Teoría del apego

La teoría del apego se centra en la importancia de las relaciones y los vínculos. Veremos cuáles son las etapas de este proceso y cómo funciona.

Antiguamente, los niños eran concebidos como la versión pequeña de los adultos. La psicología infantil, una de las ramas más estudiadas de la psicología, se especializó en la mente infantil, en el estudio de los procesos psicológicos de los niños y, específicamente, en descubrir cómo estos procesos determinan su comportamiento y difieren del de los adultos. Esta rama de la psicología comprende desde el desarrollo prenatal hasta la adolescencia.

Freud afirmo en su momento que todo comportamiento del individuo adulto se remonta a su infancia; sobre todo a los primeros años de vida, donde el niño comienza a descubrir el mundo en el que habita. El apego, es un pilar fundamental en el desarrollo de la personalidad; de este dependen los tipos de relaciones que se formarán a futuro. A continuación profundizaremos acerca de este proceso y sus etapas.

Teoría del apego de Bowlby

La teoría del apego fue desarrollada por el psicólogo británico John Bowlby; la misma se centra en las relaciones y vínculos entre las personas, particularmente en las relaciones a duraderas, en las que se pueden incluir las relaciones entre padres e hijos, entre hermanos, amigos o entre parejas amorosas.

El vínculo emocional intenso, profundo y duradero que caracteriza al apego, conecta a una persona con otra a través del tiempo y el espacio. Este vínculo no tiene porque ser recíproco, pues un individuo puede tener apego hacia otro que no lo comparte.

Bowlby describió el apego como una conexión psicológica perdurable entre los seres humanos, y afirmó que los primeros vínculos que tienen los niños con sus cuidadores presentan un tremendo impacto que puede continuar incluso en la edad adulta .

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El autor de esta teoría comenzó a investigar acerca de este proceso luego de que en 1930 realizara su trabajo como psiquiatra infantil en una Clínica de Orientación Infantil en Londres. En varias terapias, trató con niños emocionalmente perturbados y con sus padres, quienes trasladaban ciertas inquietudes acerca del comportamiento estrecho y dependiente que presentaban sus hijos a cierta edad. Estas inquietudes fueron transferidas al psicoanalista, quien se interesó por comprender la ansiedad y la angustia de separación que experimentan los niños cuando se los separaba de sus padres o cuidadores principales.

Una de las primeras teorías del comportamiento infantil sugería que el apego era simplemente un comportamiento aprendido por el niño. Se propuso que éste era simplemente el resultado de la relación de alimentación entre el niño y su cuidador. A causa de que el cuidador alimenta al niño y proporciona el alimento, el niño se apega.

En 1952, Bowlby junto a la colaboración del trabajador social James Robertson, observaron y estudiaron los efectos en los niños menores de tres años que habían sido separados de su madre (cuidador principal). En los años 50, las hospitalizaciones prolongadas y los padres excluidos eran rutinarios, a pesar de que era de conocimiento común en la comunidad que los niños habían ”cambiado para peor”.

Bowlby y Robertson descubrieron que al ser alimentados por otras personas, la ansiedad y angustia que experimentaban los niños al estar separados de sus padres o cuidadores principales aún no cesaba. Por el contrario, notaron que el apego mostraba ciertos patrones específicos de conducta y motivación; por tanto, Bowlby sugirió que el apego era caracterizado por comportamientos específicos en los niños,por ejemplo, la proximidad a la figura del apego cuando están alterados o se sienten amenazados.

Dentro de la teoría de apego identificaron tres etapas que los niños experimentan cuando están separados de su cuidador principal: protesta, desesperación y desapego.

  1. Protesta: ocurre cuando el niño espera que su madre/cuidador responda a sus llantos. Cuando ella no viene el niño se angustia intensamente -para él es lo peor del mundo-; se muestra visiblemente molesto y la busca sin cesar.
  2. Desesperación: ocurre cuando la madre/cuidador permanece ausente. En estos momentos el niño pierde la esperanza, piensa que no volverá, se vuelve retraído y callado.
  3. Desapego: se muestra cuando el niño muestra más interés en su entorno y parece feliz, lo que Robertson llamó un signo de peligro. Éste creía que el niño simplemente estaba tomando lo mejor de la situación, pero descubrió que cuando su madre/cuidador volvía, el niño reaccionaba como si no la conociera, y ya no llora cuando se va nuevamente.

