Diccionario psicoanalítico: definición de términos

Diccionario psicoanalítico

Sigmund Freud, también conocido como el padre del psicoanálisis, ha ejercido una poderosa influencia en el tratamiento de la salud mental. Con sus observaciones y descubrimientos sobre la mente y el comportamiento humano, su legado está profundamente arraigado tanto en la práctica clínica como en el manejo de la salud mental.

Entre sus aportes más revolucionarios podemos encontrar la teoría del aparato psíquico y el inconsciente, lo que proporcionó un modelo estructural de la personalidad humana y significó en una nueva forma de entender el funcionamiento de la mente. Su modelo del aparato psíquico propuso que la mente no es algo que se enciende y apaga, sino que como todo aparato, está compuesto por partes que interactúan entre sí.

Sus descubrimientos, que han quedado plasmados en las “notas freudianas”, se encuentran presentes tanto en el psicoanálisis como en otras ciencias, incluso los términos utilizados por el psicoanalista son utilizados de manera cotidiana. A continuación ofreceremos un breve diccionario psicoanalítico con los términos y conceptos creados y utilizados por el fundador del psicoanálisis.

Acto fallido

El acto fallido es un error verbal o de la memoria que se encuentra relacionado a fallas de la mente inconsciente. Para el psicoanálisis, el acto fallido es una formación de compromiso entre la intención consciente del sujeto y lo reprimido, que revela los verdaderos pensamientos y sentimientos ocultos de un sujeto.

Para Freud el acto fallido es direccionado e intencionado, y ocurre cuando el sujeto entra en conflicto con algún deseo inconsciente, por tanto, el autor se refirió a este lapsus mental como una especie de “traición” del inconsciente, que provoca que salgan a la luz deseos y pensamientos que se encontraban reprimidos.

Ansiedad

Freud utilizó inicialmente el término ansiedad para referirse a una transformación de la tensión o libido acumulada. En su primera teoría acerca de la ansiedad, el psicoanalista no consideró que la misma se relacionara con pensamientos o ideas, en cambio propuso que se encontraba estrechamente vinculada a la sexualidad, definiéndola como una excitación sexual transformada. Como diría más tarde, "la ansiedad neurótica surge de la libido y, por lo tanto, está relacionada con ella del mismo modo que el vinagre es el vino".

Más tarde, luego de conocer el mecanismo de represión, la perspectiva de Freud acerca de la ansiedad cambió. Si bien su anterior teoría de la ansiedad como excitación sexual transformada se conservó, tuvo una modificación importante: mientras que su perspectiva anterior asumía que la causa de la ansiedad eran los bloqueos externos a la liberación sexual, la teoría de la ansiedad relacionada a la represión cambió el énfasis a inhibiciones, por tanto, la causa de la ansiedad para el autor serían las acciones y emociones reprimidas.

En 1920, cuando desarrolló sus teorías acerca de las pulsiones, Freud volvió a cambiar su perspectiva acerca de la ansiedad. Esta nueva perspectiva asumía que la ansiedad era desencadenada por la abrumación del Yo ante un evento traumático. Freud realizó una reversión completa sobre su teoría anterior; mientras que antes había planteado la ansiedad como resultado de la represión, ahora la entendía como precedente a la represión.

Condensación

Para Freud, la condensación es un proceso psicológico inconsciente mediante el cual dos ideas o imágenes se combinan en una sola con características de ambos. Dicho proceso es el resultado de dos o más incidentes de desplazamiento, y ocurre cuando varias formas de desplazamiento se condensan o fusionan. A través del proceso de condensación un aspecto del contenido manifiesto podría llegar a representar una serie de elementos latentes.

La condensación, al igual que el desplazamiento, es uno de los procesos mentales por el cual lo reprimido regresa de forma oculta, por ejemplo, mediante los sueños. Cada situación en un sueño parece estar compuesta por dos o más impresiones o experiencias; un claro ejemplo es la fusión de dos figuras compuestas que tienden a combinarse. Freud propuso que la condensación en los sueños causaba la combinación de varios temas o conceptos en un solo símbolo de sueño. Se reduce la cantidad de conceptos desplazados y se condensan en un solo símbolo unificado.

