Ansiolíticos naturales: qué son y cuáles son sus beneficios
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es la ansiedad?
- 2.¿Qué son los ansiolíticos naturales?
- 3.Beneficios de los ansiolíticos naturales
- 4.Ansiolíticos naturales más reconocidos
- 5.Efectos secundarios e interacciones
- Interacciones farmacológicas relevantes
- 6.Otras técnicas para mejorar la ansiedad sin fármacos
- Respiración diafragmática
- Técnica de anclaje sensorial (grounding)
- Afirmaciones con respiración consciente
- Otras estrategias con evidencia
- 7.Referencias
La ansiedad es una respuesta normal del organismo ante situaciones de alerta o peligro, por lo que se considera una reacción adaptativa. Sin embargo, cuando se convierte en un cuadro persistente y desproporcionado, puede catalogarse como un trastorno. Cuando interfiere en la vida diaria del paciente, algunos profesionales sanitarios consideran el uso de ansiolíticos naturales como complemento, especialmente en casos leves.
Es importante aclarar que los ansiolíticos naturales no son fármacos, sino preparados de origen vegetal con propiedades relajantes. Algunos profesionales de la salud pueden sugerirlos como recurso complementario en casos de ansiedad leve o situacional. No obstante, no deben considerarse un sustituto del tratamiento médico en trastornos de ansiedad diagnosticados, ya que estos requieren un abordaje profesional que puede incluir psicoterapia y, cuando esté indicado, medicación prescrita.
Nota importante: si experimentas ansiedad intensa, pensamientos de autolesión o sientes que la situación te desborda, contacta con el teléfono de atención a la conducta suicida 024 o acude a urgencias. Los ansiolíticos naturales no sustituyen la atención profesional.
¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad es una emoción que, en condiciones normales, cualquier persona puede experimentar en diversas ocasiones a lo largo de su vida. Suele aparecer en situaciones de estrés, peligro o como un estado de alerta. Aunque comparte ciertos rasgos con la preocupación, no deben confundirse: la preocupación es una reacción temporal y transitoria, mientras que la ansiedad puede ser persistente e ir acompañada de síntomas físicos.
Por lo general, cuando una persona se encuentra en estado de alerta, el cerebro puede desencadenar tres tipos de respuesta: enfrentarse a la situación, huir o paralizarse. Esta reacción puede mantenerse incluso cuando el peligro ha desaparecido.

La ansiedad causa un cuadro de síntomas que permiten identificarla con facilidad:
- Sensación de pánico o miedo intenso.
- Anticipación de escenarios catastróficos.
- Pensamientos acelerados que dificultan el razonamiento.
- Mareos.
- Boca seca.
- Tensión muscular.
- Palpitaciones.
- Dificultad para respirar, que puede generar sensación de opresión en el pecho.
- Entumecimiento y hormigueo.
- Síntomas digestivos como náuseas o vómitos.
Todo este cuadro ocurre porque el organismo envía una señal al cerebro para alertar de un posible peligro. Como consecuencia, se incrementa la producción de las hormonas cortisol y adrenalina, preparando al cuerpo para adaptarse a la situación. Aunque en algunos casos esta respuesta resulta contraproducente.
Si bien se considera una emoción natural, cuando es persistente y aparece de forma frecuente, es posible que se trate de un trastorno de ansiedad. Esto no solo interfiere en las actividades cotidianas, sino que también incide en el ámbito laboral y social. En estos casos, el primer paso debe ser consultar con un profesional de la salud mental, que valorará el abordaje más adecuado, pudiendo incluir psicoterapia, tratamiento farmacológico o, en casos leves, el uso complementario de ansiolíticos naturales.
¿Qué son los ansiolíticos naturales?
Los ansiolíticos naturales son preparados de origen vegetal que, por sus principios activos, pueden contribuir a generar calma y relajación. Actúan modulando ciertos procesos del sistema nervioso central, como la actividad del neurotransmisor GABA (ácido gamma-aminobutírico), que desempeña un papel clave en la regulación de la ansiedad.
