Vulvitis

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La vulvitis es una afección que se caracteriza por la inflamación de los órganos genitales externos femeninos (vulva). La vulva está formada por los labios mayores, los labios menores, el clítoris, el vestíbulo vaginal y las glándulas de Bartolino, y constituye la zona de transición entre la piel externa y la mucosa vaginal.

Aunque generalmente no reviste gravedad, la vulvitis puede resultar muy molesta y afectar significativamente a la calidad de vida. En caso de presentar síntomas, es recomendable acudir al médico para evitar complicaciones.

¿Qué es la vulvitis?

Se define como vulvitis a la inflamación de la vulva, que puede afectar a los labios mayores, labios menores o ambos. A pesar de no ser una enfermedad grave en la gran mayoría de los casos, puede resultar muy incómoda. Por lo general, se desarrolla como consecuencia de lesiones, alergias, infecciones o irritaciones de origen externo.

La vulvitis puede afectar a mujeres de todas las edades, aunque es más frecuente en la etapa fértil (entre 15 y 44 años), en niñas prepúberes y en mujeres posmenopáusicas, ya que en estos grupos los niveles de estrógenos son más bajos y la piel vulvar es más vulnerable.

Es importante distinguir la vulvitis de la vaginitis (inflamación de la vagina), aunque ambas pueden coexistir en lo que se denomina vulvovaginitis.

Causas de la vulvitis

Causas de la vulvitis

La zona íntima femenina es una de las más delicadas del cuerpo, susceptible a múltiples factores irritantes, infecciosos y alérgicos. Las causas de la vulvitis son variadas:

Dermatitis de contacto (irritativa o alérgica)

Es una de las causas más frecuentes de vulvitis. Se produce cuando la piel vulvar entra en contacto con sustancias que la irritan o a las que es alérgica, provocando ardor, picazón e inflamación. Los irritantes más habituales son:

  • Jabones perfumados y geles de ducha.
  • Productos de higiene íntima con fragancias.
  • Detergentes y suavizantes para la ropa.
  • Toallitas húmedas perfumadas.
  • Preservativos (alergia al látex).
  • Espermicidas y lubricantes.
  • Tampones y compresas (especialmente los perfumados).
  • Papel higiénico con colorantes o fragancias.
  • Ropa interior sintética.

Infecciones de transmisión sexual (ITS)

Las enfermedades de transmisión sexual también pueden causar vulvitis. Los síntomas comunes incluyen picazón, ardor al orinar, dolor y secreción anormal:

  • Herpes genital: causado por el virus del herpes simple (VHS), se manifiesta como vesículas y úlceras dolorosas en la zona genital. No tiene cura; el virus permanece latente en el organismo y puede reactivarse en momentos de estrés, cambios hormonales o debilitamiento del sistema inmunitario.
  • Gonorrea: infección bacteriana causada por Neisseria gonorrhoeae. Puede ser asintomática en sus fases iniciales; a medida que avanza, causa dolor al orinar, aumento de las secreciones vaginales y dolor pélvico.
  • Clamidia: causada por Chlamydia trachomatis, es frecuentemente asintomática. Si no se trata adecuadamente, puede provocar enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) e infertilidad.
  • Tricomoniasis: infección parasitaria causada por Trichomonas vaginalis que produce flujo verdoso y maloliente, prurito y dolor durante las relaciones sexuales.
  • Virus del papiloma humano (VPH): puede causar condilomas (verrugas genitales) en la vulva.

Candidiasis vulvovaginal (micosis)

Es una de las causas más frecuentes de vulvitis. Se trata de una infección por levaduras (principalmente Candida albicans) que provoca:

  • Prurito genital intenso.
  • Flujo vaginal espeso, blanquecino, con aspecto de “requesón”.
  • Enrojecimiento e hinchazón de la vulva.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Ardor al orinar.

El tratamiento suele consistir en antifúngicos (no antibióticos, ya que las levaduras no son bacterias). Se emplean azoles tópicos (clotrimazol, miconazol) o fluconazol oral.

Vaginosis bacteriana

Es un desequilibrio de la flora bacteriana vaginal en el que las bacterias anaerobias (principalmente Gardnerella vaginalis) proliferan en exceso, desplazando a los lactobacilos protectores. Se caracteriza por:

  • Secreción de flujo vaginal grisáceo o blanquecino.
  • Olor desagradable, especialmente tras las relaciones sexuales o la menstruación (olor a pescado).
  • Puede cursar con inflamación vulvar asociada.

Niveles bajos de estrógenos

Los niveles de estrógeno descienden de forma natural durante la menopausia, pero también pueden disminuir durante la lactancia, tras ciertos tratamientos farmacológicos o en la prepubertad. La vulvitis atrófica resultante se caracteriza por:

  • Sequedad vulvar y vaginal.
  • Adelgazamiento de la piel vulvar.
  • Mayor susceptibilidad a irritaciones e infecciones.
  • Dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia).
  • Prurito vulvar.

