Síntomas de la insolación y qué hacer para prevenirla

· Actualizado: Enfermedades
Síntomas de la insolación y qué hacer para prevenirla
Tabla de contenidos

Si eres amante de la playa o de las zonas áridas y sueles frecuentarlas, seguro que alguna vez has tenido la desgracia de lidiar con la insolación y todos sus males. Y es que, sobre todo en épocas de verano, es cuando la incidencia de los casos sale más a flote, en gran medida, por el desconocimiento sobre los efectos negativos que esta condición puede ocasionar a la larga.

Por otro lado, no podemos dejar de mencionar que, en muchos casos, hay quienes aun sabiendo lo desagradable que puede ser una insolación, desconocen las medidas que se pueden implementar para evitarla. Así que, si lo tuyo son los ambientes soleados, esta información es de gran interés para ti. Esto es todo lo que debes saber acerca de esta afección y qué debes hacer para prevenirla.

¿Qué es la insolación?

Para explicarlo de manera sumamente sencilla, la insolación es el producto de la exposición prolongada al sol de nuestro cuerpo ante condiciones de altas temperaturas. En muchos sitios se le conoce también como golpe de calor, entre otras denominaciones que pueden variar según tu región.

Qué es la Insolación

Lo cierto es que la insolación viene acompañada de un amplio abanico de síntomas que ocurren gracias a la incapacidad del cuerpo para regular su temperatura. En condiciones normales, una persona que se encuentra en ambientes calurosos debería ser capaz de transpirar para así refrescarse una vez que el sudor se evapora. 

Sin embargo, lo que ocurre en los casos de insolación es que la temperatura suele ser tan extrema, que los mecanismos de autorregulación de nuestro cuerpo se ven alterados y esto incapacita la regulación de la temperatura corporal.

Más allá de la sintomatología que una insolación puede ocasionar, está muy claro que, en el peor de los casos, esta condición puede llegar, incluso, a ser mortal. Sobre todo cuando se trata de niños pequeños o personas mayores. De allí radica la importancia de conocer los riesgos y las maneras de prevenir estas situaciones.

¿Cuáles son los síntomas de la insolación?

Los síntomas de la insolación pueden variar según su intensidad y según cada individuo. Sobre todo si estamos hablando de niños pequeños, ancianos o personas embarazadas o con alguna enfermedad de base.

Sin embargo, entre los primeros síntomas que se pueden notar y que te pueden hacer pensar en una insolación, tenemos el enrojecimiento y el ardor de la piel, acompañado también de un aumento de la temperatura de la misma, conocido también como hipertermia.

A raíz de esto, pueden ir surgiendo otros síntomas como dolor de cabeza, náuseas, visión borrosa y mareos o vértigo. En gran medida, esto se debe al caos que se presenta a nivel del hipotálamo, que es donde se regula la temperatura corporal.

Síntomas de la insolación

También, estos síntomas mencionados pueden asociarse a la deshidratación existente en las personas insoladas. Y es que, uno de los tantos efectos negativos de la deshidratación, tiene que ver con la pérdida de electrolitos, los cuales son esenciales para las funciones normales de nuestro cuerpo.

Lo que nos lleva a una de las peores consecuencias de la insolación, como lo es la pérdida de la conciencia. O, en los casos más extremos, la muerte. Todo esto, debido a un posible shock hipovolémico a expensas de la falta de líquidos corporales.

¿Cuáles son los riesgos que conlleva insolarse?

Como ya lo hemos venido mencionando, uno de los riesgos más temidos de la insolación tiene que ver, más que nada, con el nivel de deshidratación que pueda tener el individuo.

Y es que a medida que transpiramos, vamos perdiendo electrolitos que, de no ser repuestos, esto puede conllevar a algunas alteraciones neurológicas como somnolencia, cansancio, confusión y vértigo.

De prolongarse esta situación desfavorable, puede producirse un síncope o mejor conocido como desmayo o pérdida de la conciencia.

En caso de prolongarse aún más este estado de deshidratación, se empezarán a producir todo tipo de fallos orgánicas hasta llegar a un shock hipovolémico por falta de líquidos.

Por último, en caso de no restituirse oportunamente la cantidad de líquidos perdidos ni los electrolitos suficientes, esto puede desembocar en el fallecimiento en la persona.

