Sepsis

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Sepsis
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La sepsis, aunque para muchos resulta una enfermedad desconocida, lo cierto es que se trata de una enfermedad que resulta tan mortal como el infarto de miocardio. Denominado clínicamente como síndrome de respuesta inflamatoria sistémica es una afección grave en la que se da una respuesta inflamatoria sistémica del organismo ante una determinada infección.

La sepsis causa en torno a 1.400 fallecimientos a diario a nivel global; una cifra muy similar a la de otras enfermedades como el infarto o el ictus.

Detectar la enfermedad a tiempo y establecer el tratamiento adecuado para la misma son dos factores claves para la supervivencia de los pacientes.

¿Qué es?

La sepsis es una repuesta inflamatoria del cuerpo a modo de defensa ante una infección de carácter grave, la cual suele estar producida por bacterias; no obstante, también puede darse por otro tipo de microorganismos como hongos o virus.

Se trata de una afección potencialmente mortal en cerca del 33% de los casos presentados ya que se forman coágulos de sangre que interrumpen el flujo a órganos vitales.

La sepsis se puede presentar en las siguientes formas.

  • Bacteriemia: se conoce como tal a la presencia de bacterias en la sangre. No se trata de un tipo de sepsis propiamente dicho, sino que es un requisito fundamental para que esta pueda tener lugar.
  • SRIS: se trata de una inflamación de carácter general que se da a causa de una infección; también puede presentarse como consecuencia de diversos procesos como hemorragia o traumatismos. Los síntomas más habituales son fiebre, frecuencia cardiaca y respiratoria mayor de lo habitual, y leucocitosis.
  • Sepsis grave: se trata de una tipología de la enfermedad de mayor gravedad que el caso anterior. La circulación sanguínea disminuye en determinadas zonas del cuerpo; así, los pacientes presentan hipotensión y menor cantidad de orina.
  • Shock séptico: se trata del tipo de sepsis más grave, con tensión arterial muy baja. El riesgo de mortalidad es muy elevado.

Causas de la sepsis

Causas de la sepsis

Los microorganismos causantes de la sepsis pueden llegar a la circulación sanguínea desde una gran selección de vías. Respecto a las vías externas más frecuentes, son el foco de infección y la inyección de dichos microorganismos en la sangre. En cuanto a las vías internas, destaca la propia flora de los pacientes, la cual puede generar virus y bacterias que den lugar a esta afección. Claro que en ocasiones no se conoce cuál es la vía de entrada.

Es importante destacar que el hecho de que el microorganismo entre en contacto con el torrente sanguíneo no implica de forma necesaria que vaya a producir sepsis. Depende de una gran selección de factores: mayor o menor agresividad del virus, bacteria u hongo; cantidad de microorganismos; estado de salud de los pacientes en relación a su sistema inmune…

En relación a los microorganismos que con mayor frecuencia causan la sepsis, son las bacterias; los virus, hongos y parásitos son muchísimo menos habituales.

Foco de infección

La principal causa de esta enfermedad, la cual se presenta en un alto porcentaje de pacientes, es un determinado foco de infección: vías respiratorias, tejidos infectados… La sepsis es muy frecuente en las Unidades de Cuidados Intensivos; se estima que el 40% de los pacientes ingresados en estas áreas desarrollan una sepsis de mayor o menor gravedad.

Flora y contacto con la sangre

En determinadas ocasiones, la sepsis se desarrolla a partir de la propia flora de los pacientes; microorganismos que generalmente se encuentran en zonas como la garganta o la piel. Los virus o bacterias también pueden entrar en contacto con el torrente sanguíneo desde el exterior; transfusiones de sangre contaminadas, utilización de jeringuillas contaminadas en casos de pacientes drogadictos…

Síntomas de la sepsis

Es importante prestar especial atención a los síntomas de la sepsis. Tal y como hemos señalado, diagnosticar y tratar esta afección en su fase inicial aumenta de forma notable las probabilidades de supervivencia. Cuando se da una sepsis, pueden verse afectados diferentes órganos del cuerpo, de forma que el cuadro clínico varía en gran medida entre unos pacientes y otros. A continuación señalamos algunos de los signos que se dan en la mayoría de los casos.

