Pitiriasis versicolor: causas, síntomas y tratamiento

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Pitiriasis versicolor: causas, síntomas y tratamiento
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La pitiriasis versicolor, también conocida de forma incorrecta como tinea versicolor, es una infección cutánea superficial producida por un hongo que vive habitualmente en la piel. Este hongo, cuando se transforma en patógeno, invade las capas más superficiales de la epidermis sin producir alteraciones patológicas inflamatorias ni inmunológicas significativas. Se trata de una micosis muy frecuente, especialmente en climas cálidos y húmedos.

¿Qué es la pitiriasis versicolor?

La pitiriasis versicolor es una infección fúngica superficial de la piel causada por levaduras del género Malassezia. Se caracteriza por la aparición de manchas en la piel de coloración variable (de ahí el nombre “versicolor”), que pueden ser más claras o más oscuras que el tono normal de la piel. Aunque es una infección benigna y no contagiosa, puede resultar estéticamente molesta y tiende a recidivar con frecuencia.

Afecta aproximadamente al 1-4% de la población en climas templados y hasta al 40-50% en zonas tropicales. Es más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes, y afecta por igual a ambos sexos.

Causas de la pitiriasis versicolor

Es producida por un hongo llamado Malassezia furfur, que es la forma patógena de una levadura que está habitualmente en la piel llamada Pityrosporum ovale (actualmente reclasificada dentro del género Malassezia). Se han identificado varias especies implicadas, siendo las más frecuentes M. globosa y M. furfur.

Este hongo habita en las áreas seborreicas de la piel, lo que lo hace excepcional antes de la pubertad (ya que en esta etapa no existe secreción sebácea). La existencia de zonas de la piel con secreción sebácea favorece el desarrollo del hongo, que pasa de su forma saprofítica (levadura) a la patógena (miceliar).

Factores predisponentes

A este fenómeno contribuyen diversos factores:

Factores locales:

  • Humedad excesiva (clima tropical, sudoración).
  • Hiperhidrosis (sudoración excesiva).
  • Seborrea (producción excesiva de sebo).
  • Empleo de corticoides tópicos.
  • Uso de cremas grasas u oclusivas.
  • Ropa sintética que no permite la transpiración.

Factores generales:

  • Diabetes mellitus.
  • Tratamiento con corticoides sistémicos.
  • Antibióticos de amplio espectro.
  • Inmunosupresión.
  • Embarazo.
  • Anticonceptivos orales.
  • Predisposición genética.

Su mayor incidencia es en verano y primavera, coincidiendo con las temperaturas más cálidas y la mayor humedad ambiental. Afecta a adultos jóvenes y es excepcional en niños prepúberes y en ancianos.

Síntomas de la pitiriasis versicolor

Se caracteriza por la presencia de manchas en la piel que pueden adoptar diferentes tonalidades:

  • Manchas hiperpigmentadas: de color castaño, marrón claro o rosado. Se observan más frecuentemente en pieles claras.
  • Manchas hipopigmentadas (acrómicas): más claras que el tono normal de la piel. Son más evidentes tras la exposición solar, ya que el hongo impide el bronceado en las zonas afectadas. Esta variante es la que más preocupa estéticamente a los pacientes.

Las manchas tienen las siguientes características:

  • Bordes bien delimitados.
  • Pueden ser aisladas o confluentes, dando un aspecto de mapa a la piel.
  • Presentan una fina descamación (descamación furfurácea) que se puede demostrar al raspar suavemente con la uña.
  • Se localizan principalmente en el tronco (espalda, pecho), el cuello, los hombros y los brazos. En ocasiones pueden extenderse al abdomen y las piernas.
  • Generalmente son asintomáticas, aunque ocasionalmente producen picor leve, especialmente con el calor y la sudoración.

Diferencia entre formas clínicas

  • Forma hiperpigmentada: más visible en invierno, cuando la piel no expuesta al sol es más clara.
  • Forma hipopigmentada: más visible en verano, cuando el contraste con la piel bronceada hace que las manchas claras sean más evidentes. Esta es la forma por la que los pacientes consultan con mayor frecuencia.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se establece principalmente por la clínica, que es típica, y por el signo de la uñada (signo de Besnier o de Zireli), que consiste en que al raspar con la uña sobre las manchas se produce una descamación fina característica.

En caso de duda se pueden utilizar otras técnicas:

  • Iluminación con luz de Wood: demuestra una fluorescencia amarillo-verdosa o rosada de las lesiones. Es una prueba rápida y sencilla que se realiza en la consulta.
  • Examen directo con KOH (hidróxido potásico): se toman escamas de piel con papel de celo o mediante raspado y se observan al microscopio tras añadir KOH. Si el hongo está en su forma patógena, se observan las características “espaguetis con albóndigas” (hifas cortas y gruesas junto con levaduras redondeadas agrupadas).
  • Dermatoscopia: puede mostrar un patrón de escamas blanquecinas sobre las manchas.

