Problemas laborales

Los problemas laborales pueden presentar grandes repercusiones en la salud mental de un individuo. Veamos cuáles son y sus principales síntomas.

El trabajo además de ser nuestra fuente de seguridad económica, presenta diversos beneficios a nivel mental y emocional que van desde la motivación, fomentar un sentido de propósito y, gratificación, hasta el aumento del autoestima y el incremento del interés profesional. Si nos encontráramos en la posición deseada y en nuestro trabajo ideal, es probable que lográramos obtener estos beneficios, pero eso no siempre ocurre; de hecho la mayoría de las personas no encuentran un trabajo correcto ni acorde a sus expectativas, y en el caso de encontrarlo, incluso la carrera de sus sueños puede convertirse en un trabajo tóxico y no ser lo que realmente esperaban.

Es importante poder disfrutar de lo que hacemos, pero cuando esto no ocurre y el trabajo se vuelve un desencadenante de conflictos, puede ocasionar algunos problemas que resultan en serias patologías. A continuación profundizaremos acerca de tres grandes problemas laborales que pueden desencadenar trastornos psicológicos mayores: el estrés laboral, acoso laboral y síndrome de Burnout.

¿Qué encontrarás en este artículo?

Estrés laboral

Se han encontrado diferentes definiciones para el concepto de estrés a lo largo de los años. Originalmente, este era concebido como una presión generada por el medio ambiente, pero más tarde su definición se modificó y fue comprendido como una tensión emocional que ocurría dentro del sujeto. Hoy en día, la definición generalmente aceptada para el estrés es la que abarca en conjunto a las dos anteriores; la interacción entre la situación y el estado emocional de un individuo.

Entendemos como estrés al estado físico y psicológico que resulta cuando los recursos del individuo no son suficientes para hacer frente a las demandas y presiones de una situación determinada. Por lo tanto, el estrés no puede generalizarse, pues depende particularmente de cada sujeto y de una situación determinada.

Uno de los lugares donde se producen situaciones que pueden derivar en serios casos de estrés es el ambiente laboral. Desafortunadamente, el estrés laboral tiene importantes consecuencias para la salud, tanto a nivel físico como mental. Estas van desde afecciones relativamente benignas, como resfríos pasajeros y gripes, hasta enfermedades cardíacas, gastrointestinales, síndrome metabólico y trastornos psicológicos mayores.

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Debido a que el estrés en el ámbito laboral es algo común, encontrar un trabajo de poco estrés puede resultar difícil e incluso imposible para muchas personas. En estos casos, la mejor opción puede ser simplemente adoptar estrategias más eficaces para reducir las situaciones que desencadenan el estrés laboral.

Los recursos que ayudan a enfrentar las presiones y demandas laborales incluyen características personales como habilidades de afrontamiento, buena resolución de problemas, asertividad, tolerancia a la frustración y empatía. El ambiente laboral, como un buen ambiente de trabajo y el apoyo social también pueden ser de gran ayuda para enfrentar las presiones laborales. Estos últimos recursos pueden modificarse en el caso de ser necesario, por ejemplo: invirtiendo en infraestructura de trabajo, capacitación, buenas prácticas de gestión y empleo, y la forma de organización laboral.

¿Qué causa el estrés laboral?

El estrés puede ser causado por eventos de tiempo limitado, como las presiones por los plazos de trabajo, por situaciones continuas, como las demandas familiares o la inseguridad laboral. Las situaciones que pueden causar estrés son aquellas que son impredecibles o incontrolables, inciertas, ambiguas o desconocidas, o situaciones que involucran expectativas de conflicto, pérdida o rendimiento.

La respuesta del empleador ante situaciones de estrés laboral

Históricamente, la respuesta típica de los empleadores al estrés laboral de sus empleados ha sido culpar a la víctima de su padecimiento, en lugar de indagar para encontrar la causa subyacente a este. Hoy en día, gracias a la reformulación de varias leyes que amparan los derechos de los trabajadores, los empleadores tienen el deber de garantizar la buena salud de sus empleados en el ambiente laboral, con buena salud nos referimos tanto a la salud física como a la salud mental.