  • Fiebre: prácticamente el 100% de los pacientes con sepsis presenten una temperatura corporal por encima de los 38ºC.
  • Sistema cardiovascular: una de las manifestaciones más habituales de la sepsis es la taquicardia; es decir, una frecuencia cardiaca superior a los 100 latidos por minuto.
  • Cerebro: la sepsis afecta en mayor medida a aquellas personas con el sistema inmunológico debilitado, como es el caso de los ancianos. Así, en este tipo de pacientes síntomas como la confusión o la alteración son frecuentes.
  • Sangre: la sepsis se da por la infección de un microorganismo, de forma que es habitual que se incremente el número de glóbulos blancos en sangre. En una analítica sanguínea los pacientes también presentan una reducción en el número de plaquetas.
  • Riñón: esta es una enfermedad que afecta a todos los órganos, incluido el riñón. La sepsis disminuye la cantidad de sangre que el corazón bombea al riñón, de manera que su función se ver perjudicada; a consecuencia, se reduce de forma notable la cantidad de orina.
  • Aparato digestivo: esta enfermedad con frecuencia causa daños en el hígado. Así, uno de los síntomas que se dan cuando este órgano se ve afectado es la ictericia.
  • Piel: en relación a la piel, la sepsis causa desde frialdad hasta erupciones cutáneas de todo tipo.

Diagnóstico y tratamiento

En relación al diagnóstico de la sepsis, es importante conocer que hasta el momento no se conoce ninguna prueba analítica que permita diagnosticar esta enfermedad de forma definitiva.

El médico debe solicitar una analítica tanto de sangre como de orina. Además, en función de los síntomas que presenten los pacientes, puede sospechar del lugar en el que se encuentre el foco de la infección y solicitar un cultivo de laboratorio.

La sepsis es un trastorno de carácter grave, de forma que resulta esencial tratarla cuanto antes. No existe ningún tratamiento ni fármaco concreto para tratar esta enfermedad, de manera que desde el punto de vista médico únicamente se puede manejar de forma global a los pacientes para aumentar las probabilidades de supervivencia. Este manejo consta de tres fases.

Monitorización

Los pacientes deben permanecer ingresados y monitorizados, de manera que sus constantes vitales queden registradas de forma continuada: tensión arterial, cantidad de oxígeno en sangre, frecuencia respiratoria y frecuencia cardíaca.

Soporte

El tratamiento de soporte es esencial para que los pacientes no sufran de hipertensión o hipotensión, para lo cual se les administran diferentes sueros intravenosos. Además, se les trata con oxigenoterapia en aquellos casos en los que el volumen de oxígeno en sangre es bajo.

Causa

La sepsis se desarrolla a partir de una determinada infección, por lo que una fase fundamental del tratamiento consiste en tratarla. Para ello, lo más habitual es administrar antibióticos por vía intravenosa.

En los casos de sepsis, tanto la evolución de los pacientes como el pronóstico dependen en gran medida del periodo de tiempo transcurrido entre la aparición de los primeros síntomas y el inicio del tratamiento. Si no se diagnostica a tiempo, la evolución a shock séptico puede darse muy rápido, causando así la muerte de los pacientes.

Complicaciones de la sepsis

Complicaciones de la sepsis

La sepsis tiene una evolución muy rápida ya que se extiende de forma veloz por el torrente sanguíneo, de modo que puede dar lugar a complicaciones sumamente graves. En apenas unas pocas horas, órganos tan importantes como los pulmones o el corazón pueden verse afectados, y fallar. Así, si se da un shock circulatorio o una insuficiencia renal o fallo pulmonar o hepático, la tasa de mortalidad supera el 60 %.

