Ombligo: qué es, función, problemas y afecciones
Tabla de contenidos
- 1.¿Cómo definimos al ombligo?
- Anatomía del ombligo
- Tipos de ombligo
- 2.¿Cuál es la función del ombligo?
- El ombligo como referencia anatómica
- El ecosistema bacteriano del ombligo
- 3.Posibles problemas y afecciones que puede tener el ombligo
- Onfalitis
- Uracosinus
- Hernia umbilical
- Onfalocele congénito
- Granuloma umbilical
- Infección del piercing umbilical
- 4.Dolor en el ombligo: causas y diagnóstico
- 5.Cuidados para el ombligo de un recién nacido
- Signos de alarma en el ombligo del recién nacido
- 6.Higiene del ombligo en adultos
- 7.Cuándo consultar al médico
- 8.Preguntas frecuentes
- ¿Se puede cambiar la forma del ombligo?
- ¿Es peligroso meterse el dedo en el ombligo?
- ¿Por qué el ombligo huele mal?
- ¿Existen personas sin ombligo?
- 9.Referencias
Todas las partes de nuestro cuerpo tienen una función específica, aunque a veces se cree lo contrario, como es el caso del apéndice o del ombligo. Si bien puede haber opiniones encontradas con respecto al primero, nosotros vamos a concentrarnos en el segundo, ese pequeño hoyuelo en el medio de nuestro cuerpo.
Algunos dirán: ¡un momento, mi ombligo está hacia afuera!, y es cierto, la forma del ombligo puede variar, de hecho es interesante analizar cuáles son algunas. Como pocas veces hablamos de esta parte de nosotros, vamos a tratar qué es, cuál es su función, qué tipos de problemas puede tener el ombligo y cómo cuidarlo correctamente.
¿Cómo definimos al ombligo?
¿Sabías que el ombligo se considera la única cicatriz natural del cuerpo humano?
Y es que el ombligo es la marca que el cordón umbilical deja cuando nacemos, ese tubito blando que transportaba nutrientes de la madre al feto. El cordón umbilical se necesitaba porque mientras el bebé crecía en el vientre, no podía respirar ni comer alimentos, entonces por allí se alimentaba.
Por otra parte, dicho conducto también se lleva los desperdicios orgánicos del cuerpo del feto, ahora bien, al nacer, ya no lo necesita. Después del nacimiento, los médicos realizan una ligadura al cordón umbilical, lo cortan y una parte queda adherida a la pared abdominal del bebé.
Esa ligadura sufrirá un proceso de deshidratación o secado natural que hará que se desprenda entre cinco días y dos semanas después del nacimiento. El ombligo (del latín umbilicus) será la cicatriz que queda después del desprendimiento de ese resto de cordón umbilical en el recién nacido.
De allí sale esa cicatriz en fondo, esa depresión natural en la piel del área abdominal, que suele ser un perfecto agujero que llamamos ombligo. La posición y forma del ombligo dependerá especialmente de la manera como se cierre la pared abdominal durante ese proceso de cicatrización.
Anatomía del ombligo
El ombligo no es simplemente una marca superficial en la piel. Desde el punto de vista anatómico, se compone de varias estructuras:
- Anillo umbilical: es el orificio en la línea alba de la pared abdominal por donde pasaban los vasos umbilicales. En la vida adulta, este anillo suele estar cerrado por tejido fibroso.
- Cicatriz cutánea: la piel que recubre el ombligo está firmemente adherida a la fascia subyacente, sin tejido subcutáneo intermedio, lo que le da su aspecto característico de depresión.
- Ligamento redondo del hígado: tras el nacimiento, la vena umbilical se oblitera y se transforma en este ligamento, que se extiende desde el ombligo hasta el hígado.
- Ligamentos umbilicales mediales: proceden de las arterias umbilicales obliteradas y discurren desde el ombligo hasta la vejiga.

Tipos de ombligo
El ombligo se localiza siempre en la línea media del cuerpo, normalmente a la altura de la IV vértebra lumbar, pero su tamaño y forma varía. No solo la posición, también la orografía de la piel, pues aunque la mayoría lo tiene hundido, a otras personas le sobresale o no se le ve.
Algunos de los factores que pueden influir en la forma del ombligo pueden ser las hernias, secuelas de cirugías, grasa abdominal o accidentes. Es importante señalar que la forma del ombligo no depende de cómo el médico corte el cordón umbilical, sino de cómo cicatriza el tejido de cada persona. Algunos tipos de ombligo son los siguientes:
Ombligo redondo
Es la forma más habitual que tiene y no es llamativa, a menos que esté en un abdomen trabajado.
Ombligo hundido
Es un ombligo que no se ve, quizás porque la persona tiene sobrepeso o mucha grasa acumulada en la zona abdominal.
