Infarto de miocardio

Toda la información relativa al infarto de miocardio: qué es, cómo y por qué se produce y cuáles son sus síntomas. Además, explicamos cómo hay que actuar ante un infarto y cómo prevenir esta enfermedad cardiovascular.

El infarto de miocardio es una de las enfermedades más conocidas en la sociedad.

Actualmente, se estima que se dan alrededor de 52.000 infartos al año, los cuales requieren de ingreso hospitalizado. Claro que hay que contar con el hecho de que hay pacientes que mueren antes de recibir asistencia médica, los cuales no se contabilizan en estos 52.000 casos.

En la actualidad han aumentado de forma notable los casos de infarto de miocardio entre jóvenes en España; un hecho que guarda una relación directa con el consumo de drogas.

¿Qué es el infarto de miocardio?

El infarto de miocardio es una de las enfermedades cardiovasculares más graves. Se produce tras la obstrucción completa de una determinada arteria, lo cual da lugar a la muerte de una zona del corazón ya que se suprime el aporte sanguíneo a la misma. Así, si el músculo cardiaco no recibe oxígeno durante un periodo de tiempo prolongado, el tejido no puede regenerarse.

Aunque puede darse en personas de cualquier edad, tiene lugar sobre todo en adultos y ancianos, afectando por igual en hombres y en mujeres; no obstante, en el caso de las mujeres se manifiesta unos diez años más tarde que en los hombres. Esta diferencia se debe a que las mujeres en edad fértil se encuentran mejor protegidas ante una enfermedad de este tipo.

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Causas

La causa directa del infarto de miocardio es, tal y como hemos señalado, la obstrucción de las arterias coronarias, impidiendo así la circulación de la sangre y el suministro a las fibras del músculo cardiaco. Así, el infarto de miocardio se da en el momento en el que un coágulo de sangre, lo que se denomina trombosis coronaria, obstruye una arteria que se ha estrechado por diferentes motivos.

Existen una gran selección de factores que aceleran el deterioro de las arterias y su obstrucción; los explicamos a continuación.

  • Colesterol: niveles altos de colesterol en sangre es uno de los factores de mayor riesgo ante el infarto de miocardio. El colesterol es una grasa esencial para el buen funcionamiento del organismo. No obstante, una cantidad elevada de colesterol malo puede provocar la obstrucción de las arterias, favoreciendo así la enfermedad cardiovascular.
  • Diabetes: los altos niveles de glucosa provocan una mala circulación, de manera que la diabetes aumenta de forma notable el riesgo de sufrir un infarto de miocardio.
  • Hipertensión: la presión arterial alta provoca que el corazón tenga que trabajar más para bombear la sangre a la aorta; así, con el paso del tiempo acaba engrosándose u haciéndose más rígido.

Síntomas del infarto de miocardio

Síntomas del infarto de miocardio

El principal síntoma de un infarto de miocardio es un dolor opresivo en el centro del pecho, el cual habitualmente se irradia hacia los brazos; en algunos casos también hacia el cuello y la espalda. Se percibe como una presión muy intensa que no cesa, y que se presenta acompañada de una gran dificultad para respirar, así como sudoración excesiva. También se pueden dar mareos, vómitos y náuseas.

Es realmente importante prestar especial a los síntomas ya que casi el 50% de los fallecimientos a causa de esta afección se dan en las cuatro primeras horas desde que aparecen los principales signos de alerta.

Diagnóstico y tratamiento

Una vez un paciente acude al hospital tras padecer un infarto de miocardio, la prueba más sencilla para confirmar el diagnóstico es el electriocardiograma. Una prueba médica que permite visualizar de forma gráfica las fuerzas eléctricas que trabajan sobre el corazón.

Es totalmente indolora y detecta las alteraciones del corazón en el momento en el que se produce el dolor. Además, posteriormente el electrocardiograma es de gran utilidad para determinar si el infarto de miocardio ha producido algún daño en el corazón.