Los cultivos son de poco valor diagnóstico, ya que Malassezia es un constituyente habitual de la flora normal de la piel y requiere medios de cultivo especiales con lípidos.

Diagnóstico diferencial

Es importante diferenciar la pitiriasis versicolor de otras enfermedades que también producen manchas en la piel:

  • Vitíligo: las manchas son completamente despigmentadas (blanco puro), sin descamación, y suelen afectar a zonas diferentes.
  • Pitiriasis rosada de Gibert: presenta una placa madre inicial y las lesiones siguen las líneas de tensión de la piel.
  • Dermatitis seborreica: las escamas son más gruesas y grasas, y afecta preferentemente al cuero cabelludo y las cejas.
  • Eritrasma: infección bacteriana que produce manchas pardas en los pliegues.
  • Micosis fungoide (estadios iniciales): en casos dudosos puede ser necesaria una biopsia cutánea.

Tratamiento de la pitiriasis versicolor

Dado que no es un proceso contagioso, resulta innecesario tomar medidas encaminadas a prevenir su posible contagio a otras personas.

Tratamiento tópico

Es el tratamiento de primera elección y suele ser muy eficaz. Los fármacos tópicos deben aplicarse por todo el tronco y extremidades superiores (no solo sobre las manchas visibles) durante 10-15 días, seguidos de una semana de descanso y volviendo a repetir si es necesario.

Antifúngicos tópicos:

  • Derivados imidazólicos: ketoconazol al 2% (crema o champú), clotrimazol, miconazol, econazol. El champú de ketoconazol al 2% aplicado sobre la piel durante 5-10 minutos antes de aclarar es una opción cómoda y eficaz.
  • Terbinafina en crema o solución.
  • Ciclopiroxolamina.

Queratolíticos y antiseborreicos:

  • Hiposulfito sódico al 20%.
  • Propilenglicol al 50%.
  • Sulfuro de selenio al 2,5%.

Tratamiento oral

Se pueden utilizar antifúngicos por vía oral en situaciones en las que:

  • El tratamiento local es insuficiente.
  • La extensión de las lesiones es muy amplia.
  • Existen recidivas frecuentes a pesar del tratamiento tópico correcto.
  • El paciente lo solicita por encontrarlo más cómodo.

Los dos antifúngicos orales más utilizados son:

  • Itraconazol: 200 mg/día durante 5-7 días. Es preferible por tener menos efectos secundarios.
  • Fluconazol: 300-400 mg en dosis única semanal durante 2 semanas.

Tratamiento de mantenimiento

Dado que las recidivas son muy frecuentes (hasta un 60-80% en los dos años siguientes al tratamiento), se recomienda un tratamiento de mantenimiento para prevenir las recaídas:

  • Champú de ketoconazol al 2% aplicado sobre el tronco una vez al mes.
  • Itraconazol 200 mg/día los primeros 1-2 días de cada mes durante los meses cálidos.

Pronóstico y evolución

A pesar de la curación micológica, hay que advertir a los pacientes que después del tratamiento quedarán manchas acrómicas residuales sin signo de la uñada, que se consideran elementos residuales post-inflamatorios. Estas manchas desaparecerán de forma espontánea con la exposición solar progresiva, aunque pueden tardar varios meses en recuperar su pigmentación normal.

Prevención

Para reducir el riesgo de recidivas, se recomienda:

  • Utilizar ropa de algodón que permita la transpiración.
  • Evitar las cremas o aceites corporales de base grasa.
  • Ducharse inmediatamente después del ejercicio físico.
  • Secar bien la piel, especialmente las zonas del tronco y los pliegues.
  • Evitar la sudoración excesiva cuando sea posible.
  • Utilizar el tratamiento de mantenimiento durante los meses cálidos.

Cuándo acudir al médico

Se debe acudir al dermatólogo ante la aparición de manchas, castañas o blanquecinas, con descamación de la piel al raspar con la uña, sobre todo si ya se ha tenido algún episodio previo. También es recomendable consultar si las manchas no mejoran con el tratamiento o si se extienden a pesar del mismo.

Referencias

  • Gupta, A. K., & Foley, K. A. (2015). Antifungal treatment for pityriasis versicolor. Journal of Fungi, 1(1), 13-29.
  • Renati, S., et al. (2015). Pityriasis versicolor. BMJ, 350, h1394.
  • Hay, R. J. (2017). Malassezia, dandruff and seborrhoeic dermatitis: an overview. British Journal of Dermatology, 176(S2), 12-14.
  • Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Pitiriasis versicolor. Recuperado de https://www.aedv.es
  • MedlinePlus. Tiña versicolor. Recuperado de https://medlineplus.gov/spanish/tineainfections.html
Gabriel Giner

Escrito por

Gabriel Giner

Editor

Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.

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