Cancerina (Hintonia latiflora): usos, propiedades y precauciones
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La cancerina, conocida científicamente como Hintonia latiflora, es una planta medicinal originaria de México con una larga tradición de uso en la herbolaria popular. Aunque su nombre pueda inducir a error, no existe evidencia científica que respalde su uso para tratar el cáncer. La investigación moderna se ha centrado principalmente en su posible efecto regulador de la glucemia.
Su administración debe realizarse con mucha cautela y siempre bajo supervisión de un profesional sanitario. A continuación, ofrecemos información detallada sobre esta planta, sus propiedades estudiadas y las precauciones que conviene tener en cuenta.
Qué es la cancerina
La cancerina (Hintonia latiflora) es un arbusto o pequeño árbol perteneciente a la familia de las rubiáceas (Rubiaceae). Puede alcanzar entre dos y ocho metros de altura, según las condiciones de su entorno.
Es originaria de Centroamérica, y resulta frecuente encontrarla desde México hasta Panamá. Crece preferentemente en bosques secos tropicales y sabanas, en suelos de tipo arcilloso mezclados con piedras, cerca de cursos de agua.

Su aspecto destaca por un follaje intensamente verde. Las flores presentan un tono verde claro que puede tornarse ligeramente amarillento. Los frutos tienen una apariencia característica, en forma de cápsulas con pequeñas alas.
La corteza es la parte de la planta que se ha utilizado tradicionalmente con fines medicinales, y es habitual encontrarla a la venta en mercados y herbolarios de México y Centroamérica. También se la conoce en algunos contextos como Semialarium mexicanum (familia Celastraceae), aunque esta denominación se refiere a otra especie que comparte el nombre popular de «cancerina» en ciertas regiones. En la botánica popular, ambas plantas se agrupan bajo el mismo nombre común.
Propiedades estudiadas de la cancerina
La cancerina ha sido objeto de interés en la investigación fitoquímica, aunque la evidencia clínica sigue siendo limitada. En su corteza se han identificado diversos compuestos bioactivos que podrían explicar algunos de sus usos tradicionales.
Posible actividad hipoglucemiante: El uso más respaldado por la investigación es el efecto regulador de los niveles de glucosa en sangre. Estudios preclínicos y algunos ensayos clínicos preliminares sugieren que los extractos de la corteza podrían contribuir a reducir la glucemia, lo que la convierte en una planta de interés para la investigación en diabetes tipo 2.
La corteza contiene diversos compuestos, entre los que se han identificado:
- Cumarinas (como la 4-fenilcumarinas, características de Hintonia latiflora).
- Clorogénico y otros ácidos fenólicos.
- Alcaloides.
- Flavonoides.
Se le han atribuido también propiedades antiinflamatorias, antimicrobianas y antioxidantes, aunque estas acciones proceden mayoritariamente de estudios in vitro o en modelos animales, y no se han confirmado de manera concluyente en ensayos clínicos rigurosos.
En la herbolaria, también se le ha reconocido cierta utilidad como insecticida natural, lo cual ha favorecido su empleo en la elaboración de productos contra determinadas plagas.
Para qué se utiliza tradicionalmente
Los usos populares de esta planta son variados, aunque conviene insistir en que la mayor parte carecen de respaldo científico sólido. En la medicina tradicional mexicana se ha empleado para:
- Problemas gastrointestinales: se le atribuye un efecto protector gástrico, y se ha utilizado en casos de gastritis, reflujo, úlceras y diarrea.
- Afecciones renales y biliares: en la herbolaria popular se emplea para favorecer la eliminación de cálculos renales y biliares, así como para tratar infecciones urinarias.
- Regulación de la glucosa en sangre: este es el uso con mayor respaldo en la literatura científica actual, especialmente para Hintonia latiflora.
- Uso tópico: aplicada sobre la piel en forma de lavados o compresas para heridas superficiales, llagas o afecciones cutáneas como la psoriasis.

