Trastorno mixto de la personalidad: qué es, síntomas y tratamiento
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es el trastorno mixto de la personalidad?
- 2.Prevalencia y controversia diagnóstica
- Evolución en los sistemas de clasificación
- 3.Trastornos asociados al trastorno mixto
- Trastorno depresivo de la personalidad
- Trastorno pasivo-agresivo de la personalidad
- 4.Síntomas generales del trastorno mixto de la personalidad
- 5.Diagnóstico
- 6.Tratamiento
- Psicoterapia
- Tratamiento farmacológico
- Objetivos del tratamiento
- 7.Pronóstico
- 8.Cuándo buscar ayuda profesional
- 9.Referencias
El trastorno mixto de la personalidad no está dentro de ninguna categoría completa para su diagnóstico, ya que no se trata solo de un trastorno específico de la personalidad, sino que también abarca sus variaciones problemáticas. Es una de las categorías más controvertidas y debatidas dentro de la psiquiatría y la psicología clínica.
Para realizar adecuadamente el diagnóstico de este trastorno de la personalidad hay que acudir al manual diagnóstico de los trastornos mentales DSM-5 (elaborado por la APA) y CIE-11 (elaborado por la OMS). Se considera un trastorno mixto de la personalidad al trastorno de la personalidad que no cumple con los criterios para que sea específico, pero que presenta rasgos significativos de dos o más trastornos de personalidad que generan malestar clínicamente relevante.
Este agrupamiento de los trastornos de personalidad se hace históricamente recurriendo a los grandes síndromes en relación a la psicosis y la neurosis. Al no estar en ninguno de estos grupos de forma clara se considera a este trastorno de la personalidad como mixto o no especificado.
¿Qué es el trastorno mixto de la personalidad?
El trastorno mixto de la personalidad, también denominado trastorno de la personalidad no especificado en clasificaciones anteriores, se diagnostica cuando una persona presenta un patrón de alteraciones de la personalidad que causa malestar o deterioro funcional significativo, pero que no encaja en ninguna categoría específica de trastorno de personalidad.
Esto puede ocurrir en dos situaciones principales:
- Presentación mixta: la persona cumple criterios parciales de varios trastornos de personalidad, pero no los criterios completos de ninguno en particular.
- Trastorno de personalidad no contemplado: la persona presenta un patrón disfuncional de personalidad que no está recogido como categoría independiente en los manuales diagnósticos (como el trastorno depresivo de la personalidad o el trastorno pasivo-agresivo).
Los trastornos mixtos de la personalidad comparten características muy similares con los trastornos límites, estando en muchas ocasiones asociados. Para poder realizar el diagnóstico, estos patrones de comportamiento se remontan habitualmente a la adolescencia y comienzo de la edad adulta. Es poco frecuente que se inicie o se produzca en la infancia.
Prevalencia y controversia diagnóstica
Se estima que los trastornos de personalidad no especificados o mixtos representan una proporción significativa de los diagnósticos en la práctica clínica, alcanzando hasta el 20-30% de todos los diagnósticos de trastorno de personalidad según algunos estudios.
La validez del diagnóstico de este trastorno es bastante controvertida, también la de los trastornos de personalidad en general. Muchos profesionales cuestionan las bases en las que se fundamenta esta evaluación para realizar dicho diagnóstico. Hay expertos que consideran que estas desviaciones de la conducta con respecto a la personalidad de cada individuo se derivan de las expectativas culturales dominantes. Por lo que las consideraciones de este diagnóstico cuentan con un alto grado de subjetividad, basándose en asuntos sociopolíticos, sociales y económicos.
Evolución en los sistemas de clasificación
Es importante señalar que el abordaje de los trastornos de personalidad ha cambiado significativamente en las últimas décadas:
- DSM-5 (2013): mantiene las categorías tradicionales pero introduce un modelo dimensional alternativo en la Sección III que evalúa rasgos patológicos de personalidad.
- CIE-11 (2019): abandona las categorías específicas de trastornos de personalidad y adopta un modelo dimensional con niveles de severidad (leve, moderado, grave) y dominios de rasgos patológicos. Bajo este nuevo sistema, el concepto de trastorno mixto adquiere mayor coherencia.
Trastornos asociados al trastorno mixto
En los criterios diagnósticos para este trastorno de la personalidad no especificado se incluyen los síntomas del trastorno depresivo de la personalidad y el trastorno pasivo-agresivo de la personalidad. A continuación analizamos cada uno en detalle.
Trastorno depresivo de la personalidad

En sus características diagnósticas, se encuentra un patrón acentuado de comportamientos y funciones cognitivas que generalmente tienden a la depresión. Tiene su inicio sobre todo en la edad adulta, y puede aparecer en diversos contextos.