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Otra de las pruebas diagnósticas más frecuentes ante esta enfermedad cardiovascular es el análisis de sangre. Permite determinar el aumento de la actividad sérica de algunas enzimas liberadas en el torrente sanguíneo dada la necrosis que se produce durante el infartio de miocardio. Además, una analítica sanguínea permite determinar valores en relación al colesterol y la glucosa.

Para determinar si la cardioptaía isquémica se ha extendido, la coronariografía es una de las pruebas más habituales. No es aconsejable en aquellos pacientes que presenten algún tipo de trastorno de coagulación, así como insuficiencia cardíaca o disfunción ventricular.

Tratamiento del infarto de miocardio

Tratamiento del infarto de miocardio

El tratamiento de esta enfermedad depende fundamentalmente del daño que el infarto de miocardio haya causado al corazón, así como de la intensidad del mismo.

Cuando el paciente acude al hospital en primer lugar se le administra oxígeno. Además, si el dolor torácico es muy intenso y persistente, se le administran analgésicos.

Al paciente también se le trata con betabloqueantes, que impiden que la adrenalina estimule el corazón, así como con trombolítico para disolver los coágulos y así favorecer la circulación sanguínea.

Si el infarto de miocardio causa daños graves al corazón, uno de los tratamientos más habituales es el bypass coronario; una intervención en la que se secciona una arteria de otra zona del cuerpo y se une a la arteria coronaria, creando así una nueva ruta por la que puede fluir la sangre hacia el corazón.

Pronóstico de un infarto

Tal y como hemos señalado, un infarto de miocardio es una urgencia médica que requiere de atención inmediata; el tiempo es clave porque cada minuto determina el pronóstico del paciente.

La mortalidad por infarto de miocardio es del 30%; de todas las muertas que se dan, el 50% suceden en las primeras cuatro horas desde que comienzan los primeros síntomas.

La evolución de cada paciente depende de la cantidad de tejido cardíaco que se ha lesionado. Si se trata de una zona pequeña y la afección no ha alterado de forma alguna el funcionamiento eléctrico del músculo cardíaco, las probabilidades de sobrevivir son muy altas. A pesar de ser una enfermedad grave, la probabilidad de supervivencia supera el 60%.

¿Cómo prevenir el infarto de miocardio?

Hay un gran número de factores de riesgo ante un infarto de miocardio, como el tabaquismo, la diabetes, niveles altos de colesterol en sangre, hipertensión, falta de ejercicio, alimentación poco saludable… Reducir estos riesgos y, por tanto, las probabilidades de sufrir un infarto, es posible teniendo en cuenta los siguientes puntos.

  • Dejar de fumar es un factor clave ya que el tabaquismo favorece la obstrucción de las arterias.
  • También es importante llevar una alimentación saludable, evitando alimentos grasos y con un alto contenido en sal. Apostar por el consumo de alimentos ricos en antioxidantes.
  • Es conveniente practicar ejercicio físico de manera regular.
  • Y, por último, resulta recomendable llevar un estilo de vida lo más relajado posible. Practicar la meditación e suna buena idea.

¿Cómo actuar ante un infarto de miocardio?

Cómo actuar ante un infarto de miocardio

Un infarto supone una urgencia médica, por lo que es esencial actuar con la mayor rapidez posible. A continuación señalamos los pasos a seguir.

  • Calma: lo primero y más importante, aunque en ese momento resulte complicado, es mantener la calma y prestar atención a los síntomas.
  • Postura: es fundamental colocar a la víctima en una posición adecuada antes de llamar a la ambulancia. Si está consciente, lo mejor es colocarla en una postura que le permita respirar con facilidad. Si está inconsciente y respira, la mejor posición es la lateral, girando su cabeza hacia un lado, de modo que la mejilla toque el suelo.
  • Asistencia médica: por supuesto, es esencial solicitar asistencia médica de manera inmediata. Mientras llega la ambulancia, hay que aflojarle el cinturón y la camisa para que la víctima se encuentre más cómoda.

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