Proteínas bajas en sangre

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Proteínas bajas en sangre
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La presencia de proteínas bajas en sangre es indicativo de que algo no está funcionando correctamente en el cuerpo. En la mayoría de ocasiones se asocia a problemas de riñones e hígado. Ante la presencia de valores disminuidos es necesario tratar la causa lo antes posible para evitar complicaciones de salud.

Las proteínas que consumimos en los alimentos no tienen relación directa con la cantidad de proteínas en sangre. Por lo que, si bien cambiar la dieta por una más saludable puede ayudar, el consumo de mayor cantidad de proteína no hará necesariamente que los valores de proteínas en sangre aumenten, ya que la síntesis de proteínas plasmáticas depende fundamentalmente del funcionamiento del hígado y de la integridad del riñón.

Proteínas en sangre

Dentro de nuestro torrente sanguíneo se pueden encontrar sustancias conocidas como proteínas sanguíneas o plasmáticas. Estas se encuentran circulando en el plasma sanguíneo y cumplen funciones esenciales dentro del organismo. Son imprescindibles para el transporte de ciertos nutrientes, el mantenimiento de la presión oncótica, la coagulación sanguínea y el funcionamiento del sistema inmunitario. Se pueden encontrar también en las células y los tejidos que componen el cuerpo.

Proteínas bajas en sangre

Si bien existe una variedad de proteínas en la sangre, solo dos se presentan en mayor cantidad. Siendo estas las que pueden servir como indicador para determinar si algo anormal ocurre en nuestro organismo:

  • Albúmina: Representa aproximadamente el 60 % del total de proteínas en sangre, siendo la de mayor presencia, y es producida por el hígado. A través de la sangre logra transportar lípidos, hormonas, enzimas, fármacos y otras sustancias, así como es la encargada de regular la presión oncótica del plasma. Esta proteína evita que el líquido transportado por los vasos sanguíneos salga fuera de estos, previniendo la formación de edemas. Además, ayuda en el proceso de cicatrización de tejidos y se considera importante para el desarrollo y crecimiento del cuerpo. Los valores normales de albúmina en adultos oscilan entre 3,5 y 5,5 g/dL.
  • Globulinas: Representan aproximadamente el 40 % de las proteínas en sangre. Su tamaño es mayor que el de la albúmina. Existen tres tipos principales de globulinas presentes en el plasma sanguíneo: alfa, beta y gamma. Las gammaglobulinas (inmunoglobulinas) son los anticuerpos producidos por los linfocitos B y desempeñan un papel crucial en la defensa frente a infecciones. Las alfa y beta globulinas, producidas principalmente por el hígado, intervienen en el transporte de lípidos, hierro y cobre, así como en la coagulación sanguínea. Los valores normales de globulinas se sitúan entre 2,0 y 3,5 g/dL.

Otras proteínas plasmáticas importantes

Además de la albúmina y las globulinas, en el plasma sanguíneo circulan otras proteínas de importancia clínica:

  • Fibrinógeno: proteína esencial para la coagulación de la sangre. Se convierte en fibrina durante el proceso de formación de coágulos.
  • Transferrina: encargada del transporte de hierro en la sangre.
  • Ceruloplasmina: transporta cobre y participa en el metabolismo del hierro.
  • Proteína C reactiva (PCR): marcador de inflamación producido por el hígado en respuesta a procesos inflamatorios.
  • Prealbúmina (transtiretina): marcador nutricional sensible y transportadora de hormonas tiroideas.

Proteínas bajas en sangre: hipoproteinemia

Si existen proteínas bajas en sangre, entonces se verán afectadas algunas de las funciones del organismo. Esto se conoce como hipoproteinemia, condición que se detecta a través de un análisis de sangre que registra niveles bajos de proteínas totales.

Si la albúmina se encuentra disminuida puede provocar acumulación de líquido en ciertas partes del cuerpo, sobre todo en los pulmones y el abdomen (ascitis). Mientras que, si las globulinas están bajas, entonces puede indicar la presencia de alguna enfermedad del hígado o riñón. También puede ser consecuencia de malnutrición.

En el caso de que solo exista una sola proteína baja, se hablará del término hipoproteinemia selectiva. Mientras que, si se observa una disminución de ambas proteínas, entonces estaríamos ante una panhipoproteinemia.

