Cloruro en sangre alto: causas y cómo disminuirlo

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Cloruro en sangre alto: causas y cómo disminuirlo
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El cloruro se considera un mineral esencial para el cuerpo humano ya que interviene en el correcto funcionamiento del organismo. Cuando los análisis muestran niveles de cloruro en sangre alto, se está ante un cuadro en el que existe una alta concentración de este electrolito, mientras se produce una pérdida mayor de líquido del organismo.

Muchas de estas situaciones se encuentran asociadas a casos de deshidratación, notando una elevación ligera de su concentración. Sin embargo, cuando los valores aumentan considerablemente pueden llegar a causar mucha preocupación, ya que puede estar relacionado con alguna patología o fallo en la función de los riñones.

¿Qué es la hipercloremia?

La hipercloremia es el término con que se denomina a la presencia de un nivel de cloruro en sangre alto. El cloruro es un electrolito presente en el organismo humano, necesario para mantener el equilibrio de líquidos dentro y fuera de las células. De esta manera, es posible que las células se encuentren en sintonía con el entorno.

Este mineral se encuentra en la sal que consumimos, formando parte de la dieta regular del ser humano. Si bien se habla mucho de las repercusiones del abuso en su consumo, en cantidades adecuadas ayuda al organismo a cumplir correctamente muchas de sus funciones. Se ha comprobado que desempeña un papel importante en el mantenimiento de la presión arterial, así como en la transmisión de impulsos nerviosos.

Cloruro en sangre alto

Cuando se miden los niveles de cloruro en sangre, se consideran como niveles normales aquellos valores que oscilan entre 97 mEq/L y 105 mEq/L. Sin embargo, esto puede variar según la edad, el sexo, la dieta alimenticia, entre otros factores, por lo cual debe estudiarse al paciente para interpretar adecuadamente los resultados. El cloruro se determina habitualmente como parte del panel metabólico básico (PMB), un análisis de sangre rutinario que también incluye sodio, potasio, bicarbonato, glucosa, nitrógeno ureico y creatinina.

La manera en que el organismo obtiene el cloruro es a través de su absorción por el intestino gracias a los alimentos que se consumen. Pasa a ser filtrado en los riñones, que excretan el exceso en la orina. Pero no siempre sucede de esta manera, corriendo el riesgo de que se acumule en la sangre.

Si se presentan valores elevados de este mineral, el cuadro apunta a un desequilibrio hidroelectrolítico, donde existe una diferencia entre el volumen de agua y de electrolitos en el organismo. En este caso se produce porque existe una mayor pérdida de agua en comparación con la cantidad de cloruro que se excreta. También puede asociarse a un problema de los riñones para excretarlo.

Uno de los conceptos relevantes en el estudio de los electrolitos es el gap aniónico (brecha aniónica), que mide la diferencia entre los cationes y aniones medidos en sangre. Cuando el cloruro se eleva y el gap aniónico se mantiene normal, se habla de una acidosis metabólica hiperclorémica, una de las consecuencias clínicas más significativas de la hipercloremia. En esta situación, el exceso de cloruro desplaza al bicarbonato, reduciendo el pH sanguíneo y provocando un estado de acidosis que puede comprometer diversas funciones orgánicas.

Causas de la hipercloremia

Las razones por las cuales se puede presentar una elevación de los valores de cloruro en sangre fuera de lo normal pueden relacionarse con la alimentación, la administración de fármacos o ciertas patologías.

De esta manera, se considera que las causas más comunes son:

  • Deshidratación o pérdida de líquido producida por un bajo consumo de agua, vómitos, diarrea, sudoración excesiva o cuadros febriles.
  • Niveles de sodio en sangre elevados.
  • Tratamientos intravenosos a base de solución salina.
  • Insuficiencia o fallo renal, así como patologías o trastornos que afecten al funcionamiento de los riñones.
  • Diabetes insípida.
  • Coma diabético.
  • Administración de ciertos medicamentos como: antiepilépticos, diuréticos, estrógenos, andrógenos, salicilatos, corticosteroides e inhibidores de la anhidrasa carbónica.
  • Alcalosis respiratoria.
  • Mujeres que padecen eclampsia.
  • Pacientes con hiperparatiroidismo.
  • Cuadro de acidosis metabólica.
  • Síndrome de Cushing.
  • Pacientes con insuficiencia renal que consumen una alta cantidad de sal.

Síntomas de alerta en la hipercloremia

La sintomatología que se presenta cuando existe cloruro en sangre elevado no suele ser preocupante. En general, suelen aparecer síntomas en casos donde los niveles de concentración son muy altos.

