Remedios caseros para el picor en el oído y cómo aplicarlos

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Remedios caseros para el picor en el oído y cómo aplicarlos
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En muchos casos sentimos picazón en los oídos, una afección bastante común y que se puede presentar en uno o ambos. Genera en la persona una necesidad intensa de rascarse, incluso intentando introducir objetos en el oído, algo totalmente desaconsejado. Sin embargo, se puede obtener alivio a través de remedios caseros para el picor en el oído o eccema ótico.

Se trata de alternativas que ayudan a reducir los síntomas, y en muchos casos funcionan para tratar la causa del picor. Aun así, siempre resulta esencial acudir a un médico para que indique el tratamiento más adecuado para tratar el origen del malestar, especialmente si el picor es persistente o se acompaña de dolor, secreción o pérdida de audición.

¿Qué es el picor de oídos?

El picor de oídos, también conocido como prurito ótico, es una sensación de irritación y escozor que puede afectar al conducto auditivo externo, al pabellón auricular (oreja) o a ambas zonas. Es una de las consultas más frecuentes en otorrinolaringología, y se estima que afecta a una de cada cinco personas en algún momento de su vida.

El conducto auditivo externo está recubierto por una piel fina y sensible que produce cerumen, una sustancia protectora con propiedades lubricantes, antibacterianas y antifúngicas. Cualquier alteración en esta piel o en la producción de cerumen puede desencadenar la sensación de picor.

Causas del picor en el oído

La mayoría de los casos donde se produce picor en el oído son cuadros transitorios y que se resuelven solos en poco tiempo. Por lo que las razones por las que ocurre no suelen ser preocupantes, siendo muy común:

  • Irritación del canal auditivo: en general se asocia a una excesiva manipulación del canal o por constante limpieza del mismo. Aunque el cerumen resulta molesto en algunos casos, es una barrera protectora de esta piel, evitando que se lesione o sea atacada por microorganismos patógenos. Al eliminar esta protección con bastoncillos u otros objetos, hay un riesgo muy alto de irritación y de crear un ciclo vicioso de picor-rascado.
  • Infecciones (otitis externa): no solo hay presencia de picor, sino que es común también sentir dolor y observar secreciones purulentas y con mal olor. Suelen ser producidas por hongos (otomicosis) o bacterias. Las personas que van a la piscina con frecuencia (oído de nadador) o quienes sufren de las amígdalas tienen mayor predisposición a desarrollar otitis. La bacteria más implicada es Pseudomonas aeruginosa, y el hongo más frecuente es Aspergillus niger.
  • Acumulación de cerumen: aunque el cerumen es el mecanismo del cuerpo para proteger la piel del conducto auditivo, cuando se acumula en excesiva cantidad puede provocar la aparición de picazón, sensación de plenitud, disminución de la audición y zumbidos.
  • Usar audífonos o auriculares: esta causa se relaciona estrechamente con las infecciones. Estos dispositivos favorecen la humedad en los oídos, sobre todo cuando se colocan si ha entrado agua en el canal auditivo. Al mismo tiempo, es posible que sea consecuencia de una alergia al material con que están fabricados (silicona, plástico, caucho). El uso prolongado de auriculares también impide la ventilación natural del conducto auditivo.
  • Eccema ótico: se presenta como sequedad en el oído externo, compuesto por el canal auditivo externo y el pabellón auricular. Esta condición puede provocar picor, y puede acompañarse en algunos casos con dolor, descamación y formación de costras. Es más común en personas que sufren de psoriasis o dermatitis seborreica.
  • Alergias: personas con alergia alimentaria o rinitis alérgica pueden desarrollar picor en el oído. Incluso puede presentarse como dermatitis de contacto si la piel del oído toca alguna sustancia sensibilizante como el níquel de los pendientes, el tinte del cabello o ciertos cosméticos.
  • Piel seca: un conducto auditivo con poca producción de cerumen puede resecarse y producir picazón, especialmente en personas mayores o durante los meses de invierno.
  • Alteraciones dermatológicas: enfermedades como la psoriasis, la dermatitis seborreica o la dermatitis atópica pueden afectar a la piel del oído y producir prurito ótico crónico.