Consciente

Consciente

La primera tópica Freudiana hace referencia a tres divisiones de la mente humana: consciente, preconsciente e inconsciente. Para el psicoanálisis, la mente consciente presenta plena consciencia de las circunstancias actuales de la vida de un individuo y contiene todos los pensamientos, recuerdos, sentimientos y deseos de los que se es consciente en un momento preciso.

Contratransferencia

Freud define a la contratransferencia como el proceso inverso a la transferencia. En psicoanálisis, este proceso ocurre cuando el terapeuta transfiere sus emociones a una su paciente, a menudo sucede como una reacción a la transferencia.

Una contratransferencia útil o una contratransferencia dañina puede ocurrir cuando el analista transfiere a su paciente sentimientos de tratamiento que están fuera de lugar, o cuando el mismo utiliza a su paciente para satisfacer sus necesidades psicológicas personales.

Depresión

En 1917, Freud afirmó que la depresión era el resultado de expresiones exageradas de culpabilidad y autoinculpación, y ocurría como una reacción a la pérdida de una relación importante. Para el autor, si bien muchos de los casos de depresión se debían a factores biológicos, otros casos del mismo trastorno podrían estar relacionados con la pérdida o el rechazo, sobre todo de una figura materna o paterna.

En palabras de Freud: “Lo que sucede es que el individuo se identifica con la persona perdida, de modo que la ira reprimida hacia la persona perdida se dirige hacia el interior del Yo”. La ira interna dirigida hacia el interior y reprimida posteriormente reduce la autoestima del sujeto y lo hace vulnerable a experimentar un dolor emocional severo o depresión en el futuro.

Desplazamiento

El desplazamiento es uno de los procesos psicológicos por el cual lo reprimido regresa a la consciencia de forma oculta. En este proceso, la carga afectiva se separa de su objeto normal para fijarse en un objeto accesorio.

Freud veía el desplazamiento como una forma de distorsión de los sueños, como sustituir una ilusión por algo real y sustancial o un cambio de enfoque de algo importante a algo de menor relevancia.

Ello

Así como Freud utiliza tres elementos para dividir la mente humana, también lo hace con la personalidad. En su segunda tópica introduce el concepto de Ello, Yo y Superyó para hacer referencia a la estructura de la personalidad humana.

El ello es la parte de la personalidad más primitiva, la que esta presente desde el nacimiento y contiene los deseos e instintos innatos de un individuo. Ya que se encuentra dominado por el principio de placer, el cometido del Ello es satisfacer las necesidades y evitar el displacer sin importar el contexto social en el que se encuentre el individuo.

Histeria

Originalmente la histeria fue designada como un vínculo entre ciertos trastornos nerviosos y enfermedades de los órganos sexuales y reproductivos femeninos. Se pensó que había una conexión directa entre estas patologías físicas localizadas en los órganos femeninos y ciertos síntomas nerviosos. Esto explica por qué la histeria se ha concebido comúnmente como una patología a la que las mujeres son exclusivamente susceptibles.

Más adelante, Freud da un primer paso hacia la posibilidad de que la histeria sea una enfermedad social, en lugar de fisiológica, y que no se encuentre ligada directamente al aparato reproductor femenino. Para el autor, la histeria es un producto de la educación, de la interacción en la infancia del sujeto y de las relaciones del mismo con su entorno y sus semejantes.

Inconsciente

Inconsciente

La mente inconsciente contiene información, recuerdos y emociones que tienen un efecto directo en la vida de un individuo, aunque este no los conozca. A veces, el efecto de los datos de la mente inconsciente puede ser muy perturbador y la interacción entre estos con la mente consciente puede dar lugar a diferentes tipos de neurosis.

