20 antiinflamatorios naturales para tratar el dolor articular
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Las hierbas y plantas medicinales representan una alternativa complementaria a los fármacos convencionales que actúan contra los edemas y la hinchazón articular. Aunque su perfil de seguridad suele ser más favorable que el de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), no están exentas de contraindicaciones ni de efectos adversos. Algunas pueden causar molestias gastrointestinales, interactuar con medicamentos (especialmente anticoagulantes, antihipertensivos y antidiabéticos) o estar contraindicadas en el embarazo y la lactancia. Por ello, es fundamental consultar con un profesional sanitario antes de iniciar cualquier tratamiento fitoterapéutico.
Los golpes, las alergias o la artritis pueden causar una reacción protectora en nuestro cuerpo cuando algo en nuestro organismo está dañado y no funciona correctamente. Nuestros leucocitos atacan a los agentes perjudiciales para eliminarlos, lo que produce edema, dolor articular y limitación funcional de la zona afectada, pudiendo llegar incluso a cronificarse, como ocurre en el asma o la artritis reumatoide.
Los 20 mejores antiinflamatorios naturales
Muchos alimentos, plantas medicinales y especias poseen la capacidad de modular las vías inflamatorias del organismo. Son los llamados antiinflamatorios naturales. A continuación, se describen los más utilizados junto con su nivel de evidencia científica disponible.
La garra del diablo (harpagófito)

El Harpagophytum procumbens o harpagófito es un arbusto pequeño que crece de forma natural en climas secos del sur de África. Sus raíces tuberosas secundarias son las que contienen los principios activos con propiedades antiinflamatorias, principalmente harpagósido e iridoides.
Está especialmente indicado para personas con desgaste articular o del cartílago, así como para la inflamación de la cápsula sinovial, tendinitis, contusiones, artritis reumatoide, degeneración articular, lumbago, ciática, dolor de espalda y artrosis. La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) reconoce su uso tradicional para el alivio del dolor articular leve. Varios ensayos clínicos han demostrado eficacia comparable a diacereína en el tratamiento de la artrosis de rodilla y cadera.
Dependiendo del malestar a tratar, se puede utilizar por vía oral en cápsulas o en gotas, con una acción más potente para favorecer los procesos internos, o por uso tópico en forma de crema para aliviar la inflamación local. Contraindicaciones: úlcera gastroduodenal, embarazo, litiasis biliar. Puede interactuar con anticoagulantes y antidiabéticos orales.
Nivel de evidencia: moderado (ensayos clínicos aleatorizados, monografía EMA).
Grosellero negro

Los brotes de esta planta (Ribes nigrum) tonifican las glándulas suprarrenales, favoreciendo la producción endógena de cortisol, lo que le confiere una acción antiinflamatoria natural muy interesante y cada vez más estudiada en fitoterapia.
Sus hojas son muy útiles para combatir el reumatismo y contienen flavonoides y antocianinas que estimulan la secreción natural de sustancias encargadas de reducir la hinchazón. La EMA reconoce su uso tradicional como coadyuvante en dolores articulares leves.
Se consume en infusión. Precauciones: no se recomienda en personas con hipertensión arterial no controlada debido a su efecto sobre el cortisol.
Nivel de evidencia: bajo (uso tradicional, estudios preclínicos).
Jengibre

Esta raíz (Zingiber officinale) es muy utilizada en India y China desde tiempos remotos con fines medicinales. Sus principales compuestos activos son los gingeroles y shogaoles.
Tiene efectos antioxidantes y antiinflamatorios bien documentados. Varios metaanálisis han demostrado su eficacia en la reducción del dolor en artrosis de rodilla. Produce alivio en dolores musculares y premenstruales. Resulta útil para la artritis, síndrome del túnel carpiano y contra el dolor de muelas. Es también uno de los remedios más conocidos para el tratamiento de las náuseas, incluidos los mareos, gases y diarreas.
Se consume en infusión o mediante compresas calientes en la zona afectada. Precauciones: puede potenciar el efecto de anticoagulantes y causar molestias gástricas a dosis altas.
Nivel de evidencia: moderado-alto (metaanálisis de ensayos clínicos).
Romero

Hierba aromática y medicinal (Rosmarinus officinalis), muy utilizada en la cocina mediterránea por su sabor característico, es ideal para calmar el dolor articular, sobre todo en personas mayores.
Esta planta contiene ácido ursólico, ácido rosmarínico y carnosol, compuestos eficaces para este tipo de afecciones, lo que le convierte en uno de los antiinflamatorios naturales más empleados en la tradición mediterránea.
Puede utilizarse en infusión, mediante friegas con su aceite esencial diluido o como hierba aromática que aporta sabor a las comidas. Precauciones: el aceite esencial puro no debe ingerirse; contraindicado en epilepsia y embarazo.
Nivel de evidencia: bajo-moderado (estudios preclínicos prometedores, uso tradicional reconocido por la EMA).
Cúrcuma

