Leucocitos bajos

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Leucocitos bajos
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La médula ósea produce distintas células que conforman la sangre y cumplen funciones importantes para el organismo. Los leucocitos, mejor conocidos como glóbulos blancos, son algunas de esas células. ¿Su función? Combatir las infecciones por bacterias, hongos, virus y otros microorganismos que puedan atacar al cuerpo. Existen distintos tipos de leucocitos y cada uno de ellos puede tener una concentración distinta en sangre, sin embargo, se considera que una persona tiene leucocitos bajos cuando presenta menos de 4.000 leucocitos por microlitro de sangre, lo cual se denomina leucopenia.

El nivel de leucocitos en la sangre de las personas puede variar según el sexo, la edad y ciertos hábitos. Además de estar presentes en la sangre, estas células también se producen en el sistema linfático, lo que les permite estar presentes en el bazo, las amígdalas, la linfa y los ganglios. Los leucocitos son parte del sistema inmune, son las defensas del organismo. Por esta razón es importante detectar a tiempo la causa de la leucopenia, pues un conteo bajo de leucocitos aumenta el riesgo de infección. ¿Quieres saber por qué ocurre esta afección? En este artículo de eSalud te lo explicamos.

Tipos de glóbulos blancos

Se llama glóbulos blancos o leucocitos a un conjunto de células sanguíneas que ejercen distintas funciones para proteger y defender al cuerpo de las enfermedades. Cuando se padece leucocitos bajos resulta importante conocer cuáles son esos glóbulos que están deficientes en el fluido. Los tipos de leucocitos son:

  • Neutrófilos: son los glóbulos blancos que más abundan en el organismo (55-70 % del total) y tienen la tarea de combatir hongos, bacterias y otros patógenos causantes de infecciones mediante un proceso llamado fagocitosis.
  • Basófilos: están presentes en menor cantidad (menos del 1 %), intervienen en el proceso de respuesta inmunitaria y estimulan la liberación de serotonina e histamina.
  • Eosinófilos: regulan los procesos alérgicos que se puedan manifestar en el organismo y activan reacciones de hipersensibilidad ante la presencia de un cuerpo extraño. Representan entre el 1 % y el 4 % de los leucocitos.
  • Monocitos: al igual que los neutrófilos, destruyen microorganismos y residuos celulares. Una vez migran a los tejidos se transforman en macrófagos, células especializadas en la eliminación de patógenos.
  • Linfocitos: son responsables de destruir las células anormales del cuerpo humano y producen anticuerpos. Se dividen en linfocitos T (inmunidad celular) y linfocitos B (inmunidad humoral).

¿Cuáles son los valores normales de leucocitos en sangre?

La concentración de glóbulos blancos en la sangre se puede conocer a través del análisis de una muestra de sangre. En dicho examen se reflejará la cantidad de cada uno de los tipos de glóbulos blancos y la totalidad de leucocitos en el cuerpo. Los valores normales de leucocitos en sangre oscilan entre 4.000 y 11.000 glóbulos blancos por microlitro de sangre. Un resultado inferior a 4.000 leucocitos por microlitro de sangre es señal de leucopenia.

Grado de leucopeniaLeucocitos por µLRiesgo de infección
Leve3.000 – 4.000Bajo
Moderada1.500 – 3.000Moderado
Grave (agranulocitosis)< 1.500Alto
Muy grave< 500Muy alto (riesgo vital)

Cuando el conteo de glóbulos blancos es anormalmente bajo resulta importante marcar de inmediato una cita con un especialista médico, preferiblemente con un hematólogo, ya que cuando el cuerpo tiene las defensas bajas es más propenso a contraer infecciones, virus y otras enfermedades. Asimismo, resulta imprescindible conocer la causa del descenso de leucocitos para descartar complicaciones mayores asociadas a la leucopenia y comenzar el tratamiento adecuado.

Causas de los glóbulos blancos bajos

Causas de los leucocitos bajos

Las causas de la leucopenia se pueden agrupar según el mecanismo que provoca la disminución de los leucocitos: una producción insuficiente en la médula ósea, una destrucción excesiva o un aumento de su consumo.

Problemas con la médula ósea

Algunas enfermedades de la médula pueden afectar su funcionamiento, haciendo que esta produzca menor cantidad de glóbulos blancos. También puede ocurrir que la médula produce demasiada cantidad de un determinado tipo de leucocito, lo cual hace que los demás glóbulos blancos se encuentren deficientes en el fluido sanguíneo. La deficiencia de vitamina B12 y de folato, anemia aplásica, síndrome mieloproliferativo, leucemia y síndrome mielodisplásico son algunas de las afecciones que pueden afectar la función medular.

Asimismo, tratamientos como la quimioterapia, la exposición a sustancias tóxicas, la radioterapia y algunas medicinas pueden disminuir la producción de glóbulos blancos en la médula ósea.

