Tripofobia

La tripofobia es el miedo a imágenes con un patrón de orificios o bultos pequeños muy juntos que generan un contraste.

La tripofobia, al contrario de muchas otras fobias no es realmente muy conocida. Esta palabra proviene del griego, trypa significa agujero, y fobia como todos sabemos consiste en un miedo irracional que puede ser más o menos intenso. En este caso, con la tripofobia estaríamos hablando de un miedo hacia los agujeros, también hacia cualquier patrón de figuras geométricas que se encuentren muy juntas.

Aunque seguramente hayas escuchado poco acerca de esta fobia, es más común de lo que puedas imaginar. Esta fobia no aparece en el manual diagnóstico de los trastornos mentales (en la actualidad el DSM V). Sin embargo, son miles de personas las que reconocen padecer de tripofobia; ya que les genera repulsión y una ansiedad significativa el hecho de observar patrones de pequeños agujeros que se encuentran juntos.

Se trata de una fobia muy particular, ya que en la propia naturaleza encontramos estos patrones característicos como: hormigueros, panales de avispas, semilla del loto. Sin ir más lejos, si aumentamos la visión de nuestra piel nos encontramos ante miles de poros que siguen este patrón de pequeños orificios aglomerados

Este miedo irracional suele ser ante varios agujeros, que se presenten en gran cantidad, más bien pequeños y no grandes. Las personas que sufren de esta fobia argumentan testimonios como: “cuando estoy nerviosa o ansiosa por cualquier otra cosa, no puedo dormir, cierro los ojos y solo veo eso, agujeros.”, “tengo ganas de arrancarme la piel porque siento que lo tengo pegado, como cuando parten una cabeza de ajo. Es horrible”; “temo que por alguno de esos agujeros pueda salir algo”.

Las personas que padecen de esta fobia no significa que estén enfermas, ya que no se trata de ninguna enfermedad. Simplemente sienten una ansiedad elevada, preocupación e incluso angustia o pánico ante alguna imagen que contenga infinidad de agujeros pequeños agrupados. Está claro que esto puede interferir en el bienestar de la persona que padece la fobia, y en sus actividades básicas de la vida diaria, por eso es conveniente acudir a un profesional para que realice el diagnóstico y se inicie el tratamiento que más convenga, dependiendo de cada caso.

Para conocer mejor de qué trata esta fobia, haremos una revisión general sobre cuáles son sus síntomas, causas, tratamientos, etc.

Síntomas de la tripofobia

Tripofobia con burbujas
En casos de tripofobia extrema incluso fotos de burbujas pueden provocar miedo.

Las personas que padecen de esta fobia, aunque no le hayan puesto nombre aún saben bien lo que les incomoda, lo que les genera un profundo miedo y malestar. Por eso, para que realmente se pueda considerar esta repulsión hacia patrones repetitivos de figuras geométricas agrupadas, sobre todo en pequeños orificios; como tripofobia, es necesario que cumpla con las siguientes condiciones de lo que supone una fobia:

  • Se trata de un temor irracional, persistente en el tiempo. Que aparece  con la presencia del estímulo, o su anticipación, generándole un gran malestar, en el caso de la tripofobia la observación de estos patrones geométricos tan característicos.
  • La respuesta que provoca el estímulo es desproporcionada, generando síntomas de ansiedad y de querer irremediablemente huir de la situación, provocando angustia y un profundo malestar.
  • Estos síntomas interfieren habitualmente en la vida cotidiana, repercutiendo en actividades como el trabajo, las relaciones sociales, estudios y actividades rutinarias.
  • Se intenta evitar a toda costa situaciones en las que pueda estar presente el estímulo, mediante una sensación percibida de malestar y ansiedad.

Estas condiciones que hemos detallado son las que cabría esperar en una persona que padeciese de tripofobia. En estos síntomas asociados también se pueden experimentar cosquilleos, comezón o picazón en el cuerpo, e incluso nauseas ante la presencia o pensamiento del estímulo.

