Papilomas

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Un papiloma es una lesión benigna de la piel provocada por una infección vírica causada por el virus del papiloma humano (VPH). El papiloma puede localizarse en cualquier zona del cuerpo infectando piel y mucosas. Cuando se localiza en el pie se conoce comúnmente como verruga plantar, y es una de las consultas más frecuentes en podología.

Se estima que las verrugas cutáneas afectan a entre un 7 % y un 12 % de la población general, y son especialmente frecuentes en niños y adolescentes, donde la prevalencia puede alcanzar el 20 %. Aunque en la mayoría de los casos se trata de lesiones benignas que tienden a resolverse de forma espontánea, su tratamiento puede ser necesario cuando causan dolor, se extienden o generan preocupación estética.

¿Qué es un papiloma?

El papiloma aparece en ocasiones recubierto de callosidad, lo que dificulta su diagnóstico a simple vista, ya que se puede confundir con un simple callo. Su tamaño es variable: puede presentarse como la cabeza de un alfiler o alcanzar varios centímetros de diámetro. El papiloma siempre empieza siendo una pequeña lesión que se confunde con un callo o una ampolla. A medida que transcurren los meses, el papiloma crece y puede incluso infectar zonas cercanas, creando una especie de colonia de papilomas denominada mosaico.

A simple vista se distingue como una callosidad de tamaño variable, rodeada en ocasiones de un anillo un poco más blanquecino que el resto de la lesión. A veces se pueden observar pequeños puntos negros o marrones a través de la lesión. Estos puntos corresponden a capilares trombosados que se encuentran en la dermis papilar.

Estructura de la piel afectada

La piel tiene varias capas, siendo la clasificación más general la de dividirla en dermis y epidermis. La dermis es la capa más profunda y es donde nacen las células que componen la piel. En esta capa se encuentra una zona denominada dermis papilar, cuya morfología es similar a la silueta de una cordillera montañosa. Esta es la capa que se ve afectada por el virus del papiloma.

La epidermis, por su parte, es la capa más superficial y actúa como barrera protectora. El VPH infecta específicamente los queratinocitos basales de la epidermis, las células encargadas de producir queratina, la proteína que da consistencia a la piel.

Localización más frecuente

Los papilomas pueden afectar cualquier área del pie, pero es más habitual encontrarlos en la planta, y sobre todo en el talón. Un papiloma puede aparecer en cualquier zona: entre los dedos, en el arco del pie, debajo de la uña, en la zona metatarsal, etc. Además de los pies, el VPH puede causar verrugas en otras localizaciones corporales:

  • Verrugas comunes (vulgares): aparecen con mayor frecuencia en manos y dedos.
  • Verrugas planas: pequeñas y lisas, frecuentes en la cara y el dorso de las manos.
  • Verrugas genitales (condilomas acuminados): afectan a la zona anogenital y requieren un abordaje específico.
  • Papilomas laríngeos: poco frecuentes pero relevantes en la vía aérea.

¿Por qué se produce?

El virus que provoca el papiloma humano es el papilomavirus (VPH). Este tipo de virus tiene más de 200 subtipos identificados y cada uno de ellos presenta un tropismo diferente por distintos tejidos. Afortunadamente, en la mayoría de las ocasiones las lesiones son benignas. Los subtipos más frecuentemente asociados a las verrugas plantares son el VPH-1, VPH-2 y VPH-4.

Los papilomavirus pertenecen a la familia Papillomaviridae. Son virus de ADN de doble cadena, pequeños (aproximadamente 52-55 nm de diámetro), sin envoltura lipídica, lo que les confiere gran resistencia en el medio ambiente.

Mecanismos de producción

El mecanismo de producción del papiloma obedece al proceso de infección provocado por el virus. El calor y la humedad son factores que contribuyen de manera significativa a que se produzca la infección, ya que dilatan los poros de la piel y facilitan la penetración del virus.

El inicio de la enfermedad comienza con el contacto de la piel con el virus. Esta circunstancia se ve facilitada por la existencia de alguna fisura o microtraumatismo en la piel que favorezca la inoculación del virus. Las zonas traumatizadas son mucho más sensibles a padecer este tipo de infecciones, ya que existe mayor probabilidad de que exista una rotura de la piel aunque sea microscópica.

Por otro lado, el medio acuoso produce maceración en la piel, hecho que contribuye a que sea más vulnerable al virus. Esta circunstancia explica que los papilomas se contagien con facilidad en duchas, piscinas, gimnasios y, en general, zonas donde la gente habitualmente camina descalza y existe humedad.

