Golpe de calor
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es un golpe de calor?
- 2.Causas
- 3.Síntomas de un golpe de calor
- 4.¿Cómo actuar si ocurre?
- Qué no se debe hacer
- 5.Tratamiento hospitalario
- 6.Complicaciones del golpe de calor
- 7.Diferencia entre golpe de calor y agotamiento por calor
- 8.Consejos para evitar un golpe de calor
- 9.Golpe de calor en el deporte
- 10.Cuándo acudir a urgencias
- 11.Referencias
Un golpe de calor supone uno de los casos más graves de hipertermia. Se trata del sobrecalentamiento del cuerpo generalmente a causa de las altas temperaturas. Surge a consecuencia de que el organismo no es capaz de regular la temperatura corporal, generando así deshidratación e incluso que algunos órganos dejen de funcionar de la manera habitual.
En España, la gran mayoría de episodios de golpe de calor se dan entre los meses de julio y agosto; durante estos meses, en muchísimas zonas del país superan a diario los 40ºC de temperatura. La gran mayoría de casos tienen lugar durante las primeras 24 horas de una ola de calor ya que el cuerpo todavía no se ha acostumbrado a esta temperatura exterior tan elevada.
En torno al 80% de las personas que sufren un golpe de calor tienen más de 65 años, por lo que este grupo de población es especialmente crítico a esta condición.
¿Qué es un golpe de calor?
Se conoce como golpe de calor a la situación que se genera cuando la temperatura corporal es superior a los 40ºC. La temperatura idónea ronda los 37ºC; no obstante, el organismo es muy sensible a las variaciones externas, de modo que una temperatura exterior elevada puede dar lugar a un golpe de calor.
El organismo cuenta con una gran selección de mecanismos que de algún modo regulan su temperatura y evitan que esta aumente más de lo debido, como por ejemplo el sudor. Pues bien, cuando se da un golpe de calor, estos mecanismos detienen su funcionamiento, de forma que aumenta la temperatura corporal y se pierden una gran cantidad de líquidos del cuerpo. Aunque las complicaciones originadas a partir de un golpe de calor no son muy habituales, en los casos más graves se pueden dar daños neurológicos.
Aunque todo el mundo es sensible a sufrir un golpe de calor, los grupos de población más vulnerables son los ancianos y los niños menores de cinco años. También turistas originarios de países con un clima frío que viajan a destinos cálidos, con una climatología a la que no están acostumbrados.
Otros grupos de población sensibles a un golpe de calor son: personas con enfermedades crónicas como la diabetes o trastornos cardiovasculares, personas con sobrepeso, y trabajadores que realizan sus tareas al aire libre.
Causas
El sudor es un mecanismo de defensa propio del organismo para que la temperatura corporal no aumente en exceso. Pues bien, cuando la temperatura exterior es muy elevada, la expulsión del sudor se vuelve más lenta; así, si no se han tomado medidas adicionales como por ejemplo mantener una buena hidratación, el cuerpo no tiene capacidad para refrescarse.
Es entonces cuando se eleva la temperatura corporal y se da una deshidratación; ambas condiciones evitan que algunos órganos funcionen correctamente, dando lugar a un amplio abanico de síntomas. Por lo tanto, si no se toman medidas con urgencia, los indicios empeoran de forma progresiva.
Síntomas de un golpe de calor

Es importante prestar la máxima atención a los síntomas propios del golpe de calor ya que, ante la presencia de los mismos, es importante solicitar asistencia médica de forma urgente.
Uno de los principales síntomas es el mareo, el cual suele darse acompañado de una gran sensación de confusión y desorientación. Además, el golpe de calor genera una sudoración excesiva al inicio; así, a medida que la persona en cuestión va perdiendo líquidos corporales, la cantidad de sudor va disminuyendo de manera progresiva.
La piel presenta un aspecto enrojecido y seco. Por supuesto, la temperatura corporal es elevada, generalmente por encima de los 39,4ºC.
Algunos de los síntomas más graves relacionados con esta condición son: aceleración del ritmo cardíaco, dolor de cabeza muy intenso, inconsciencia, e incluso ataques con convulsiones. También pueden prestarte vómitos frecuentes y dificultad para respirar.
¿Cómo actuar si ocurre?
Tal y como hemos señalado, una rápida actuación ante un golpe de calor puede evitar complicaciones y problemas de salud tanto a corto como a largo plazo. Explicamos el protocolo de actuación a continuación.
