Metacognición

La metacognición es el conocimiento que tenemos de nuestro propio conocimiento; uno de los aspecto más significativos en los distintos procesos de aprendizaje.

El concepto de metacognición está especialmente presente en áreas como la educación y la psicología. Se trata de uno de los pilares básicos del aprendizaje, la reflexión y la autoconciencia. También es considerado como una de las cuestiones que más nos diferencia de los animales, ya que representa una capacidad innata en el ser humano .

Su uso y estudio concierne al ámbito de las ciencias de la conducta, cognición, la educación y psicología. Ya que tiene que ver con la forma de tomar conciencia de nuestro propio pensamiento, nuestra manera de realizar juicios, aprender y generar ideas.

Este concepto, que no solemos utilizar comúnmente en nuestro lenguaje, es utilizado frecuentemente en el campo científico y entre la comunidad académica. Sin embargo, no está actualmente aceptado por la Real Academia Española de la Lengua (RAE). Por lo que su definición queda expuesta a estos ámbitos donde se estudia y desarrolla este término, especialmente en el de la psicología, que es donde se propuso y dónde nace este término, que está en estrecha relación con la teoría de la mente.

A continuación veremos en mayor profundidad en qué consiste la metacognición, para qué sirve, y donde radica su gran importancia que a todos nos concierne.

¿Qué es la metacognición?

Como hemos dicho anteriormente, no existe una definición oficial propuesta por la RAE. No obstante, el instituto Cervantes sí que nos ofrece una definición, siendo la siguiente: “El concepto de metacognición se refiere a la capacidad de las personas para reflexionar sobre sus procesos de pensamiento y la forma en que aprenden. Gracias a la metacognición, las personas pueden conocer y regular los propios procesos mentales básicos que intervienen en su cognición.”

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Esta capacidad de la que solamente disponemos los seres humanos nos permite tomar conciencia de nuestras acciones para aprender de la experiencia, y también de la experiencia de los demás. Pero no solo eso, sino que aprendemos a aprender, mediante procesos de reaprendizaje, cuestionando nuestros propios pensamientos y creencias en beneficio de la sabiduría y un mayor acercamiento a la realidad. Algo que si lo consideramos bien también puede ser perteneciente al mundo de la filosofía.

Esta capacidad tan importante del ser humano comienza a activarse durante el periodo de la infancia, alrededor de los 3 años de edad. Y aunque se encuentra desde nuestro nacimiento, no es hasta este momento cuando se pone en funcionamiento gracias a la estimulación adecuada. A partir de este periodo comenzamos a utilizar la metacognición ya sea inconsciente o conscientemente.

¿Puede no desarrollarse la metacognición en algún ser humano?

Esto es algo que puede suceder, y respondería más bien a una psicopatología como la del autismo. Originándose a través de un problema relacionado con la teoría de la mente.

A nivel de pensamiento esta capacidad como es la metacognición, se sitúa en un orden superior, al caracterizarse por niveles altos de conciencia y control voluntario. Se utiliza para realizar una gestión de otros procesos mentales más primarios. Decimos que es fundamental en el desarrollo del aprendizaje gracias a que nos permite planificar actividades cognitivas, y entender cómo funcionan nuestros procesos intelectuales, de manera que elaboramos estrategias para conseguir aprender y adquirir conocimientos de una forma más eficaz. Posiblemente esta sea una de las claves que de respuesta al desarrollo y evolución constante del ser humano.

Para qué sirve la metacognición

Para qué sirve la metacognición

Uno de los pioneros en emplear este término fue el teórico cognitivo estadoudinense John Hurley Flavell Flavell, en 1976. Investigador que afirmaba dos cuestiones acerca de a lo que se refiere la metacognición: por un lado, se refiere “al conocimiento que uno tiene acerca de los propios procesos y productos cognitivos o cualquier otro asunto relacionado con ellos, por ejemplo, las propiedades de la información relevantes para el aprendizaje” y, por otro, “a la supervisión activa y consecuente regulación y organización de estos procesos, en relación con los objetos o datos cognitivos sobre los que actúan, normalmente en aras de alguna meta u objetivo concretos”.