El exceso de sudoración (hiperhidrosis) es otro factor que contribuye a que la piel esté más desprotegida y se facilite la infección. Una vez que el virus ha penetrado en la piel, ataca a los queratinocitos basales de la epidermis, se introduce dentro de ellos y modifica su información genética, parasitándolos. Esta circunstancia hace que el tratamiento de estas lesiones sea complicado, puesto que para eliminar el virus hay que destruir la célula que lo contiene o intervenir en el proceso de replicación viral.

Factores de riesgo

Existen varios factores que aumentan la probabilidad de contraer una infección por VPH en los pies:

  • Inmunodepresión: personas con sistemas inmunitarios debilitados (por enfermedad, trasplante de órganos o medicación inmunosupresora) tienen mayor riesgo.
  • Edad: los niños y adolescentes son más susceptibles, probablemente por la inmadurez de su sistema inmunitario.
  • Microtraumatismos: heridas, rozaduras o callosidades que rompen la barrera cutánea.
  • Hiperhidrosis plantar: el exceso de sudoración macera la piel y la hace más vulnerable.
  • Caminar descalzo en superficies húmedas compartidas: piscinas, vestuarios, duchas comunes.
  • Uso compartido de calzado, toallas o utensilios de pedicura.
  • Dermatitis atópica u otras enfermedades cutáneas que alteran la barrera de la piel.

Período de incubación

El papiloma tiene un período de incubación que oscila entre 1 y 20 meses, con un promedio de entre 2 y 9 meses. Esta condición hace que la infección se haya producido con anterioridad al momento en el que se presenta la verruga. Esto explica su aparición en meses posteriores a las vacaciones de verano o a los meses de más calor, cuando normalmente se camina descalzo o se visitan playas o piscinas.

Síntomas de los papilomas

La infección del virus provoca la aparición de una lesión recubierta y rodeada por una piel más engrosada de lo normal (hiperqueratosis). Esta circunstancia hace que a menudo se confunda con una callosidad. Alrededor de la verruga se puede distinguir un anillo que la delimita de la piel normal y que puede ser un poco más blanquecino. A través de la piel que la recubre se pueden apreciar unos puntos negros que corresponden a capilares trombosados.

El tamaño de la verruga es variable y el color se acerca al amarillo-marronáceo. A menudo puede aparecer una zona enrojecida alrededor.

Dolor y molestias

Generalmente se cree que los papilomas son muy dolorosos, pero esto no siempre es así. Cuando la verruga se encuentra en zonas de apoyo o presión del pie, suele ser dolorosa, pero si se localiza en zonas libres de presión puede ser completamente indolora. Los papilomas duelen más si se pellizcan que si se presionan directamente, y esta circunstancia a menudo los diferencia de una callosidad (que duele más con la presión directa).

Se pueden encontrar en cualquier zona del pie, aunque es más frecuente que aparezcan en zonas de presión o de roce.

Tipos de presentación

  • Papiloma único (mirmecias): la forma más habitual, una lesión aislada causada generalmente por VPH-1. Suele ser profunda y dolorosa.
  • Papilomas en mosaico: múltiples lesiones agrupadas que forman una placa, causadas con frecuencia por VPH-2. Suelen ser más superficiales y menos dolorosas, pero más resistentes al tratamiento.
  • Verrugas periungueales: se desarrollan alrededor o debajo de las uñas de los pies y pueden causar deformidad ungueal.

Diagnóstico

El diagnóstico de los papilomas plantares es fundamentalmente clínico, basado en la exploración visual y la experiencia del profesional. No obstante, existen varios métodos para confirmar el diagnóstico.

Exploración clínica

Para diferenciarlo de una callosidad resulta útil el llamado signo del timbre (o prueba de pellizco lateral). Consiste en pellizcar la verruga lateralmente: si se incrementa el dolor de forma sustancial respecto al dolor que produce la presión directa, hay altas probabilidades de que sea una verruga plantar. En una callosidad ocurre lo contrario.

También se puede diferenciar observando si se aprecian los característicos puntos negros, ya que los papilomas presentan esta apariencia por la trombosis de los capilares dérmicos.

Desbridamiento diagnóstico

El podólogo puede realizar un diagnóstico cortando con bisturí la zona encallecida hasta encontrar estos puntos negros, que normalmente sangran cuando se llega a este nivel. Además, al desbridar se interrumpen las líneas dérmicas (dermatoglifos), lo que no ocurre en las callosidades simples.