Lo primero y más importante es colocar a la persona en un sitio a la sombra, que esté lo más fresco posible; además, para aliviar el mareo, resulta conveniente colocarle los pies en alto. Una vez la persona se encuentre en un lugar protegido y seguro, se debe solicitar asistencia médica.
Si el golpe de calor se ha producido en casa, lo mejor es desvestir a la persona y colocarle compresas empapadas en agua fría en zonas como las axilas o las ingles; de esta manera, disminuye su temperatura corporal. También se le puede bañar en agua fría.
Resulta aconsejable controlar su temperatura corporal cada pocos minutos; de esta manera, cuando llegue la asistencia médica, se le puede comunicar la variación de la temperatura para facilitar el diagnóstico.
En cuanto a la ropa, se recomienda aflojar o retirar las prendas innecesarias para facilitar la ventilación corporal. Si la persona está consciente y puede tragar, se le puede ofrecer agua fresca a pequeños sorbos. Nunca se deben administrar líquidos a una persona inconsciente o con nivel de consciencia alterado, por el riesgo de aspiración.
Qué no se debe hacer
- No administrar antipiréticos (paracetamol, ibuprofeno): el mecanismo del golpe de calor es diferente al de la fiebre y estos fármacos no son eficaces; pueden incluso empeorar la situación por sus efectos hepáticos y renales
- No utilizar agua helada para baños en personas ancianas o con patología cardiovascular, ya que puede provocar vasoconstricción periférica paradójica y arritmias
- No friccionar la piel con alcohol: es un vasoconstrictor cutáneo que dificulta la disipación del calor
- No dar bebidas con cafeína ni alcohol
Tratamiento hospitalario
Cuando el paciente llega al servicio de urgencias, el tratamiento se centra en:
- Enfriamiento activo: inmersión en agua fría (método más eficaz), mantas de enfriamiento, aplicación de hielo en axilas, ingles y cuello, nebulización con agua templada y ventilación
- Reposición de líquidos intravenosos: suero salino fisiológico para corregir la deshidratación
- Monitorización: control continuo de temperatura, frecuencia cardíaca, presión arterial, saturación de oxígeno y diuresis
- Analítica urgente: determinación de función renal, hepática, coagulación, CPK (creatinfosfocinasa) y electrolitos
- Soporte de órganos: en casos graves con fallo multiorgánico puede requerirse ingreso en UCI
El objetivo es reducir la temperatura central por debajo de 39 °C en los primeros 30 minutos. Cada minuto de retraso en el enfriamiento aumenta el riesgo de complicaciones y mortalidad.
Complicaciones del golpe de calor
Si no se trata de forma rápida y adecuada, el golpe de calor puede provocar complicaciones graves:
- Daño neurológico: edema cerebral, convulsiones, encefalopatía, daño cerebeloso permanente
- Rabdomiólisis: destrucción masiva de tejido muscular con liberación de mioglobina, que puede causar insuficiencia renal aguda
- Coagulación intravascular diseminada (CID): una alteración grave de la coagulación
- Insuficiencia hepática aguda: puede manifestarse en las 24-72 horas siguientes
- Insuficiencia renal aguda: por deshidratación, rabdomiólisis o hipoperfusión
- Síndrome de distrés respiratorio agudo (SDRA)
- Fallo multiorgánico: la complicación más grave, con una elevada mortalidad
La mortalidad del golpe de calor clásico no tratado puede alcanzar el 50-80 %. Con tratamiento precoz y adecuado, la mortalidad se reduce al 10-20 %, aunque las secuelas neurológicas pueden persistir en un porcentaje significativo de supervivientes.
Diferencia entre golpe de calor y agotamiento por calor
Es importante distinguir el golpe de calor de otros trastornos relacionados con el calor:
| Característica | Agotamiento por calor | Golpe de calor |
|---|---|---|
| Temperatura corporal | < 40 °C | ≥ 40 °C |
| Estado mental | Normal o levemente alterado | Confusión, delirio, coma |
| Sudoración | Profusa | Puede estar ausente |
| Piel | Húmeda, fría | Seca, caliente, enrojecida |
| Gravedad | Leve-moderada | Emergencia médica |
| Tratamiento | Reposo, hidratación | Enfriamiento urgente + hospital |
El agotamiento por calor puede progresar a golpe de calor si no se actúa a tiempo, por lo que no debe minimizarse.