La cúrcuma (Curcuma longa) es una planta de la familia del jengibre, de color marrón oscuro en el exterior y naranja intenso en el interior. Su principal compuesto activo es la curcumina. Se ha usado desde tiempos ancestrales para reducir la inflamación y para tratar problemas digestivos, con propiedades antiinflamatorias, analgésicas y antioxidantes. Revisiones sistemáticas han demostrado eficacia significativa en la reducción del dolor y la mejora funcional en la osteoartritis de rodilla, con resultados comparables a los AINE en algunos estudios.
Se consume en infusión o espolvoreando un poco en las comidas. Su biodisponibilidad mejora significativamente al combinarse con pimienta negra (piperina). Precauciones: puede interactuar con anticoagulantes y está contraindicada en obstrucción de las vías biliares.
Nivel de evidencia: alto (múltiples revisiones sistemáticas y metaanálisis).
Spiraea (ulmaria)

La ulmaria (Filipendula ulmaria), también conocida como reina de los prados, inhibe la síntesis de prostaglandinas, responsables del dolor y la inflamación de los tejidos, y de ahí sus propiedades antiinflamatorias, analgésicas y antipiréticas. De hecho, el nombre «aspirina» deriva de esta planta (Spiraea).
Se utiliza para la inflamación con estados de fiebre y en resfriados. Muy útil también para la artritis, dolor en articulaciones y muelas.
Se puede tomar en cápsulas o en infusión. Precauciones: contiene salicilatos, por lo que está contraindicada en personas alérgicas a la aspirina, con asma por salicilatos o en tratamiento con anticoagulantes. Puede causar molestias gástricas.
Nivel de evidencia: bajo-moderado (uso tradicional reconocido por la EMA, estudios preclínicos).
Cola de caballo

Hierba muy popular (Equisetum arvense) como coadyuvante antiinflamatorio. Reduce la acumulación de líquidos gracias a su efecto diurético y ayuda a eliminar la retención de líquidos.
Tiene propiedades cicatrizantes, antioxidantes y remineralizantes por su alto contenido en silicio. Se ha empleado tradicionalmente como complemento en casos de osteoporosis, bronquitis, amigdalitis y gingivitis. Es de las plantas más usadas en fitoterapia europea.
Se consume en infusión. Precauciones: contraindicada en insuficiencia renal o cardíaca. Su uso prolongado puede provocar déficit de tiamina (vitamina B1).
Nivel de evidencia: bajo (uso tradicional, estudios preclínicos).
Lino

Las semillas de lino (Linum usitatissimum) son una fuente vegetal rica en ácido alfa-linolénico (ALA), un ácido graso omega-3 que confiere propiedades antiinflamatorias. Están especialmente indicadas como complemento para el dolor articular y la inflamación sistémica de bajo grado.
Se pueden tomar directamente en una cuchara, molidas o añadidas a ensaladas y yogures. Precauciones: consumir con abundante agua para evitar obstrucción intestinal. Pueden reducir la absorción de medicamentos orales si se toman simultáneamente.
Nivel de evidencia: moderado (ensayos clínicos en inflamación sistémica).
Sauce

La corteza de sauce blanco (Salix alba) contiene salicina, un potente antiinflamatorio, precursor natural del ácido acetilsalicílico (aspirina). Está indicado para dolores articulares y reumáticos. Tiene propiedades analgésicas, antipiréticas y antineurálgicas, por lo que se recomienda en estados febriles, fibromialgia, ciática, dolores reumáticos, de oídos y menstruales.
Se toma en infusiones o aplicando compresas en la zona afectada. Precauciones importantes: al contener salicilatos, puede causar irritación gástrica, está contraindicado en personas alérgicas a la aspirina, con úlcera gastroduodenal, asma por salicilatos, en menores de 16 años (riesgo de síndrome de Reye), embarazo y lactancia. Interacciona con anticoagulantes, metotrexato y otros AINE.
Nivel de evidencia: moderado (ensayos clínicos, monografía EMA y ESCOP).
Cardamomo