Enfermedades dermatológicas

Ciertas patologías cutáneas pueden afectar específicamente a la vulva:

  • Liquen escleroso: causa engrosamiento y blanqueamiento de la piel vulvar, con prurito intenso.
  • Liquen plano: inflamación crónica con erosiones y cicatrices.
  • Psoriasis vulvar: placas eritematosas bien delimitadas.
  • Dermatitis seborreica.

Otras causas

  • Incontinencia urinaria: el contacto prolongado con la orina irrita la piel vulvar.
  • Sudoración excesiva.
  • Radioterapia pélvica.
  • Reacciones alérgicas a medicamentos tópicos.

Síntomas de la vulvitis

Síntomas de la vulvitis

Los síntomas de la vulvitis son característicos y suelen motivar la consulta médica. Es importante acudir al ginecólogo ante la aparición de cualquiera de ellos:

Prurito y ardor

El prurito (picazón) es el síntoma más frecuente y puede variar de leve a intenso. El ardor suele aumentar de intensidad tras orinar y después de mantener relaciones sexuales.

Enrojecimiento e hinchazón

Se produce un enrojecimiento de la zona vulvar (eritema) debido al aumento del flujo sanguíneo. La inflamación puede ser visible y palpable, y el roce de la ropa genera una gran incomodidad.

Dolor durante las relaciones sexuales

Las relaciones sexuales pueden resultar molestas o dolorosas (dispareunia) debido a la inflamación, el enrojecimiento y la sensibilidad de la zona.

Molestias al orinar

Generalmente se experimenta una sensación de ardor y escozor durante la micción, especialmente si la orina entra en contacto con la piel inflamada.

Alteraciones del flujo vaginal

El flujo vaginal puede cambiar en cantidad, color, consistencia u olor:

  • Candidiasis: flujo blanco, espeso, tipo requesón.
  • Vaginosis bacteriana: flujo grisáceo, maloliente.
  • Tricomoniasis: flujo verdoso, espumoso, maloliente.
  • Gonorrea: flujo amarillento o purulento.

Otros síntomas

  • Vesículas o úlceras en caso de herpes genital.
  • Excoriaciones por rascado.
  • Engrosamiento o blanqueamiento de la piel vulvar en caso de liquen escleroso.
  • Fisuras cutáneas.

Diagnóstico

Ante la presencia de síntomas, es fundamental acudir al médico o ginecólogo. El proceso diagnóstico incluye:

  1. Historia clínica: el profesional preguntará sobre los síntomas, su duración, posibles irritantes, prácticas de higiene, actividad sexual, anticonceptivos utilizados y medicamentos.
  2. Examen pélvico: permite visualizar directamente el enrojecimiento, la inflamación y posibles lesiones cutáneas en la vulva.
  3. Toma de muestras: si existe secreción vaginal anormal, se puede tomar una muestra para cultivo microbiológico, examen en fresco o determinación de pH vaginal para identificar el agente causal.
  4. Test de Papanicolaou: si corresponde según el protocolo de cribado.
  5. Biopsia cutánea: si los síntomas no remiten con el tratamiento o se sospecha una enfermedad cutánea específica (liquen escleroso, displasia vulvar).
  6. Análisis de ITS: si se sospecha una infección de transmisión sexual.

El diagnóstico diferencial debe realizarse con otras patologías vulvares como la vulvodinia, el liquen escleroso, la neoplasia vulvar intraepitelial (VIN) y la enfermedad de Paget vulvar.

Tratamiento de la vulvitis

Tratamiento de la vulvitis

El tratamiento depende de la causa subyacente de la vulvitis:

Tratamiento farmacológico

  • Corticosteroides tópicos: para la dermatitis de contacto y la vulvitis inflamatoria. Se aplican 2-3 veces al día durante una semana. No deben usarse durante periodos prolongados sin supervisión médica.
  • Antifúngicos: en caso de candidiasis vulvovaginal (clotrimazol tópico, fluconazol oral).
  • Antibióticos: en caso de infección bacteriana (metronidazol para vaginosis bacteriana, antibióticos específicos para ITS).
  • Antivirales: para el herpes genital (aciclovir, valaciclovir).
  • Estrógenos tópicos: para la vulvitis atrófica por déficit estrogénico.
  • Antihistamínicos orales: para aliviar el prurito en caso de reacción alérgica.

