con o sin síntomas psicóticos (alucinaciones o delirios).

Trastorno depresivo persistente (distimia)

Consiste en un tipo de depresión menos grave en cuanto a la intensidad de los síntomas, donde la persona puede llegar a experimentar síntomas similares al trastorno depresivo mayor, pero de forma considerablemente más leve.

A diferencia del trastorno depresivo mayor, en lugar de producirse episodios agudos de varias semanas o meses, los síntomas se mantienen de forma crónica durante al menos dos años en adultos (un año en niños y adolescentes), de ahí que se le denomine como persistente.

A menudo, se puede confundir con un simple cambio en la manera de ser de la persona. Es así como podría cursar enmascarada esta depresión debido a la sutileza de los síntomas. Las personas con distimia suelen decir que “siempre han sido así” o que “no recuerdan sentirse de otra manera”.

Los síntomas principales incluyen:

  • Estado de ánimo triste o vacío la mayor parte del día, más días que no.
  • Falta de apetito o sobrealimentación.
  • Problemas de sueño.
  • Falta de energía.
  • Baja autoestima.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Sentimientos de desesperanza.

Habitualmente, con psicoterapia y, en algunos casos, el empleo de fármacos, puede tratarse eficazmente a las personas que padezcan un trastorno depresivo persistente.

Depresión con características atípicas

Este subtipo se diferencia del patrón clásico de depresión por presentar un rasgo llamado reactividad del estado de ánimo: la persona puede mejorar temporalmente ante eventos positivos. Otros síntomas característicos son:

  • Aumento del apetito y del peso.
  • Hipersomnia (dormir en exceso).
  • Sensación de pesadez en brazos y piernas (“parálisis de plomo”).
  • Sensibilidad extrema al rechazo interpersonal.

A pesar de su nombre, la depresión atípica es bastante frecuente y responde bien a ciertos tipos de antidepresivos (inhibidores de la MAO e inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina).

Depresión posparto (perinatal)

La depresión perinatal puede aparecer durante el embarazo o en las semanas y meses posteriores al parto. Afecta a entre el 10 y el 20 % de las mujeres y no debe confundirse con el “baby blues” (tristeza posparto), que es una reacción emocional leve y transitoria que afecta hasta al 80 % de las madres y se resuelve espontáneamente en los primeros días.

Los síntomas de la depresión posparto incluyen:

  • Tristeza intensa y llanto frecuente.
  • Dificultad para vincularse con el bebé.
  • Ansiedad excesiva sobre la salud del bebé.
  • Sentimientos de culpa o de ser “mala madre”.
  • Pensamientos intrusivos sobre hacer daño al bebé o a una misma.
  • Fatiga extrema e insomnio (más allá de lo esperable por los cuidados del recién nacido).

La detección precoz es fundamental, ya que la depresión posparto no tratada afecta negativamente tanto a la madre como al desarrollo emocional y cognitivo del bebé.

Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo (TDDEA)

Se trata de un diagnóstico relativamente reciente incluido en el DSM-5, el cual está enfocado especialmente en aquellos niños que reaccionan con rabietas explosivas desproporcionadas al contexto del momento.

Entre cada rabieta, se mantienen irritables casi todo el día. Su carácter explota con extrema facilidad y poseen una tolerancia muy baja ante la frustración.

tipos de depresión

Sucede que, en los niños, la depresión se puede parecer mucho más a la ira que a la tristeza clásica de la depresión que conocemos en los adultos.

Por lo general, los síntomas de este tipo de depresión suelen manifestarse antes de los 10 años. Antes de los 6 años este diagnóstico no se aplica porque se considera que las rabietas son relativamente típicas en los niños pequeños.

Para hacer el diagnóstico definitivo, el niño en cuestión debe presentar aproximadamente 3 o más rabietas por semana durante al menos 12 meses, en al menos dos contextos diferentes (hogar, escuela, con compañeros).

Trastorno disfórico premenstrual (TDPM)

Aunque no se le parezca mucho a la depresión clásica, el trastorno disfórico premenstrual conlleva diversas alteraciones a nivel metabólico y hormonal que se le asemejan.

Se trata de un trastorno que afecta a entre el 3 y el 8 % de las mujeres en edad reproductiva, apareciendo en la semana anterior a la menstruación, momento en que ciertas hormonas fluctúan considerablemente.

Los síntomas pueden confundirse fácilmente con los del síndrome premenstrual (SPM), con la diferencia de que los síntomas del TDPM son tan graves que afectan seriamente a la vida cotidiana de la persona. A diferencia del SPM, que puede causar ciertas molestias, el TDPM puede causar sentimientos cercanos a un episodio depresivo mayor.