Especia con propiedades antiinflamatorias (Elettaria cardamomum). Contiene compuestos como el 1,8-cineol con actividad antiinflamatoria demostrada en modelos experimentales. Útil como coadyuvante para la bronquitis, dolor articular, de muelas y la hinchazón que provocan las hemorroides.
Sus semillas se utilizan para preparar comidas y postres; es una de las especias más caras del mercado y uno de los componentes del curry. También se prepara en infusiones.
Nivel de evidencia: bajo (estudios preclínicos).
Uña de gato

Planta de origen peruano (Uncaria tomentosa) empleada para modular la respuesta inmunitaria e inflamatoria. En la raíz y corteza se encuentran sus principios activos: alcaloides oxindólicos, glicósidos, polifenoles y esteroides, que le otorgan acción analgésica, antioxidante, antiinflamatoria e inmunomoduladora.
De gran ayuda como coadyuvante en la época de resfriados y gripe, así como en enfermedades inflamatorias crónicas. Algunos estudios preliminares sugieren beneficio en artritis reumatoide.
Se consume en infusión o en cápsulas. Precauciones: contraindicada en enfermedades autoinmunes, embarazo y lactancia. Puede interactuar con inmunosupresores y anticoagulantes.
Nivel de evidencia: bajo-moderado (ensayos clínicos preliminares).
Serrapeptasa

Es una enzima proteolítica aislada originalmente de la bacteria Serratia marcescens, presente en el sistema digestivo del gusano de seda.
Es un antiinflamatorio enzimático utilizado para reducir la inflamación y el edema después de cirugías o traumas. Se postula que actúa degradando las proteínas implicadas en la respuesta inflamatoria. No obstante, la evidencia clínica sobre su eficacia es limitada y contradictoria, y las revisiones sistemáticas más recientes señalan la necesidad de ensayos de mayor calidad.
Su administración es en forma de cápsulas entéricas. Precauciones: puede potenciar el efecto de anticoagulantes.
Nivel de evidencia: bajo (evidencia clínica insuficiente y heterogénea).
Hielo

El más extendido y utilizado por sus resultados inmediatos en la fase aguda de la inflamación (crioterapia).
Para atajar la inflamación, aplicaremos una bolsa de hielo envuelta en un paño sobre la zona afectada durante un máximo de 15 minutos cada dos horas durante las primeras 48-72 horas tras la lesión. No aplicar directamente sobre la piel para evitar quemaduras por frío.
Nivel de evidencia: moderado (amplia práctica clínica, guías de práctica deportiva).
Aloe vera

La planta de aloe vera (Aloe barbadensis miller), también conocida como sábila, tiene numerosas propiedades beneficiosas, entre ellas antiinflamatorias y analgésicas, atribuidas a compuestos como la aloína y los polisacáridos del gel.
Para reducir la inflamación articular se recomienda realizar masajes con la pulpa del gel, una vez hayan pasado 48 horas de la lesión. También ayuda a la cicatrización de heridas cutáneas.
Nivel de evidencia: bajo-moderado (estudios preclínicos, uso tópico con evidencia limitada en articulaciones).
El ajo

Además de ser un alimento habitual en la cocina española, el ajo (Allium sativum) posee compuestos organosulfurados (como la alicina) con propiedades antiinflamatorias. Podemos recurrir a él como complemento para enfermedades como las otitis, bronquitis, cistitis o sinusitis, entre otras. Estudios epidemiológicos sugieren que un mayor consumo de ajo y otras aliáceas se asocia con menor prevalencia de artrosis de cadera.
Se puede consumir en crudo o cocinado, y mezclado con jengibre puede potenciar el efecto antiinflamatorio. Precauciones: puede potenciar el efecto de anticoagulantes y reducir la eficacia de algunos fármacos antirretrovirales.
Nivel de evidencia: bajo-moderado (estudios observacionales y preclínicos).
El vinagre de manzana

Se ha empleado tradicionalmente por su contenido en ácido acético y polifenoles. Algunos defensores de la medicina popular sostienen que el ácido málico presente en el vinagre podría ayudar a disolver los cristales de ácido úrico en las articulaciones, aunque la evidencia científica que respalde este mecanismo es muy limitada. Se le atribuyen propiedades como remedio complementario contra la inflamación articular, pero se necesitan estudios clínicos rigurosos para confirmar estos efectos.
Producto básico en el hogar. Muy utilizado para cocinar o como aderezo.
Los baños de vinagre con agua tibia se han empleado tradicionalmente, aunque su eficacia no ha sido demostrada en estudios controlados.
Nivel de evidencia: muy bajo (uso tradicional sin evidencia clínica significativa).
Col