Aclaración importante sobre el cáncer
A pesar de lo que su nombre popular pueda sugerir, no existe evidencia científica que avale el uso de la cancerina como tratamiento contra el cáncer. El nombre «cancerina» procede de la tradición popular y no refleja una capacidad antitumoral demostrada. Ningún organismo sanitario de referencia (OMS, EMA, FDA) reconoce esta planta como tratamiento oncológico.
Es fundamental que cualquier persona diagnosticada de cáncer siga las indicaciones de su equipo médico y no sustituya los tratamientos convencionales por preparaciones a base de plantas sin evidencia contrastada.
Cómo se administra la cancerina
La forma más habitual de consumo en la tradición herbolaria es a través de una infusión o decocción de la corteza. La dosis más citada en la herbolaria popular es de 5 gramos de corteza por litro de agua. No obstante, la dosificación segura no ha sido establecida mediante ensayos clínicos, por lo que se recomienda consultar siempre con un profesional sanitario antes de su uso.
Usos tradicionales de la infusión
- Para problemas gastrointestinales y renales, se suele consumir tres veces al día.
- Aplicar lavados vaginales o compresas para tratar infecciones o alteraciones del flujo vaginal.
- Lavar el cabello con la decocción de la corteza para eliminar piojos.
- Realizar lavados con esta agua en heridas superficiales o llagas para favorecer la desinfección y la cicatrización.

Combinaciones tradicionales con otras plantas
- Cancerina con cuachalalate: utilizada en la tradición popular para problemas de garganta, encías y varices. También se le atribuye efecto antipirético y depurativo. Se emplean 10 gramos de cancerina y 10 gramos de hojas de cuachalalate en 1 litro de agua hirviendo, se deja reposar tapado y se cuela. No se recomienda su uso continuado durante más de 30 días seguidos.
- Cancerina con árnica: combinación tradicional para aliviar gastritis y acidez estomacal, a la que se le atribuyen propiedades antiinflamatorias, analgésicas y antimicrobianas. Se añade una cucharada de hojas y flores de árnica con 10 gramos de cancerina en agua hirviendo, se tapa, se deja reposar 5 minutos, se cuela y se bebe a lo largo del día.
También es posible encontrar presentaciones en cápsulas o pomadas en herbolarios. En cualquier caso, debe seguirse la posología indicada por el fabricante y, preferiblemente, contar con la supervisión de un profesional.
Cuándo no tomar cancerina
- Embarazo y lactancia: los profesionales desaconsejan su consumo durante estas etapas, ya que se desconocen los posibles efectos sobre el feto o el lactante.
- Alergias: no debe administrarse si se conoce alguna alergia a cualquiera de los componentes de esta planta.
- Interacciones farmacológicas: dado su posible efecto hipoglucemiante, las personas que toman medicación para la diabetes deben consultar a su médico antes de usar cancerina, por riesgo de hipoglucemia.
- Patologías preexistentes: es necesario consultar al médico si se padece alguna enfermedad o se está siguiendo algún tratamiento farmacológico.
Referencias
- Korec, R., Korecová, M., & Arizmendi, C. (2000). Effect of the extract of Hintonia latiflora on the blood glucose level in rats. Pharmazie, 55(10), 758–761.
- Guerrero-Analco, J. A., Hersch-Martínez, P., Pedraza-Chaverri, J., Navarrete, A., & Mata, R. (2005). Antihyperglycemic effect of constituents from Hintonia standleyana in streptozotocin-induced diabetic rats. Planta Medica, 71(12), 1099–1105.
- Korecová, M., & Hladíková, M. (2014). Treatment of mild and moderate type-2 diabetes: open prospective trial with Hintonia latiflora extract. European Journal of Medical Research, 19, 16.
- Mata, R., Cristians, S., Escandón-Rivera, S., Juárez-Reyes, K., & Rivero-Cruz, I. (2013). Mexican antidiabetic herbs: valuable sources of inhibitors of α-glucosidases. Journal of Natural Products, 76(3), 468–483.
- Heinrich, M., Ankli, A., Frei, B., Weimann, C., & Sticher, O. (1998). Medicinal plants in Mexico: healers’ consensus and cultural importance. Social Science & Medicine, 47(11), 1859–1871.
- Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Disponible en: http://www.medicinatradicionalmexicana.unam.mx

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.