Síntomas

Se considera como el principal síntoma la aparición de picor en el oído. Sin embargo, existen otros signos que se observan asociados a la causa de este malestar. Es posible observar inflamación, dolor, sequedad o descamación. En cuadros agravados, relacionados con lesiones o infecciones, aparecen secreciones como pus o sangrado.

Síntomas del picor en el oído

Dependiendo de la causa, pueden presentarse otros síntomas asociados:

  • Otitis externa: dolor que empeora al tirar del pabellón auricular, secreción purulenta, sensación de oído taponado y, en casos severos, fiebre.
  • Otomicosis: prurito intenso, secreción espesa de color blanco, gris, negro o amarillento, y sensación de oído lleno.
  • Eccema ótico: descamación, costras, piel agrietada y enrojecida en el conducto o alrededor de la oreja.
  • Acumulación de cerumen: sensación de plenitud, disminución de la audición y acúfenos (zumbidos).

Cuando el picor es persistente puede interferir en las actividades cotidianas. La concentración puede verse afectada, lo cual incide sobre el desempeño laboral o académico. También puede provocar insomnio o desencadenar cuadros de ansiedad. Incluso puede provocar un humor irritable.

Tratamiento médico

Se debe acudir al médico para obtener un diagnóstico preciso. A partir de esto, se considerará el tratamiento más adecuado al caso. De esta manera, puede ser necesario:

  • Antibióticos tópicos (gotas óticas) en aquellos pacientes donde el picor sea síntoma de una infección de oído por bacterias. En los casos donde sea provocada por hongos, el fármaco a utilizar será un antimicótico tópico como el clotrimazol.
  • El uso de corticoides tópicos cuando se desencadena una reacción alérgica que provoca una dermatitis. Suelen aplicarse en forma de gotas o cremas. Estos medicamentos también se recomiendan cuando es necesario reducir la inflamación del oído.
  • Extracción profesional del cerumen mediante irrigación o aspiración, si la causa es un tapón de cerumen.
  • Algunas personas desarrollan este picor cuando su origen es psicológico, producto de estrés, ansiedad o similares. Aquí se considera el uso de antihistamínicos para aliviar los síntomas.
  • Cremas emolientes específicas para el conducto auditivo en casos de piel seca o eccema.

Si el origen del malestar es otro, el médico evaluará para determinar otras alternativas de tratamiento. Incluso es posible que lo remita a un otorrinolaringólogo si considera necesaria una valoración especializada.

Remedios caseros para el picor en el oído

Aunque siempre es recomendable acudir a un médico y que indique el tratamiento más adecuado al caso, se pueden encontrar algunos remedios caseros para el picor en el oído que pueden mejorar las molestias en casos leves y transitorios. En general, este cuadro es temporal y desaparece con los días. Sin embargo, si realmente genera mucha incomodidad se pueden intentar las siguientes opciones:

Precaución importante: no se deben aplicar remedios caseros dentro del oído si existe sospecha de perforación timpánica (por ejemplo, tras un traumatismo o una infección severa), si hay secreción purulenta abundante, dolor intenso o pérdida significativa de audición. En estos casos, se debe acudir directamente al médico.

Ajo y aceite de oliva

El ajo es considerado un tipo de antibiótico natural gracias a la alicina, su principal compuesto activo, mientras que el aceite de oliva ayuda a hidratar y también tiene propiedades antibacterianas. Estos dos ingredientes juntos pueden ayudar a reducir y aliviar el picor, sobre todo si hay una infección leve en curso. Su acción permite combatir microorganismos patógenos que estén provocando los síntomas. Al mismo tiempo, si hay acumulación de cerumen, el aceite ayuda a ablandar esta sustancia para facilitar su eliminación natural.

Se ha comprobado que es efectivo en casos de otitis media aguda leve, siendo considerado como una opción complementaria por muchos profesionales de la salud. Para realizar esta preparación de ajo y aceite de oliva se necesita:

  • Un diente de ajo.
  • Dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra.

