Tipos de sangre
Tabla de contenidos
- 1.Componentes de la sangre
- 2.Los diferentes tipos de sangre
- Sistema AB0
- Sistema Rh
- 3.Clasificación AB0 y Rh para los tipos de sangre
- Grupo A
- A-
- Grupo B
- B-
- Grupo AB
- AB-
- Grupo 0
- O-
- 4.Curiosidades sobre los diferentes tipos de sangre
- ¿Cuál es el tipo de sangre más común?
- ¿Cuál es el tipo de sangre más raro?
- ¿Influye el tipo de sangre en la salud?
- 5.¿Por qué es tan importante el tipo de sangre?
- Donantes y receptores universales
- 6.Transfusiones de sangre
- Historia
- Causas de las transfusiones de sangre
- Procedimiento
- 7.La donación de sangre
- 8.Preguntas frecuentes
- ¿Puede cambiar el tipo de sangre a lo largo de la vida?
- ¿Es posible conocer el tipo de sangre de un hijo antes de nacer?
- ¿Por qué es importante saber mi tipo de sangre?
- 9.Conclusión
- 10.Referencias
La sangre se compone tanto de glóbulos rojos como blancos, además de plaquetas. Así, el grupo sanguíneo de cada persona se identifica por los anticuerpos y antígenos presentes en la sangre. Los anticuerpos son un tipo de proteína presente en el plasma; forman parte de las defensas naturales del sistema inmune. Por su parte, los antígenos son moléculas de proteínas que se encuentran en la superficie de los glóbulos rojos.
Se estima que en el caso de personas adultas circulan entre cinco y seis litros de sangre por las venas. Una de las principales funciones que cumple la sangre es servir como medio de transporte de las células del sistema inmune. Su velocidad de desplazamiento es muy rápida, por lo que la transfusión es fundamental para tratar determinadas condiciones médicas. Así, del mismo modo que ocurre con la donación y el trasplante de órganos, hay una serie de requisitos a valorar.
Conocer el propio tipo de sangre es importante no solo para las transfusiones, sino también para situaciones como el embarazo, intervenciones quirúrgicas y la donación de sangre.
Componentes de la sangre
La sangre es una sustancia que se compone de cuatro elementos.
- Hematíes: más conocidos como glóbulos rojos, su función principal es la de transportar el oxígeno de los pulmones al resto del organismo. También se encargan de transportar el dióxido de carbono desde las células hasta los pulmones para su posterior eliminación. Contienen hemoglobina, la proteína que les da su color rojo característico y que permite la unión del oxígeno. Un adulto sano produce aproximadamente 200.000 millones de glóbulos rojos al día.
- Leucocitos: también denominados glóbulos blancos, son un conjunto de células que tienen un papel protagonista en el sistema inmunitario. Lo protegen ante cualquier tipo de agresión externa. Existen varios tipos, entre ellos los neutrófilos, linfocitos, monocitos, eosinófilos y basófilos, cada uno con funciones específicas en la defensa del organismo.
- Plaquetas: fragmentos celulares que circulan por el torrente sanguíneo. Su principal función es la de la coagulación, así como la cicatrización de cualquier tipo de rotura que se produzca en los vasos sanguíneos. Cuando se produce una lesión vascular, las plaquetas se agrupan formando un tapón que detiene la hemorragia.
- Plasma: es la parte líquida de la sangre y prácticamente el 100% de su composición son agua y proteínas. Se trata de un medio de transporte y cumple un papel muy importante en la defensa del sistema inmune, así como en la coagulación. El plasma también transporta nutrientes, hormonas, electrolitos y productos de desecho metabólico.
Los diferentes tipos de sangre
A la hora de establecer los diferentes tipos de sangre que existen, se presta atención a dos sistemas: AB0 y Rh.
Sistema AB0
Este sistema fue descubierto por Karl Landsteiner en 1901, un hallazgo que le valió el Premio Nobel de Medicina en 1930. Se compone de un total de cuatro tipos de sangre: A, B, AB y 0. Así, las personas con tipo A presentan anticuerpos en la sangre contra el tipo B. Mientras, las personas con tipo B tienen anticuerpos en su torrente sanguíneo contra el tipo A. Aquellas personas con sangre tipo AB no presentan anticuerpos. Y, por último, las personas con tipo 0 tienen anticuerpos tanto anti-A como anti-B.