Características principales
Entre los comportamientos destacables de este tipo de trastorno de personalidad que están en relación con la depresión se pueden destacar: sentimientos de abatimiento, desmotivación, desánimo, infelicidad y desilusión. Presentando además una incapacidad para relajarse, divertirse o entender el sentido del humor de otras personas.
Cabe destacar que estas conductas no se presentan bajo un episodio de depresión mayor o un trastorno distímico. Podemos observar en las personas que padecen este trastorno, que no consideran ser merecedores de ser felices, ni siquiera de divertirse. La cavilación y la rumiación son frecuentes mediante pensamientos autodestructivos y negativos que solo sirven para mantener el sufrimiento. No cabe ningún pensamiento de esperanza o de que las cosas puedan ir a mejor en algún momento. Se trata de una indefensión aprendida ante toda circunstancia. Creen con esto ser realistas, aunque la realidad es la de un pesimismo desbordado.
Relación con uno mismo y con los demás
Quienes padecen de este trastorno de la personalidad se critican con dureza, se juzgan a sí mismos por todas sus acciones, sintiéndose culpables a menudo por sus fracasos y defectos. En todo momento está presente el sentimiento de no poder hacer nada debido a una baja autoestima que no saben cómo sobrellevar. Con las demás personas se muestran igualmente críticos, destacando sus defectos por encima de todo. Son dados a la censura y a mostrarse también negativos en sus interrelaciones.
Síntomas asociados al trastorno depresivo de la personalidad
Tanto hombres como mujeres presentan las mismas probabilidades de padecer este trastorno de la personalidad. Mantener este trastorno en el tiempo puede dar lugar a una depresión mayor y a un trastorno distímico. En todo caso los síntomas que van asociados tienen que ver con:
- Introversión: preferencia por el aislamiento social.
- Apatía: falta de interés generalizado.
- Falta de asertividad: dificultad para expresar necesidades y opiniones.
- Pasividad: tendencia a dejarse llevar por los demás antes de tener que asumir las decisiones importantes.
- Pesimismo crónico: visión negativa persistente del futuro.
- Culpa excesiva: sentirse responsable de todo lo negativo que ocurre.
Los expertos indican que este trastorno se produce sobre todo en personas con antecedentes familiares que han padecido de un trastorno depresivo mayor. Sin embargo, se ha observado que las personas con un trastorno depresivo mayor suelen tener antecedentes de familiares con un trastorno depresivo de la personalidad, lo que sugiere una relación bidireccional.
Trastorno pasivo-agresivo de la personalidad

Es un trastorno de la personalidad que suele iniciarse al principio de la vida adulta. Se caracteriza porque la persona que lo sufre tiene unas actitudes de resistencia y oposición ante las demandas relacionadas con el rendimiento laboral y los vínculos sociales. Estas personas tienen una gran resistencia a cumplir con las demandas y expectativas de rendimiento que otras personas le demandan. Suele manifestarse sobre todo en el rendimiento del trabajo, aunque también está presente en las relaciones sociales.
Manifestaciones principales
Las respuestas y las conductas que están asociadas a este trastorno son propias de personas que sabotean los esfuerzos de los demás, al no cumplir, por ejemplo, con su parte del trabajo. Es común que estas personas pasen la mayor parte de su tiempo quejándose de los demás, sintiéndose despreciados e incomprendidos.
Suelen tener una actitud que les lleva a la impaciencia y la irritabilidad; contribuyen a ello mostrándose huraños, buscando las discusiones y llevando en todo momento la contraria. Muestran su desprecio, hostilidad y descontento con cualquier figura de autoridad, por cercana que sea. Exteriorizan sus críticas y no dudan en compartirlas abiertamente de forma pública a la más mínima provocación, de alguien que se considere como una figura de autoridad.
Formas habituales de expresión
El comportamiento pasivo-agresivo se manifiesta de diversas formas:
- Procrastinación deliberada: retrasar tareas intencionalmente como forma de resistencia.
- Olvidos selectivos: no cumplir compromisos alegando haberlos olvidado.
- Trabajo intencionalmente deficiente: realizar tareas mal a propósito.
- Quejas constantes: lamentarse continuamente de sentirse infravalorado o maltratado.
- Sarcasmo e ironía: utilizar el humor ácido como forma de expresar hostilidad encubierta.
- Obstruccionismo: dificultar los planes de los demás sin oponerse abiertamente.
Destacamos estos dos trastornos puesto que suelen aparecer sus síntomas en un trastorno de la personalidad no especificado; siendo considerado como trastorno mixto de la personalidad.
Síntomas generales del trastorno mixto de la personalidad
Dado que el trastorno mixto combina rasgos de diferentes trastornos, los síntomas pueden ser muy variados. Sin embargo, algunos patrones comunes incluyen:
- Dificultades interpersonales persistentes: problemas para mantener relaciones estables y satisfactorias.
