Hígado graso

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Hígado graso
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En el artículo de hoy, vamos a hablar del hígado graso, o, como se le conoce en el ámbito sanitario, de la esteatosis hepática. Se trata de una de las enfermedades hepáticas más frecuentes en el mundo, y aquí tienes toda la información que necesitas para conocerla en profundidad.

¿Qué es el hígado graso?

El hígado graso o esteatosis hepática es una enfermedad hepática que se caracteriza por la acumulación excesiva de grasa (principalmente triglicéridos) en las células del hígado (hepatocitos). Se considera que existe esteatosis cuando la grasa representa más del 5 % del peso total del hígado.

En muchas ocasiones, se relaciona el hígado graso con la cirrosis, y se tiende a pensar que la esteatosis hepática se debe a un consumo excesivo de alcohol. Sin embargo, es importante mencionar que esto no siempre es así.

Causas del hígado graso

Dentro de la esteatosis hepática, se distinguen dos tipos principales:

  • Enfermedad hepática grasa asociada al alcohol (ALD): causada por el consumo excesivo y prolongado de bebidas alcohólicas.
  • Enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica (MASLD): anteriormente conocida como esteatosis hepática no alcohólica (EHNA o NAFLD). Se produce por causas no relacionadas con el alcohol y está estrechamente vinculada al síndrome metabólico. Esta es la forma más frecuente y afecta aproximadamente al 25-30 % de la población adulta en los países desarrollados.

Con lo que sí está bastante relacionada es con el sobrepeso y la obesidad, por lo que, si tienes sobrepeso y notas alguno de los síntomas propios del hígado graso, deberías consultar con tu médico.

Hay que mencionar que en muchas personas la esteatosis hepática no produce ningún síntoma. Depende de cada persona y del grado de acumulación de grasa.

Sin embargo, es importante hacerse chequeos, porque el hígado graso puede evolucionar a través de varios estadios:

  1. Esteatosis simple: acumulación de grasa sin inflamación significativa.
  2. Esteatohepatitis: aparece inflamación y daño celular hepático.
  3. Fibrosis: se forma tejido cicatricial en el hígado.
  4. Cirrosis: la fibrosis avanzada altera gravemente la estructura y función del hígado.
  5. Carcinoma hepatocelular: en un pequeño porcentaje de casos, puede desarrollarse cáncer de hígado.

¿Cuáles son sus causas?

No existe una causa única para el hígado graso, pero sí se conocen factores de riesgo bien establecidos:

  • Sobrepeso y obesidad: es el factor de riesgo más importante. Hasta el 80 % de las personas con obesidad presentan algún grado de esteatosis.
  • Resistencia a la insulina, prediabetes y diabetes tipo 2.
  • Dislipidemia: colesterol alto y/o triglicéridos elevados.
  • Hipertensión arterial.
  • Síndrome metabólico: la combinación de obesidad abdominal, hipertensión, dislipidemia y alteraciones del metabolismo de la glucosa multiplica el riesgo.
  • Dieta rica en azúcares refinados y grasas saturadas: el consumo excesivo de fructosa (presente en bebidas azucaradas y productos ultraprocesados) se ha asociado especialmente con el desarrollo de hígado graso.
  • Sedentarismo.
  • Pérdida de peso excesivamente rápida.
  • Medicamentos: algunos fármacos como los corticosteroides, el metotrexato, el tamoxifeno o la amiodarona pueden favorecer la esteatosis.
  • Enfermedades intestinales y sobrecrecimiento bacteriano.
  • Factores genéticos: variantes en genes como PNPLA3 o TM6SF2 aumentan la susceptibilidad.
  • Síndrome de ovario poliquístico.
  • Apnea obstructiva del sueño.

Al contar con uno de estos (o varios) factores de riesgo, conviene tener especial cuidado, porque es posible que se llegue a padecer hígado graso.

Síntomas del hígado graso

Los síntomas del hígado graso suelen ser silenciosos en las fases iniciales. Muchas personas desconocen que padecen esta enfermedad hasta que se detecta en una analítica rutinaria o una ecografía. Cuando aparecen síntomas, los más frecuentes son:

Dolor en la parte superior derecha del abdomen

Este es el síntoma más habitual y uno de los primeros que aparecen. Se caracteriza por una molestia o dolor sordo en la parte superior derecha del abdomen (hipocondrio derecho), generalmente después de las comidas.

