Ácido úrico alto y bajo: causas, síntomas y tratamientos

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Ácido úrico alto y bajo: causas, síntomas y tratamientos
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El ácido úrico es un parámetro bioquímico que, aunque no siempre resulta familiar para el paciente, desempeña un papel fundamental en el diagnóstico, seguimiento y tratamiento de diversas enfermedades. Valores anormalmente altos o bajos pueden generar consecuencias sistémicas significativas si no se detectan y tratan a tiempo. A continuación se expone toda la información clínica relevante sobre este marcador.

¿Qué es el ácido úrico?

El ácido úrico es un compuesto orgánico formado por carbono, nitrógeno, oxígeno e hidrógeno. Se genera como producto final del metabolismo de las purinas, unas bases nitrogenadas presentes tanto en el organismo como en numerosos alimentos.

Detectar Ácido úrico

Las purinas se encuentran en alimentos y bebidas como el hígado, las anchoas, las judías, determinados pescados azules, la cerveza, la carne roja y los mariscos, entre otros. El ácido úrico es, en esencia, el producto de desecho resultante de la degradación de estas sustancias.

¿Dónde se produce el ácido úrico?

El ácido úrico se produce en múltiples tejidos del organismo. Una vez generado, circula por el torrente sanguíneo hasta llegar a los riñones, donde se filtra y se excreta a través de la orina. Aproximadamente dos tercios de la eliminación se produce por vía renal y el tercio restante por vía intestinal.

El hígado es el principal órgano implicado en su síntesis, aunque el intestino y otros tejidos también contribuyen de forma significativa a su producción.

¿Cuáles son las funciones del ácido úrico?

Aunque el ácido úrico se considera fundamentalmente una sustancia de desecho, la investigación ha puesto de manifiesto varias funciones relevantes en el organismo.

Se sabe que el ácido úrico, junto con otras sustancias y proteínas, desempeña un papel importante en la cicatrización y la reparación de los tejidos. Actúa como señal de alarma que activa la cascada proinflamatoria necesaria para iniciar los procesos de regeneración tisular.

Además, se ha demostrado que el ácido úrico es un potente antioxidante capaz de neutralizar radicales libres de oxígeno. Contribuye a la movilización de células endoteliales progenitoras y participa como coadyuvante del sistema inmunitario adaptativo.

Existe también interés creciente en su posible papel en la protección frente a enfermedades neurológicas, aunque esta función aún no se ha establecido de forma concluyente mediante estudios clínicos de alta calidad.

Valores normales de ácido úrico

Los valores de referencia del ácido úrico en sangre (uricemia) varían según el sexo y el laboratorio, pero las cifras más aceptadas son:

  • Hombres: 3,4 - 7,0 mg/dL (202 - 416 µmol/L)
  • Mujeres: 2,4 - 6,0 mg/dL (143 - 357 µmol/L)
  • Niños: 2,0 - 5,5 mg/dL

Se considera hiperuricemia cuando los valores superan los 7,0 mg/dL en hombres o los 6,0 mg/dL en mujeres. En el análisis de orina de 24 horas, la excreción normal se sitúa entre 250 y 750 mg/día.

¿En qué casos se solicita?

El análisis de ácido úrico no forma parte de las pruebas de laboratorio que se solicitan de forma rutinaria. No obstante, existen situaciones clínicas que justifican su determinación:

  • Cuando se sospecha artritis gotosa (gota), el estudio de la uricemia resulta esencial para confirmar el diagnóstico e iniciar el tratamiento adecuado.

Test de ácido úrico

  • En pacientes con litiasis renal recurrente, especialmente cuando se sospecha que los cálculos son de ácido úrico.
  • En pacientes oncológicos sometidos a quimioterapia o radioterapia, como parte del control del síndrome de lisis tumoral.
  • Ante síntomas inespecíficos que pudieran orientar hacia una hiperuricemia, como dolor, hinchazón y enrojecimiento articular, con piel brillante y caliente.
  • En caso de dolor agudo abdominal, dolor lumbar, sangre en la orina, aumento de la frecuencia miccional, dolor al orinar u orina turbia o maloliente, que podrían sugerir una litiasis urinaria.

Causas de ácido úrico alto

Existen múltiples situaciones que pueden provocar un aumento de los niveles de ácido úrico en sangre (hiperuricemia). Estas pueden clasificarse en dos grandes grupos:

Causas frecuentes:

  • Consumo excesivo de alcohol (especialmente cerveza).
  • Dieta rica en purinas (carnes rojas, vísceras, mariscos, embutidos).
  • Obesidad y síndrome metabólico.
  • Deshidratación.