Estas tres etapas ocurren en cualquier niño pequeño separado de su madre/cuidador durante un período de semanas y, a veces, en cuestión de días. Bowlby y Robertson pudieron presenciar de primera mano los efectos de la separación entre padres e hijos. Aunque los padres de crianza y adoptivos no son testigos de que sus hijos pasen por estas etapas, pueden imaginar y ser empáticos al abandono temprano de sus hijos.

Etapas del apego

Etapas del apego

Para Bowlby, el proceso de apego se encuentra dividido en cuatro etapas: pre-aprego, formación del apego, verdadero apego y formación de relaciones recíprocas.

Pre-apego

El pre-apego se comprende entre el nacimiento y los 3 meses de edad. Durante los 3 primeros meses de vida, se dice que los bebés están en la etapa de apego a la sensibilidad social indiscriminada. Todavía no muestran ningún apego particular hacia un cuidador. Reaccionan indiscriminadamente a la compañía de otras personas y responden igual a cualquiera de sus cuidadores.

Las necesidades básicas del bebé, como el hambre y la seguridad, impulsan su receptividad hacia otros humanos. En esta etapa, cualquier persona le interesa al bebé; la clara preferencia no existe para un humano sobre otro.

Formación del apego

La segunda etapa del apego ocurre a partir de los 3 meses y continúa hasta los 7 meses de edad. En este momento el bebé comienza a discriminar la capacidad de respuesta social y muestra preferencia por un cuidador sobre otro. Dirige la mayor emoción, a través de sonrisas, risas y llantos hacia los cuidadores más cercanos. Sin embargo, siguen siendo amigables con los cuidadores extraños.

Verdadero apego

A partir de los 7 meses hasta los 11 meses de edad los bebés muestran un fuerte apego hacia su cuidador de preferencia. Durante esta etapa, los bebés y los niños pequeños forman vínculos emocionales específicos, la mayoría de las veces con sus madres.

Mientras transiten esta etapa de apego, permanecerán muy cerca de la persona con la que se ha formado el vínculo y se molestarán y angustiarán cuando esa persona no esté cerca. Luego podrán consolarse fácilmente cuando la figura de apego regresa. En esta fase, el bebé o niño también forma múltiples relaciones cercanas, sobre todo con el otro padre y su familia.

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El apego fuerte brinda grandes beneficios en el desarrollo emocional del niño. El comportamiento exploratorio aumenta a medida que la figura de apego se convierte en una base segura; un punto de seguridad donde el bebé pueda sentirse cómodo jugando y explorando lejos de él, pero pueda acudir rápidamente a éste si se asusta o necesita seguridad.

Formación de relaciones recíprocas

Esta es una etapa de ajuste y regulación mutua, donde las relaciones se dirigen a la autonomía del niño. A partir de los 18 meses el niño comienza volverse más independiente y puede formar diferentes apegos.

En esta cuarta y última etapa los niños pueden tomar las metas de los demás y considerar ajustar sus planes de acuerdo a sus objetivos. Por ejemplo, si un niño de cinco años tiene sed, puede servirse un vaso de agua por sí solo o esperar pacientemente a que el adulto le proporcione la bebida, a diferencia de un niño de 2 años, quien aún no tiene una estructura emocional capacitada para lograr la paciencia. Esta etapa dura hasta la edad adulta.

Ansiedades del proceso de apego

Luego de que el apego emocional ya está formado entre el cuidador y el bebé, también aparecen los miedos. Los miedos relacionados con los apegos se manifiestan de dos formas: ansiedad de separación y ansiedad a la falta de la figura de apego.

Ansiedad por separación

La ansiedad por separación es la etapa en la que el niño experimenta ansiedad, como inquietud y desconfianza, cuando se separa del cuidador principal. La ansiedad por separación generalmente aparece  alrededor de los 8 meses de edad y alcanza un máximo entre los 14 y los 18 meses de edad.

Con el tiempo, este tipo de ansiedad se vuelve menos frecuente e intensa, especialmente cuando los niños comienzan a comprender mejor su realidad y pueden sentirse seguros en su entorno familiar, confiando en que el cuidador regresará. En casos extremos, la ansiedad por separación puede hacer que un niño se niegue a ir a la escuela u otros lugares por temor a la separación.