Medidas higiénico-dietéticas

Independientemente de la causa, se recomiendan las siguientes medidas:

  • Evitar irritantes: no utilizar jabones perfumados, cremas ni desodorantes en la zona genital. Usar un limpiador suave sin fragancias o simplemente agua.
  • Papel higiénico blanco y sin perfume.
  • Mantener la zona seca: tras la ducha, secar cuidadosamente con pequeños toques usando una toalla de algodón suave. No frotar.
  • Ropa interior de algodón y holgada: evitar tejidos sintéticos y prendas ajustadas.
  • Evitar los lavados vaginales internos (duchas vaginales): alteran la flora vaginal protectora.
  • No rascarse: aunque el prurito sea intenso, el rascado empeora la inflamación y puede causar infecciones secundarias.
  • Baños de asiento con agua templada: pueden aliviar los síntomas. Se pueden añadir bicarbonato sódico para calmar la irritación.
  • Cambiar frecuentemente de compresa o tampón durante la menstruación.

Pronóstico

Si se sigue el tratamiento recomendado, el pronóstico de la vulvitis es muy favorable. El prurito y el resto de síntomas suelen disminuir de forma progresiva en los primeros días de tratamiento. En caso de que los síntomas persistan más de 2 semanas, se debe consultar de nuevo al médico.

Prevención de la vulvitis

No existe un método 100 % infalible para prevenir la vulvitis, pero las siguientes medidas reducen significativamente el riesgo:

Higiene adecuada

  • Limpiar la zona genital de delante hacia atrás (de la vulva hacia el ano) para evitar la contaminación con bacterias intestinales.
  • Usar jabones suaves, sin fragancias ni colorantes.
  • No abusar del lavado: un exceso de higiene puede alterar el pH y la flora protectora.

Protección en las relaciones sexuales

  • Uso del preservativo para prevenir las ITS.
  • Evitar espermicidas y lubricantes con fragancias si se tiene tendencia a la irritación vulvar.

Ropa adecuada

  • Ropa interior de algodón que permita la transpiración.
  • Evitar prendas muy ajustadas.
  • Cambiar la ropa interior húmeda (tras el baño o el ejercicio) lo antes posible.

Otras medidas

  • Evitar el uso de compresas y tampones perfumados.
  • No permanecer con el bañador mojado durante periodos prolongados.
  • Mantener un peso saludable para reducir la humedad y fricción en la zona genital.
  • Acudir a las revisiones ginecológicas periódicas.

Complicaciones

Si la vulvitis no se trata adecuadamente, pueden desarrollarse complicaciones:

  • Vulvovaginitis crónica: extensión de la inflamación a la vagina.
  • Infecciones secundarias: la piel dañada por el rascado es susceptible a sobreinfecciones bacterianas.
  • Adherencias labiales: especialmente en niñas, la inflamación crónica puede provocar la fusión de los labios menores.
  • Vaginitis: la vaginitis es una inflamación de la vagina cuyos síntomas más frecuentes son picazón, dolor, secreción y olor. Puede coexistir con la vulvitis.
  • Herpes genital: una enfermedad de transmisión sexual causada por el virus del herpes simple que puede complicar una vulvitis preexistente.
  • Impacto en la calidad de vida: prurito crónico, dolor durante las relaciones sexuales y malestar psicológico.

Vulvitis en poblaciones especiales

Vulvitis en niñas prepúberes

En las niñas, la vulvitis es relativamente frecuente debido a:

  • Ausencia de vello púbico protector.
  • Piel vulvar más delgada y sensible.
  • Menor producción de estrógenos.
  • Higiene inadecuada (limpieza incorrecta tras defecar).

Vulvitis en mujeres posmenopáusicas

La disminución de estrógenos durante la menopausia provoca:

  • Atrofia de la mucosa vulvar y vaginal.
  • Sequedad y pérdida de elasticidad.
  • Mayor susceptibilidad a infecciones e irritaciones.
  • El tratamiento con estrógenos tópicos suele ser muy eficaz.

Cuándo consultar al médico

Se recomienda acudir al ginecólogo si:

  • Se presentan síntomas de vulvitis por primera vez.
  • Los síntomas no mejoran tras una semana de tratamiento.
  • La vulvitis reaparece con frecuencia (más de 3-4 episodios al año).
  • Se observan lesiones, úlceras o ampollas en la vulva.
  • Existe flujo vaginal anormal (color, olor o consistencia inusuales).
  • Se sospecha de una infección de transmisión sexual.
  • Se experimenta dolor durante las relaciones sexuales de forma persistente.
  • Los síntomas aparecen en una niña o en una mujer posmenopáusica.

Referencias

  1. MedlinePlus. Vulvitis. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001445.htm
  2. Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Protocolos de diagnóstico y tratamiento en ginecología.
  3. Fischer G. Chronic vulvitis in pre-pubertal girls. Australas J Dermatol. 2010;51(2):118-122.
  4. Farage MA, Miller KW, Ledger WJ. Determining the cause of vulvovaginal symptoms. Obstet Gynecol Surv. 2008;63(7):445-464.
  5. American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Vulvar skin care. Disponible en: https://www.acog.org/
Janire Manzanas

Escrito por

Janire Manzanas

Periodista de salud

Universidad del País Vasco

Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.

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