No deben confundirse con los fármacos ansiolíticos (como las benzodiacepinas), que son medicamentos de prescripción médica con mecanismos de acción, eficacia y perfil de seguridad bien establecidos. Los ansiolíticos naturales constituyen un recurso complementario, no una alternativa equivalente al tratamiento farmacológico.
Forman parte de la fitoterapia, disciplina que emplea plantas medicinales aprovechando sus principios activos para lograr un efecto terapéutico. Diversas agencias reguladoras, como la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), han elaborado monografías sobre algunas de estas plantas reconociendo su uso tradicional, aunque el nivel de evidencia científica varía considerablemente según la planta.
Beneficios de los ansiolíticos naturales
En determinados casos, y siempre bajo supervisión profesional, los ansiolíticos naturales pueden ofrecer una relación beneficio-riesgo favorable, especialmente en cuadros de ansiedad leve o situacional. Entre sus ventajas se contemplan:

- Pueden ayudar a reducir la ansiedad leve, el estrés y la inquietud.
- Su efecto es gradual, lo que favorece el bienestar general.
- Presentan un menor riesgo de dependencia en comparación con los fármacos ansiolíticos.
- Favorecen el bienestar emocional como parte de un enfoque integral.
- En general, su perfil de efectos adversos es más benigno que el de los fármacos, aunque no están exentos de ellos.
Ansiolíticos naturales más reconocidos
Algunas plantas medicinales han sido objeto de estudio por sus propiedades ansiolíticas. A continuación se describen las más reconocidas, junto con su nivel de evidencia:
- Valeriana (Valeriana officinalis): es una de las plantas más estudiadas en fitoterapia. La EMA reconoce su uso tradicional para el alivio de la tensión nerviosa leve y para favorecer el sueño. Actúa potenciando la actividad del GABA en el sistema nervioso central. Varias revisiones sistemáticas sugieren un efecto modesto sobre la ansiedad, aunque la calidad de los estudios es heterogénea. Precaución: puede potenciar el efecto de benzodiacepinas, barbitúricos y otros sedantes, por lo que no debe combinarse con estos fármacos sin supervisión médica.
- Pasiflora (Passiflora incarnata): la EMA reconoce su uso tradicional para el alivio de síntomas leves de estrés mental y para ayudar a conciliar el sueño. Algunos ensayos clínicos han comparado su eficacia con la del oxazepam, encontrando resultados similares en ansiedad leve, aunque con menor deterioro del rendimiento laboral. También se ha recomendado para el insomnio, la hiperactividad y ciertos problemas gastrointestinales.
- Lavanda (Lavandula angustifolia): su aceite esencial, especialmente en forma de cápsulas orales (Silexan), ha demostrado eficacia en varios ensayos clínicos controlados para el trastorno de ansiedad generalizada de intensidad leve a moderada. Dentro de la aromaterapia, su aroma se emplea ampliamente por sus efectos calmantes. La EMA reconoce el uso tradicional de la flor de lavanda para el alivio del estrés y la ansiedad leves.
- Manzanilla (Matricaria chamomilla): un ensayo clínico publicado en Journal of Clinical Psychopharmacology encontró que el extracto de manzanilla producía una reducción modesta pero significativa de los síntomas de ansiedad generalizada leve a moderada. Además de su conocido efecto digestivo, ha sido catalogada como relajante muscular. Se administra habitualmente como infusión.
- Melisa (Melissa officinalis): conocida popularmente como toronjil, la EMA reconoce su uso tradicional para el alivio de síntomas leves de estrés mental y como ayuda para conciliar el sueño. Algunos estudios preliminares sugieren efectos ansiolíticos y mejora del estado de ánimo, aunque se necesitan más ensayos de calidad.