Cabe mencionar que existen personas que están acostumbradas a insolarse frecuentemente sin llegar a experimentar estas últimas consecuencias. Sin embargo, la exposición prolongada al sol sin ningún tipo de protección, también conlleva ciertas consecuencias que pudieran ser fatales o no según sea el caso.

Sobre todo, en personas de piel clara, la exposición repetitiva al sol puede ocasionar manchas indeseables o quemaduras de primer o segundo grado. En el peor de los casos, esa exposición inadecuada puede predisponer la aparición de melanomas, siendo un tipo de cáncer de piel genuinamente peligroso que puede comprometer la vida de una persona y que requiere de mucho cuidado.

¿Qué podemos hacer para prevenirla?

La mejor manera de prevenir una insolación es evitando exponerse por una cantidad prolongada de tiempo al sol. Sin embargo, en caso de no poder evitar esto, es recomendable el uso de sombrillas, gorras, protectores solares y todo aquello que te ayude a evitar que tu piel se vea afectada.

Prevenir insolación

También es recomendable que, si vas a asistir a un sitio caluroso, no utilices ropa tan ajustada o hecha a base de materiales calurosos.

Asimismo, es importante que siempre te mantengas hidratado, y si es con agua fría, mucho mejor. De vez en cuando, es recomendable humedecer tu piel para que esta se vaya enfriando y así puedas evitar caer en una insolación.

Primeros auxilios ante una insolación

Si una persona presenta síntomas de insolación o golpe de calor, es fundamental actuar con rapidez:

  1. Trasladar a la persona a un lugar fresco y a la sombra inmediatamente.
  2. Llamar al 112 si los síntomas son graves (confusión, pérdida de conocimiento, temperatura corporal superior a 40 ºC).
  3. Retirar la ropa innecesaria para facilitar la ventilación.
  4. Aplicar compresas frías o paños húmedos en el cuello, las axilas y las ingles (zonas de grandes vasos sanguíneos).
  5. Ofrecer agua fresca a pequeños sorbos, siempre que la persona esté consciente y pueda tragar sin dificultad. No dar bebidas con alcohol ni cafeína.
  6. Abaanicar a la persona para favorecer la evaporación del sudor.
  7. No sumergir en agua helada de forma brusca, ya que puede provocar una vasoconstricción paradójica.

Diferencia entre insolación y golpe de calor

Aunque a menudo se usan como sinónimos, conviene precisar:

  • Insolación: se produce específicamente por la exposición directa y prolongada a la radiación solar. Además de los síntomas por calor, puede incluir quemaduras solares.
  • Golpe de calor: puede producirse sin exposición directa al sol, simplemente por estar en un ambiente con temperatura muy elevada (por ejemplo, un coche cerrado en verano). Es la forma más grave de enfermedad por calor y constituye una emergencia médica con riesgo vital.

Ambas condiciones comparten la hipertermia (elevación peligrosa de la temperatura corporal) y requieren atención inmediata.

Grupos de riesgo

Algunas personas son especialmente vulnerables a la insolación:

  • Bebés y niños pequeños: su sistema de termorregulación está todavía en desarrollo y tienen menor capacidad para sudar.
  • Personas mayores de 65 años: la capacidad de adaptación al calor disminuye con la edad.
  • Personas con enfermedades crónicas: cardiopatías, diabetes, obesidad, enfermedades renales.
  • Personas que toman ciertos medicamentos: diuréticos, antihipertensivos, antidepresivos y neurolépticos pueden alterar la termorregulación.
  • Deportistas y trabajadores al aire libre: por la actividad física intensa bajo el sol.
  • Personas que consumen alcohol en ambientes calurosos.

Cuándo acudir a urgencias

Se debe buscar atención médica urgente si se presenta:

  • Temperatura corporal superior a 40 ºC.
  • Confusión, desorientación o pérdida de conocimiento.
  • Ausencia de sudoración a pesar del calor intenso (signo de golpe de calor grave).
  • Convulsiones.
  • Náuseas y vómitos persistentes que impidan la hidratación oral.
  • Piel muy roja, caliente y seca.
  • Taquicardia y dificultad respiratoria.

Referencias

Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

Artículos relacionados