Complementos alimenticios: cuándo es necesario tomarlos

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Complementos alimenticios: cuándo es necesario tomarlos
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El consumo de complementos alimenticios se ha convertido en algo habitual en los últimos años. Su creciente popularidad no resulta sorprendente si se tiene en cuenta el respaldo que la suplementación ha recibido por parte de la comunidad científica y médica.

Según la Directiva 2002/46/CE del Parlamento Europeo, los complementos alimenticios son fuentes concentradas de nutrientes u otras sustancias con efecto nutricional o fisiológico, comercializados en forma dosificada y destinados a complementar la dieta habitual. En España, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) es el organismo encargado de regular su comercialización y uso.

Podemos encontrar estudios diversos, como los elaborados por The Cochrane Collaboration, acerca de la efectividad del consumo de complementos probióticos para la salud intestinal, complementos de omega-3 para la salud cardiovascular o complementos de vitamina B12 para la función cognitiva, así como la investigación elaborada por The Women’s Health Initiative (WHI) sobre los efectos del consumo de calcio y vitamina D en cuadros de osteoporosis.

No obstante, a pesar de sus potenciales beneficios, resulta fundamental identificar las mejores soluciones mediante análisis comparados en plataformas especializadas. Además, recibir asesoramiento médico o por parte de un nutricionista cualificado puede marcar una gran diferencia en la eficacia y seguridad de la suplementación.

Dieta rica y variada

¿En qué situaciones se justifica el consumo de complementos alimenticios?

Carencias nutricionales diagnosticadas

La detección de deficiencias de componentes específicos como, por ejemplo, la vitamina D, el ácido fólico o el hierro, puede abordarse de forma efectiva integrando complementos en la dieta. La mejor forma de identificar estas carencias es mediante un análisis de sangre realizado por un profesional sanitario, quien determinará la dosis adecuada y la duración del tratamiento para corregir la situación.

Según datos de la Encuesta Nacional de Salud, las deficiencias de vitamina D y hierro se encuentran entre las más frecuentes en la población española, especialmente en mujeres en edad fértil y personas mayores.

Fases o periodos específicos de la vida

Existen determinadas etapas en las que las necesidades nutricionales pueden verse significativamente incrementadas. Algunas de las más relevantes son el embarazo, la lactancia, la menopausia y el envejecimiento.

El ácido fólico es, por ejemplo, un nutriente esencial durante el embarazo, ya que contribuye a la prevención de defectos del tubo neural del feto. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomienda iniciar la suplementación con ácido fólico al menos un mes antes de la concepción y mantenerla durante el primer trimestre del embarazo.

Durante la menopausia, la suplementación con calcio y vitamina D puede resultar beneficiosa para prevenir la pérdida de masa ósea, siempre bajo supervisión médica.

Patologías que afectan a la absorción de nutrientes

Algunas enfermedades y afecciones pueden obstaculizar la correcta asimilación de nutrientes. Uno de los ejemplos más representativos es la enfermedad celíaca, cuya mala absorción intestinal puede derivar en déficits de hierro, vitamina B12, calcio y ácido fólico, entre otros micronutrientes.

Otras patologías que pueden requerir suplementación incluyen la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa y la cirugía bariátrica. En todos estos casos, la suplementación debe estar supervisada por un profesional sanitario que evalúe las necesidades individuales del paciente.

Actividad deportiva intensa

Las personas que practican actividades físicas intensas de forma habitual tienden a presentar mayores necesidades energéticas y nutricionales. Para garantizar una recuperación adecuada y optimizar el rendimiento, recurrir a complementos específicos puede ser una opción válida.

Algunos de los componentes más estudiados en el ámbito deportivo son la creatina, las proteínas de suero y los aminoácidos ramificados (BCAA). No obstante, es importante destacar que la base de cualquier plan nutricional deportivo debe ser una alimentación equilibrada, y la suplementación solo debe considerarse como complemento, nunca como sustituto.

El tipo de suplemento importa

En el mercado existe una amplia variedad de soluciones y marcas, lo que se traduce en productos de calidades muy variables. Es fundamental revisar las alternativas y optar por marcas reconocidas que cuenten con certificaciones de calidad y buenas prácticas de fabricación (GMP).

Verificar la composición del complemento, sus principios activos y la biodisponibilidad de sus ingredientes resulta esencial antes de tomar una decisión de compra. Es recomendable buscar productos que indiquen claramente su composición, origen de las materias primas y número de registro sanitario.

La dosificación es fundamental

Para determinar el aporte necesario deben valorarse factores como el sexo, la edad, el peso corporal, la presencia de afecciones o problemas de salud específicos, así como las necesidades particulares desde un punto de vista nutricional.

En contra de lo que podría suponerse, sobrepasar la dosis diaria recomendada no solo no aporta beneficios adicionales, sino que puede dar lugar a efectos adversos. Por ejemplo, el exceso de vitamina A puede provocar hepatotoxicidad, y el exceso de hierro puede causar trastornos gastrointestinales. Por este motivo, la supervisión por parte de un profesional sanitario resulta imprescindible.

Precauciones e interacciones

Es importante tener en cuenta que los complementos alimenticios pueden interaccionar con medicamentos. Por ejemplo, los suplementos de hierro pueden reducir la absorción de ciertos antibióticos, y los complementos de vitamina K pueden interferir con anticoagulantes como el acenocumarol o la warfarina.

Antes de iniciar cualquier suplementación, se recomienda consultar con el médico o farmacéutico, especialmente si se está siguiendo un tratamiento farmacológico, se padece alguna enfermedad crónica o se está en periodo de embarazo o lactancia.

Referencias

  1. Directiva 2002/46/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 10 de junio de 2002, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de complementos alimenticios. Diario Oficial de la Unión Europea. Disponible en: https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/ALL/?uri=celex%3A32002L0046
  2. Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Complementos alimenticios. Disponible en: https://www.aesan.gob.es/AECOSAN/web/seguridad_alimentaria/subdetalle/complementos_alimenticios.htm
  3. Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Suplementación con ácido fólico en el embarazo. Disponible en: https://www.sego.es
  4. National Institutes of Health (NIH). Office of Dietary Supplements. Datos sobre los suplementos dietéticos. Disponible en: https://ods.od.nih.gov/
  5. Hathcock, J.N. et al. (2007). Risk assessment for vitamin D. The American Journal of Clinical Nutrition, 85(1), 6-18. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17209171/
Marta Vicente

Escrito por

Marta Vicente

Redactora

Redactora especializada en salud y nutrición en eSalud.

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