Consejos para evitar un golpe de calor

Evitar un golpe de calor es relativamente sencillo si se tienen en cuenta una serie de medidas preventivas:
- Ejercicio físico: no es aconsejable realizar ejercicio físico durante las horas centrales del día. Durante la época estival, mejor aprovechar las primeras horas de la mañana o las últimas horas de la tarde para practicar deporte. En el caso de las personas mayores y los bebés y niños, ni siquiera es conveniente salir a la calle entre las 12:00 y las 16:00.
- Exposición al sol: el deseo de lograr un buen bronceado lleva a muchas personas a pasar una gran cantidad de horas expuestas al sol desde el primer día de buen tiempo. Para evitar un golpe de calor lo ideal es que la exposición al sol sea progresiva en relación al tiempo; 30 minutos el primer día, 40 el segundo. En ningún caso se debe estar expuesto al sol más de dos horas seguidas.
- Alcohol: el consumo de alcohol aumenta la deshidratación y dificulta la termorregulación. Por lo tanto, debe evitarse durante las jornadas de calor extremo.
- Alimentación: en verano es recomendable evitar las comidas copiosas y grasas ya que su digestión genera calor metabólico (termogénesis). Lo mejor durante la época estival es apostar por alimentos ligeros y frescos, como ensaladas, frutas y verduras.
- Hidratación: es esencial beber agua de forma regular, sin esperar a tener sed, al menos dos litros diarios y más si se realiza actividad física o se suda abundantemente. Esto es especialmente crítico en ancianos (que tienen disminuida la sensación de sed) y niños.
- Vestimenta: utilizar ropa ligera, de colores claros y tejidos transpirables. Llevar sombrero o gorra y gafas de sol.
- Vehículo y hogar: nunca dejar a niños ni personas mayores en un vehículo cerrado y estacionado, ni siquiera durante pocos minutos. La temperatura interior de un coche aparcado al sol puede superar los 60 °C en minutos. El hogar debe estar fresco y bien ventilado; utilizar ventiladores o aire acondicionado si es necesario.
- Aclimatación: si se viaja a un destino con temperaturas a las que no se está acostumbrado, conviene realizar una aclimatación progresiva durante 7-14 días, incrementando gradualmente la exposición al calor.
Golpe de calor en el deporte
El golpe de calor por esfuerzo es una emergencia médica frecuente en deportistas y trabajadores que realizan actividad física intensa en ambientes calurosos. A diferencia del golpe de calor clásico, afecta predominantemente a personas jóvenes y sanas, y suele cursar con sudoración profusa (no ausente).
Para prevenirlo en el ámbito deportivo:
- Entrenar en las horas más frescas del día
- Realizar una adecuada aclimatación al calor (mínimo 10-14 días)
- Hidratarse antes, durante y después del ejercicio
- Utilizar ropa deportiva técnica transpirable
- Reducir la intensidad del entrenamiento en días de calor extremo
- Conocer los signos de alarma y disponer de un plan de actuación
Cuándo acudir a urgencias
Se debe llamar al 112 o acudir a urgencias de forma inmediata si se observa:
- Temperatura corporal superior a 40 °C
- Confusión, desorientación o pérdida de consciencia
- Ausencia de sudoración con piel caliente y seca
- Convulsiones
- Vómitos persistentes
- Dificultad respiratoria severa
- Cualquier síntoma de golpe de calor en un niño pequeño, anciano o persona con enfermedad crónica
Tanto las secuelas como la supervivencia de una persona que sufre un golpe de calor guardan una relación directa con el diagnóstico temprano de los síntomas y la rapidez de la actuación.
Referencias
- Bouchama, A., & Knochel, J.P. (2002). Heat stroke. New England Journal of Medicine, 346(25), 1978-1988. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12075060/
- Epstein, Y., & Yanovich, R. (2019). Heatstroke. New England Journal of Medicine, 380(25), 2449-2459.
- Ministerio de Sanidad de España. Plan Nacional de Actuaciones Preventivas por Altas Temperaturas. https://www.sanidad.gob.es/
- MedlinePlus. Enfermedades producidas por el calor. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/heatillness.html
- Casa, D.J. et al. (2015). National Athletic Trainers’ Association Position Statement: Exertional Heat Illnesses. Journal of Athletic Training, 50(9), 986-1000.
- World Health Organization (2018). Heat and Health. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/climate-change-heat-and-health

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.