Arritmias

Denominamos arritmias a los trastornos de la formación y de la conducción de estímulos eléctricos que mantienen la actividad cardíaca.

Suelen alterar la frecuencia y el ritmo de las contracciones del corazón, produciendo síntomas, pero también es posible que solo sean detectables mediante un electrocardiograma (ECG).

Los estímulos eléctricos del corazón se generan en una zona del mismo llamada “nodo sinusal”. Este nodo forma estímulos con una frecuencia de 60-80 por minuto. De aquí, el estímulo pasa a otra zona llamada nodo auriculoventricular (AV), a través de una “red de cables “.

En el nodo AV el estímulo sufre un retraso para poder dar tiempo a los ventrículos a que se rellenen de sangre. A continuación el estímulo avanza por otra “red de cables” (haz de His, sus ramas y las fibras de Purkinje), que se ramifica por los ventrículos, activándolos y produciendo la contracción ventricular. Si el nodo sinusal, que es el que genera los estímulos, no funciona, es el nodo AV el que toma dicha función, generando estímulos con una frecuencia de 45-50 por minuto. Cuando ocurre esto se dice el que corazón no tiene un ritmo sinusal normal, sino que es un “ritmo de la unión”. Asimismo, puede ocurrir que no funcione ni el nodo sinusal ni el AV, generando estímulos el ventrículo con una frecuencia de 30-40 por minuto. Es lo que se llama “ritmo idioventricular”.

Sistema eléctrico del corazón

La formación y conducción de estímulos se ve influenciada por distintos factores, entre ellos el sistema nervioso (simpático y parasimpático), aumentando o disminuyendo la frecuencia de formación y la conducción.

Causas de las arritmias

  1. Como hemos comentado previamente, la frecuencia del corazón puede aumentar o disminuir por distintos estímulos hasta sobrepasar unos determinados límites y así tener bradicardia (frecuencia cardíaca de menos de 60 latidos por minuto) o taquicardia (frecuencia mayor a 100 latidos por minuto). Cuando la formación de impulsos por el nodo sinusal disminuye y la frecuencia desciende a valores inferiores a 40-50 por minuto, los estímulos los forma el nodo AV o el tejido del ventrículo, lo que produce este tipo de arritmia llamada ritmos de escape.
  2. Otras veces se puede producir una arritmia por una alteración en la conducción del estímulo, interrumpiéndose ésta y apareciendo un bloqueo. En ocasiones, algunos pacientes pueden presentar una conducción aberrante del estímulo sin seguir la vía anteriormente expuesta, presentando haces anómalos que conectan directamente la aurícula y el ventrículo del mismo lado o bien la aurícula con el haz de His, produciéndose arritmias.
  3. En otras ocasiones el mecanismo de producción es la perpetuación de un impulso, dando vueltas a un circuito cerrado, dentro de una zona del corazón. Es el modo de producción de la gran mayoría de las arritmias rápidas o taquiarritmias.

¿Qué síntomas aparecen

Puede ser muy variada, desde la ausencia total de síntomas hasta la muerte súbita. Los síntomas más frecuentes son:

  • Palpitaciones: sensación de golpeteo en el pecho o en el cuello. Las taquicardias suelen producir palpitaciones sostenidas, en forma de un golpeteo continuo. Puede haber sensación de sofoco, mareo, síncope o pérdida de conocimiento, sensación de ahogo y opresión o dolor de pecho.
  • Parada cardíaca: se produce por fibrilación ventricular que consiste en una desorganización total de la activación ventricular, siendo el mecanismo mas frecuente de muerte súbita. Se produce generalmente en enfermos con enfermedad del corazón previa grave.
  • Síntomas neurológicos: como son los mareos, la pérdida de conocimiento y las convulsiones, asociado o no a otras manifestaciones neurológicas. Estos síntomas se producen fundamentalmente en las bradicardias.
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Otras veces las arritmias se pueden manifestar como insufiencia cardíaca, con síntomas como astenia, la fatiga o sensación de ahogo e hinchazón en las piernas.

Diagnóstico de las arritmias

Siempre se debe realizar una historia clínica adecuada para saber si median factores que predispongan a las arritmias, si existe alguna enfermedad o alteración en el corazón o síntomas que acompañen a la arritmia.

La frecuencia y el tipo de presentación pueden sugerir un tipo u otro de arritmia. El diagnóstico se realiza a través de un electrocardiograma (ECG), que nos permite ver si existen alteraciones en el mismo. También se puede diagnosticar y observar la evolución de una arritmia, haciendo lo que llamamos una “monitorización” del enfermo, de modo que se conecta al enfermo a un monitor cardíaco, que muestra continuamente el ECG.

Otro modo es el llamado HOLTER, que es una monitorización continua durante la vida normal del paciente, fuera del hospital, por medio de grabadoras del ECG portátiles, que el enfermo lleva sujetas a un cinturón, durante 24 o 48 horas. Es importante que el enfermo registre en un diario todos los síntomas y actividades que realice para poder establecer una correlación.

Otro método diagnóstico más complejo pero disponible en la actualidad, es la realización de un estudio “invasivo”, que consiste en la introducción de un catéter a través de un vaso sanguíneo hasta llegar al corazón registrando detalladamente las alteraciones del ritmo, pudiendo servir como medida terapéutica.

Tratamiento

El tratamiento de las arritmias se basa en el uso de fármacos “antiarritmicos” que debe planearse con unos objetivos claros y llevado a cabo con controles periódicos y adecuados. La administración de fármacos antiarrítmicos, además de por vía oral, se puede hacer por vía intravenosa, que debe ser casi siempre lenta y con monitorización del ECG.

Otra forma de tratar las arritmias, es lo que llamamos cardioversión eléctrica, que consiste en la aplicación de corrientes eléctricas sobre el pecho y que cuando son aplicables y están indicadas son las más efectivas.

Para el tratamiento de las bradicardias que presenten síntomas graves se puede proceder a la implantación de un marcapasos. Si existe alguna alteración anatómica que desencadena la arritmia se puede “cortar” ésta a través de cirugía o introduciendo un catéter hasta llegar al corazón y descargando distintos tipos de corrientes.

La mejor medida preventiva es llevar una vida sana, sin estrés ni nerviosismo para evitar la aparición de taquicardias, y no consumir drogas estimulantes en el caso de taquicardias o drogas depresoras en las bradicardias. Ante la percepción de cualquier tipo de alteración del ritmo, como la aparición de palpitaciones sin razón evidente, es recomendable acudir al médico por la importancia vital de la detección precoz.


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