En el inconsciente se guardan las situaciones, recuerdos, emociones o pensamientos conflictivos, que la mente “suprime” automáticamente mediante el mecanismo de represión para que se creen conflictos internos que desequilibran la salud mental de un individuo. Para el autor, lo lo que se encuentra reprimido en el inconsciente afecta directamente el comportamiento y los estados emocionales del sujeto; en otras palabras, los problemas emocionales y de conducta se producen por los deseos reprimidos y experiencias negativas que permanecen enterradas la mente inconsciente.

Libido

En el psicoanálisis, el concepto originado por Sigmund Freud se utilizó para hacer referencia a las manifestaciones de la energía psíquica instintiva asociada con impulsos sexuales, las tensiones sexuales corporales y las manifestaciones de energía sexual en el campo psíquico. Más tarde, en sus escritos posteriores, Freud vinculó el concepto de libido a toda la actividad humana constructiva. En este último sentido de eros o instinto de vida, la libido se oponía a thanatos, el instinto de muerte y fuente de impulsos destructivos; la interacción de los dos produjo todas las variaciones de la actividad humana. Freud consideraba que los síntomas psiquiátricos eran el resultado de un desvío o una descarga inadecuada de la libido.

Mecanismos de defensa

Según el modelo topográfico de personalidad propuesto por Freud, el Yo es la parte de la personalidad que se amolda a la realidad. Al amoldarse a la realidad, el Yo también tiene que hacer frente a las demandas conflictivas y opuestas del Ello y el Superyó. El Ello, que busca satisfacer todos los deseos, necesidades e impulsos se opone al Superyó, que intenta hacer que el Yo actúe de una manera idealista y moral. Pero cuando el Yo no puede manejar las demandas de los impulsos y deseos, de las limitaciones de la realidad y los estándares morales propios, aparece un grupo de procesos mentales que actúan como mediadores entre las fuerzas internas de la mente.

El grupo de procesos mentales que le permitía a la mente solucionar los conflictos internos entre sus fuerzas fue llamado por Freud: mecanismos de defensa. El proceso de los mecanismos de defensa tiene lugar dentro del inconsciente, donde intentan reprimir o transformar los impulsos internos que amenazan con desequilibrar la psiquis del sujeto. Según el autor, los mecanismos de defensa ayudaban a proteger al Yo de los conflictos creados por el Ello, el Superyó y la realidad.

Cualquiera de los diversos procesos mentales inconscientes son considerados mecanismos de defensa, incluida la negación, la proyección, la racionalización, la sublimación y la represión, que protegen al Yo de la vergüenza, la ansiedad, el conflicto, y otras emociones inaceptables.

La ansiedad se encuentra estrechamente ligada a la activación de los mecanismos de de defensa, puesto que actúa como señal para advertir al Yo de que la psiquis no se encuentra en equilibrio y armonía. Esta se manifiesta como un estado interno desagradable que el individuo intenta evitar.

Neurosis

La neurosis es un síntoma de dolor psíquico reprimido, que aparece como síntomas no relacionados o inapropiados. Esta afección psíquica se manifiesta mediante un dolor psíquico insoportable que no puede ser procesado conscientemente. Ya que el inconsciente ha elegido suprimir los deseos, sentimientos o recuerdos perturbadores, quienes presentan algún tipo de neurosis pueden no tener ningún recuerdo consciente de lo que aconteció antes en su vida.

Preconsciente

Es la segunda de las tres divisiones del aparto psíquico. Freud definió al preconsciente como una zona de transición entre las mentes consciente e inconsciente. En general, el sujeto no está completamente al tanto de la información preconsciente, pero con un poco de esfuerzo y concentración, se puede traer a la consciencia cuando es necesario.

Proyección

La proyección es un mecanismo de defensa que implica la tomar las propias cualidades o sentimientos inaceptables y atribuirlas a otras persona. Es una forma de defensa en la que los sentimientos no deseados se desplazan hacia otra persona, y luego aparecen como una amenaza del mundo externo. Una forma común de proyección ocurre cuando un individuo, amenazado por sus propios sentimientos de enojo, acusa a otro de albergar pensamientos hostiles.