Los antígenos del sistema AB0 no solo se encuentran en los glóbulos rojos, sino también en otros tejidos del organismo, lo que tiene implicaciones en los trasplantes de órganos.
Sistema Rh
Partiendo de los cuatro grupos sanguíneos establecidos por el sistema AB0, el sistema Rh establece dos tipos de sangre: + y -. La denominación depende de la presencia o ausencia de la proteína D (antígeno D) en la superficie de los glóbulos rojos. Las personas Rh positivo (Rh+) tienen esta proteína, mientras que las Rh negativo (Rh-) carecen de ella.
El sistema Rh es especialmente importante durante el embarazo. Si una madre es Rh negativo y el feto es Rh positivo, puede producirse una incompatibilidad Rh que, sin tratamiento preventivo, podría causar enfermedad hemolítica del recién nacido en embarazos posteriores.
Clasificación AB0 y Rh para los tipos de sangre

Teniendo en cuenta las consideraciones explicadas en el punto anterior, se diferencian ocho tipos de sangre diferentes.
Grupo A
Únicamente cuenta con el antígeno A en los glóbulos rojos, así como el anticuerpo B en el plasma.
A+
Puede donar: A+ y AB+
Puede recibir de: A+, A-, O+ y O-
A-
Puede donar: A+, A-, AB+ y AB-
Puede recibir de: A- y O-
Grupo B
El grupo sanguíneo B se caracteriza por tener el antígeno B en los glóbulos rojos, además de un anticuerpo A en el plasma.
B+
Puede donar: B+ y AB+
Puede recibir de: B+, B-, O+ y O-
B-
Puede donar: B+, B-, AB+ y AB-
Puede recibir de: B- y O-
Grupo AB
Este grupo sanguíneo se caracteriza por tener antígenos A y B en los glóbulos rojos. No obstante, no tiene el anticuerpo A ni el B en el plasma.
AB+
Puede donar: AB+
Puede recibir de: receptor universal (todos los tipos)
AB-
Puede donar: AB+ y AB-
Puede recibir de: A-, B-, AB- y O-
Grupo 0
No tiene antígenos A ni B en los glóbulos rojos, aunque en este caso los anticuerpos A y B sí se encuentran en el plasma.
O+
Puede donar: A+, B+, AB+ y O+
Puede recibir de: O+ y O-
O-
Puede donar: donante universal (todos los tipos)
Puede recibir de: O-
Curiosidades sobre los diferentes tipos de sangre
A continuación vamos a responder a algunas de las cuestiones que más habitualmente se hacen sobre los diferentes tipos sanguíneos.
¿Cuál es el tipo de sangre más común?
Actualmente, O+ es el tipo de sangre más común a nivel global; los estudios señalan que cerca del 50% de la población mundial la tiene. Tal y como indica la Cruz Roja, cerca del 37% de las personas de raza caucásica tienen el tipo de sangre O+; el porcentaje aumenta hasta el 47% en el caso de personas afroamericanas.
El segundo puesto en el ránking es para el tipo de sangre A+. Y, el tercero para B+.
En España, la distribución aproximada es la siguiente: O+ (36%), A+ (34%), B+ (8%), AB+ (2,5%), O- (9%), A- (8%), B- (2%) y AB- (0,5%).
¿Cuál es el tipo de sangre más raro?
Se considera que son los tipos AB- y B- los tipos de sangre que se dan con menor frecuencia a nivel mundial.
Lo cierto es que aquellos pacientes con sangre O- lo tienen complicado a la hora de encontrar donantes compatibles por dos razones. Por un lado, únicamente pueden recibir sangre de su mismo grupo. Y, por otro lado, solo alrededor del 7-9% de la población tiene este tipo de sangre.
¿Influye el tipo de sangre en la salud?
