Pregabalina: qué es, cómo administrar y contraindicaciones

Pregabalina qué es cómo administrar y contraindicaciones

La pregabalina es un medicamento clasificado como anticonvulsivo, por lo que suele ser utilizado para el tratamiento de las convulsiones, sobre todo en casos de epilepsia. Sin embargo, tiene usos más extendidos, siendo de mucha utilidad ante cuadros de dolor neuropático.

A pesar de ser un fármaco bastante seguro, incluso para la población de más de 65 años, su uso debe estar bajo estricta vigilancia médica. Puede llegar a causar una variedad de efectos secundarios que pueden interferir con la vida diaria de la persona. Te mostramos cómo administrarlo de forma segura.

Índice
  1. ¿Qué es la pregabalina?
    1. Presentaciones
  2. ¿Cómo actúa la pregabalina?
  3. ¿Cómo administrar?
    1. ¿Qué hacer en caso de sobredosis?
  4. Efectos secundarios
    1. Muy frecuentes
    2. Frecuentes
    3. Poco frecuentes
    4. Raros
  5. Precauciones y contraindicaciones

¿Qué es la pregabalina?

La pregabalina es un medicamento indicado para el tratamiento de dolor neuropático, aunque pertenece a la categoría de los anticonvulsivos. Se trata de un tipo de dolor que se origina por daños o alteraciones del sistema nervioso central o periférico. En el primer caso, la lesión suele aparecer en la médula espinal o el cerebro. Mientras que, en el caso del periférico se presenta en los nervios, el plexo o las raíces dorsales.  

Funciona como tratamiento eficaz contra la epilepsia. En muchos casos se suele utilizar en combinación con otros fármacos para lograr controlar distintos tipos de convulsiones. Reduce el riesgo de sufrir estas crisis, logrando una reducción del 50% de los cuadros convulsivos. Se considera su uso ante casos donde otros medicamentos ante los que se ha presentado resistencia.

Pregabalina

En el caso de la fibromialgia, se ha descubierto que su administración puede ayudar a tratar esta patología. Se ha comprobado que no solo se observa una reducción del dolor, sino también una mejoría de la depresión. Para lograr estos resultados, suele ser aplicado junto con la paroxetina. Si bien muchos profesionales prefieren usar la gabapentina, este medicamento solo ayudará a aliviar los síntomas de la enfermedad. 

Otros de sus usos está dirigido a controlar la ansiedad y el trastorno de ansiedad generalizado. Destaca por un efecto ansiolítico rápido, siendo una opción a tomar en cuenta en situaciones donde los pacientes no toleran o no responden adecuadamente a otros fármacos destinados a controlar la ansiedad.

Hay que tener en cuenta que este medicamento no se presenta como una cura a la patología o afección en curso. Solo es utilizada para controlar los síntomas y asegurar una mejor calidad de vida al paciente. Incluso favorece el sueño, mejorando el descanso.

Presentaciones

La pregabalina puede adquirirse en forma de tabletas, cápsulas o solución oral. Suele encontrarse en las siguientes presentaciones: 25 mg, 50 mg, 75 mg, 100 mg, 150 mg, 200 mg y 300 mg. El médico decidirá cuál será el mejor tratamiento tanto en la forma en que se administre como en la dosis. En el caso de las tabletas, estas no deben ser trituradas ni masticadas, se deben tragar enteras.

¿Cómo actúa la pregabalina?

La pregabalina tiene una acción analgésica y anticonvulsiva, permitiendo reducir la excitabilidad de las células nerviosas, provocando que la respuesta a un estímulo doloroso sea menor. Sin embargo, su acción se produce en dos sentidos, reduciendo las señales de dolor que recibe un nervio afectado y luego la respuesta que se envía ante el estímulo. Para muchos profesionales resulta un medicamento muy seguro ya que no es metabolizado por el hígado y tampoco se une a las proteínas. Tampoco reacciona a otros fármacos. 

Existe ciertas precauciones ya que se elimina a través de los riñones, y puede representar un riesgo en pacientes que sufren alguna patología renal. En esos casos se deberá ajustar la dosis para evitar cualquier complicación.

¿Cómo administrar?

La pregabalina se absorbe rápido, por lo que en tan solo una hora llega a su concentración máxima. Una vez que se administra de forma repetida, se logra que alcance su estado estacionario en 24 a 48 horas. Debido a esta acción es que no es necesario realizar ajustes graduales de la dosis. Y siempre se debe administrar vía oral.

Es un medicamento que no se puede automedicar, por lo que solo un profesional de salud será el indicado para recetar e indicar la dosis recomendada. Siempre debe seguir las instrucciones de su médico y avisar en caso de que considere que el efecto es muy débil o fuerte. En este caso sí se realizará un ajuste.

Cuando se trata de cuadros de trastorno de ansiedad generalizado las dosis más bajas recomendadas son de 25 mg. Dependiendo del cuadro puede utilizarse una dosis entre 150 mg y 600 mg. Esta misma dosis es recomendada en pacientes que sufren de epilepsia.

La cantidad de tomas puede variar de 2 a 3 veces al día. Cuando sean dos, debe tomar una vez por la mañana, preferiblemente en ayunas para mejorar la absorción, y otra en la noche. Cuando sean tres veces al día, se mantiene este mismo horario y se añade una toma al mediodía. Siempre administre a las mismas horas y trague con un vaso de agua. En caso de olvidar alguna dosis, administre apenas se acuerde. Si se acerca la hora de la próxima toma, obvie esa dosis y continúe con el tratamiento. No debe compensar la dosis perdida.