Niveles de proteínas en sangre: valores normales y alterados

En la mayoría de los casos, cuando hablamos de proteínas bajas en sangre podría estar refiriéndose a una disminución en la producción de proteínas. La hipoproteinemia también se asocia a pérdidas de las mismas porque existe una patología de riñón o hígado en curso.

Niveles bajos de proteína

Los valores normales de proteínas totales en sangre en adultos se sitúan entre 6,0 y 8,3 g/dL. Se consideran que existe baja cantidad de proteínas en sangre cuando:

  • Niveles ligeramente bajos (4 - 6 g/dL en adultos): se debe indagar a través de pruebas de sangre cuál proteína se encuentra disminuida. Por lo general, está asociado únicamente a una sola proteína baja. Cuando se presenta esta situación, podríamos estar ante una patología que afecta a la absorción de nutrientes, originando malnutrición. También es posible que se presenten problemas en el funcionamiento del hígado o de los riñones. Estos niveles pueden relacionarse con el embarazo o el consumo de anticonceptivos orales.
  • Niveles muy bajos (menos de 4 g/dL en adultos): si bien puede presentarse en cualquier proteína, cuando la albúmina está muy por debajo de sus niveles normales puede ocurrir un edema o acumulación de líquido en el abdomen. Este cuadro se asocia mucho al curso de un problema renal. Sin embargo, existen otras patologías de origen genético que pueden provocar su disminución, como la agammaglobulinemia.

El médico tratante solicitará una prueba de proteínas totales y relación albúmina/globulina (ratio A/G) para determinar los niveles de las proteínas y comparar la cantidad de ambas. Un ratio A/G normal suele estar entre 1,1 y 2,5. Valores inferiores pueden indicar sobreproducción de globulinas (como en enfermedades autoinmunes o mieloma múltiple) o infraproducción de albúmina (como en enfermedades hepáticas).

Proteinograma o electroforesis de proteínas

Cuando se detectan anomalías en las proteínas plasmáticas, el médico puede solicitar un proteinograma, una prueba que separa las proteínas séricas en diferentes fracciones mediante electroforesis. Esta prueba permite identificar con precisión qué fracción proteica está alterada y orientar el diagnóstico hacia patologías específicas:

  • Fracción de albúmina disminuida: enfermedades hepáticas, síndrome nefrótico, malnutrición.
  • Fracción alfa-1 disminuida: déficit de alfa-1 antitripsina.
  • Fracción alfa-2 elevada: inflamación aguda, síndrome nefrótico.
  • Fracción beta elevada: déficit de hierro, hipotiroidismo.
  • Fracción gamma disminuida: inmunodeficiencias.
  • Pico monoclonal en gamma: mieloma múltiple, gammapatía monoclonal.

Causas de disminución de proteínas en sangre

Las razones por las que se encuentren proteínas bajas en sangre pueden ser muy variadas, y no en todos los casos están asociadas al curso de una enfermedad. Las causas más comunes incluyen:

Causas no patológicas

  • Embarazo: por hemodilución (aumento del volumen plasmático) y aumento de las demandas fetales.
  • Administración de ciertos medicamentos: anticonceptivos orales, estrógenos, corticoides a largo plazo.
  • Dieta poco saludable y malnutrición: especialmente en personas mayores, pacientes hospitalizados o con trastornos alimentarios.
  • Quemaduras extensas: la pérdida de plasma a través de la piel quemada reduce drásticamente las proteínas circulantes.
  • Inmovilización prolongada: estar en cama durante períodos largos puede disminuir la síntesis proteica.
  • Edad avanzada: con el envejecimiento, la capacidad del hígado para sintetizar proteínas puede disminuir.

Causas de proteínas bajas en sangre

Causas patológicas

Si se trata de alguna patología, los niveles bajos pueden producirse por:

  • Agammaglobulinemia de Bruton: enfermedad genética hereditaria ligada al cromosoma X donde el sistema inmunitario se encuentra comprometido a causa de una ausencia casi total de anticuerpos (inmunoglobulinas).
  • Ascitis: acumulación de líquido en el abdomen, frecuente en la cirrosis hepática avanzada.
  • Glomerulonefritis: afección renal donde se inflaman los glomérulos renales, afectando la filtración de la sangre.
  • Síndrome nefrótico: afecta a los glomérulos renales permitiendo que se excreten grandes cantidades de proteínas por la orina (proteinuria superior a 3,5 g/día).
  • Hepatitis: inflamación del hígado que compromete su capacidad de sintetizar proteínas.
  • Cirrosis hepática: el tejido del hígado muere y se cicatriza, produciendo tejido fibroso que impide la función hepática normal.
  • Enfermedad de Crohn: patología que produce inflamación del tracto digestivo y puede dificultar la absorción de nutrientes.
  • Enfermedad de Whipple: producida por la bacteria Tropheryma whipplei, dificulta la digestión y afecta la absorción de nutrientes.
  • Enteropatía pierde-proteínas: pérdida de proteínas a través del intestino, asociada a diversas patologías gastrointestinales como la linfangiectasia intestinal.
  • Enfermedad celíaca: patología en la que se inflama el intestino delgado a causa de una respuesta inmunitaria al gluten.
  • Insuficiencia hepática aguda o crónica: cualquier causa de fallo hepático grave reducirá la producción de proteínas.
  • Desnutrición severa (kwashiorkor): forma de malnutrición proteico-calórica caracterizada por edemas y niveles muy bajos de albúmina.
  • Mieloma múltiple: aunque puede elevar ciertas globulinas, puede reducir las proteínas normales funcionales.
  • Sepsis: las infecciones graves producen un consumo acelerado de proteínas y un aumento de la permeabilidad vascular.

Cuando al realizar la prueba de relación albúmina/globulina se muestran valores bajos, es posible que el paciente esté cursando una enfermedad autoinmune como el lupus, cirrosis o problemas de riñones.

Síntomas de proteínas bajas en sangre

La manera en que se presentan los síntomas de proteínas bajas en sangre es bastante variada y su aparición depende del tipo de afección que esté cursando la persona. La gravedad de los mismos también estará condicionada por la patología. En general, la mayoría de los pacientes padecen la siguiente sintomatología:

  • Fatiga y debilidad muscular: la falta de proteínas afecta al metabolismo energético y a la masa muscular.
  • Edemas: hinchazón en piernas, tobillos, pies, manos o abdomen por la disminución de la presión oncótica.
  • Infecciones recurrentes: causadas por virus o bacterias, debido a la disminución de inmunoglobulinas.
  • Pérdida de peso involuntaria: especialmente de masa muscular.
  • Cabello débil y aumento de su caída.
  • Piel seca y descamativa.
  • Uñas quebradizas y con estrías.
  • Cambios de humor e irritabilidad.
  • Retraso en la cicatrización de heridas.
  • Ascitis: acumulación de líquido en la cavidad abdominal, característica de la hipoalbuminemia grave.
  • Derrame pleural: acumulación de líquido alrededor de los pulmones.

Al tratarse de síntomas que se confunden con otras patologías, es necesario que se hagan pruebas específicas para lograr un diagnóstico certero.

Diagnóstico

El diagnóstico de la hipoproteinemia se realiza fundamentalmente a través de pruebas de laboratorio:

  • Análisis de proteínas totales en sangre: determina la concentración total de proteínas plasmáticas.
  • Albúmina sérica: mide específicamente los niveles de albúmina.
  • Ratio albúmina/globulina (A/G): compara la proporción entre ambas proteínas.
  • Proteinograma (electroforesis de proteínas): separa las proteínas en fracciones para identificar la alteración específica.
  • Análisis de orina de 24 horas: para detectar proteinuria (pérdida de proteínas por la orina).
  • Prealbúmina (transtiretina): marcador más sensible del estado nutricional proteico reciente, ya que tiene una vida media más corta que la albúmina.
  • Pruebas de función hepática: transaminasas, bilirrubina, fosfatasa alcalina, tiempo de protrombina.
  • Pruebas de función renal: creatinina, urea, filtrado glomerular estimado.
  • Inmunoglobulinas cuantitativas: para evaluar los niveles de IgG, IgA e IgM.

Dependiendo de los resultados, el médico podrá solicitar pruebas adicionales como biopsias, pruebas de imagen o estudios genéticos.

Tratamiento

Un detalle a tener en cuenta es que la disminución de las proteínas en sangre no está relacionada directamente con el consumo de alimentos ricos en proteínas. Por lo que un cambio en la dieta alimentaria por sí solo no hará que los valores aumenten en la mayoría de los casos.