Algunas investigaciones han sugerido asociaciones entre ciertos tipos de sangre y el riesgo de desarrollar determinadas enfermedades. Por ejemplo, estudios publicados en revistas como The Lancet han indicado que las personas con tipo de sangre A podrían tener un riesgo ligeramente mayor de desarrollar determinados tipos de cáncer gástrico, mientras que las personas con tipo O parecen tener mayor susceptibilidad a las úlceras gástricas. No obstante, estas asociaciones son estadísticas y no determinan que una persona vaya a desarrollar la enfermedad.
¿Por qué es tan importante el tipo de sangre?

El sistema inmunitario desarrolla unos determinados tipos de proteínas denominados anticuerpos. Pues bien, la principal función de estos es proteger el organismo de las células invasoras que ingresan en el mismo. De este modo, en función del tipo de sangre que tenga cada persona, el sistema inmune se encargará de la fabricación de determinados anticuerpos, los cuales reaccionan ante otros tipos de sangre.
Así, si durante una transfusión a un paciente se le administra un tipo de sangre diferente al suyo, el organismo responderá de manera agresiva, poniendo en serio riesgo la vida del paciente. Los síntomas más frecuentes de una reacción transfusional hemolítica son fiebre, hipotensión, escalofríos, dolor lumbar, hemoglobinuria (orina oscura) y, en los casos más graves, insuficiencia renal aguda.
Así, si un paciente tiene el grupo sanguíneo A, esto implica que su sangre produce anticuerpos B. De este modo, si se realiza la transfusión de modo incorrecto y se le administra sangre de personas con tipo B o AB, entrarán marcadores de tipo B en su organismo. De este modo, el sistema inmune reaccionará contra ellos.
Donantes y receptores universales
Aquellas personas con sangre de tipo O negativo son donantes universales. No presenta ningún tipo de marcador que pueda desencadenar una reacción del sistema inmune. Es por ello que este tipo de donantes son los más apreciados por los bancos de sangre, ya que su sangre puede utilizarse en situaciones de emergencia cuando no hay tiempo para determinar el grupo sanguíneo del paciente.
Del mismo modo, los pacientes cuya sangre sea del tipo AB+, cuentan con todos los marcadores. Por lo tanto, pueden recibir cualquier tipo de sangre. Son los conocidos como receptores universales.
Transfusiones de sangre

Las transfusiones de sangre son un procedimiento médico relativamente habitual. En él, un determinado paciente recibe sangre, o bien entera o bien de alguno de los componentes específicos de la misma, por vía intravenosa.
Así, en líneas generales, una transfusión de sangre tiene como principal objetivo reponer una pérdida de sangre, o de alguno de sus componentes, en el paciente receptor. Aunque existen las transfusiones de sangre entera, lo cierto es que no es un procedimiento muy frecuente. En la gran mayoría de los casos se realizan transfusiones de componentes específicos de la sangre, como por ejemplo el plasma o los glóbulos rojos.
En relación al tiempo de duración de este tipo de transfusiones, oscila entre una y cuatro horas, en función de una serie de factores como la cantidad de sangre o el grupo sanguíneo, entre otros.
Historia
Durante varios siglos la comunidad médica ha permanecido totalmente ajena a las funciones de la sangre. Si bien es cierto que los médicos intuían su importancia y se realizaron numerosos intentos de transfusiones sanguíneas para hacer frente a diferentes enfermedades, en la gran mayoría de los casos resultaban nocivas para los pacientes.
Fue a principios del siglo XX cuando el patólogo alemán Karl Landsteiner comenzó a combinar sangre de diferentes pacientes. Fue el primero que determinó que algunas mezclas resultaban compatibles, mientras que otras no.
Karl Landsteiner descubrió que en la superficie de los hematíes existían dos tipos de antígenos: A y B. Además, observó que en el plasma sanguíneo también se encontraban dos tipos de anticuerpos que generaban una reacción ante las proteínas de los glóbulos rojos; los denominó Anti-A y Anti-B.
Las investigaciones del doctor continuaron hasta mediados del siglo XX, cuando se estableció la compatibilidad de los factores Rh y AB0.
Causas de las transfusiones de sangre
A continuación señalamos algunas de las causas que con mayor frecuencia obligan a realizar transfusiones de sangre.