- Desregulación emocional: dificultad para manejar las emociones de manera adaptativa.
- Patrones de pensamiento disfuncionales: esquemas cognitivos rígidos que distorsionan la percepción de uno mismo y de los demás.
- Deterioro funcional: impacto negativo en el ámbito laboral, social o familiar.
- Malestar subjetivo: la persona experimenta sufrimiento relacionado con sus patrones de personalidad.
- Inflexibilidad: dificultad para adaptarse a circunstancias cambiantes.
Diagnóstico
El diagnóstico del trastorno mixto de la personalidad requiere una evaluación clínica exhaustiva que incluya:
- Historia clínica detallada: exploración de los patrones de comportamiento a lo largo de la vida.
- Entrevistas clínicas estructuradas: como la SCID-II o la IPDE.
- Evaluación dimensional: análisis de los rasgos patológicos de personalidad según el modelo alternativo del DSM-5.
- Exclusión de otros trastornos: descartar que los síntomas se expliquen mejor por otro trastorno de personalidad específico, un trastorno del estado de ánimo o efectos de sustancias.
Tratamiento
El tratamiento del trastorno mixto de la personalidad debe ser individualizado, abordando los rasgos específicos que presenta cada paciente.
Psicoterapia
Es el pilar fundamental del tratamiento. Los enfoques más utilizados son:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): trabaja en la identificación y modificación de los patrones de pensamiento y comportamiento disfuncionales. Es el enfoque generalmente recomendado por los profesionales.
- Terapia de esquemas: especialmente útil cuando existen esquemas desadaptativos tempranos que subyacen a los problemas de personalidad.
- Terapia dialéctica conductual (TDC): eficaz para la desregulación emocional y las conductas impulsivas.
- Terapia interpersonal: centrada en mejorar las habilidades de relación y comunicación.
- Psicoterapia psicodinámica: para explorar los conflictos inconscientes que contribuyen al trastorno.
Tratamiento farmacológico
No existe un medicamento específico para el trastorno mixto de la personalidad, pero pueden utilizarse fármacos para abordar síntomas concretos:
- Antidepresivos: para los síntomas depresivos y la ansiedad.
- Estabilizadores del ánimo: para la impulsividad y la desregulación emocional.
- Antipsicóticos en dosis bajas: para síntomas cuasi-psicóticos o agitación.
- Ansiolíticos: para la ansiedad aguda, con precaución.
Objetivos del tratamiento
Los objetivos terapéuticos suelen centrarse en:
- Mejorar la regulación emocional: aprender a identificar y manejar las emociones de forma adaptativa.
- Desarrollar habilidades interpersonales: mejorar la calidad de las relaciones.
- Aumentar la flexibilidad cognitiva: modificar patrones de pensamiento rígidos.
- Reducir el malestar subjetivo: disminuir el sufrimiento asociado al trastorno.
- Mejorar el funcionamiento global: favorecer una mayor adaptación en todas las áreas de la vida.
Pronóstico
El pronóstico depende de varios factores:
- Gravedad del trastorno: los casos más leves suelen tener mejor evolución.
- Motivación para el tratamiento: la disposición al cambio es fundamental.
- Rasgos específicos predominantes: algunos rasgos (como los depresivos) pueden responder mejor al tratamiento que otros (como los pasivo-agresivos).
- Presencia de comorbilidades: otros trastornos asociados pueden complicar la evolución.
- Red de apoyo social: contar con un entorno de apoyo favorece la recuperación.
Con tratamiento adecuado y sostenido en el tiempo, muchas personas con trastorno mixto de la personalidad logran mejorar significativamente su funcionamiento y su calidad de vida. La terapia suele requerir un compromiso a largo plazo, pero los resultados pueden ser muy gratificantes.
Cuándo buscar ayuda profesional
Se recomienda consultar con un profesional de la salud mental cuando:
- Los patrones de comportamiento causan malestar significativo o deterioro en las relaciones.
- Se presentan síntomas depresivos persistentes o pensamientos suicidas.
- Las dificultades interpersonales son constantes y afectan a la vida laboral o familiar.
- Se experimenta una sensación de vacío, insatisfacción crónica o falta de identidad.
- El comportamiento genera conflictos frecuentes con el entorno.
Referencias
- American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5th ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.
- Organización Mundial de la Salud. (2019). CIE-11: Clasificación Internacional de Enfermedades. https://icd.who.int/es
- Verheul, R., & Widiger, T. A. (2004). A meta-analysis of the prevalence and usage of the personality disorder not otherwise specified (PDNOS) diagnosis. Journal of Personality Disorders, 18(4), 309-319.
- Tyrer, P., et al. (2015). Classification, assessment, prevalence, and effect of personality disorder. The Lancet, 385(9969), 717-726.