 Causas de la tripofobia

Muchas de las fobias que ya conocemos, como las que tienen relación con miedo a situaciones como a las alturas (acrofobia), a los espacios abiertos (agorafobia), o miedo a los espacios cerrados (claustrofobia). Tienen su origen en miedos culturales aprendidos. Sin embargo, la tripofobia no se trata de este tipo de miedo. Esto es lo que se ha podido comprobar a través de las primeras investigaciones científicas que se han hecho acerca de esta fobia.

La investigación al respecto es limitada. Sus principales investigadores Arnold Wilkins y Geoff Cole, del Centro  Brain Science, de la Universidad británica de Essex, en Colchester, indican que ciertamente esta fobia está poco estudiada, y está más extendida en la población de lo que se podía creer en un principio. Indican que su causa podría estar en una función visual evolutiva en el ser humano, que se fue desarrollando en relación a la presencia de algunos animales venenosos. Esto daría lugar a la explicación de una fobia, que nos se basa al igual que otras, en un componente cultural aprendido.

Como bien sabemos, algunos de los animales más venenosos y mortíferos que existen como: algunas arañas, escorpiones y la cobra real tienen en la superficie de su piel estos patrones bien marcados. Por lo que se entiende que este miedo tan característico se trate de algo evolutivo. Teniendo en cuenta que formaría parte de nuestro desarrollo para la supervivencia, el alejarnos de este tipo de animales que pueden ser letales.

Este miedo adquirido gracias a nuestro desarrollo evolutivo, en su momento, ayudaría a los seres humanos a huir de este tipo de animales con los que estaban habituados a encontrarse. Aunque la gran mayoría de personas que tienen esta fobia no hayan necesitado pasar por una experiencia de encontrarse con ninguno de estos animales, el miedo ha sido troquelado por algo irracional, como es el aspecto visual de esta aglomeración de orificios que se asocia a lo peligroso y mortífero.

Tratamientos de la tripofobia

Afortunadamente, existen varias formas de abordar esta problemática. Las personas que padecen de tripofobia pueden superar este miedo irracional que les genera tanta angustia, y en muchos casos hasta les impide realizar sus actividades básicas de la vida cotidiana. Quien sufre de esta fobia, en cualquier caso, debe acudir a un profesional especializado (psicólogo clínico), para que tras la evaluación y el diagnóstico prepare un tratamiento que se adapte lo mejor posible a la persona y problemática en particular.

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Estos son algunos de los tratamientos más eficaces y que mejor resultados han obtenido para reducir los síntomas producidos por la tripofobia:

Terapia de exposición

Cualquier persona que presente un diagnóstico de tripofobia, ya sea más o menos grave, puede conseguir que su malestar se reduzca significativamente al realizar la terapia de exposición. Esta terapia, en el caso de la tripofobia, consiste en exponerse a imágenes tripofóbicas, que cumplan con las características de lo que produce el malestar.

Esta exposición suele ser efectiva para la mayoría de fobias. Se puede aplicar de forma gradual, aumentando la intensidad del estímulo, por ejemplo, comenzando desde lo que provoca una menor ansiedad, hasta lo que provoca la ansiedad más intensa. Es importante que en todo momento la persona que padece de tripofobia esté acompañada por el profesional de salud mental encargado de su caso.

Para poder realizar este tipo de terapia, la persona que va a exponerse a sus miedos debe de estar de acuerdo y querer hacerlo, si no es así habrá que pasar a otro tipo de terapia. No se puede, en ningún caso, obligar a la persona a realizar esta terapia.

Terapia de desensibilización sistemática

Es un tipo de terapia utilizada en  el enfoque cognitivo conductual que también suele ser efectiva para los casos de fobia. Es menos intrusiva que la terapia de exposición y requiere de más tiempo, esfuerzo y compromiso por parte de la persona que padece tripofobia.

Se trata de una negociación entre psicoterapeuta y paciente para ver cómo se va a ir trabajando el miedo. Habitualmente, a través de la imaginación el psicoterapeuta irá introduciéndolo a su paciente en sus miedos, de una forma suave y paulatina, anotando la frecuencia e intensidad de sus síntomas. Sesión tras sesión se va dando un paso más, hasta que la intensidad de los síntomas va reduciéndose.