También es parte del interés económico del empleador fomentar la buena salud mental de sus empleados, como prevenir el estrés, ya que el estrés puede provocar una alta rotación del personal, un aumento de la ausencia por enfermedad, jubilación anticipada, un menor rendimiento laboral, una mayor tasa de accidentes laborales y, en consecuencia, la reducción de la satisfacción del cliente.

Síntomas del estrés laboral

Usualmente los síntomas del estrés son notorios, y se pueden apreciar en el comportamiento de las personas, especialmente en las alteraciones del comportamiento.

El estrés puede derivar a trastornos psicológicos como:

  • Ansiedad
  • Depresión
  • Ataques de pánico
  • Fatiga emocional

Cambios en el comportamiento:

  • Irritabilidad
  • Falta de concentración
  • Fluctuación en los estados de ánimo
  • Agresividad
  • Desmotivación
  • Dificultad para la resolución de problemas

Cambios fisiológicos:

  • Palpitaciones
  • Náuseas
  • Problemas gastrointestinales
  • Cefalea, que puede tornarse crónica

Si el estrés persiste por un período prolongado, pueden haber cambios en el funcionamiento neuroendocrino, cardiovascular, autonómico e inmunológico

Mobbing: acoso laboral

Mobbing: acoso laboral

El mobbing o acoso laboral es una nueva tendencia espeluznante que se caracteriza por el maltrato en el ámbito laboral. Al igual que ocurre con el bullying, este maltrato suele ser generalmente psicológico aunque en ocasiones puede manifestarse en forma de violencia física.

Dentro del acoso laboral suelen diferenciarse tres actores: la víctima, el victimario y los cómplices. El victimario es quien recluta compañeros de trabajo (complices) para que se confabulen en contra de otro compañero (víctima). El cometido del victimario es ir creando terror psicológico en la víctima con el fin de desequilibrar su psiquis.

Las estadísticas muestran que el mobbing afecta a uno de cada tres empleados; pero lo que es realmente preocupante es que uno de cada dos ha sido testigo de intimidación pero no ha hecho nada al respecto. Además, es probable que la incidencia real de la intimidación sea mucho más alta, pues por cada caso reportado, existen de ocho a veinte casos que no se denuncian.

¿Cómo funciona el acoso laboral?

El objetivo suele ser cualquier compañero que sea “diferente” de la norma de la organización. Usualmente las víctimas son personas competentes, educadas, resilientes, más empáticas o atractivas que el resto, y tienden a ser mujeres de 32 a 55 años. Los objetivos también pueden ser racialmente diferentes o formar parte de un grupo minoritario.

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La técnica de maltrato psicológico utilizada por el victimario puede incluir: burlas constantes; humillación masiva; difusión de rumores falsos, vergonzosos o con contenido altamente negativo; exclusión en actividades grupales; atribución de apodos negativos y despectivos; amenazas frecuentes y, finalmente la eliminación de la víctima del lugar de trabajo.

A menudo, quien instiga el mobbing es una persona emocionalmente inmadura, que se siente de alguna manera amenazada por el objetivo. Algunas personas que padecen ciertos tipos de trastornos de la personalidad como: trastorno antisocial, histeria o narcisismo, a menudo emplean tácticas como la “división”, que enfrenta a los miembros de un equipo unos contra otros con el fin de vengarse de un ” leve insulto” percibido por el objetivo.

Usualmente la víctima de mobbing no reacciona ante los ataques, queda tambaleándose emocionalmente, sin tener idea de lo que sucede y por qué. Cualquier tipo de acoso daña la salud mental de un individuo; daña su seguridad, autoestima, dignidad, identidad y su sentido de pertenencia. Los efectos también pueden irradiar hacia otros compañeros, hacia la familia, amigos o entorno cercano de la víctima.

En algunos trabajos también existe el bossing, que es el acoso laboral proveniente de un jefe o encargado superior. Dentro de este tipo, además del maltrato psicológico suelen darse casos de acoso sexual, donde el superior intimida a la víctima y la obliga a ser partícipe de situaciones en las que se producen comportamientos inapropiados de índole sexual.

Síndrome de Burnout

Síndrome de Burnout

El término “burnout” fue utilizado por primera vez con sentido clínico a principios de los años setenta por el psicólogo estadounidense Herbert Freudenberger, uno de los primeros en describir los síntomas del agotamiento profesional. Para Freudenberger el síndrome de Burnout es un proceso gradual, no sucede de la noche a la mañana. Los signos y síntomas son sutiles al principio, pero tienden a empeorar con el transcurso del tiempo.

