Apendicitis Aguda

Es la inflamación del apéndice vermiforme, estructura situada en la parte más inferior del colon ascendente.

El término de AA se acuñó por vez primera en 1886 y desde entonces esta patología se ha convertido en la enfermedad quirúrgica más frecuente en todos los hospitales del mundo, con una media aproximada de 1000 casos/año.

Se da de forma más característica entre los 11 a 20 años de edad, aunque esto no quiere decir que no se pueda padecer en cualquier etapa de la vida; y la sufren más los hombres que las mujeres.

¿Por qué se produce?

Existen diversas causas capaces de producir una AA. La principal es la infección del apéndice por bacterias presentes de forma natural en el intestino.

En otras ocasiones, la causa inicial de la AA es la obstrucción del apéndice por los alimentos presentes en el intestino y secundariamente a esta situación las bacterias anteriormente citadas infectan la zona. La bacteria que con más frecuencia produce la AA es Bacteroides fragilis.

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Las características anatómicas del apéndice (un fondo de saco largo y angosto) favorece que se produzca la obstrucción del mismo por los restos alimentarios.

Como consecuencia de ello, se produce un aumento de la presión en el interior del apéndice que hace que éste se dilate. Estos procesos dificultan progresivamente la llegada de sangre al apéndice, dando lugar, finalmente, a la infección por las bacterias del colon y posterior necrosis de la zona.

En los casos graves, la infección puede extenderse y dar lugar a una peritonitis o una sepsis.

Síntomas de una apendicitis

La forma aguda de presentación típica de la apendicitis se caracteriza por: dolor abdominal, náuseas o vómitos y febrícula.

El dolor abdominal es característico. Inicialmente se localiza en la región central del abdomen, para desplazarse, de forma progresiva, a la región inferior derecha del mismo. Suele tratarse de un dolor continuo. La AA puede presentarse, en ocasiones con dolores de localización atípica, tales como la región izquierda del abdomen, o como un dolor abdominal difuso y mal definido por el paciente. Tenga en cuenta que no todo dolor abdominal que se acompaña de fiebre es, ni mucho menos, una apendicitis. En general, suele tratarse de enfermedades benignas y autolimitadas (por ejemplo la gastroenteritis aguda).

En cualquier caso, todo dolor abdominal debe ser valorado por el médico desde el primer momento, y será él, el que decida la conducta a seguir. En caso de que la persona afectada presente un estado general preocupante, debe acudir de forma rápida a una urgencia hospitalaria.

Suelen existir también malestar general y pérdida de apetito.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa fundamentalmente en la situación clínica del paciente y en los datos de la exploración física. De todos modos existen también algunas pruebas complementarias, como un análisis de sangre, que pueden orientarnos.

Dentro de la exploración física en lo que tenemos que fijarnos expresamente es en:

Exploración del abdomen: Podremos encontrar dolor general o localizado en la región inferior derecha, según el momento de evolución de la enfermedad.
Existen varios signos clásicos que deben buscarse de forma minuciosa:

  • Signo de Blumberg: consiste en ejercer presión sobre la zona inferior derecha del abdomen, para posteriormente soltar de forma rápida, maniobra esta última que le resulta más dolorosa al paciente (Blumberg +).
  • Signo de Rovsing: La maniobra es idéntica a la anterior, pero realizada en la región inferior izquierda del abdomen.
  • Signo del psoas: Con el paciente tumbado boca arriba y con las piernas extendidas, se le pide que suba la pierna del mismo lado que el
    dolor, mientras que nosotros ejercemos contrarresistencia con nuestra mano. Esta maniobra aumenta el dolor (psoas +).

Tacto rectal: su realización suele ser útil, fundamentalmente en localizaciones atípicas del apéndice. Es doloroso en la zona donde se encuentra el apéndice inflamado.

Analítica de sangre: nos mostrará un aumento de los glóbulos blancos y de otros marcadores de enfermedad activa.

Radiografía de abdomen: no aporta mucha información, salvo que existan complicaciones (por ejemplo, perforación intestinal), ya que el apéndice no se ve con este tipo de pruebas diagnósticas.

Tratamiento del apendicitis

El tratamiento es quirúrgico, y debe realizarse de forma urgente, con el fin de evitar que aparezcan complicaciones que, en ocasiones, pueden costarle la vida al paciente.

Se realiza la apendicectomía, técnica quirúrgica casi siempre fácil y rápida, y que no tiene verdaderas contraindicaciones (edad, enfermedades de base), puesto que se trata de una urgencia vital.

La administración de antibióticos previa a la cirugía ayuda a disminuir las posibles complicaciones infecciosas de la misma.

Tampoco existe prácticamente nada que pueda usted hacer para prevenir una apendicitis, salvo, quizás, seguir una dieta rica en fibra, con el fin de favorecer el tránsito intestinal.


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