Impétigo

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Impétigo
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El impétigo es una infección aguda de la parte más superficial de la piel (epidermis), producida por gérmenes específicos. Se trata de una de las infecciones cutáneas más frecuentes en la infancia, aunque puede afectar a personas de cualquier edad. Es altamente contagiosa y se propaga fácilmente por contacto directo o a través de objetos contaminados.

¿Qué es el impétigo?

El impétigo es una infección bacteriana superficial de la piel que se caracteriza por la aparición de lesiones costrosas, vesículas o ampollas. Afecta predominantemente a niños entre 2 y 5 años, aunque puede presentarse en adultos, especialmente en condiciones de hacinamiento, climas cálidos y húmedos, o cuando existe una alteración previa de la barrera cutánea.

Según datos epidemiológicos, el impétigo representa aproximadamente el 10 % de las consultas dermatológicas pediátricas. Es más frecuente durante los meses de verano y en zonas tropicales.

Causas del impétigo

Esta infección está producida por gérmenes del tipo Staphylococcus aureus, Streptococcus pyogenes (estreptococo betahemolítico del grupo A) o ambos, según el tipo de impétigo.

  • Staphylococcus aureus es el agente causal más frecuente en la actualidad, responsable de más del 80 % de los casos.
  • Streptococcus pyogenes puede causar impétigo por sí solo o coinfectar junto con S. aureus.
  • En los últimos años, el Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SARM) ha emergido como causa de impétigo en algunas comunidades.

Mecanismo de producción

La forma de entrada del germen a la piel se produce generalmente a través de una solución de continuidad de la misma: herida, arañazo, picadura de insecto, quemadura, eccema, varicela u otro traumatismo cutáneo. La infección se ve además facilitada por:

  • Escasa higiene de la piel.
  • Hacinamiento y condiciones de vida precarias.
  • Humedad ambiental elevada.
  • Sudoración excesiva.
  • Dermatitis atópica u otras enfermedades cutáneas previas.
  • Inmunodepresión.

Formas de contagio

El impétigo se transmite por:

  • Contacto directo con las lesiones de una persona infectada.
  • Fómites: objetos contaminados como toallas, ropa de cama, juguetes o utensilios compartidos.
  • Autoinoculación: el paciente puede extender la infección a otras zonas de su propio cuerpo al rascarse las lesiones.

El período de contagio se mantiene mientras existan lesiones activas. Con tratamiento antibiótico adecuado, el paciente deja de ser contagioso tras 24-48 horas de iniciado el tratamiento.

Tipos de impétigo

Podemos dividir el impétigo en varios subtipos según el germen que lo produce y las manifestaciones clínicas:

Impétigo no ampolloso o vulgar

Es la forma más frecuente (aproximadamente el 70 % de los casos). Aparecen lesiones papulosas eritematosas que rápidamente evolucionan a vesículas de contenido transparente que se rompen con facilidad, apareciendo las características costras melicéricas (de color amarillo dorado, con aspecto de miel seca) que son adherentes y se disponen sobre una base eritematosa.

  • Suele aparecer una lesión más grande (lesión madre) con lesiones satélites más pequeñas alrededor.
  • Las localizaciones más frecuentes son cara (alrededor de boca y nariz), cuero cabelludo y extremidades.
  • No suelen dejar cicatriz.
  • Está producido por Staphylococcus aureus y/o Streptococcus pyogenes.

Impétigo ampolloso

Aparecen lesiones cutáneas consistentes en ampollas tensas, traslúcidas, de pared fina, que contienen un líquido claro que se vuelve turbio. Las ampollas tienden a romperse, provocando la expulsión de contenido líquido amarillento, que al secarse forma costras finas de color amarillo.

  • Las lesiones suelen aparecer agrupadas en la zona de inoculación, es decir, zonas expuestas.
  • Producen prurito y quemazón.
  • Es más frecuente en recién nacidos y lactantes.
  • Está producido por cepas de Staphylococcus aureus productoras de toxinas exfoliativas.

Impétigo folicular o de Bockhart

Se caracteriza por presentar lesiones pustulosas centradas en el folículo piloso, dolorosas, principalmente en cara, cuero cabelludo y extremidades. Es frecuente en la infancia. Está producido por infección por Staphylococcus aureus.

Ectima

El ectima es una forma más profunda de impétigo que afecta a la dermis. Se caracteriza por úlceras con costras gruesas y oscuras. A diferencia del impétigo superficial, el ectima sí puede dejar cicatriz. Es más frecuente en personas con mala higiene, desnutrición o inmunodepresión.

¿Qué síntomas aparecen?

En todos los casos existen lesiones cutáneas características, que se acompañan de:

  • Prurito (picor): es el síntoma más frecuente.
  • Quemazón o escozor en la zona afectada.
  • Dolor leve en algunos casos.
  • Ganglios linfáticos inflamados (adenopatías regionales) en la zona cercana a las lesiones.
  • Malestar general leve en casos extensos.
  • Generalmente no cursa con fiebre, salvo en formas extensas o complicadas.