Regresión

La regresión es el retorno hacia las etapas más tempranas del desarrollo que no fueron cerradas y generaron algún tipo de conflicto interno en el sujeto. Este mecanismo de defensa implica volver a etapas previas y conocidas (generalmente de la infancia)que no fueron resueltas, para resolver problemas actuales.

Cada sujeto regresa a diferentes etapas no resueltas, pero no a cualquier lugar de esas etapas, sino donde hubo placer o displacer, pues se vuelve a donde se realizó una fijación.

Represión

La represión es el mecanismo de defensa que actúa reprimiendo en el inconsciente los deseos, pensamientos y sentimientos inaceptables o traumáticos. Este proceso ocurre cuando el sujeto rechaza consistentemente un pensamiento, una recuerdo o un deseo particularmente doloroso o perturbador, en un intento de mantener su equilibrio.

La represión mantiene la información  reprimida fuera de la conciencia. Sin embargo, estos deseos o recuerdos no se eliminan; por el contrario, continúan influenciando el comportamiento humano y aflorando a la consciencia mediante los procesos de desplazamiento o condensación.

Sublimación

Es un mecanismo de defensa que permite transformar los impulsos inaceptables para la sociedad y convertiros en comportamientos aceptables. Bajo este mecanismo la energía psíquica sexual, se desvía hacia otra vía no sexualizada. Esta energía invertida en los impulsos sexuales se puede trasladar a la búsqueda de logros más aceptables e incluso socialmente valiosos, como los esfuerzos artísticos o científicos.

Sueños

Los sueños son productos de la mente inconsciente donde se manifiestan los pensamientos y deseos conscientes e inconscientes de un individuo. Estos se encuentran constituidos por recuerdos pasados, que a primera vista parecen no tener mayor relevancia en el presente.

Para Freud, los sueños eran el camino real hacia el inconsciente, ya que en los sueños las defensas del Yo se reducen para que parte del material reprimido llegue a la conciencia, aunque en forma distorsionada.

Transferencia

El concepto de transferencia fue desarrollado por Freud en en 1895. Este utilizó el concepto de transferencia para referirse al desplazamiento emocional de la psiquis. Es el proceso por el cual las emociones se transmiten o se desplazan de una persona a otra; por ejemplo, durante la terapia del psicoanálisis, el desplazamiento de los sentimientos hacia las demás personas recae sobre el analista.

La transferencia en el psicoanálisis ocurre cuando el paciente no se encuentra satisfecho con respecto al analista y su rol de ayudante y consejero, entonces, inconscientemente le transfiere sus emociones a este. El paciente ve en el analista el regreso de alguna figura importante de su infancia o pasado, por lo tanto transfiere a él los sentimientos y reacciones que indudablemente se aplicaron a este prototipo de persona.

Superyó

Es la tercera división de la personalidad humana y representa la parte moral del sujeto. La función del Superyó es controlar los impulsos del Ello, especialmente aquellos que la sociedad prohíbe, como los impulsos sexuales y la violencia. También intenta persuadir al Yo para que busque objetivos moralistas en vez de objetivos simplemente realistas.

El superyó consiste en dos sistemas: la conciencia y el Yo ideal. La conciencia puede castigar al Yo causando sentimientos de culpa. Por ejemplo, si el Yo cede a las demandas de la Ello, el superyó puede hacer que la persona se sienta mal por culpa. El Yo ideal es la representación imaginaria de cómo se debe ser, y representa por ejemplo: las aspiraciones de carrera, el comportamiento familiar y el comportamiento como un miembro de la sociedad.

Yo

Es la segunda estructura de la personalidad propuesta por Freud en su segunda tópica. El Yo actúa como mediador entre las fuerzas del Ello y el Superyó. Es la parte consciente y preconsciente de la personalidad, y se encuentra regido por el principio de realidad.

Gracias a que se encuentra se encuentra vinculado con el proceso secundario -la capacidad de pensar, razonar y vincularse con la realidad-, el Yo representa el sentido común e intenta satisfacer las demandas del ello teniendo en cuenta la realidad presente y las normas del contexto social establecidas por el Superyó.

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