Usos de la pregabalina

Nunca debes dejar de tomar el fármaco a menos que lo indique un médico. Su suspensión se debe hacer de forma gradual, reduciendo las dosis. Este proceso debe durar al menos una semana.

¿Qué hacer en caso de sobredosis?

En el caso de que haya consumido más pregabalina de la recomendada, comunícate con tu médico lo más pronto posible y acude a una sala de urgencias para recibir atención médica inmediata. Recuerda llevar el medicamento cotigo. Es posible presentar los siguientes síntomas por sobredosis:

  • Somnolencia excesiva.
  • Confusión.
  • Agitación. 
  • Inquietud.
  • Es posible sufrir convulsiones.

Efectos secundarios

La pregabalina es un fármaco muy seguro que puede ser utilizado incluso en personas de más de 65 años de edad. Solo debe excluirse en caso de que el paciente sufra de algún daño renal. Sin embargo, es posible que aparezcan ciertos efectos adversos que, si bien causan molestias en el paciente, muchos se consideran comunes. Entre estos figuran:

Muy frecuentes

  • Somnolencia.
  • Mareos.
  • Dolor de cabeza.

Frecuentes

  • Aumento de peso.
  • Cuerpo hinchado, relacionado con retención de líquidos.
  • Aumento de apetito.
  • Disminución de la libido.
  • Sensación de embriaguez.
  • Problemas digestivos como estreñimiento, vómitos, gases, diarrea y nauseas.
  • Inflamación abdominal.
  • Boca seca.
  • Confusión.
  • Euforia.
  • Irritabilidad.
  • Desorientación.
  • Déficit de atención.
  • Problemas con la memoria.
  • Sensación de hormigueo y entumecimiento.
  • Movimientos torpes.
  • Insomnio.
  • Letargo.
  • Problemas para hablar.
  • Fatiga.
  • Efecto sedante.
  • Problemas de la vista como visión doble o borrosa.
  • Vértigo.
  • Disfunción eréctil.
  • Problemas para caminar.
  • Dolor en distintas partes del cuerpo como la espalda, las extremidades y articulaciones.
  • Calambres musculares.
  • Molestias en la garganta.

Poco frecuentes

  • Pérdida de peso.
  • Alteración de los niveles de azúcar en sangre.
  • Pérdida del apetito.
  • Depresión.
  • Cambios de humor y del estado de ánimo.
  • Disminución o aumento del deseo sexual.
  • Problemas para lograr el orgasmo.
  • Retraso de la eyaculación.
  • Alucinaciones.
  • Sueños extraños.
  • Alteraciones de la vista como movimientos inusuales de los ojos, fatiga visual, movimientos espasmódicos o visión túnel.
  • Reflejos tardíos.
  • Desmayos.
  • Hiperactividad.
  • Dolor de ojos.
  • Hinchazón de los ojos.
  • Irritación de los ojos.
  • Alteraciones del ritmo cardiaco.
  • Alteración de la tensión arterial.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Sofocos.
  • Problemas de las vías respiratorias como dificultad para respirar, sequedad nasal y obstrucción de la nariz.
  • Aumento de la sed.
  • Dolor en las mamas.
  • Debilidad.
  • Fiebre.
  • Aumento de la sudoración.
  • Escalofríos.
  • Erupción cutánea.
  • Problemas para orinar o retener la orina.
  • Alteración en los análisis de sangre, sobre todo hepáticos.
  • Dolor durante la menstruación.

Efectos secundarios pregabalina

Raros

  • Problemas de visión como alteración de la percepción de profundidad, pérdida de visión, estrabismo, pupilas dilatadas o visión oscilante.
  • Olfato alterado.
  • Hinchazón de la lengua y garganta.
  • Convulsiones.
  • Sudoración fría.
  • Líquido en los pulmones.
  • Movilidad reducida o lenta.
  • Pancreatitis.
  • Electrocardiograma alterado.
  • Daño muscular.
  • Aumento de las mamas en hombres.
  • Secreción de leche.
  • Interrupción de la menstruación.
  • Alteración de la función renal.
  • Disminución de los glóbulos blancos.

Si aparece algún otro síntomas que no aparece en la lista mencionada con anterioridad, comunícate con tu médico. También hay que hacerlo si alguno de estos efectos adversos interfieren con tu calidad de vida.

Precauciones y contraindicaciones

Cualquier persona que presente alguna patología o daño en los riñones deberá comunicarlo a su médico para que ajuste la dosis o se administre un tratamiento alternativo. Los pacientes con enfermedades cardíacas deberán comunicarlo antes de indicar el tratamiento ya que se han asociado alteraciones cardiacas a este fármaco. 

Si presentas reacciones alérgicas durante su consumo hay que suspender el tratamiento y notificar al médico. De la misma manera, se debe pensar en otro fármaco si se es alérgico a la pregabalina o alguno de sus componentes.

Este medicamento puede producir un efecto sedante o somnolencia, por lo que no se recomienda manejar o utilizar maquinaria pesada mientras se mantiene el tratamiento o permanece este síntoma.

Se han asociado episodios psicóticos en algunas personas durante su administración, tal es el caso de los pensamientos suicidas o autolesiones. Si este es tu caso, ponte en contacto con tu médico lo antes posible. No suele ser recomendado en población menor de 18 años a menos que se considere estrictamente necesario.

El paciente debe abstenerse de consumir alcohol durante el tiempo que dure el tratamiento. En el caso de embarazadas y mujeres en periodo de lactancia, se debe evitar el uso de la pregabalina. Este último grupo puede tomarlo solo si se considera estrictamente necesario y por recomendación del médico. Lo mejor es interrumpir la lactancia por el tiempo que dura el tratamiento o indicar otra alternativa.

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