Dermatoscopia

La dermatoscopia es una técnica no invasiva que permite observar patrones vasculares y estructurales de la lesión con aumento. En las verrugas plantares se observan típicamente vasos puntiformes, trombosados, distribuidos de manera irregular.

Biopsia

Para hacer un diagnóstico definitivo se puede practicar una biopsia de la piel y remitirla a estudio anatomopatológico, que consiste en estudiar la piel microscópicamente utilizando tinciones específicas. Se reserva para casos dudosos o cuando se sospechan lesiones atípicas.

Otras pruebas

Otros métodos de diagnóstico más específicos incluyen técnicas de PCR (reacción en cadena de la polimerasa) para identificar el subtipo viral, pruebas de detección de proteínas virales mediante inmunohistoquímica y pruebas serológicas para detectar anticuerpos.

Diagnóstico diferencial

Es importante diferenciar el papiloma plantar de otras lesiones con apariencia similar:

  • Helomas (callos): no presentan puntos negros y duelen más con la presión directa.
  • Cuerpos extraños incluidos: pueden simular una verruga pero tienen una historia clínica diferente.
  • Carcinoma verrugoso: raro, pero debe descartarse en lesiones atípicas o resistentes al tratamiento.
  • Poroma ecrino: tumor benigno de las glándulas sudoríparas que puede simular una verruga.

Tratamiento para los papilomas

Existen varios tratamientos para solucionar los papilomas del pie. La existencia de una amplia gama terapéutica indica que ningún tratamiento se ha impuesto como claramente superior frente a los demás. La elección del tratamiento depende del tamaño, número y localización de las verrugas, la edad del paciente, su estado inmunitario y los tratamientos previos.

Es importante señalar que hasta un 65-70 % de las verrugas plantares se resuelven de forma espontánea en un plazo de dos años, especialmente en niños y personas con un sistema inmunitario competente. No obstante, el tratamiento está indicado cuando causan dolor, se extienden o resultan persistentes.

Tratamientos tópicos con ácidos queratolíticos

Los tratamientos con ácido salicílico (en concentraciones del 15 al 60 %) son los más utilizados y los que cuentan con mayor evidencia científica. Producen una destrucción química de la piel infectada, eliminando gradualmente las capas queratinizadas. Se aplican diariamente tras limar la verruga. Su principal ventaja es que se pueden aplicar en domicilio; su inconveniente es que el tratamiento puede prolongarse varias semanas.

Otros ácidos utilizados incluyen el ácido nítrico, el ácido tricloroacético y el ácido monocloroacético, que requieren aplicación por un profesional sanitario.

Crioterapia

La crioterapia se ha consolidado como uno de los tratamientos de elección. Consiste en la aplicación de frío extremo sobre la lesión para provocar su congelación y la consiguiente destrucción de las células infectadas. El agente más utilizado es el nitrógeno líquido, que se encuentra a una temperatura de -196 °C.

La aplicación del nitrógeno se realiza directamente sobre el papiloma mediante un aplicador de algodón o un sistema de spray. El tiempo de aplicación depende del tamaño de la lesión, aunque generalmente no supera un minuto por ciclo. Se suelen realizar ciclos de congelación-descongelación y pueden necesitarse varias sesiones separadas por 2-3 semanas.

El tratamiento es tolerable en niños y jóvenes. Puede producir dolor durante y después de la aplicación, y es frecuente la formación de una ampolla que se reseca en los días posteriores.

Bleomicina intralesional

Consiste en la inyección de bleomicina (un fármaco citostático) directamente en el interior de la lesión. Es un tratamiento muy eficaz para verrugas resistentes, con tasas de curación del 70-96 % según los estudios. Sin embargo, el procedimiento es doloroso y debe realizarse bajo anestesia local. Está contraindicado en embarazadas y debe usarse con precaución por los posibles efectos secundarios.

Inmunoterapia tópica

La aplicación de agentes inmunomoduladores como el imiquimod al 5 % estimula la respuesta inmunitaria local contra el virus. Se utiliza especialmente en verrugas recalcitrantes o múltiples. Otros enfoques inmunoterápicos incluyen la inyección intralesional de antígenos de Candida o del bacilo tuberculoso (PPD) para estimular una respuesta inmunitaria inespecífica.

Terapia fotodinámica

La terapia fotodinámica utiliza un agente fotosensibilizante (como el ácido 5-aminolevulínico) que se aplica sobre la verruga y, tras un período de incubación, se ilumina con una luz de longitud de onda específica. Esto genera radicales libres que destruyen las células infectadas. Es especialmente útil en verrugas en mosaico y verrugas múltiples.

