Hígado graso

En el artículo de hoy, vamos a hablar del hígado graso, o, como se le conoce en el ámbito sanitario, de la esteatosis hepática. Como verás, se trata de una enfermedad benigna del hígado, y aquí tienes toda la información que necesitas para conocerla en profundidad.

¿Qué es el hígado graso?

En primer lugar, ya que vamos a hablar del hígado graso, conviene que entendamos bien qué es y por qué sucede. Después, podremos pasar a hablar de cuáles son sus causas, sus síntomas, y los tratamientos más habituales para resolver los problemas asociados.

El hígado graso es una enfermedad hepática que, generalmente, es benigna. Esta enfermedad se caracteriza por la acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas. En muchas ocasiones, se relaciona el hígado graso con la cirrosis, y se tiende a pensar que la esteatosis hepática se debe a un consumo excesivo de alcohol. Sin embargo, es importante mencionar que esto no siempre es así.

Causas del hígado graso

Dentro de la esteatosis hepática, existe tanto la esteatosis hepática alcohólica como la no alcohólica. Como puedes imaginar, en el primer caso, se debe a un consumo excesivo de alcohol, pero, en el segundo caso, se produce por otras razones.

Con lo que sí está bastante relacionada, es con el sobrepeso, por lo que, si tienes sobrepeso y notas alguno de los síntomas propios del hígado graso (que mencionaremos después), deberías tener cuidado.

Hay que mencionar, no obstante, que en muchas personas se da la estatosis hepática no alcohólica, y éstas no presentan ningún tipo de síntoma o problema. Depende de cada cuerpo y de cada persona.

Sin embargo, es importante hacerse chequeos, porque el hígado graso puede evolucionar en esteatohepatitis, insuficiencia hepática o, incluso, cáncer. Por lo tanto, hay que tener cuidado, pese a que no tengamos síntomas ni problemas relacionados.

¿Cuáles son sus causas?

Visto qué es el hígado graso, podemos pasar a hablar de cuáles son las causas más habituales. Hay que señalar que no existen causas claras como tales, o, al menos, no se conoce. Sin embargo, sí se conocen algunos factores de riesgo. Son los siguientes:

  • Sobrepeso
  • Prediabetes y diabetes
  • Colesterol alto
  • Triglicéridos altos
  • Hipertensión arterial
  • Mala dieta
  • Pérdida de peso excesivamente rápida
  • Enfermedades intestinales

Al contar con uno de estos (o varios) factores de riesgo, conviene tener especial cuidado, porque es posible que se llegue a padecer hígado graso. Y, por supuesto, en la medida de lo posible, conviene controlar dichos factores de riesgo.

Síntomas del hígado graso

Vistas las causas, pasemos a ver los síntomas habituales del hígado graso. De este modo, si sientes algunos síntomas que no sabes interpretar, podrás saber si es posible que estés sufriendo esteatosis hepática.

Dolor en la parte superior derecha del abdomen

Este es el síntoma más habitual y uno de los primeros que aparecen. Se caracteriza por un dolor agudo en la parte superior derecha del abdomen, generalmente, después de las comidas.

Malestar general

El malestar general también se da con bastante prontitud cuando se padece este problema, y también se sufre más gravemente después de las comidas. El mayor problema de este síntoma, es que hay muchos otros problemas que pueden causarlo.

Cansancio y fatiga crónica

El cansancio y la fatiga crónica también son propios del hígado graso, porque el hígado es un órgano que almacena nutrientes, elimina toxinas y sintetiza enzimas. Si este trabajo no se realiza adecuadamente, el organismo se resiente notablemente, y se siente falto de fuerzas.

Pérdida de peso

En algunas personas, también puede darse una pérdida de peso vinculada al hígado graso. Sin embargo, no se da en todas las personas, y es un síntoma que puede camuflarse en exceso, por lo tanto, es recomendable fijarse en otros síntomas más que en este.

Sensación de pesadez

La sensación de pesadez está relacionada con el cansancio y la fatiga crónica. Sin embargo, al igual que otros síntomas de esta lista, la sensación de pesadez puede darse por muchas otras razones. En cualquier caso, lo mejor es ir al médico y salir de dudas.

Ictericia (en algunas ocasiones)

En casos extremos, puede aparecer ictericia. No obstante, este síntoma es un poco extraño en el hígado graso. Sin embargo, si llegase a aparecer, aunque se asocie con enfermedades más graves, normalmente, no tienes por qué asustarte más de la cuenta.

Sin síntomas

Como mencionábamos algo más arriba, hay algunos pacientes que no presentan síntomas, ni dolores ni molestias. Hasta cierto punto, este es un tema peligroso, porque la enfermedad podría evolucionar de forma silenciosa.

Es cierto que, en general, el hígado graso es una enfermedad benigna que no evoluciona a estadios más graves, y es por ello por lo que hay personas que pueden vivir con hígado graso durante muchos años.

Sin embargo, siempre existe la posibilidad de que evolucione hacia el hígado inflamado, la cirrosis o el cáncer. Es por ello que, aunque no se tengan síntomas, conviene hacerse chequeos periódicos y prestar atención a su posible existencia.

Tratamiento del hígado graso

Ahora, veamos cuáles son los tratamientos más habituales para el hígado graso. Como verás, hace ya bastante tiempo que convivimos con este problema, por lo que tenemos buenos métodos para tratarlo sin dificultades.