- Pérdida de sangre en el paciente receptor, debido por ejemplo a una determinada operación o a una herida de carácter grave.
- Incapacidad de producir la cantidad suficiente de sangre debido a una enfermedad o tratamiento. Por ejemplo, la quimioterapia reduce de forma notable la producción de nuevas células sanguíneas por parte del organismo.
- Anemias graves que no responden al tratamiento farmacológico.
- Trastornos de la coagulación como la hemofilia, que requieren aportes de factores de coagulación.
- Enfermedades hematológicas como la talasemia o la drepanocitosis (anemia de células falciformes).
Procedimiento
El procedimiento es relativamente sencillo y rápido.
El primer paso fundamental es determinar el grupo sanguíneo. Para ello, un enfermero extrae una muestra de sangre, la cual se identifica a posteriori y se envía al laboratorio del banco de sangre.
Una vez se conoce cuál es el grupo sanguíneo, es el momento de seleccionar una sangre donada que sea compatible. A modo de comprobación final, el técnico de laboratorio mezcla una pequeña muestra de ambas sangres para determinar si son o no compatibles. Esta prueba se denomina prueba cruzada.
Y, por último, un enfermero coloca una vía intravenosa en el brazo o en la mano, a la cual se conecta la bolsa que contiene la sangre para realizar la transfusión. Durante todo el proceso se monitorizan las constantes vitales del paciente para detectar cualquier reacción adversa.
La donación de sangre
La donación de sangre es un acto voluntario y altruista que puede salvar hasta tres vidas con cada donación, ya que la sangre se separa en sus diferentes componentes (concentrado de hematíes, plaquetas y plasma). En España, los requisitos básicos para donar sangre son:
- Tener entre 18 y 65 años.
- Pesar más de 50 kilogramos.
- No padecer enfermedades transmisibles por la sangre.
- No haber donado en las últimas 8 semanas (hombres) o 10 semanas (mujeres).
- Encontrarse en buen estado de salud general.
La sangre donada se somete a múltiples controles de seguridad para descartar infecciones como el VIH, la hepatitis B y C, y la sífilis. Los bancos de sangre necesitan un suministro constante, ya que los componentes sanguíneos tienen una vida útil limitada: los glóbulos rojos se conservan hasta 42 días, las plaquetas solo 5 días y el plasma congelado puede almacenarse hasta 3 años.
Preguntas frecuentes
¿Puede cambiar el tipo de sangre a lo largo de la vida?
No. El tipo de sangre está determinado genéticamente y permanece invariable durante toda la vida. Se hereda de los padres siguiendo las leyes de la genética mendeliana.
¿Es posible conocer el tipo de sangre de un hijo antes de nacer?
Sí. Conociendo el tipo de sangre de ambos progenitores, se pueden determinar las combinaciones posibles para la descendencia. Por ejemplo, si ambos padres son del tipo O, todos los hijos serán obligatoriamente del tipo O.
¿Por qué es importante saber mi tipo de sangre?
Conocer el propio grupo sanguíneo es fundamental en situaciones de emergencia, para donaciones, durante el embarazo (especialmente en relación con el factor Rh) y para ciertos procedimientos médicos. Se recomienda llevar esta información en algún documento de identificación.
Conclusión
En definitiva, los tipos de sangre se definen por un conjunto de características que se localizan en la superficie de los eritrocitos. Es importante que cada persona conozca cuál es su grupo sanguíneo. Del mismo modo, la donación de sangre es esencial ya que supone salvar vidas. En España, se puede contactar con el Centro de Transfusiones de cada comunidad autónoma o acudir a las unidades móviles de donación para contribuir a este acto solidario.
Referencias
- MedlinePlus. Transfusión de sangre. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/bloodtransfusion.html
- Cruz Roja Española. Donación de sangre. Disponible en: https://www.cruzroja.es
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Seguridad de las transfusiones. Disponible en: https://www.who.int/es
- Landsteiner, K. (1901). Über Agglutinationserscheinungen normalen menschlichen Blutes. Wiener klinische Wochenschrift, 14, 1132-1134.
- American Red Cross. Blood Types. Disponible en: https://www.redcrossblood.org

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.