Ombligo salido (protruido)
Se trata de una protuberancia pequeña que sale hacia afuera, la cual es habitual entre niños y embarazadas, ya que son más propensos al desarrollo de hernias umbilicales. En muchos casos, el ombligo salido en adultos se debe a una pequeña hernia umbilical que puede no requerir tratamiento si no causa molestias.

Ombligo con forma de ‘U’
Este aspecto muy característico es una variante anatómica normal. Su forma depende fundamentalmente de cómo cicatrizó el tejido en la etapa neonatal.
Ombligo con forma de ‘T’
Es posible que también se vea hundido, con una diminuta línea por encima. Se trata de otra variante anatómica frecuente y generalmente no tiene significado clínico.
Ombligo con forma de almendra
Es el que tiene una pequeña protuberancia, pero no se sale del todo, por lo que se ve el fondo. Es una variante normal de la cicatrización umbilical.
¿Cuál es la función del ombligo?
Según la ciencia, el ombligo no cumple ninguna función fisiológica activa en el cuerpo después de nacer, salvo ser un recuerdo perenne de nuestro origen y concepción. Ahora bien, actualmente el ombligo se utiliza como vía de acceso para realizar procedimientos médicos como laparoscopias, una cirugía mínimamente invasiva en la región abdominal.
Algunas de las intervenciones que se pueden realizar con mucho éxito son para tratar apendicitis, hacer cirugías de riñón o eliminar la vesícula biliar. Por otra parte, desde hace tiempo se considera que mostrar el ombligo o colocarle un arete, especialmente en el caso de las mujeres, tiene una connotación estética y cultural.
El ombligo como referencia anatómica
Aunque el ombligo carece de función fisiológica en la vida postnatal, sí tiene una importancia notable como punto de referencia anatómico. Los profesionales sanitarios lo utilizan para:
- Dividir el abdomen en cuadrantes: el ombligo marca el punto de intersección de las líneas que dividen el abdomen en cuatro cuadrantes, una referencia esencial en la exploración clínica.
- Evaluar la distensión abdominal: en pacientes con ascitis, cirrosis o embarazo, la medición del perímetro abdominal a nivel del ombligo permite monitorizar la evolución del paciente.
- Punto de acceso quirúrgico: como se ha mencionado, la cirugía laparoscópica de puerto único (SILS) utiliza el ombligo como vía de entrada, lo que reduce las cicatrices visibles.
El ecosistema bacteriano del ombligo
Un dato curioso es que el ombligo alberga un ecosistema microbiano propio. El proyecto Belly Button Biodiversity (Biodiversidad del Ombligo), llevado a cabo por investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, identificó más de 2.300 especies de bacterias en las muestras de ombligos analizados. Esta microbiota es en su mayoría inofensiva y forma parte de la flora normal de la piel, pero subraya la importancia de mantener una higiene adecuada de la zona.
Posibles problemas y afecciones que puede tener el ombligo

Debido a que el ombligo queda relegado a ser un recuerdo de nuestros orígenes, muchas veces se nos olvida que también debemos cuidarlo y limpiarlo. La mayoría de las veces solo se le presta atención al recién nacido o cuando se le siente algún tipo de molestia en la zona.
Aunque en pocas ocasiones se oye que una persona tiene problemas asociados al ombligo, es posible que tenga complicaciones, en particular los recién nacidos. El ombligo de por sí no duele, pero si se sienten molestias en la zona, puede ser alguna patología abdominal producto de apendicitis, hernias o estreñimiento.
También pudiera ser señal de que la persona sufre de alguna enfermedad como la celíaca, enfermedad de Crohn, parasitosis, tumores o síndrome de colon irritable. En caso de sentir dolor en el área abdominal, lo mejor es ir a un centro médico de confianza y descartar cualquier posible enfermedad subyacente.
Algunas de las enfermedades relacionadas directamente con el ombligo son las siguientes:
Onfalitis
Se trata de una infección bacteriana que surge en el anillo umbilical y se caracteriza por el enrojecimiento del área, olor nauseabundo y secreciones purulentas. Esta afección se relaciona con la falta de buena higiene del ombligo en el caso de los adultos; en el caso de los neonatos, suele deberse a cuidados del muñón umbilical deficientes.
Los niños pueden infectarse el ombligo por la presencia de gérmenes en los vasos linfáticos y sanguíneos de la zona, como Staphylococcus aureus o Streptococcus beta hemolíticos. La onfalitis neonatal es una urgencia médica, ya que la infección puede diseminarse rápidamente a través de los vasos umbilicales y causar sepsis.