De modo general, los síntomas del TDPM pueden estar representados por un decaimiento intenso, ansiedad severa y enfado desproporcionado.

La dificultad para concentrarse y el llanto espontáneo también puede formar parte del día a día en estos casos.

Entre los síntomas físicos, predominan los cólicos, los dolores de cabeza, los dolores musculares y la sensibilidad en las mamas.

Los síntomas empiezan a verse entre 5 y 8 días antes de la menstruación, aunque pueden empezar antes, y desaparecen ya una vez iniciado el periodo. El tratamiento puede incluir antidepresivos (ISRS), anticonceptivos hormonales y cambios en el estilo de vida.

Trastorno afectivo estacional (TAE)

Consiste en un tipo de depresión que aparece y desaparece junto con los cambios de estación, teniendo un mayor predominio en las épocas de otoño e invierno.

Se evidencian síntomas muy parecidos al trastorno depresivo mayor, con la única diferencia de que se produce durante determinadas estaciones del año y remite espontáneamente en primavera y verano.

La razón por la que las personas que experimentan el trastorno afectivo estacional lo hacen en épocas de otoño e invierno se debe, posiblemente, a la disminución de la luz solar durante estas temporadas. Los expertos señalan que la falta de luz solar afecta a la producción de melatonina y serotonina, neurotransmisores que regulan el estado de ánimo, el sueño y los niveles de energía.

Los síntomas característicos del TAE incluyen:

  • Hipersomnia (dormir excesivamente).
  • Aumento del apetito, especialmente de carbohidratos.
  • Ganancia de peso.
  • Retraimiento social.
  • Fatiga y falta de energía.

El tratamiento más eficaz para el TAE es la fototerapia (terapia de luz), que consiste en la exposición a una lámpara de luz brillante (10.000 lux) durante 20-30 minutos al día, preferiblemente por la mañana. También pueden utilizarse antidepresivos y psicoterapia.

Depresión psicótica

Es una forma grave de depresión en la que, además de los síntomas depresivos típicos, la persona experimenta síntomas psicóticos como:

  • Delirios: creencias falsas y fijas, generalmente de contenido negativo (culpa, ruina, enfermedad grave, persecución).
  • Alucinaciones: percepciones sin estímulo real, más frecuentemente auditivas (voces que critican o insultan).

La depresión psicótica requiere un tratamiento intensivo, generalmente con una combinación de antidepresivos y antipsicóticos, y en algunos casos puede ser necesaria la hospitalización.

Depresión resistente al tratamiento

Se denomina así cuando la depresión no responde adecuadamente a dos o más ensayos con antidepresivos de diferentes clases, administrados en dosis y duración adecuadas. Afecta a entre el 10 y el 30 % de los pacientes con depresión mayor.

Las opciones terapéuticas para la depresión resistente incluyen:

  • Cambio o combinación de antidepresivos.
  • Potenciación con litio, hormonas tiroideas o antipsicóticos atípicos.
  • Terapia electroconvulsiva (TEC).
  • Estimulación magnética transcraneal (EMT).
  • Ketamina intranasal (esketamina), aprobada para depresión resistente.
  • Psicoterapia especializada.

¿Cómo se diagnostica la depresión?

El diagnóstico de la depresión es fundamentalmente clínico, basado en la entrevista con el profesional de salud mental. No existen pruebas de laboratorio o de imagen que confirmen el diagnóstico, aunque pueden ser útiles para descartar otras causas de los síntomas (hipotiroidismo, anemia, déficit de vitamina B12, etc.).

Las herramientas más utilizadas para la evaluación incluyen:

  • Entrevista clínica estructurada: basada en los criterios del DSM-5 o la CIE-11.
  • Cuestionarios estandarizados: como el PHQ-9 (Patient Health Questionnaire), el inventario de depresión de Beck (BDI) o la escala de Hamilton para la depresión (HDRS).
  • Análisis de sangre: para descartar causas orgánicas.

¿Cómo se tratan los diferentes tipos de depresión?

Para que el tratamiento contra la depresión sea efectivo, hay que fijarse muy bien en las características específicas del subtipo de depresión y en el contexto de la persona. Sin embargo, a grandes rasgos, cualquier tipo de depresión puede tratarse con una combinación de psicoterapia y farmacoterapia.

tratar la depresión

Psicoterapia

La psicoterapia cumplirá la función de ofrecer seguridad, confianza, comprensión y apoyo emocional. Las modalidades con mayor evidencia científica son:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): ayuda a identificar y modificar los pensamientos distorsionados y las conductas disfuncionales. Es el tipo de psicoterapia con más evidencia para la depresión.
  • Terapia interpersonal (TIP): se centra en mejorar las relaciones interpersonales y la comunicación.
  • Activación conductual: busca que la persona retome actividades placenteras y significativas de forma progresiva.
  • Mindfulness (terapia cognitiva basada en el mindfulness): especialmente eficaz para prevenir recaídas.