Tratamientos quirúrgicos

  • Curetaje: eliminación de la verruga mediante una cureta bajo anestesia local.
  • Electrocirugía: utilización de bisturí eléctrico para destruir el tejido infectado.
  • Láser de CO₂: vaporiza el tejido de forma precisa.

Estos métodos se reservan generalmente para verrugas resistentes a otros tratamientos, ya que pueden dejar cicatriz y la tasa de recidiva puede ser elevada.

Nuevos tratamientos

La investigación continúa desarrollando nuevas opciones terapéuticas. Entre las más prometedoras se encuentran el láser de colorante pulsado (que destruye selectivamente los vasos que nutren la verruga), la microondas (que genera calor localizado para destruir el tejido infectado) y tratamientos combinados que asocian varias técnicas para mejorar la eficacia.

¿Cómo evitarlo?

Para prevenir el contagio de papilomas se deben tener en cuenta las siguientes medidas:

  • Nunca caminar descalzo en playas, piscinas, duchas comunes o gimnasios. Utilizar chanclas o calzado acuático.
  • No intercambiar zapatos ni calcetines con familiares, amigos o compañeros de trabajo.
  • No mojarse los pies en piscinas ni en duchas comunes si se tiene una herida o rozadura.
  • Usar calcetines de lana, hilo o algodón y evitar el uso de fibras sintéticas que favorezcan la sudoración.
  • No usar calzado que impida la correcta transpiración del pie y que mantenga el pie húmedo.
  • Lavar los pies todos los días y, si se suda mucho, dos veces al día, cambiándose de calcetines con frecuencia.
  • Secar cuidadosamente los pies después del baño o la ducha para impedir la maceración, prestando especial atención a los espacios interdigitales.
  • Acudir al podólogo ante la aparición de callosidades o durezas sospechosas para diferenciarlas de posibles papilomas.
  • Mantener la piel de los pies hidratada para evitar grietas que faciliten la entrada del virus.
  • No manipular, rascar ni cortar las verrugas, ya que esto puede favorecer la extensión de la infección.

Cuándo acudir al médico

Es recomendable consultar con un profesional sanitario (podólogo o dermatólogo) en las siguientes situaciones:

  • Aparición de una lesión en el pie que no se identifica con claridad.
  • Dolor persistente al caminar o al apoyar el pie.
  • Cambio de color, forma o tamaño de una verruga ya existente.
  • Verrugas que sangran de forma espontánea o se ulceran.
  • Verrugas que se multiplican o extienden a otras zonas.
  • Pacientes con diabetes, enfermedad vascular periférica o inmunodepresión deben consultar siempre ante cualquier lesión en los pies.
  • Verrugas que no responden al tratamiento después de varias semanas.

Preguntas frecuentes

¿Los papilomas plantares son contagiosos?

Sí. El VPH se transmite por contacto directo con la piel infectada o por contacto indirecto a través de superficies contaminadas, especialmente en ambientes húmedos como piscinas y duchas compartidas. También es posible el autocontagio, es decir, que el virus se extienda de una zona del cuerpo a otra.

¿Se pueden curar definitivamente?

En la mayoría de los casos, sí. El sistema inmunitario es capaz de eliminar el virus con el tiempo, y los tratamientos ayudan a destruir el tejido infectado. No obstante, pueden producirse recidivas (reaparición de la verruga) ya que el virus puede permanecer latente en las capas más profundas de la piel.

¿Es lo mismo un papiloma plantar que un callo?

No. Aunque su aspecto externo puede ser similar, son lesiones diferentes. El papiloma es una infección vírica con capilares trombosados visibles (puntos negros), mientras que el callo es un engrosamiento de la piel por presión o fricción, sin causa infecciosa.

¿Los tratamientos de farmacia son eficaces?

Los productos de venta libre con ácido salicílico pueden ser eficaces para verrugas pequeñas y de aparición reciente. Sin embargo, es recomendable que un profesional confirme el diagnóstico antes de iniciar cualquier tratamiento por cuenta propia, especialmente en personas con diabetes o problemas circulatorios.

Referencias

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  3. Bruggink, S. C., et al. (2010). Cryotherapy with liquid nitrogen versus topical salicylic acid application for cutaneous warts in primary care. CMAJ, 182(15), 1624-1630. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20837684/
  4. MedlinePlus. Verrugas. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/warts.html
  5. Organización Mundial de la Salud (OMS). Virus del papiloma humano (VPH). https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/human-papillomavirus-(hpv)-and-cervical-cancer
Gabriel Giner

Escrito por

Gabriel Giner

Editor

Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.

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