Síntomas de alerta en neonatos:
- Enrojecimiento e hinchazón alrededor del muñón umbilical
- Secreción purulenta o sanguinolenta
- Mal olor
- Fiebre o irritabilidad del recién nacido
- Rechazo de la alimentación
Uracosinus
La uracosinus se trata de una anomalía congénita poco habitual del Uraco, el conducto que comunica la vejiga con el ombligo del feto. Este normalmente se obstruye y cicatriza al nacer, sin provocar complicaciones el resto de la vida, pero puede ocurrir que no cierre completamente y dé problemas. Cuando el uraco permanece permeable, puede producirse una fístula uracal que se manifiesta por la salida de líquido claro (orina) por el ombligo, lo que requiere valoración urológica y, con frecuencia, tratamiento quirúrgico.
Hernia umbilical
Una hernia umbilical ocurre cuando una parte del intestino o del epiplón sobresale por la abertura de los músculos abdominales cerca del ombligo y es más frecuente en los bebés. Si bien también puede aparecer en adultos y requerir una intervención quirúrgica, en el caso de niños suelen cerrarse solas entre los dos y cinco años.
En adultos, las hernias umbilicales son más frecuentes en personas con:
- Obesidad
- Embarazos múltiples
- Ascitis (acumulación de líquido en el abdomen)
- Antecedentes de cirugías abdominales
La complicación más temida es la incarceración o estrangulación, en la que el contenido herniado queda atrapado y pierde su riego sanguíneo. Esta situación es una urgencia quirúrgica que se manifiesta con dolor intenso, náuseas, vómitos e imposibilidad de reducir el bulto.
Onfalocele congénito
Se trata de una protrusión del contenido abdominal que está dentro de la base del cordón umbilical y ocurre porque la cavidad abdominal es muy pequeña. Se diagnostica generalmente durante el embarazo mediante ecografía y se resuelve con cirugía lo más pronto posible tras el nacimiento.
Granuloma umbilical
Es una de las afecciones más frecuentes del ombligo en el recién nacido. Se trata de un pequeño nódulo de tejido de granulación que aparece en la base del ombligo tras la caída del muñón umbilical. Suele ser de color rosado o rojo, de superficie húmeda, y no suele causar dolor. El tratamiento habitual consiste en la cauterización con nitrato de plata por parte del pediatra, aunque en muchos casos se resuelve de forma espontánea.
Infección del piercing umbilical
El piercing en el ombligo es una práctica estética muy extendida que conlleva ciertos riesgos. La zona del ombligo es propensa a la humedad y la fricción con la ropa, lo que aumenta la probabilidad de infección. Los signos de alerta incluyen:
- Enrojecimiento e hinchazón persistentes
- Secreción amarillenta o verdosa
- Dolor que no mejora con los días
- Fiebre
En caso de infección, se debe acudir al médico para recibir tratamiento antibiótico adecuado. Para prevenir complicaciones, es fundamental realizar la perforación en un establecimiento autorizado con condiciones de asepsia y seguir las indicaciones de cuidado posterior.
Dolor en el ombligo: causas y diagnóstico
El dolor en la zona umbilical o periumbilical es un motivo de consulta relativamente frecuente. Aunque el ombligo en sí mismo no tiene inervación particularmente relevante, el dolor referido a esta zona puede indicar diversas patologías:
- Apendicitis aguda: el dolor de la apendicitis suele comenzar como una molestia difusa alrededor del ombligo antes de localizarse en la fosa ilíaca derecha.
- Gastroenteritis: la inflamación del tracto gastrointestinal puede causar dolor periumbilical acompañado de náuseas, vómitos y diarrea.
- Obstrucción intestinal: el dolor cólico alrededor del ombligo, acompañado de distensión abdominal y vómitos, puede indicar una obstrucción del intestino delgado.
- Hernia umbilical: como se ha descrito, puede causar dolor especialmente si se incarcera.
- Infecciones locales: la onfalitis u otras infecciones de los tejidos periumbilicales.
- Endometriosis umbilical: en mujeres, depósitos de tejido endometrial en el ombligo pueden causar dolor cíclico coincidiendo con la menstruación. Es una forma rara de endometriosis extragenital.
Ante un dolor umbilical persistente, es fundamental consultar con un profesional sanitario para establecer el diagnóstico correcto y descartar patologías que requieran tratamiento urgente.
Cuidados para el ombligo de un recién nacido
Las recomendaciones actuales sobre el cuidado del cordón umbilical del recién nacido han evolucionado en los últimos años. Según las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Española de Pediatría (AEP):
- Cura seca: la evidencia actual recomienda la cura seca del muñón umbilical, es decir, mantenerlo limpio y seco sin aplicar antisépticos de forma rutinaria en países con baja tasa de mortalidad neonatal. Los estudios han demostrado que la cura seca se asocia a tiempos de caída del cordón similares o más cortos y no aumenta el riesgo de infección.
