Prolapso del cordón umbilical

Prolapso del cordón umbilicalSe considera prolapso del cordón umbilical cuando éste aparece en la vagina, por delante de la presentación, y está rota la bolsa de las aguas. Surge con una frecuencia de 1 de cada 300 partos.

Relacionados con esta patología, existen dos términos parecidos:

  • Procúbito: cuando el cordón umbilical está situado por delante de la presentación, pero permanece íntegra la bolsa de las aguas.
  • Procidencia o laterocidencia: cuando el cordón umbilical se dispone al lado de la presentación sin sobrepasarla.

¿Por qué se produce?

Todos los factores que impiden una buena adaptación de la presentación al estrecho superior de la pelvis materna favorecerán la aparición de prolapsos de cordón.

Entre ellos, cabe destacar los siguientes:

  • Multiparidad: debido a que tienen mayor frecuencia de anomalías en la situación y presentación del feto, siendo más frecuente el prolapso en las situaciones oblicuas y transversas.
  • Pelvis estrecha: que impide una buena acomodación de la presentación.
  • Polihidramnios: en el que la rotura de la bolsa de las aguas produce una salida brusca de líquido amniótico, que puede arrastrar consigo el cordón umbilical.
  • Prematuridad, embarazos gemelares y placentas de inserción baja.
  • Amniorrexis: si el médico no la realiza de una forma adecuada, puede causar un prolapso de cordón.

El prolapso del cordón umbilical se origina cuando la bolsa de las aguas se rompe, ya sea natural o artificialmente, mediante una amniorrexis, y la presentación (normalmente suele ser la cabeza del feto) no se encaja sobre la pelvis de la madre, dejando un espacio por el cual puede descender el cordón umbilical, hasta situarse por debajo de la cabeza fetal. En esta situación, el cordón umbilical puede llegar a comprimirse entre la cabeza del niño y la pelvis de la madre, dando lugar a una serie de problemas para el niño.

Causas del prolapso del cordón umbilical

Síntomas del prolapso del cordón umbilical

Los síntomas que produce un prolapso del cordón umbilical repercuten en el feto, apareciendo alteraciones en los latidos cardiacos fetales tras la rotura de la bolsa de las aguas, lo que se traduce en una insuficiente oxigenación del feto, debido a la compresión del cordón.

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¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico del prolapso de cordón se hace en muchas ocasiones por la visión directa del cordón umbilical que aparece por la vulva. En otros casos, es necesario realizar un tacto vaginal, en el que se palpa el cordón umbilical por delante de la presentación.

En los casos de procúbito, también se pueden diagnosticar mediante tacto vaginal, en el que se palpa, por detrás de la bolsa de las aguas, el cordón umbilical. Sin embargo, es muy difícil diagnosticar mediante la realización de un tacto vaginal la existencia de una laterocidencia del cordón.

Otra prueba muy útil es la ecografía, en la que sí se pueden observar tanto procúbitos como laterocidencias.

Tratamiento del prolapso del cordón umbilical

El tratamiento del prolapso de cordón requiere la terminación inmediata del parto y depende, fundamentalmente, de tres factores:

  • El grado de dilatación cervical.
  • El tipo de presentación.
  • El estado del feto.

Si la dilatación no es completa, está indicada la realización de una cesárea.

En los casos de situaciones transversas, en pacientes multíparas sin patología objetiva y en dilatación completa, si la bolsa acaba de romperse, pueden intentarse maniobras, como la versión interna, seguida de gran extracción, aunque, debido a la alta frecuencia de complicaciones que aparecen con estas técnicas, suele preferirse la realización de una cesárea.

Si la presentación es cefálica y está ya encajada profundamente en la pelvis, siendo la dilatación completa, puede intentarse aplicar un fórceps, que permitirá solucionar rápidamente el caso.

En el caso de que el feto esté muerto, el parto debe dejarse evolucionar por vía vaginal, si no hay ninguna otra causa que lo impida.

¿Cómo puedo evitarlo?

Para evitar la aparición de un prolapso del cordón umbilical, lo más importante es que la mujer acuda al hospital tan pronto como comience el parto.

Hay que tener en cuenta que cuanto mayor tiempo transcurra desde que tuvo lugar el prolapso hasta que se trate correctamente, peor será el pronóstico para el feto.

Toda mujer embarazada que comience a tener contracciones uterinas, que indican que el parto está empezando, debe acudir a su ginecólogo para que pueda ser atendida adecuadamente y en las mejores condiciones posibles.

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