Causas patológicas:

  • Artritis gotosa (gota).
  • Insuficiencia renal crónica y otras enfermedades renales.
  • Diabetes mellitus.
  • Acidosis metabólica.
  • Hipoparatiroidismo.
  • Policitemia vera y otros trastornos mieloproliferativos.
  • Leucemia y síndrome de lisis tumoral tras quimioterapia.
  • Intoxicación por plomo (saturnismo).
  • Uso de determinados fármacos (diuréticos tiazídicos, ciclosporina, dosis bajas de ácido acetilsalicílico).

Causas de ácido úrico bajo

Los casos de ácido úrico bajo (hipouricemia) están descritos en la literatura médica, aunque su relevancia clínica es menor que la de la hiperuricemia. No obstante, conviene identificar la causa subyacente.

Uno de los principales factores que contribuyen a niveles bajos de ácido úrico son las deficiencias nutricionales, en particular de molibdeno, vitamina D y vitamina B12.

Otras causas incluyen factores hereditarios (como la hipouricemia renal hereditaria) y el uso de ciertos fármacos (alopurinol, losartán, fenofibrato).

Niveles de ácido úrico

Durante el embarazo, los niveles de ácido úrico tienden a descender, lo que constituye una adaptación fisiológica normal que no supone riesgo alguno.

Entre las enfermedades asociadas con frecuencia a la hipouricemia destacan:

  • Síndrome de Fanconi.
  • Secreción inadecuada de hormona antidiurética (SIADH).
  • Enfermedad de Wilson.
  • Parkinson.
  • Diabetes mellitus.
  • Mieloma múltiple.
  • Esclerosis múltiple.
  • Nefritis intersticial.
  • Hipertiroidismo.

Síntomas de ácido úrico alto

Los síntomas más frecuentes asociados a la hiperuricemia son:

  • Dolor intenso e hinchazón en una articulación (dedos de las manos, rodillas, tobillos, talón o primer dedo del pie), típico del ataque agudo de gota.
  • Dificultad para mover la articulación afectada.
  • Enrojecimiento articular con elevación local de la temperatura.
  • Formación de tofos (depósitos de cristales de urato monosódico) que pueden deformar la articulación en fases avanzadas.
  • Aparición recurrente de cálculos renales, con dolor lumbar intenso (cólico nefrítico), dificultad y dolor al orinar.

Es importante señalar que muchos pacientes con hiperuricemia permanecen asintomáticos durante años antes de presentar un primer episodio de gota.

Síntomas de ácido úrico bajo

Los síntomas de la hipouricemia suelen estar relacionados con la enfermedad de base que la provoca. De forma general, se han descrito fatiga, dolor abdominal, náuseas y vómitos. En casos graves de hipouricemia renal hereditaria, puede producirse lesión renal aguda inducida por el ejercicio.

Tratamientos

Tratamiento de la hiperuricemia y la gota

El abordaje terapéutico de los niveles elevados de ácido úrico incluye varias estrategias:

Tratamiento farmacológico:

  • Alopurinol: inhibidor de la xantina oxidasa, es el fármaco de primera línea para reducir la producción de ácido úrico. Se inicia a dosis bajas y se ajusta gradualmente.
  • Febuxostat: otro inhibidor de la xantina oxidasa, indicado como alternativa en pacientes que no toleran el alopurinol.
  • Colchicina: eficaz en el tratamiento y la profilaxis de los ataques agudos de gota. Debe administrarse a dosis bajas para minimizar los efectos gastrointestinales.
  • Probenecida y sulfinpirazona: fármacos uricosúricos que favorecen la eliminación renal de ácido úrico.
  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): como la indometacina o el ibuprofeno, para aliviar el dolor y la inflamación articular durante los episodios agudos.
  • Corticoides: como alternativa a los AINE cuando estos están contraindicados.

Medidas dietéticas:

Es fundamental modificar la alimentación para reducir el aporte de purinas:

  • Alimentos que se deben evitar o limitar: carnes rojas, vísceras (hígado, riñones), mariscos, embutidos, anchoas, sardinas, cerveza y bebidas alcohólicas de alta graduación.
  • Alimentos recomendados: frutas, verduras, legumbres (con moderación), cereales integrales, lácteos desnatados, huevos y aceite de oliva.
  • Hidratación: se recomienda un consumo de agua de al menos 2 litros diarios para favorecer la excreción renal de ácido úrico.

La actividad física regular y el mantenimiento de un peso corporal adecuado también son pilares fundamentales del tratamiento.

Tratamiento de la hipouricemia

En cuanto a los casos de ácido úrico bajo, el tratamiento dependerá de la enfermedad de base y de su pronóstico. En general, se recomienda asegurar una alimentación equilibrada que incluya alimentos ricos en purinas, una correcta hidratación y ejercicio físico moderado. El seguimiento por parte del especialista permitirá ajustar el tratamiento según la evolución clínica.

Referencias

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Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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