Desde entonces han surgido diversas áreas de investigación en torno a la metacognición, todas ellas con el objetivo de contribuir a las nuevas concepciones del aprendizaje y la instrucción. Las ideas constructivistas han ido adquiriendo una mayor notoriedad debido a la relación que tienen con este concepto. Este enfoque acerca de cómo aprendemos las personas, y en especial los alumnos en el ámbito educativo, pone de manifiesto el papel activo de la persona que aprende, mediante una consciencia y regulación sobre el propio aprendizaje.

El catedrático de psicología, Mario Carretero, en 2001 se refirió a la metacognición como una especie de conocimiento que construyen las personas con respecto a su propio funcionamiento cognitivo. Por lo que al igual que sucede con el constructivismo, gracias a la organización de la información de un esquema mental, se puede acceder con mayor facilidad mediante una recuperación posterior. También lo relaciona con la regulación que realizan las propias personas sobre su propia actividad cognitiva a la hora de enfrentarse a una tarea. Un alumno es capaz de utilizar una estrategia en la organización del contenido de los esquemas, con la intención de evaluar los propios resultados obtenidos.

Cabe destacar, que en cuanto a la metacognición, ésta se puede subdividir en dos apartados. Por un lado el conocimiento metacognitivo y por otro el control metacognitivo, consistentes ambos con la distinción entre el conocimiento declarativo “saber qué” y el conocimiento procedimental “saber cómo”.

Diferencia entre el conocimiento metacognitivo y el control metacognitivo

El conocimiento metacognitivo posee una naturaleza declarativa, mientras que el control metacognitivo tiene más bien un carácter procedimental. Ambos tipos de metacognición tienen un papel relevante en el proceso de aprendizaje, y ambos se relacionan entre sí, tal y como veremos a continuación.

Conocimiento metacognitivo

Este tipo de metacognición se divide a su vez en tres apartados los cuales detallaremos:

  • Conocimiento de la persona
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Tiene relación con el conocimiento que tenemos acerca de nosotros mismos, de la manera en cómo aprendemos, de las potencialidades que somos capaces de desarrollar, y las limitaciones cognitivas que consideramos que tenemos con respecto al rendimiento de ciertas tareas. Este tipo de metacongición está estrechamente relacionado con la conciencia y el autoconocimiento sobre las propias posibilidades y facultades personales. 

  • Conocimiento de la tarea

Mediante este tipo de cognición nos hacemos una idea concreta sobre la tarea a realizar, de tal forma que nos sirve para desarrollar un planteamiento y una estrategia lo más eficaz posible. Se refiere sobre todo al conocimiento que tenemos sobre los objetivos y las características de la tarea que queremos llevar a cabo. Profundizando en la tarea en sí, sobre la dificultad que pueda tener y cuáles son las adversidades con las que nos podemos encontrar, de modo que consigamos anticiparnos a ellas. 

  • Conocimiento de las estrategias

Las personas necesitamos también saber con qué alternativas contamos, cuáles son las opciones que tenemos para ver el repertorio de posibilidades para llevar a cabo una tarea. Esto supone una mente abierta, para tomar decisiones sobre cuál es la estrategia que mejor puede adaptarse a lo que realmente queremos conseguir. 

Control metacognitivo

Cuando hablamos de control metacognitivo también nos referimos al aprendizaje autorregulado. Esta idea es la que concuerda básicamente con la perspectiva constructivista, ya que se considera al aprendiz un componente activo, competente y participante. Gracias al control cognitivo del que disponemos somos capaces de involucrarnos, iniciar y dirigir nuestro propio aprendizaje.

El aprendizaje autorregulado o control metacognitivo está, por lo tanto, regulado y dirigido por nosotros mismos con la intención de llegar a un objetivo o meta.

A través de estos tipos de metacognición que hemos nombrado podemos hacernos una idea más específica sobre para qué sirve la metacognición y cómo la empleamos en nuestra vida cotidiana. Está, tal y como hemos visto, relacionada con el conocimiento, el aprendizaje, y el modo en cómo los aprendices seleccionamos nuestras propias estrategias cognitivas, mediante la motivación, elaboración de estrategias y toma de decisiones.