Ansiedad ante extraños o por falta de la figura de apego

La ansiedad por la falta de la figura de apego es una forma de angustia que los bebés y los niños pequeños sienten cuando están expuestos a personas que no conocen. Por lo general, comienza lentamente y empieza a mostrarse desde los 6 a los 12 meses de edad, particularmente se da entre los 8 y los 9 meses de edad.

Este tipos de ansiedad es una señal de que el bebé está madurando psicológicamente. Significa que ha aprendido la diferencia entre personas que conocen y personas que no conocen. Comienza a comprender que su cuidador es un ser aparte de él y existen otras personas que pueden ejercer el papel de cuidador.

El modelo de trabajo y la figura de apego

Con la ayuda de los modelos de trabajo los niños predicen el comportamiento probable de la figura de apego y planifican sus propias respuestas. Por ejemplo: si la figura de apego ha reconocido las necesidades del bebé de comodidad y protección al mismo tiempo, respetando la necesidad del bebé de exploración, independiente del medio ambiente, es probable que el niño desarrolle un modelo positivo de trabajo interno, y considere a esa figura como valiosa y confiable. Por el contrario, si la figura de apego rechaza con frecuencia las demandas del bebé, es probable que el niño construya un modelo negativo de trabajo interno, y considere a la figura como indigna o incompetente.

Las personas que crecen hasta volverse relativamente estables y autosuficientes, normalmente tienen padres que han sido de apoyo cuando se les pide, pero que también permiten y fomentan la autonomía. Para Bowlby, la herencia de la salud mental y de la mala salud a través del entorno familiar no es menos importante que la herencia genética, aunque esta segunda sea la principal causante algunas psicopatologías.

Tipos de apego

Tipos de apego

Existen diversos tipos de apego, los cuales se basan en la forma en que los cuidadores se relacionan y responden a las necesidades del niño.

Apego seguro

Los niños que experimentan o experimentaron el apego seguro, son niños que sienten la seguridad de que su cuidador de apego estará cuando se lo necesite. Estos niños generalmente son más propensos a ver a los demás como personas de apoyo y de ayuda, y a ser competentes y dignos de respeto.

Quienes presentan un apego seguro se relacionan positivamente con los demás y muestran autoconfianza, resiliencia, participan en juegos complejos y tienen más éxito en en las interacciones con otros niños. Presentan grandes habilidades empáticas y confianza en las demás personas.

Apego ambivalente

Los niños con apego ansioso o apego ambivalente usualmente carecen de confianza en sí mismos y en los demás, por lo tanto, ante una situación con extraños es común que se mantengan cerca de sus cuidadores principales. Pueden mostrar reacciones emocionales exageradas y mantener la distancia de sus compañeros, lo que lleva al aislamiento social.

Este tipo de apego se da cuando el cuidador se vuelve inconsistente en a las respuestas a las necesidades del niño. Ocurre por ejemplo, si la madre está inconsistentemente disponible para el niño o el bebé, y cuando realmente está disponible, se preocupa por otras cosas y no se sintoniza con éste en sus respuestas. Estos patrones de comportamiento hacen que los niños no se sientan seguros acerca de si sus madres estarán realmente disponibles cuando las necesiten.

Apego inseguro

Los niños con apego inseguro generalmente son menos efectivos en el manejo de situaciones estresantes; tienden a perder el control fácilmente y es probable que se retiren y se resistan a buscar ayuda de otros, lo que les impide formar relaciones satisfactorias con los demás. Comúnmente muestran agresión y comportamiento antisocial, como la mentira y el acoso, y tienden a distanciarse de los demás para reducir el estrés emocional.

Quienes presentan apego inseguro son independientes a su figura de apego tanto física como emocionalmente. Este tipo de apego se da cuando el cuidador deja de responder de manera constante las necesidades de protección y seguridad del niño, lo que no le permite desarrollar posteriormente el sentimiento de confianza que necesita.

Apego desorganizado

El apego desorganizado hace que los niños no puedan desarrollar una estrategia organizada para hacer frente a la angustia de separación, y tienden a mostrar agresión, comportamientos disruptivos y aislamiento social. Son más propensos a ver a los demás como amenazas en vez de como fuentes de apoyo, por lo tanto, pueden cambiar entre el aislamiento social y el comportamiento defensivo agresivo.

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