Prolapso del cordón umbilical
Tabla de contenidos
- 1.¿Por qué se produce?
- 2.Importancia del cordón umbilical
- 3.Síntomas del prolapso del cordón umbilical
- 4.¿Cómo se diagnostica?
- 5.Tratamiento del prolapso del cordón umbilical
- 6.Factores que pueden alertar de un prolapso de cordón
- 7.¿Cómo puedo evitarlo?
- 8.Pronóstico del prolapso del cordón umbilical
- 9.Maniobras de emergencia mientras se prepara la cesárea
- 10.Referencias
Se considera prolapso del cordón umbilical cuando este aparece en la vagina, por delante de la presentación, y está rota la bolsa de las aguas. Se trata de una urgencia obstétrica que requiere actuación inmediata, ya que la compresión del cordón puede comprometer el aporte de oxígeno al feto. Surge con una frecuencia aproximada de 1 de cada 300-600 partos, según las series publicadas.
Relacionados con esta patología, existen dos términos parecidos:
- Procúbito: cuando el cordón umbilical está situado por delante de la presentación, pero permanece íntegra la bolsa de las aguas.
- Procidencia o laterocidencia: cuando el cordón umbilical se dispone al lado de la presentación sin sobrepasarla.
¿Por qué se produce?
Todos los factores que impiden una buena adaptación de la presentación al estrecho superior de la pelvis materna favorecerán la aparición de prolapsos de cordón.
Entre ellos, cabe destacar los siguientes:
- Multiparidad: debido a que tienen mayor frecuencia de anomalías en la situación y presentación del feto, siendo más frecuente el prolapso en las situaciones oblicuas y transversas.
- Pelvis estrecha: que impide una buena acomodación de la presentación.
- Polihidramnios: en el que la rotura de la bolsa de las aguas produce una salida brusca de líquido amniótico, que puede arrastrar consigo el cordón umbilical.
- Prematuridad, embarazos gemelares y placentas de inserción baja.
- Amniorrexis: si el médico no la realiza de una forma adecuada, puede causar un prolapso de cordón.
El prolapso del cordón umbilical se origina cuando la bolsa de las aguas se rompe, ya sea natural o artificialmente, mediante una amniorrexis, y la presentación (normalmente suele ser la cabeza del feto) no se encaja sobre la pelvis de la madre, dejando un espacio por el cual puede descender el cordón umbilical, hasta situarse por debajo de la cabeza fetal. En esta situación, el cordón umbilical puede llegar a comprimirse entre la cabeza del niño y la pelvis de la madre, dando lugar a una serie de problemas para el niño.

Importancia del cordón umbilical
El cordón umbilical es la estructura que conecta al feto con la placenta y, a través de ella, con la madre. Contiene dos arterias umbilicales que transportan sangre desoxigenada del feto a la placenta, y una vena umbilical que lleva sangre rica en oxígeno y nutrientes desde la placenta al feto. Cuando el cordón se comprime, este intercambio vital se interrumpe, lo que puede provocar sufrimiento fetal grave en cuestión de minutos.
Por este motivo, el prolapso del cordón umbilical se considera una de las emergencias obstétricas más críticas y requiere una actuación inmediata por parte del equipo sanitario para evitar consecuencias irreversibles para el recién nacido.
Síntomas del prolapso del cordón umbilical
Los síntomas que produce un prolapso del cordón umbilical repercuten directamente en el feto, apareciendo alteraciones en los latidos cardíacos fetales tras la rotura de la bolsa de las aguas, lo que se traduce en una insuficiente oxigenación del feto debido a la compresión del cordón. Estas alteraciones se detectan mediante la monitorización cardiotocográfica continua, que registra la frecuencia cardíaca fetal y las contracciones uterinas.
Los signos más habituales son:
- Desaceleraciones variables: caídas bruscas y recuperaciones de la frecuencia cardíaca fetal.
- Bradicardia fetal mantenida: disminución sostenida de la frecuencia cardíaca por debajo de 110 latidos por minuto.
- Visualización directa del cordón: en algunos casos, el cordón puede ser visible asomando por la vulva.
- Palpación del cordón en el tacto vaginal: se percibe una estructura pulsátil por delante de la presentación fetal.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico del prolapso de cordón se hace en muchas ocasiones por la visión directa del cordón umbilical que aparece por la vulva. En otros casos, es necesario realizar un tacto vaginal, en el que se palpa el cordón umbilical por delante de la presentación.
En los casos de procúbito, también se pueden diagnosticar mediante tacto vaginal, en el que se palpa, por detrás de la bolsa de las aguas, el cordón umbilical. Sin embargo, es muy difícil diagnosticar mediante la realización de un tacto vaginal la existencia de una laterocidencia del cordón.