Malestar general

El malestar general también se da con bastante frecuencia, especialmente tras las comidas. El mayor problema de este síntoma es que muchos otros problemas pueden causarlo.

Cansancio y fatiga crónica

El cansancio y la fatiga crónica son propios del hígado graso, porque el hígado es un órgano que almacena nutrientes, elimina toxinas y sintetiza enzimas. Si este trabajo no se realiza adecuadamente, el organismo se resiente notablemente, y se siente falto de fuerzas.

Pérdida de peso involuntaria

En algunas personas, también puede darse una pérdida de peso vinculada al hígado graso, aunque no se da en todos los casos.

Sensación de pesadez

La sensación de pesadez está relacionada con el cansancio y la fatiga crónica. En cualquier caso, lo mejor es ir al médico y salir de dudas.

Ictericia (en algunas ocasiones)

En casos avanzados, puede aparecer ictericia (coloración amarillenta de la piel y las escleróticas). No es frecuente en el hígado graso simple, pero puede indicar progresión hacia una enfermedad hepática más grave.

Sin síntomas

Como se mencionaba anteriormente, hay pacientes que no presentan síntomas, ni dolores ni molestias. Hasta cierto punto, este es un aspecto preocupante, porque la enfermedad podría evolucionar de forma silenciosa.

Es cierto que, en general, el hígado graso simple es una enfermedad benigna que no evoluciona a estadios más graves, y es por ello por lo que hay personas que pueden vivir con hígado graso durante muchos años.

Sin embargo, siempre existe la posibilidad de que evolucione hacia la esteatohepatitis, la fibrosis, la cirrosis o el cáncer. Es por ello que conviene hacerse chequeos periódicos.

Diagnóstico del hígado graso

El diagnóstico del hígado graso se basa en varias pruebas complementarias:

  • Analítica sanguínea: puede revelar elevación de las transaminasas (GOT/AST y GPT/ALT), aunque pueden ser normales en muchos pacientes con esteatosis. También se valoran los niveles de triglicéridos, colesterol, glucosa e insulina.
  • Ecografía abdominal: es la prueba de imagen de primera línea. Muestra un hígado hiperecogénico (brillante) por la acumulación de grasa. Es una técnica accesible, económica y no invasiva.
  • Elastografía transitoria (FibroScan): mide la rigidez del tejido hepático para estimar el grado de fibrosis sin necesidad de biopsia.
  • Resonancia magnética: permite cuantificar con mayor precisión la cantidad de grasa hepática.
  • Biopsia hepática: es la prueba definitiva para confirmar el tipo de esteatosis (simple o esteatohepatitis) y el grado de fibrosis. Se reserva para casos seleccionados en los que el diagnóstico es dudoso o se necesita orientar el tratamiento.
  • Índices no invasivos: como el FIB-4 o el NAFLD Fibrosis Score, que combinan datos analíticos y clínicos para estimar el riesgo de fibrosis avanzada.

Tratamiento del hígado graso

Hay que señalar que no existe un fármaco específico aprobado para el tratamiento del hígado graso (aunque hay varios en fase de investigación avanzada, como el resmetirom, recientemente autorizado por la FDA para la esteatohepatitis con fibrosis). El pilar del tratamiento se basa en modificar los factores de riesgo.

Cambios en el estilo de vida

  • Pérdida de peso gradual: una reducción del 7-10 % del peso corporal mejora significativamente la esteatosis y la inflamación hepática. La pérdida debe ser gradual (0,5-1 kg por semana), ya que una pérdida rápida puede empeorar la enfermedad.
  • Alimentación saludable: la dieta mediterránea ha demostrado ser especialmente beneficiosa. Se recomienda aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado azul y aceite de oliva virgen extra. Se deben reducir los azúcares refinados, las bebidas azucaradas, las grasas saturadas y los alimentos ultraprocesados.
  • Ejercicio físico regular: al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada (caminar, nadar, montar en bicicleta). El ejercicio mejora la sensibilidad a la insulina y favorece la movilización de la grasa hepática, independientemente de la pérdida de peso.
  • Supresión del alcohol: es fundamental en la esteatosis alcohólica. En la MASLD, también es recomendable limitar o evitar el consumo de alcohol.