Finalmente, esta terapia concluye con la exposición del paciente al estímulo que más ansiedad le causaba. Ya pudiendo afrontarlo sin que se dispare su ansiedad y angustia.

Tratamiento farmacológico

Este tipo de tratamiento, el farmacológico, se ha mostrado menos eficaz que los enfocados a la terapia. Las terapias que hemos visto anteriormente funcionan bastante bien con todo tipo de fobia y se emplean desde hace décadas, por lo que ya están consolidadas como la mejor solución para abordar una fobia.

No obstante, el tratamiento farmacológico sirve para disminuir de forma superficial los síntomas producidos por la ansiedad. Son especialmente útiles para la fobia social y la agorafobia. Los medicamentos que se suelen administrar son los ansiolíticos y antidepresivos.

Se recurre al tratamiento farmacológico, sobre todo, cuando la fobia es tremendamente angustiante en el día a día de la persona que la padece. Cuando los síntomas son incontrolables e interfieren de una forma significativa en su vida diaria. Para los casos en los que los síntomas no se presenten con tanta intensidad frecuentemente, se recomienda la terapia psicológica y algunos métodos que puedan ir ayudando a controlar la ansiedad, como la meditación o el yoga. 

Tipos de tripofobia

Tipos de tripofobia

Aunque como hemos dicho anteriormente no está descrita esta fobia en el manual diagnóstico de los trastornos mentales, los investigadores han determinado dos tipos de tripofobia, al ir comprobando cómo era vivida por cada una de las personas que padecían tripofobia :

Tripofobia extrema

Se considera como tripofobia extrema cuando la persona que padece dicha fobia tiene una baja tolerancia a los patrones repetitivos de esta aglomeración de figuras geométricas. En este caso, la vida de la persona se ve gravemente afectada, ya que la presencia de este tipo de estímulos le genera una ansiedad elevada que puede deteriorar gravemente su salud. Es algo que hay que tratar cuanto antes puesto que de forma recurrente acaba visualizando este tipo de patrones e imágenes que le causan malestar en cualquier sitio.

Tripofobia en la piel

Este tipo de tripofobia está más asociada a unos estímulos en concreto como son los producidos por la piel. Este miedo irracional es parecido al de la dermatopatofobia que es una preocupación frecuenta que genera altos picos de ansiedad ante erupciones y afecciones que se puedan presentar en la piel.

En este caso de tripofobia la persona afectada está pendiente sobre todo al estímulo de la piel, por lo que le genera miedo ver esas pautas repetitivas en cualquier tipo de piel.

Conclusiones finales sobre la tripofobia

Ya sea al ver una colmena, una esponja, los agujeros del micrófono, los poros de la piel, etc. Cualquier visión de un lienzo poroso con hoyos, y figuras geométricas repetitivas representa una gran amenaza para la persona que padece de tripofobia. Aunque es algo irracional e incomprensible este miedo se produce como un sistema defensivo originado evolutivamente por el ser humano a modo de supervivencia. Respondiendo así a un rechazo evolutivo.

Tal y como hemos comprobado este tipo de fobia, aunque es poco conocida, se presenta en miles de personas de todo el mundo. Si crees que padeces este tipo de fobia no dudes en tratarla cuanto antes, ya que la ansiedad que provocan dichos estímulos puede ir en aumento. La efectividad y tiempo del tratamiento depende de cada caso, sin embargo cuanto más se ha cronificado más costoso resulta el tratamiento.

La ansiedad y la angustia suele ser la respuesta habitual ante este tipo de estímulos que hemos descrito, y aunque el tratamiento farmacológico puede aliviar de alguna manera estos síntomas, el problema seguirá su curso hasta que no se haya tratado a través de terapia psicológica.

Dependiendo de cada persona cada caso de tripofobia puede ser diferente, lo que mide la gravedad del miedo es la frecuencia y la intensidad que se presenta ante el estímulo al que se le teme. No todos los casos son iguales y por eso cada terapia debe ir adaptada a las necesidades y posibilidades de cada persona en cuestión.

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