Pela el diente de ajo y tritúralo hasta que quede como una pasta. Coloca en un envase y agrega las dos cucharadas de aceite. Calienta ligeramente al baño María (el aceite debe quedar templado, nunca caliente) y deja reposar hasta que se enfríe. Cuela para eliminar los restos sólidos de ajo.

Inclina la cabeza dejando libre el oído afectado. Coloca dentro del conducto 2-3 gotas del aceite colado y deja que actúe 3 minutos. Luego inclina la cabeza hacia el otro lado para drenar el líquido y limpia el exceso con una gasa suave. Repite dos veces al día durante un máximo de 5 días.

Picor en el oído

Aloe vera y aceite de árbol de té

El gel de aloe vera ha sido reconocido por su efecto antiinflamatorio, lo que ayuda a aliviar cuadros de dolor, picazón y enrojecimiento. Resulta bastante efectivo para regenerar el tejido. Además, también ha sido destacado por ayudar a combatir bacterias y hongos.

Cuando se trata de remedios caseros para el picor de oídos, se puede combinar con el aceite de árbol de té. Su efecto se potencia, permitiendo combatir patógenos que estén causando infección en el oído. El aceite de árbol de té (Melaleuca alternifolia) ha mostrado actividad antimicrobiana de amplio espectro en estudios in vitro.

Se necesitará una cucharada de gel de aloe vera puro y 2-3 gotas de aceite de árbol de té. Mezcla muy bien ambos ingredientes. Inclina la cabeza y aplica 3-4 gotas de esta preparación dentro del oído afectado con un cuentagotas limpio. Espera 3 minutos y luego drena el líquido inclinando la cabeza al lado contrario. Repite el procedimiento dos veces al día.

Aceite de oliva solo

El aceite de oliva virgen extra solo, sin ajo, es uno de los remedios más seguros y utilizados para el picor de oídos. Actúa como lubricante y emoliente, aliviando la sequedad del conducto auditivo y ayudando a ablandar el cerumen acumulado. Calentar ligeramente 2-3 gotas de aceite de oliva (hasta que esté templado, nunca caliente) y aplicar en el oído afectado. Es un remedio recomendado por el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) para ablandar el cerumen.

Vinagre blanco

Mucho se habla del vinagre blanco ya que se ha comprobado que es una sustancia efectiva para combatir variedad de bacterias y hongos gracias a su contenido en ácido acético. Incluso ayuda a eliminar aquellos microorganismos que promueven la aparición de infecciones en el oído, restableciendo el pH ácido natural del conducto auditivo (alrededor de 5,5-6,5).

Se debe preparar una mezcla de una cucharada de vinagre blanco con una cucharada de agua tibia. Esto es importante, ya que el vinagre puro puede ser abrasivo y complicar los síntomas. Acuéstate de lado dejando libre el oído afectado. Moja una mota de algodón en la mezcla y aplica unas gotas en el oído afectado con cuidado. Deja actuar al menos 5 minutos y luego inclina la cabeza para drenar. Repite de 2 a 3 veces al día durante un máximo de 3-5 días.

Remedios caseros para el picor en el oído

Aceite de coco y vitamina E

No solo figura como un excelente antimicrobiano e hidratante, sino que también es ideal para calmar la irritación y las reacciones alérgicas leves de la piel del oído. El ácido láurico del aceite de coco tiene propiedades antimicrobianas demostradas, mientras que la vitamina E favorece la reparación del tejido cutáneo. Algunos estudios han demostrado que puede ayudar a mejorar infecciones del oído medio, así como a reblandecer el cerumen y facilitar su expulsión.

Para este remedio solo necesitas calentar una cucharada de aceite de coco al baño María hasta que se licúe, pero debe quedar con una temperatura tibia y agradable al tacto. Luego se mezcla con el contenido de una cápsula de vitamina E (o media cucharada de aceite de vitamina E).

Con la cabeza inclinada debes aplicar 2-3 gotas del preparado templado y mantener esta posición durante 3 minutos. Luego dejar que se drene el oído inclinando la cabeza al otro lado.