Diagnóstico del impétigo

En general, suele ser suficiente con la historia clínica y la observación de las lesiones características. Las costras melicéricas del impétigo no ampolloso y las ampollas del ampolloso son muy reconocibles.

Pruebas complementarias

  • Cultivo microbiológico del exudado de las lesiones: se realiza cuando hay dudas diagnósticas, en casos recurrentes o cuando se sospecha resistencia antibiótica.
  • Antibiograma: permite determinar la sensibilidad del germen a los antibióticos, lo cual es especialmente útil en la era de las resistencias bacterianas.
  • Analítica de sangre: generalmente no es necesaria salvo en formas extensas o complicadas.

Diagnóstico diferencial

Es importante diferenciar el impétigo de otras afecciones cutáneas como:

  • Herpes simple: las vesículas del herpes suelen ser más pequeñas y agrupadas en racimo.
  • Dermatitis de contacto: no presenta costras melicéricas.
  • Varicela: las lesiones se distribuyen de forma más generalizada.
  • Tiña corporis: presenta un borde elevado y escamoso característico.
  • Dermatitis atópica sobreinfectada.

Tratamiento del impétigo

El tratamiento depende de la extensión y la gravedad de las lesiones:

Medidas generales

  • Es fundamental la buena higiene con lavados de las costras con agua y jabón o con clorhexidina al 2 %.
  • Retirar suavemente las costras después de ablandarlas con compresas húmedas tibias.
  • No rascar ni tocar las lesiones para evitar la propagación.
  • Lavado frecuente de manos del paciente y de los cuidadores.
  • Separar los objetos personales (toallas, sábanas, utensilios) del paciente.

Tratamiento tópico

Si el número de lesiones es pequeño (menos de 5 lesiones) y la extensión es limitada, puede ser suficiente el tratamiento con antibiótico tópico:

  • Mupirocina al 2 %: aplicar 3 veces al día durante 5-7 días. Es el tratamiento tópico de primera línea.
  • Ácido fusídico al 2 %: alternativa a la mupirocina.
  • Retapamulina al 1 %: opción para casos con resistencia a mupirocina.

Tratamiento sistémico

En caso de extensión amplia, gran número de lesiones, afectación de varias zonas corporales, o fracaso del tratamiento tópico, será necesario el tratamiento con antibioterapia por vía oral:

  • Cefalosporinas de primera generación (cefalexina): es el tratamiento oral de primera línea.
  • Amoxicilina-ácido clavulánico: alternativa eficaz.
  • Clindamicina o trimetoprim-sulfametoxazol: en casos de sospecha de SARM.
  • La duración habitual del tratamiento oral es de 7 a 10 días.

Complicaciones del impétigo

Aunque el impétigo generalmente es una infección leve y autolimitada, en algunos casos pueden surgir complicaciones:

  • Celulitis: extensión de la infección a las capas más profundas de la piel.
  • Linfangitis: inflamación de los vasos linfáticos.
  • Glomerulonefritis postestreptocócica: complicación rara (1-3 semanas después de la infección por estreptococo) que afecta a los riñones. Cursa con hematuria, edema y proteinuria.
  • Síndrome de piel escaldada estafilocócica: complicación grave, sobre todo en recién nacidos, causada por las toxinas exfoliativas del Staphylococcus aureus.
  • Sepsis: muy rara, pero posible en pacientes inmunodeprimidos.
  • Cicatrices: poco frecuentes en el impétigo superficial, más comunes en el ectima.

Prevención del impétigo

Para prevenir el impétigo y evitar su propagación:

  • Mantener una higiene corporal adecuada, con baño diario y lavado de manos frecuente.
  • Tratar las heridas cutáneas (cortes, arañazos, picaduras) con antiséptico y mantenerlas limpias y cubiertas.
  • No compartir toallas, ropa ni objetos personales con personas infectadas.
  • Cortar las uñas cortas en los niños para evitar lesiones por rascado.
  • Excluir temporalmente al niño de la guardería o el colegio hasta que las lesiones estén curadas o hayan transcurrido al menos 24-48 horas de tratamiento antibiótico.
  • Tratar las enfermedades cutáneas de base (eccema, dermatitis atópica) que puedan facilitar la entrada de gérmenes.

Cuándo acudir al médico

Con la aparición de lesiones cutáneas similares a las descritas, se debe acudir a consulta para que el facultativo valore la necesidad y el tipo de tratamiento. Es especialmente importante consultar si:

  • Las lesiones se extienden rápidamente o afectan a varias zonas.
  • Aparece fiebre, malestar general o los ganglios linfáticos se inflaman.
  • El tratamiento prescrito no mejora las lesiones en 48-72 horas.
  • El paciente presenta episodios recurrentes de impétigo.
  • El afectado es un recién nacido o lactante.
  • El paciente tiene alguna enfermedad que debilite el sistema inmunitario.

Referencias

Gabriel Giner

Escrito por

Gabriel Giner

Editor

Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.

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