- Tila (Tilia spp.): una de las infusiones más populares en España para el nerviosismo. Tradicionalmente se utiliza como calmante y sedante suave. Su uso está muy arraigado, aunque la evidencia científica es más limitada que la de otras plantas mencionadas. Debe consumirse con moderación y con períodos de descanso.
- Hierba de San Juan (Hypericum perforatum): destaca por su efecto sobre la producción de serotonina, por lo que se ha estudiado principalmente como tratamiento para la depresión leve a moderada, con evidencia sólida según revisiones Cochrane. Precaución importante: presenta numerosas interacciones farmacológicas (anticonceptivos orales, anticoagulantes, antidepresivos ISRS, entre otros), por lo que su uso requiere siempre supervisión médica.
Efectos secundarios e interacciones
Aunque en general los ansiolíticos naturales presentan un perfil de seguridad favorable, no están exentos de efectos adversos ni de interacciones con otros medicamentos. Entre los efectos secundarios más frecuentes se encuentran:
- Somnolencia.
- Problemas gastrointestinales, como náuseas, gastritis o diarrea.
- Debilidad.
- Cefalea.

Interacciones farmacológicas relevantes
Es fundamental tener en cuenta que los preparados de origen vegetal pueden interactuar con medicamentos:
- Valeriana: puede potenciar el efecto de benzodiacepinas, barbitúricos y otros depresores del sistema nervioso central.
- Hierba de San Juan: interactúa con un gran número de fármacos al inducir enzimas del citocromo P450. Está contraindicada con antidepresivos ISRS (riesgo de síndrome serotoninérgico), anticoagulantes orales, anticonceptivos hormonales y ciclosporina, entre otros.
- Pasiflora y tila: pueden potenciar el efecto de otros sedantes.
Por todo ello, se recomienda informar siempre al médico o farmacéutico si se está tomando algún preparado de fitoterapia, especialmente si se reciben otros tratamientos.
Si al administrar un ansiolítico natural los efectos secundarios interfieren en la realización de las actividades cotidianas, consulte con su médico. También se recomienda evitar el manejo de maquinaria peligrosa durante el tratamiento, dado que algunos de estos preparados pueden causar somnolencia.
Otras técnicas para mejorar la ansiedad sin fármacos
Además de los ansiolíticos naturales, existen técnicas no farmacológicas con evidencia que pueden ayudar a reducir los síntomas de ansiedad. Estas estrategias son especialmente útiles como complemento y pueden practicarse de forma autónoma:
Respiración diafragmática
- Tome aire de forma profunda, lenta y calmada por la nariz, dirigiendo el aire hacia el abdomen. Exhale lentamente por la boca.
- Mantenga la mente concentrada en la respiración para evitar que le distraigan otros pensamientos.
- Practique durante cinco a diez minutos. Esta técnica activa el sistema nervioso parasimpático, reduciendo la respuesta de estrés.
Técnica de anclaje sensorial (grounding)
- En el lugar donde se encuentre, identifique cinco objetos que pueda ver.
- Acérquese a cada uno e inspecciónelo con las manos. Concéntrese en su textura y características visuales.
- Ahora afine el oído y concéntrese en tres sonidos que pueda percibir.
- Busque en el ambiente dos olores y trate de describirlos.
- Esta técnica ayuda a reconectar con el momento presente, interrumpiendo el ciclo de pensamientos ansiosos.
Afirmaciones con respiración consciente
- Combine frases positivas con la respiración diafragmática.
- Piense en una frase corta que pueda repetir en voz baja («estoy en paz», «estoy bien», «estoy tranquilo») mientras se concentra en la respiración.
- Repita las veces que sea necesario hasta sentirse en calma.
Otras estrategias con evidencia
- Ejercicio físico regular: la actividad física moderada ha demostrado ser eficaz para reducir los síntomas de ansiedad.
- Técnicas de relajación muscular progresiva: consisten en tensar y relajar grupos musculares de forma secuencial.
- Mindfulness y meditación: diversas revisiones sistemáticas avalan su utilidad para reducir la ansiedad.
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