Según la psicóloga estadounidense Christina Maslach, Burnout es un síndrome psicológico que ocurre como respuesta prolongada a factores estresantes interpersonales crónicos en el trabajo, que resulta en un agotamiento abrumador, sentimientos de cinismo y desapego del trabajo, y una sensación de ineficacia y falta de logro,

Síntomas principales del síndrome de Burnout

Una de los primeros casos del síndrome de Burnout fue descubierto por Freudenberger en 1974, donde el autor pudo diferenciar tres síntomas principales: agotamiento, despersonalización y reducción del logro personal.

1. Agotamiento: es la fatiga generalizada que puede encontrarse relacionada a la dedicación y esfuerzo excesivo hacia una tarea o proyecto que no es percibido como beneficioso. Por ejemplo, en el ámbito de la salud, una sensación de agotamiento -particularmente el agotamiento emocional- puede originarse por la continuación para cuidar a un paciente que presenta escasas posibilidades de recuperación.

2. Despersonalización: es una actitud distante o indiferente hacia el trabajo. Esta se manifiesta de manera negativa, con comportamientos cínicos o la interacción con colegas o pacientes de una manera impersonal. La despersonalización puede ser manifestada mediante el mobbing; con comentarios no profesionales dirigidos a compañeros de trabajo; culpando a los pacientes por sus problemas médicos; o en el ámbito de la salud, con la incapacidad de expresar empatía o dolor cuando un paciente muere.

3. Logro personal reducido: es la tendencia a evaluar negativamente el valor del trabajo de uno mismo, sintiéndose insuficiente con respecto a la capacidad de realizar un trabajo, y una generalización pobre de autoestima profesional.

Otros síntomas del síndrome de Burnout

Los síntomas del síndrome de Burnout son diversos y pueden variar de acuerdo a cada sujeto y su situación laboral. Entre ellos podemos destacar:

  • Sensación de fatiga la mayor parte del tiempo
  • Disminución de la inmunidad
  • Cefalea o dolores musculares frecuentes
  • Cambio en el apetito o los hábitos de sueño
  • Fluctuación en el estado anímico
  • Disminución de la capacidad de adaptación laboral
  • Baja autoestima
  • Desapego
  • Desmotivación
  • Baja tolerancia a la frustración
  • Pesimismo
  • Disminución de la satisfacción y sentido de logro
  • Aislamiento
  • Procrastinar, tomarse más tiempo del necesario para hacer las cosas o tomar decisiones
  • Uso de drogas para hacerle frente a los cambios emocionales
  • Reacciones violentas con el entorno
  • Romper las reglas laborales, por ejemplo: llegar tarde y salir temprano

Las personas diagnosticadas con el síndrome de Burnout pueden presentar otros tipos de trastornos psicológicos coexistentes, como el trastorno de estrés post traumático o un trastorno depresivo.

Síndrome de Burnout en profesionales de la salud

De acuerdo a recientes investigaciones, más del 25% de la población mundial que trabajan actualmente están lidiando con el desgaste profesional, con una tasa que supera el 50% para las personas en carreras de alta presión como médicos y cirujanos. Las personas de menor edad que trabajan en cuidados intensivos pediátricos son quienes presentan mayor riesgo de padecer un síndrome de Burnout.

Un estudio realizado en diferentes centros de salud, utilizando la herramienta creada por Maslach para detectar el síndrome de Burnout, demostró que los profesionales de la unidad de maternidad padecían altos niveles de agotamiento emocional, lo mismo pasaba con los profesionales de niveles educativos más bajos. La despersonalización era mayor en los médicos y enfermeras con varios trabajos, y el bajo rendimiento profesional era más notorio en los médicos no especializados, mientras que el alto rendimiento profesional fue asociado a la formación de posgrado.

Se pudo concluir que los factores de riesgo para el desarrollo del síndrome de Burnout en los profesionales de la salud incluyen: largas horas de trabajo y turnos consecutivos, falta de sueño, posición profesional dentro de la escala laboral, tener que tomar decisiones éticas difíciles y falta de control en situaciones de mayor relevancia.

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