Acudir a un nutricionista

Lo mejor que se puede hacer para controlar el hígado graso es acudir a un nutricionista que pueda diseñar un plan alimentario personalizado, adaptado a las características y necesidades de cada paciente. La pérdida de peso debe ser progresiva y supervisada para evitar que sea contraproducente.

Control de las enfermedades asociadas

Es fundamental tratar adecuadamente la diabetes, la dislipidemia y la hipertensión arterial, ya que su control mejora el pronóstico hepático y reduce el riesgo cardiovascular, que es la principal causa de mortalidad en estos pacientes.

Remedios naturales complementarios

Algunos productos naturales han mostrado cierto beneficio como complemento al tratamiento convencional, aunque no sustituyen los cambios en el estilo de vida:

  • Cardo mariano: contiene silimarina, que ha demostrado propiedades hepatoprotectoras y antioxidantes en algunos estudios. Puede contribuir a la regeneración de las células hepáticas.
  • Café: varios estudios observacionales sugieren que el consumo moderado de café (2-3 tazas al día) se asocia con menor riesgo de fibrosis y progresión de la enfermedad hepática.
  • Té verde: contiene catequinas con propiedades antioxidantes que pueden ayudar a reducir la acumulación de grasa hepática.
  • Vitamina E: en pacientes con esteatohepatitis confirmada por biopsia y sin diabetes, la suplementación con vitamina E (800 UI/día) ha demostrado mejorar la histología hepática. Debe ser prescrita y supervisada por un médico.
  • Ácidos grasos omega-3: pueden ayudar a reducir los niveles de triglicéridos hepáticos.

Dieta para hígado graso

Complicaciones del hígado graso

Si el hígado graso no se controla adecuadamente, puede progresar y dar lugar a complicaciones graves:

  • Esteatohepatitis: inflamación del hígado que daña las células hepáticas y puede avanzar a fibrosis.
  • Cirrosis hepática: la fibrosis avanzada sustituye el tejido hepático sano por tejido cicatricial, comprometiendo la función del hígado.
  • Carcinoma hepatocelular: el cáncer de hígado puede desarrollarse sobre un hígado cirrótico, aunque también se han descrito casos sin cirrosis.
  • Enfermedad cardiovascular: es la causa más frecuente de mortalidad en pacientes con MASLD. El hígado graso se considera un factor de riesgo cardiovascular independiente.
  • Enfermedad renal crónica: existe una asociación significativa entre la MASLD y el deterioro progresivo de la función renal.

Cuándo consultar al médico

Es recomendable acudir al médico si presenta:

  • Dolor persistente en la parte superior derecha del abdomen.
  • Cansancio crónico sin causa aparente.
  • Coloración amarillenta de la piel o los ojos.
  • Pérdida de peso inexplicable.
  • Hinchazón abdominal progresiva.
  • Antecedentes familiares de enfermedad hepática.
  • Sobrepeso u obesidad, especialmente si se asocia con diabetes o síndrome metabólico.

Además, se recomienda que las personas con factores de riesgo metabólico se realicen controles analíticos periódicos y una ecografía abdominal para descartar la presencia de esteatosis hepática.

Referencias

  • Rinella ME, Lazarus JV, Ratziu V, et al. A multisociety Delphi consensus statement on new fatty liver disease nomenclature. Hepatology. 2023;78(6):1966-1986. PubMed
  • European Association for the Study of the Liver (EASL). EASL Clinical Practice Guidelines on the management of metabolic dysfunction-associated steatotic liver disease (MASLD). J Hepatol. 2024. https://easl.eu
  • Younossi ZM, et al. Global epidemiology of nonalcoholic fatty liver disease. Hepatology. 2023;77(4):1335-1347. PubMed
  • MedlinePlus. Hígado graso. https://medlineplus.gov/spanish/fattyliverdisease.html
  • Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Enfermedad hepática grasa no alcohólica. https://www.fesemi.org
Gabriel Giner

Escrito por

Gabriel Giner

Editor

Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.

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