Tratamiento farmacológico

Los principales tipos de antidepresivos incluyen:

  • Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS): fluoxetina, sertralina, paroxetina, escitalopram. Son los más prescritos por su eficacia y perfil de seguridad.
  • Inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN): venlafaxina, duloxetina, desvenlafaxina.
  • Antidepresivos tricíclicos: amitriptilina, nortriptilina. Eficaces pero con más efectos secundarios.
  • Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO): fenelzina, tranilcipromina. Se reservan para casos que no responden a otros tratamientos.
  • Otros: mirtazapina, bupropión, agomelatina, vortioxetina.

Es importante saber que los antidepresivos tardan entre 2 y 4 semanas en comenzar a hacer efecto y que no deben suspenderse bruscamente sin supervisión médica.

Otros tratamientos

  • Terapia electroconvulsiva (TEC): se realiza en circunstancias puntuales como en los casos de depresión mayor grave del adulto, depresión con riesgo suicida inminente o depresión resistente. Es un tratamiento seguro y eficaz cuando está bien indicado.
  • Estimulación magnética transcraneal: técnica no invasiva que estimula áreas cerebrales específicas.
  • Ejercicio físico: la evidencia científica muestra que el ejercicio regular tiene un efecto antidepresivo comparable a la medicación en depresiones leves y moderadas.
  • Fototerapia: especialmente indicada para el trastorno afectivo estacional.

Cuándo buscar ayuda profesional

Es fundamental buscar ayuda profesional cuando:

  • La tristeza o el desánimo se prolongan más de dos semanas.
  • Los síntomas interfieren con la vida cotidiana (trabajo, relaciones, autocuidado).
  • Se recurre al alcohol u otras sustancias para aliviar el malestar.
  • Aparecen pensamientos de muerte o suicidio.
  • Se experimenta una incapacidad para disfrutar de las actividades habituales.

En caso de emergencia por riesgo suicida, se debe llamar al 024 (Línea de Atención a la Conducta Suicida en España) o acudir a urgencias del hospital más cercano.

Preguntas frecuentes

¿La depresión se cura?

La depresión es un trastorno tratable. La mayoría de las personas mejoran significativamente con el tratamiento adecuado. Sin embargo, puede haber recaídas, especialmente si se interrumpe el tratamiento prematuramente. El riesgo de recaída tras un primer episodio es de aproximadamente el 50 %, por lo que el seguimiento a largo plazo es fundamental.

¿La tristeza y la depresión son lo mismo?

No. La tristeza es una emoción normal y adaptativa que todos experimentamos ante situaciones adversas. La depresión es un trastorno clínico que se diferencia de la tristeza normal por su intensidad, duración, impacto funcional y la presencia de síntomas adicionales como la anhedonia, las alteraciones del sueño y del apetito, y la ideación suicida.

¿Los antidepresivos crean adicción?

No, los antidepresivos no generan adicción ni dependencia en el sentido clásico del término. Sin embargo, su suspensión brusca puede causar un síndrome de discontinuación con síntomas como mareo, náuseas, irritabilidad e insomnio. Por ello, siempre deben retirarse de forma gradual bajo supervisión médica.

¿Se puede prevenir la depresión?

Aunque no siempre se puede prevenir, ciertos hábitos pueden reducir el riesgo: ejercicio físico regular, mantenimiento de relaciones sociales significativas, técnicas de manejo del estrés, sueño adecuado, alimentación equilibrada y evitar el consumo excesivo de alcohol.

¿La depresión en niños y adolescentes es diferente?

Sí, en niños y adolescentes la depresión puede manifestarse de forma diferente: irritabilidad (más que tristeza), problemas de conducta, caída del rendimiento escolar, quejas físicas (dolores de cabeza o de barriga), aislamiento social y cambios en los patrones de sueño y alimentación. La detección precoz es esencial para un pronóstico favorable.

Referencias

  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Depresión. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression
  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5th ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.
  • MedlinePlus. Depresión. https://medlineplus.gov/spanish/depression.html
  • National Institute of Mental Health (NIMH). Depression. https://www.nimh.nih.gov
  • Cipriani, A., et al. (2018). Comparative efficacy and acceptability of 21 antidepressant drugs for the acute treatment of adults with major depressive disorder: a systematic review and network meta-analysis. The Lancet, 391(10128), 1357-1366.
  • Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental. Guía de práctica clínica sobre el manejo de la depresión. https://www.sepsm.org
  • Línea de Atención a la Conducta Suicida: 024 (España).
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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