Al elaborar y plantear programas de aprendizaje es importante tener en cuenta estos aspectos metacognitivos con los que cuenta el ser humano. Esto sirve para crear, ya sea en ámbitos como la escuela o incluso el trabajo, condiciones y ambientes más ventajosas para el desarrollo del aprendizaje.

La metacognición y tipos de aprendizaje

La metacognición y tipos de aprendizaje

Como hemos podido comprobar, haciendo un análisis detallado sobre lo que implica la metacognición y los tipos de metacognición que utilizamos para adquirir conocimientos, aprender y elaborar estrategias cognitivas que nos ayuden a tomar la mejor decisión en cada caso. Nos encontramos ante diversos tipos de aprendizajes, desde una perspectiva teórica vamos a conocer los propuestos por Ausubel en relación a la metacognición. Los cuales han tenido una creciente relevancia en el ámbito de la educación.

A continuación, teniendo en vista la relación entre conocimiento y aprendizaje, entre aprendizaje y estrategias cognitivas y metacognitivas y entre éstas y el enfoque del aprendizaje propuesto por Ausubel et al. (1973), haremos referencia a algunos aspectos de dicha perspectiva teórica, la cual, en los últimos años, ha ido adquiriendo creciente relevancia en el ámbito educativo.

  • Aprendizaje receptivo

El aprendiz actúa como receptor ante la información que se le ofrece, ya sea a través del profesor, de materiales impresos, información audiovisual u otros medios destinados a la transmisión de conocimientos.

  • Aprendizaje memorístico

Supone un procedimiento mecánico y repetitivo, en el que el alumno realiza asociaciones arbitrarias, donde ni siquiera tiene que comprender la información. Se memorizan datos, conceptos y hechos sin saber muy bien la relación que hay entre ellos.

  • Aprendizaje significativo

Es el tipo de aprendizaje más valorado, se consigue cuando las tareas están interrelacionadas de una forma coherente. El alumno decide aprender y actúa como constructor y artífice de su propio conocimiento. Da un sentido a la información, organizándola, relacionando conceptos y creando una estructura conceptual. Construye nuevos conocimientos mediante una motivación intrínseca, apoyándose en los ya adquiridos, asimilados y consolidados previamente.

  • Aprendizaje por descubrimiento

Antes de incorporar lo aprendido a una estructura cognitiva, el alumno ha de descubrir el material por sí mismo. Así es como se genera el aprendizaje por descubrimiento. A este tipo de aprendizaje se puede llegar mediante diversos estímulos, ya sea por la guía de un profesor o instructor, o incluso de forma autónoma a través de la propia experiencia personal.

Conclusiones sobre la metacognición

El concepto que hemos abordado, el de la metacognición, como hemos podido comprobar está estrechamente ligado a la capacidad del ser humano para conocerse a sí mismo, tomar conciencia de sus acciones y poner en marcha estrategias para el aprendizaje y la adquisición de conocimientos.

Mediante esta capacidad los seres humanos disponemos de un recurso extraordinario para el autodesarrollo, el autodescubrimiento, la autorrealización y el autoconocimiento. Nos dota de posibilidades para ser los protagonistas activos de nuestra propia experiencia.

En el ámbito educativo la metacogición tiene un papel tremendamente relevante como hemos podido observar. El objetivo es desarrollar en las aulas un contexto que favorezca el aprendizaje significativo, que tenga en cuenta las habilidades y capacidades de los alumnos para generar competencias cognitivas. Para ello hay que favorecer la conexión entre el alumno y el objeto de estudio. El profesor debe tener en cuenta para ello que cada alumno tiene un nivel y un ritmo para llevar a cabo su aprendizaje. Las estrategias a desarrollar con el alumnado han de ser personalizadas y adaptadas a sus necesidades.

El concepto de metacognición está en estrecha relación con los conceptos de la teoría de la mente y el constructivismo. Todos ellos sirven para que comprendamos mejor cómo se desarrolla nuestro aprendizaje y qué medidas es necesario emplear para elaborar estrategias, que favorezcan nuestras potencialidades, capacidades y recursos para sacar el mayor provecho posible a nuestra experiencia de una forma beneficiosa y saludable.

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