Recomendaciones para el tratamiento del hígado graso

Hay que señalar que no existe un tratamiento definitivo que permita resolver el problema. Sin embargo, sí se recomiendan algunos elementos básicos, tales como reducir el peso corporal a través de la dieta y del ejercicio.

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Por supuesto, en la medida en que el hígado graso tiene mucho que ver con haber llevado una mala calidad de vida, especialmente en lo que respecta a la alimentación, una muy buena forma de controlar el problema es mediante una alimentación saludable, rica en frutas y verduras.

El ejercicio permite que el cuerpo elimine las grasas, y, puesto que el hígado graso se basa en tener células grasas en el hígado, eliminar dicha grasa será de gran ayuda para mejorar la calidad de vida, pese a que se sufra la enfermedad.

Acudir a un nutricionista

Lo mejor que se puede hacer a la hora de controlar el hígado graso, en general, es acudir al nutricionista. Si dicho nutricionista tiene conocimientos de diseño de planes de ejercicios, mejor que mejor.

De esta forma, puedes plantearle que tienes hígado graso, y él se encargará de hacerte el mejor plan de ejercicios y de dieta posible para resolver tu problema, basado en tus características personales.

Esto puede hacerlo, hasta cierto punto, el médico, pero, en general, es mejor acudir a un especialista en el campo de la alimentación, y no conformarse con la opinión de un médico que no tiene una especialidad, sino solo conocimientos generales de diferentes campos.

Además, acudir a un nutricionista será de gran ayuda, porque, como ya hemos mencionado anteriormente, la pérdida rápida de peso también está vinculada a los problemas de hígado. Siendo así, es mejor acudir al nutricionista y que éste nos indique cómo ir perdiendo peso poco a poco, de forma que el hígado no sufra más de la cuenta.

Remedios naturales para prevenir el hígado graso

Empecemos por los remedios naturales para prevenir la esteatosis hepática. Después, veremos los remedios naturales para tratarla, en el caso de que ya haya aparecido.

Tienes que tener en cuenta que, en la mayoría de casos, el hígado graso viene causado por hábitos y estilos de vida poco saludables. Por lo tanto, es una evidencia que el hígado graso se puede prevenir.

Además, teniendo en cuenta que, hace algún tiempo, cuando la gente comía de una forma más saludable y realizaba ejercicio de forma más constante, el hígado graso era una enfermedad sin apenas incidencia en la sociedad, se puede asumir que se puede prevenir con simples remedios naturales.

Dieta para hígado graso

Llevándolo un poco más al extremo, si tenemos hígado graso en las primeras etapas, no solo puede prevenirse, sino que puede, incluso, curarse (bastará con controlar los niveles de grasa en el organismo mediante ejercicio y buena dieta). En lo que respecta a la alimentación, la mejor dieta que se puede seguir para prevenir el hígado graso es una que cuente con alimentos frescos y saludables, y que sea baja en grasas. La dieta mediterránea, por ejemplo, es una muy buena opción.

De hecho, la presencia de sobrepeso, obesidad y, por extensión, hígado graso, es inferior en los países mediterráneos que en otros con otras dietas. No es casualidad. Y no es casualidad que la presencia de estas enfermedades haya crecido al perderse la tradición de esta dieta y adoptar hábitos alimentarios de otros países menos saludables.

Otro aspecto clave es el del alcohol. El alcohol interviene de una forma fundamental en la acumulación de grasa en el hígado, por lo tanto, es importante que se reduzca sustancialmente (incluso eliminándolo completamente) el alcohol de la dieta.

Por otro lado, habrá que hacer ejercicio de forma constante, con una media hora diaria, por ejemplo. Preferiblemente, ejercicios que contribuyan a quemar grasas, como salir a correr un rato cada día. De esta forma, eliminaremos la grasa que hay en el organismo, y contribuiremos a que el hígado graso tenga menos grasas con las que lidiar, reduciendo los problemas asociados al hígado graso y llegando, en algunos casos, a curarlo completamente.

Remedios naturales para tratar el hígado graso

Ahora, vistos los remedios naturales para prevenir el hígado graso, veamos cuáles son los mejores remedios naturales para tratarlo una vez ya ha aparecido:

  • Consejos anteriores: Los consejos anteriores, pensados para la prevención, también sirven para tratar el hígado graso. Por lo tanto, no dejes de aplicarlos, porque reducir la cantidad de grasas, aunque sirva para prevenir, también sirve para tratar el hígado graso.
  • Infusiones depurativas: Las infusiones de alcachofa y diente de león son altamente depurativas. Te permitirán ayudar a tu hígado a eliminar toxinas y asimilar nutrientes, y, además, contribuirá a eliminar parte de la grasa de su interior. Todo ello te ayudará a tener una mejor calidad de vida pese a que padezcas hígado graso.
  • Cardo mariano: El cardo mariano es una de las plantas con mayores beneficios para el hígado. Cuenta con silimarina, que contribuye enormemente a regenerar y proteger las células hepáticas. Puedes tomar cápsulas de cardo mariano o extractos, que puedes localizar en todo tipo de herbolarios.
  • Tés: Los tés, especialmente el verde, son de gran ayuda para regenerar el hígado, y contribuyen enormemente a reducir los problemas asociados al hígado graso. Con los tés, se contribuye a disolver y eliminar la grasa acumulada, por lo que no dejes de consumirlos.

Como puedes ver, el hígado graso es una enfermedad que conviene tener vigilada, pero que no implica excesivos problemas. Con la información anterior, y un buen control médico, no deberías por qué tener ningún problema.


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