Síntomas de hipercloremia

Por lo cual es necesario recibir asistencia médica cuando aparezcan algunos de los siguientes signos:

  • Se encuentra deshidratado o existe una pérdida de líquidos importante, llegando a sufrir de fuertes vómitos o diarrea.
  • Es posible que en algunos casos aparezca estreñimiento, el cual no muestra mejoría al usar laxantes.
  • Los estudios muestran niveles de sodio elevados.
  • Presenta un aumento de los niveles de azúcar en sangre.
  • Náuseas que provocan la pérdida del apetito.
  • Somnolencia y cansancio.
  • Estados de confusión.
  • Aumento de la frecuencia respiratoria (respiración de Kussmaul), especialmente cuando existe acidosis metabólica asociada.

¿Cuándo se considera el cloruro en sangre alto?

Si bien en el sistema internacional se mide en mmol/L, también se pueden expresar los resultados en mEq/L. Aunque se manejen diferentes unidades, se mantiene el valor numérico en ambos casos.

Se habla de hipercloremia o cloruro en sangre alto cuando los niveles de este mineral se encuentran:

  • Ligeramente elevados: las concentraciones varían entre 106 mEq/L y 115 mEq/L en adultos, pero se considera un cuadro que requiere atención. Generalmente se encuentra asociado a una deshidratación o al consumo de ciertos tipos de medicamentos. Es necesario que se midan los niveles de sodio en sangre para lograr un mejor diagnóstico. En caso de que estos se encuentren en un rango normal, es posible que los niveles de cloruro vuelvan a la normalidad en poco tiempo.
  • Moderadamente elevados: los niveles de cloruro se encuentran entre 115 mEq/L y 125 mEq/L en adultos, siendo bastante elevados para el organismo. Es necesario consultar con un médico para evaluar las posibles causas de este cuadro. El paciente puede mostrarse aletargado, en estado de confusión, fatigado y con aumento de la frecuencia respiratoria.
  • Excesivamente elevados: se arrojan valores mayores a 125 mEq/L, pasando a considerarse una situación de gravedad que requiere atención médica inmediata. No es un cuadro muy común, por lo cual genera alerta. Pacientes con estos niveles de cloruro suelen sufrir de arritmias o estar en riesgo de entrar en estado de coma.

¿Cómo disminuir los niveles de cloruro en sangre?

El tratamiento recomendado para disminuir el cloruro en sangre alto dependerá de la causa del cuadro. Cuando se trata de una hipercloremia donde los niveles estén ligeramente elevados, el médico recomendará un aumento en el consumo de agua si la causa es una deshidratación. Además, es posible que se indique una reducción en el consumo de sal.

Niveles de cloruro alto

Si existe una causa subyacente que dé lugar a un aumento de la concentración de cloruro, entonces se deberá tratar la patología en curso. En aquellos casos donde se encuentre afectado el sistema endocrino, será necesaria la intervención de un endocrinólogo que determine el tratamiento adecuado. Mientras que, si existe un fallo en el funcionamiento de los riñones, el nefrólogo será el encargado de atender el cuadro.

Cuando la causa esté relacionada con algún tratamiento en particular, el médico tratante deberá ajustar la dosis o cambiar los medicamentos para regular los niveles de cloruro.

En los casos de acidosis metabólica hiperclorémica, el tratamiento puede incluir la administración de bicarbonato de sodio intravenoso para corregir el desequilibrio ácido-base, siempre bajo estricta supervisión médica.

Referencias

  1. MedlinePlus. Examen de cloruro en la sangre. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003485.htm
  2. Berend, K., de Vries, A. P. J., & Gans, R. O. B. (2012). Physiological approach to assessment of acid-base disturbances. New England Journal of Medicine, 371(15), 1434-1445. Disponible en: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMra1003327
  3. Mayo Clinic. Basic metabolic panel (BMP). Disponible en: https://www.mayoclinic.org/tests-procedures/basic-metabolic-panel/about/pac-20483741
  4. Yunos, N. M., Bellomo, R., Story, D., & Kellum, J. (2010). Bench-to-bedside review: Chloride in critical illness. Critical Care, 14(4), 226. Disponible en: https://ccforum.biomedcentral.com/articles/10.1186/cc9052
  5. Manual MSD. Hipercloremia. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-endocrinol%C3%B3gicos-y-metab%C3%B3licos/regulaci%C3%B3n-y-trastornos-del-sodio/hipercloremia
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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