Para elevar los niveles de proteínas en sangre será necesario que se trate la causa subyacente, ayudando a mejorar la salud del paciente. Los enfoques terapéuticos varían según la etiología:

Tratamiento según la causa

  • Síndrome nefrótico: tratamiento con corticoides, inmunosupresores o fármacos específicos según el tipo de glomerulonefritis. Control de la proteinuria con inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) o antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA II).
  • Cirrosis hepática: tratamiento de la causa de la cirrosis (abstinencia alcohólica, antivirales en hepatitis), manejo de las complicaciones (diuréticos para la ascitis, restricción de sodio) y, en casos avanzados, valoración de trasplante hepático.
  • Malnutrición: corrección de la dieta con aporte proteico adecuado, suplementación nutricional y, en casos graves, nutrición enteral o parenteral.
  • Enfermedades inflamatorias intestinales: tratamiento farmacológico con aminosalicilatos, corticoides, inmunomoduladores o terapias biológicas para controlar la inflamación y mejorar la absorción de nutrientes.
  • Enfermedad celíaca: dieta estricta sin gluten de por vida, que permite la recuperación de la mucosa intestinal y normaliza la absorción.
  • Inmunodeficiencias: en la agammaglobulinemia y otras inmunodeficiencias humorales, el tratamiento consiste en la administración periódica de inmunoglobulinas intravenosas o subcutáneas.
  • Hipoalbuminemia aguda grave: en situaciones críticas, como quemaduras extensas o shock, puede ser necesaria la administración intravenosa de albúmina humana.

Medidas generales de apoyo

  • Alimentación equilibrada: aunque no resuelve la causa, una dieta rica en proteínas de alto valor biológico (huevos, pescado, carne magra, legumbres) puede contribuir a la recuperación en casos de malnutrición.
  • Suplementación con vitaminas y minerales: especialmente en síndromes malabsortivos.
  • Control de edemas: restricción de sodio y uso de diuréticos bajo supervisión médica.
  • Seguimiento analítico periódico: para monitorizar la evolución de los niveles proteicos y la respuesta al tratamiento.

Cuándo acudir al médico

Es importante consultar con un profesional sanitario si se presentan:

  • Edemas persistentes en piernas, tobillos, abdomen o cara, sin causa aparente.
  • Fatiga extrema que no mejora con el descanso.
  • Infecciones frecuentes que sugieran un posible déficit inmunitario.
  • Pérdida de peso involuntaria acompañada de debilidad muscular.
  • Orina espumosa: puede ser un signo de pérdida de proteínas por la orina (proteinuria).
  • Hinchazón abdominal progresiva que podría indicar ascitis.

La detección precoz de la hipoproteinemia y su causa subyacente es fundamental para iniciar un tratamiento oportuno y prevenir complicaciones graves.

Preguntas frecuentes

¿Se pueden subir las proteínas en sangre comiendo más proteínas?

En la mayoría de los casos, no. Las proteínas plasmáticas son sintetizadas por el hígado (albúmina, fibrinógeno) o por el sistema inmunitario (inmunoglobulinas). Comer más proteínas solo ayudará si la causa de la hipoproteinemia es una malnutrición proteico-calórica. En el resto de situaciones, es imprescindible tratar la enfermedad de base.

¿Las proteínas bajas en sangre son peligrosas?

Depende del grado y la causa. Niveles ligeramente bajos pueden no producir síntomas, mientras que la hipoproteinemia grave puede provocar edemas generalizados, mayor susceptibilidad a infecciones y complicaciones potencialmente mortales. La gravedad está determinada por la enfermedad subyacente.

¿Se pueden tener proteínas altas y bajas a la vez?

Sí, es posible. Por ejemplo, un paciente con mieloma múltiple puede tener las globulinas muy elevadas (por la producción de una proteína monoclonal) y la albúmina baja (por la afectación del estado general). Por eso es importante realizar un proteinograma que analice cada fracción proteica por separado.

¿Las proteínas bajas en sangre afectan a la coagulación?

Sí. El hígado sintetiza la mayoría de los factores de coagulación, que son proteínas. Cuando la función hepática está gravemente comprometida, puede producirse un déficit de factores de coagulación que aumente el riesgo de sangrado.

Referencias

  1. MedlinePlus. Prueba de albúmina en la sangre. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. MedlinePlus
  2. MedlinePlus. Proteína total. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. MedlinePlus
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  6. Mayo Clinic. Liver function tests. Mayo Clinic
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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