Otra prueba muy útil es la ecografía, en la que sí se pueden observar tanto procúbitos como laterocidencias.
Tratamiento del prolapso del cordón umbilical
El tratamiento del prolapso de cordón requiere la terminación inmediata del parto y depende, fundamentalmente, de tres factores:
- El grado de dilatación cervical.
- El tipo de presentación.
- El estado del feto.
Si la dilatación no es completa, está indicada la realización de una cesárea.
En los casos de situaciones transversas, en pacientes multíparas sin patología objetiva y en dilatación completa, si la bolsa acaba de romperse, pueden intentarse maniobras, como la versión interna, seguida de gran extracción, aunque, debido a la alta frecuencia de complicaciones que aparecen con estas técnicas, suele preferirse la realización de una cesárea.
Si la presentación es cefálica y está ya encajada profundamente en la pelvis, siendo la dilatación completa, puede intentarse aplicar un fórceps, que permitirá solucionar rápidamente el caso.
En el caso de que el feto esté muerto, el parto debe dejarse evolucionar por vía vaginal, si no hay ninguna otra causa que lo impida.
Factores que pueden alertar de un prolapso de cordón
En la mayoría de los casos, el prolapso de cordón no puede predecirse. Sin embargo, existen algunas situaciones que deben poner en alerta tanto a la gestante como al equipo médico:
- Rotura de membranas con presentación alta: si la bolsa se rompe y la cabeza del feto aún no se ha encajado en la pelvis, existe un riesgo aumentado de prolapso.
- Salida brusca de líquido amniótico: un flujo abundante y repentino puede arrastrar el cordón.
- Alteraciones en el registro cardiotocográfico: desaceleraciones variables o bradicardia fetal mantenida tras la rotura de membranas deben hacer sospechar una compresión de cordón.
- Palpación del cordón en el tacto vaginal: el hallazgo de un asa de cordón por delante de la presentación confirma el diagnóstico.
¿Cómo puedo evitarlo?
Para reducir el riesgo de un prolapso del cordón umbilical, lo más importante es que la mujer acuda al hospital tan pronto como comience el parto, especialmente si se produce la rotura de la bolsa de las aguas.
Hay que tener en cuenta que cuanto mayor tiempo transcurra desde que tuvo lugar el prolapso hasta que se trate correctamente, peor será el pronóstico para el feto.
Toda mujer embarazada que comience a tener contracciones uterinas, que indican que el parto está empezando, debe acudir a su ginecólogo para que pueda ser atendida adecuadamente y en las mejores condiciones posibles.
Pronóstico del prolapso del cordón umbilical
El pronóstico depende fundamentalmente de la rapidez con que se diagnostique y se intervenga. Cuando el prolapso se detecta de forma precoz y se realiza una cesárea urgente en un plazo corto (idealmente inferior a 30 minutos desde el diagnóstico), la supervivencia neonatal supera el 90% en la mayoría de las series publicadas. Sin embargo, si el diagnóstico se retrasa o el acceso a un quirófano no es inmediato, el riesgo de sufrimiento fetal grave y sus consecuencias (parálisis cerebral, lesiones neurológicas o muerte fetal) aumenta considerablemente.
Maniobras de emergencia mientras se prepara la cesárea
Mientras se prepara el quirófano para la cesárea de urgencia, se pueden realizar varias maniobras para aliviar la compresión del cordón:
- Elevación de la presentación: mediante un tacto vaginal, el profesional sanitario puede empujar suavemente la cabeza del feto hacia arriba para evitar que comprima el cordón contra la pelvis.
- Posición de Trendelenburg: colocar a la gestante en posición inclinada con la cabeza más baja que los pies para que la gravedad ayude a aliviar la presión sobre el cordón.
- Posición genupectoral: la mujer se coloca de rodillas con el pecho apoyado en la cama, lo que también reduce la presión sobre el cordón.
- Llenado vesical: se puede llenar la vejiga con suero fisiológico a través de una sonda para elevar la presentación fetal de forma temporal.
Estas maniobras son temporales y únicamente pretenden ganar tiempo hasta que se pueda realizar el tratamiento definitivo.
Referencias
- Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Prolapso de cordón umbilical. Protocolos asistenciales en obstetricia. Disponible en: https://www.sego.es
- Kahana B, Sheiner E, Levy A, et al. Umbilical cord prolapse and perinatal outcomes. International Journal of Gynecology & Obstetrics. 2004;84(2):127-132.
- MedlinePlus. Complicaciones del cordón umbilical. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003276.htm
- Cunningham FG, et al. Williams Obstetrics. 26th ed. New York: McGraw-Hill; 2022.

Escrito por
Gabriel GinerEditor
Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.