Complicaciones específicas

  • Coagulación intravascular diseminada (CID): formación de coágulos en pequeños vasos sanguíneos de todo el cuerpo, lo que paradójicamente también provoca hemorragias.
  • Síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA): fallo pulmonar grave que requiere ventilación mecánica.
  • Insuficiencia renal aguda: disminución o cese de la función renal que puede requerir diálisis.
  • Insuficiencia hepática: alteración grave de la función del hígado.
  • Gangrena periférica: muerte del tejido en las extremidades por falta de riego sanguíneo, que en casos extremos puede requerir amputación.

Factores de riesgo

Aunque cualquier persona puede desarrollar sepsis, existen determinados factores que aumentan el riesgo:

  • Edad avanzada: las personas mayores de 65 años tienen mayor riesgo.
  • Edad temprana: los neonatos y lactantes son especialmente vulnerables.
  • Enfermedades crónicas: diabetes, enfermedad pulmonar crónica, insuficiencia renal, cirrosis hepática.
  • Inmunosupresión: pacientes con VIH/SIDA, en tratamiento con quimioterapia o corticoides a largo plazo, o trasplantados.
  • Hospitalización prolongada: especialmente en Unidades de Cuidados Intensivos.
  • Dispositivos invasivos: catéteres venosos, sondas urinarias, tubos de ventilación mecánica.
  • Heridas o quemaduras graves.
  • Cirugía reciente.

Prevención de la sepsis

La prevención de la sepsis se basa en:

  • Higiene de manos: la medida preventiva más eficaz contra las infecciones hospitalarias.
  • Vacunación: las vacunas contra el neumococo, la gripe y el meningococo reducen el riesgo de infecciones que pueden evolucionar a sepsis.
  • Cuidado adecuado de heridas: limpieza y desinfección de cualquier herida o quemadura.
  • Uso racional de antibióticos: para evitar la aparición de resistencias bacterianas.
  • Protocolos hospitalarios: cumplimiento estricto de los protocolos de control de infecciones en los centros sanitarios.

Cuándo acudir a urgencias

La sepsis es una emergencia médica. Se debe acudir inmediatamente a urgencias si una persona con una infección presenta:

  • Fiebre alta o, por el contrario, temperatura corporal muy baja (hipotermia).
  • Frecuencia cardíaca acelerada.
  • Respiración rápida o dificultad para respirar.
  • Confusión mental o desorientación.
  • Dolor intenso o malestar general extremo.
  • Piel moteada, fría o con coloración anormal.
  • Disminución de la cantidad de orina.

El lema de la campaña internacional contra la sepsis es “Es sepsis, actúa rápido” (It’s about time), ya que cada hora de retraso en el inicio del tratamiento antibiótico aumenta la mortalidad entre un 7 y un 8 %.

Preguntas frecuentes

¿La sepsis es contagiosa?

No directamente. La sepsis en sí misma no se contagia de persona a persona. Sin embargo, la infección subyacente que la causa sí puede ser contagiosa en algunos casos (como la gripe o la meningitis).

¿Se puede sobrevivir a una sepsis?

Sí, con un diagnóstico y tratamiento tempranos, la mayoría de los pacientes sobreviven. Sin embargo, la supervivencia depende de la gravedad, la rapidez del tratamiento y el estado de salud previo del paciente. Algunos supervivientes pueden experimentar secuelas a largo plazo como fatiga crónica, dolor, problemas cognitivos o trastorno de estrés postraumático.

¿La sepsis solo ocurre en hospitales?

No. Aunque la sepsis es frecuente en pacientes hospitalizados, también puede desarrollarse en la comunidad a partir de infecciones comunes como neumonías, infecciones urinarias o infecciones de piel.

Referencias

  • Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC). Guías de práctica clínica sobre sepsis.
  • Singer, M. et al. (2016). The Third International Consensus Definitions for Sepsis and Septic Shock (Sepsis-3). JAMA, 315(8), 801-810.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Resolución sobre mejora de la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la septicemia.
  • MedlinePlus. Sepsis. https://medlineplus.gov/spanish/sepsis.html
  • Surviving Sepsis Campaign. International Guidelines for Management of Sepsis and Septic Shock. https://www.sccm.org/SurvivingSepsisCampaign
Janire Manzanas

Escrito por

Janire Manzanas

Periodista de salud

Universidad del País Vasco

Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.

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