- Limpieza con agua y jabón: si el muñón se ensucia con orina o heces, se puede limpiar con agua y jabón neutro y secar bien con una gasa estéril.
- Mantener el muñón al aire: se recomienda dejar el ombligo fuera del pañal para favorecer el secado. Doblar la parte delantera del pañal por debajo del muñón es una práctica sencilla y eficaz.
- No tirar del muñón: este caerá de forma natural entre los 5 y los 15 días de vida. No se debe intentar desprender antes de tiempo.
- No utilizar povidona yodada: este antiséptico puede interferir con la función de las glándulas tiroideas del recién nacido debido a la absorción percutánea de yodo.
Signos de alarma en el ombligo del recién nacido
Se debe consultar con el pediatra si se observa:
- Enrojecimiento o hinchazón de la piel alrededor del muñón
- Secreción maloliente o purulenta
- Sangrado que no cede con presión suave
- El muñón no se ha desprendido después de tres semanas
- El recién nacido presenta fiebre, irritabilidad o rechazo alimentario
Higiene del ombligo en adultos
El ombligo es una zona que puede acumular suciedad, sudor, células muertas y bacterias si no se limpia adecuadamente. Esto es especialmente cierto en los ombligos profundos o hundidos. Para mantener una correcta higiene:
- Lavar el ombligo durante la ducha: utilizar agua tibia y jabón neutro, introduciendo suavemente el dedo o un bastoncillo de algodón para limpiar los pliegues.
- Secar bien después del baño: la humedad favorece la proliferación de bacterias y hongos. Secar la zona con una toalla limpia o un bastoncillo.
- No aplicar cremas o aceites en exceso: estos productos pueden acumularse y favorecer la irritación o la infección.
- Consultar si aparece mal olor persistente: un ombligo que huele mal de forma continuada puede indicar una infección fúngica o bacteriana que requiere tratamiento.
Cuándo consultar al médico
Se recomienda acudir al profesional sanitario en las siguientes situaciones:
- Dolor persistente en la zona del ombligo que no se explica por una causa evidente
- Secreción umbilical de cualquier tipo (purulenta, sanguinolenta o acuosa)
- Bulto o protuberancia que aparece en el ombligo o cerca de él, especialmente si aumenta de tamaño o duele
- Cambios en la piel periumbilical: enrojecimiento, descamación o picor intenso
- Sangrado del ombligo en un adulto sin causa aparente
- Fiebre asociada a cualquiera de los síntomas anteriores
Preguntas frecuentes
¿Se puede cambiar la forma del ombligo?
Sí. La umbilicoplastia es un procedimiento de cirugía estética que permite modificar la forma del ombligo. Suele realizarse de forma aislada o como parte de una abdominoplastia. Es una intervención ambulatoria con anestesia local y una recuperación relativamente rápida.
¿Es peligroso meterse el dedo en el ombligo?
No es peligroso en sí mismo, aunque introducir los dedos con frecuencia o con fuerza puede irritar los tejidos y, si las manos no están limpias, facilitar una infección. La sensación desagradable que muchas personas experimentan al tocar el interior del ombligo se debe a la estimulación de las fibras nerviosas que conectan con el peritoneo parietal.
¿Por qué el ombligo huele mal?
La acumulación de bacterias, células muertas, sudor y restos de productos cosméticos en los pliegues del ombligo puede generar mal olor. Una higiene regular suele ser suficiente para evitarlo. Si el olor persiste a pesar de una correcta limpieza, puede tratarse de una infección fúngica o bacteriana que requiere tratamiento médico.
¿Existen personas sin ombligo?
Sí, aunque es extremadamente raro. Algunos bebés nacidos con onfalocele o gastrosquisis que requieren reconstrucción quirúrgica de la pared abdominal pueden no tener un ombligo visible. Además, las cirugías abdominales extensas, como ciertas abdominoplastias, pueden alterar o eliminar el ombligo.
Referencias
- Organización Mundial de la Salud (OMS). WHO recommendations on postnatal care of the mother and newborn. 2013. Disponible en: https://www.who.int/publications/i/item/9789241506649
- Asociación Española de Pediatría (AEP). Cuidados del cordón umbilical del recién nacido. Disponible en: https://www.aeped.es
- Hulcr, J., Latimer, A.M., Henley, J.B., et al. A Jungle in There: Bacteria in Belly Buttons are Highly Diverse, but Predictable. PLoS ONE. 2012;7(11):e47712.
- MedlinePlus. Hernia umbilical. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/hernia.html
- López Candiani, C., et al. Onfalitis neonatal: factores de riesgo y manejo. Revista Mexicana de Pediatría. 2014.

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.