La col (Brassica oleracea) es un alimento rico en glucosinolatos y vitamina C, lo que le confiere propiedades antiinflamatorias. Un ensayo clínico publicado en Clinical Journal of Pain demostró que las cataplasmas de hojas de col fueron tan eficaces como un gel de diclofenaco tópico para el alivio del dolor en artrosis de rodilla.
Aplicar compresas de col verde sobre la zona afectada, o las hojas ligeramente aplastadas y templadas sobre la parte inflamada durante 30 minutos, alivia el dolor y la inflamación. Para intensificar su efecto conviene cubrirlo con un vendaje o tela.
Actúa como coadyuvante contra el dolor articular, muscular y artritis.
Nivel de evidencia: moderado (ensayo clínico aleatorizado).
Tila

Los beneficios que producen las flores de tila (Tilia platyphyllos, Tilia cordata) y sus propiedades son numerosos. Entre ellos, es recomendable como coadyuvante para el dolor articular debido al efecto relajante y ansiolítico que produce en nuestro organismo, sobre todo en momentos de máximo nerviosismo, ansiedad o estrés. La quercetina y otros flavonoides que contiene poseen actividad antiinflamatoria demostrada en estudios preclínicos.
Se consume en infusión.
Nivel de evidencia: bajo (uso tradicional reconocido por la EMA como sedante; efecto antiinflamatorio basado en estudios preclínicos).
La canela

En culturas milenarias la consideran un alimento con múltiples beneficios medicinales. El cinamaldehído, su principal compuesto activo, posee propiedades antiinflamatorias demostradas en modelos experimentales.
Muy recomendada como complemento para calmar dolores como la artritis reumatoide o contracturas por una mala postura debido a su actividad antiinflamatoria. Alivia la tos, congestión y resfriado. Precauciones importantes: la canela cassia contiene cumarina, que en dosis elevadas puede ser hepatotóxica. Debe utilizarse con moderación, especialmente en personas en tratamiento con anticoagulantes o con enfermedad hepática.
Nivel de evidencia: bajo (estudios preclínicos prometedores, evidencia clínica limitada).
Laurel

Las hojas de laurel (Laurus nobilis), utilizadas para dar sabor a las comidas, contienen cineol y eugenol, compuestos que alivian el dolor articular y la inflamación en casos de artritis o traumatismo. Es considerado antirreumático y un calmante tradicional para ciáticas.
En torceduras de tobillos, esguinces e inflamaciones localizadas, alivia mucho la zona la aplicación del aceite esencial de laurel diluido en un aceite base.
Nivel de evidencia: bajo (uso tradicional, estudios preclínicos).
Piña

Una fruta que, además de ser rica en vitaminas, es un excelente postre y parte fundamental en algunas dietas. Posee propiedades antiinflamatorias gracias a una enzima llamada bromelina, concentrada especialmente en el tallo.
Combinada con la cúrcuma se consigue un efecto sinérgico más intenso.
La bromelina ha demostrado eficacia en la reducción de la inflamación y el edema postquirúrgico en varios ensayos clínicos, y se recomienda como coadyuvante para la hinchazón muscular y articular.
Nivel de evidencia: moderado (ensayos clínicos con bromelina aislada).
Alimentación antiinflamatoria
Una dieta rica en ácidos grasos omega-3 y vitamina C contribuye a modular la respuesta inflamatoria del organismo. Reducir el consumo de productos ultraprocesados y con exceso de azúcares añadidos también disminuye los marcadores inflamatorios.
Los alimentos de origen vegetal, beber agua suficiente, tomar infusiones, zumos de frutas naturales y alimentos con flavonoides como las espinacas, arándanos, fresas o cebollas favorecen la reducción de la inflamación sistémica.
Los aceites esenciales de nuez moscada, menta, Eucalyptus, Corymbia citriodora y Gaultheria, entre otros, utilizados siempre diluidos en aceites vegetales portadores, también se emplean como alivio tópico para la inflamación.
Evitar el sobrepeso disminuye el riesgo de inflamación crónica dado que el tejido adiposo produce citoquinas proinflamatorias que descompensan el sistema inmunitario. Las alternativas naturales y los diferentes remedios complementarios nos ayudarán a tratar la inflamación, pero también un cambio de hábitos de vida saludables puede prevenirla.
Aviso importante: Los remedios naturales descritos en este artículo tienen carácter informativo y no sustituyen en ningún caso el diagnóstico, el consejo ni el tratamiento médico profesional. Las enfermedades inflamatorias articulares como la artritis reumatoide, la espondilitis anquilosante o la artrosis requieren seguimiento médico especializado. Consulte siempre con su médico o farmacéutico antes de utilizar productos fitoterapéuticos, especialmente si toma medicación, está embarazada, en período de lactancia o padece enfermedades crónicas.
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