Aceite de rosa mosqueta

Este aceite destaca por su gran efecto hidratante, lo cual ayuda a calmar la picazón y la irritación. Se considera un aliado en aquellos casos donde se presenta sequedad en el conducto del oído, ya que es rico en ácidos grasos esenciales (linoleico y linolénico) y vitamina A (retinol), que favorecen la regeneración de la piel.

Solo necesitas mezclar una cucharadita de aceite de rosa mosqueta con media cucharadita de agua tibia. Remoja una mota de algodón en la preparación y colócala suavemente en la entrada del oído (sin introducirla profundamente). Deja actuar unos minutos y retira.

Agua oxigenada (peróxido de hidrógeno) al 3 %

El agua oxigenada al 3 % (la de uso farmacéutico habitual) es un remedio clásico que puede ayudar a eliminar el exceso de cerumen y a desinfectar ligeramente el conducto auditivo. Al contacto con el cerumen, produce una efervescencia que ayuda a desprender y ablandar la cera.

Inclina la cabeza y aplica 3-5 gotas de agua oxigenada al 3 % en el oído. Se escuchará un burbujeo que es normal. Mantener la posición durante 3-5 minutos y luego drenar el líquido. No utilizar si se sospecha de perforación timpánica. No utilizar más de una vez al día ni durante más de 3-4 días seguidos.

Prevención del picor de oídos

Cuando se presenta picor en el oído, lo más adecuado es tomar medidas para evitar complicar el cuadro y prevenir futuras apariciones:

  • Evitar el uso de bastoncillos de algodón ya que no solo pueden taponar el cerumen empujándolo hacia el interior, sino que pueden dañar estructuras del oído como el canal auditivo o el tímpano. El oído se autolimpia de forma natural.
  • Si se usan pendientes, cuando aparezcan las molestias retirarlos hasta que el oído vuelva a la normalidad. Optar por pendientes de materiales hipoalergénicos (oro, plata, titanio, acero quirúrgico).
  • Lavar el pabellón auricular con jabón dermatológico suave. No debe entrar jabón ni agua dentro del oído. Secar suavemente con una toalla limpia.
  • Siempre secar los oídos después de la ducha o cuando se bañe en piscinas, playas u otros lugares similares. Inclinar la cabeza a cada lado para facilitar la salida del agua y secar la entrada del conducto con una toalla suave.
  • Usar tapones para el agua al nadar, especialmente si se tiene tendencia a sufrir otitis externa.
  • Limpiar los auriculares y audífonos con regularidad para evitar la acumulación de bacterias.
  • Evitar introducir objetos en el oído (llaves, horquillas, clips, bolígrafos), que pueden causar lesiones y favorecer las infecciones.
  • Si se usan audífonos, retirarlos periódicamente para permitir la ventilación del conducto.

Cuándo acudir al médico

Es imprescindible consultar con un profesional sanitario en los siguientes casos:

  • El picor persiste más de una semana a pesar de los remedios caseros.
  • Aparece dolor de oído moderado o intenso.
  • Se observa secreción purulenta, con sangre o maloliente.
  • Hay pérdida de audición o sensación de oído taponado persistente.
  • Se experimenta fiebre, lo que puede indicar una infección que requiera tratamiento antibiótico.
  • El picor se extiende a otras zonas (cuero cabelludo, rostro), lo que puede sugerir una enfermedad dermatológica sistémica.
  • Se sospecha de la presencia de un cuerpo extraño en el oído.
  • El paciente es un niño pequeño que no puede describir sus síntomas.

Referencias

  • Schaefer P, Baugh RF. Acute Otitis Externa: An Update. Am Fam Physician. 2012;86(11):1055-1061. PubMed
  • Rosenfeld RM, et al. Clinical Practice Guideline: Acute Otitis Externa. Otolaryngol Head Neck Surg. 2014;150(1 Suppl):S1-S24. PubMed
  • MedlinePlus. Infecciones del oído. Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. MedlinePlus
  • NHS. Earwax build-up. National Health Service UK. NHS
  • Mayo Clinic. Swimmer’s ear – Symptoms and causes. Mayo Clinic
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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