Infecciones importantes

Mantener los glóbulos blancos en un nivel normal es indispensable para que el cuerpo pueda combatir las infecciones. Sin embargo, cuando un virus o bacteria se hace resistente en el organismo, los glóbulos blancos, que están tratando de preservar la salud, disminuyen en cantidad y es necesario ayudarles con el consumo de antibióticos que combatan los patógenos. Sin embargo, hay infecciones, como la septicemia, que se extienden por el cuerpo o resultan muy difíciles de eliminar y comprometen de forma crítica el nivel de leucocitos en sangre. En estos casos puede ser necesaria una transfusión sanguínea.

También se puede presentar una pseudoleucopenia, que es un nivel bajo de glóbulos blancos de forma muy temporal. Esto ocurre cuando está comenzando una infección en el cuerpo humano y los glóbulos blancos han viajado hasta los vasos sanguíneos para combatir la afección mientras que la médula está produciendo la cantidad necesaria para reponer el déficit. Por lo tanto, un examen de sangre en este momento puede arrojar leucocitos bajos, pero más pronto que tarde todo vuelve a la normalidad.

Enfermedad autoinmune

El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmune considera, por error, que los glóbulos blancos son una amenaza para el cuerpo y opta por destruirlos. Otras enfermedades autoinmunes que pueden causar leucopenia incluyen la artritis reumatoide, el síndrome de Sjögren y la esclerosis sistémica.

Enfermedades del bazo (hiperesplenismo)

El bazo es un órgano que filtra y destruye las células sanguíneas envejecidas. Cuando el bazo se agranda (esplenomegalia), puede atrapar y destruir un número excesivo de leucocitos, provocando leucopenia. Esto puede ocurrir en enfermedades hepáticas crónicas (cirrosis), infecciones como la malaria o la leishmaniosis, y en algunos trastornos hematológicos.

Enfermedades primarias

En algunos casos la leucopenia es un efecto secundario de enfermedades como artritis reumatoide, sida, malaria, gripe, dengue, deficiencia de cobre y zinc, y tuberculosis. En estos casos resulta vital tratar la enfermedad primaria correctamente para poder regular los niveles bajos de leucocitos en sangre.

Deficiencias nutricionales

Determinados déficits vitamínicos y minerales pueden comprometer la producción de leucocitos:

  • Vitamina B12 y ácido fólico: su carencia provoca una hematopoyesis ineficaz que afecta tanto a los glóbulos rojos como a los blancos.
  • Cobre: este oligoelemento es necesario para la maduración de los neutrófilos.
  • Zinc: su déficit afecta la función linfocitaria y puede reducir el recuento de linfocitos.

Otras causas de glóbulos blancos bajos

  • Medicamentos antiepilépticos, inmunosupresores, antidepresivos, antitiroideos (metimazol, carbimazol) y penicilina.
  • Crecimiento excesivo del bazo (hiperesplenismo).
  • Linfomas y metástasis en médula ósea.
  • Enfermedad de Crohn.
  • Neutropenia cíclica (causa congénita poco frecuente).
  • Radioterapia, especialmente cuando se irradian grandes áreas óseas.

Síntomas de los leucocitos bajos

Por lo general el nivel bajo de glóbulos blancos no suele causar sintomatología evidente por sí mismo. Es probable que algunas personas experimenten debilidad, fatiga, pérdida del apetito o mareos, pero no es lo más común. Los síntomas que se hacen evidentes son los de la afección que ha causado la leucopenia, usualmente infecciones. Sin embargo, cuando el nivel de glóbulos blancos es persistentemente bajo se pueden desencadenar complicaciones como:

  • Infecciones recurrentes: resfriados frecuentes, amigdalitis, infecciones urinarias o de piel que tardan en curarse.
  • Fiebre sin foco aparente: la fiebre en un paciente con leucopenia grave debe considerarse una urgencia médica.
  • Úlceras bucales: aftas y llagas en la boca que aparecen con frecuencia.
  • Neumonías de repetición: infecciones pulmonares graves que pueden poner en riesgo la vida.
  • Anemia: cuando la causa de la leucopenia también afecta a la producción de glóbulos rojos.
  • Candidiasis recurrente: las infecciones por hongos son frecuentes cuando las defensas están comprometidas.

Diagnóstico de la leucopenia

Para confirmar que existe una leucopenia y determinar su causa, el médico utilizará las siguientes herramientas diagnósticas:

  • Hemograma completo con fórmula leucocitaria: permite conocer el recuento total y diferencial de leucocitos e identificar qué tipo de glóbulo blanco está disminuido.
  • Frotis de sangre periférica: examen al microscopio que permite detectar anomalías en la morfología de las células sanguíneas.
  • Reticulocitos: su recuento ayuda a valorar la actividad de la médula ósea.
  • Bioquímica sanguínea: niveles de vitamina B12, ácido fólico, cobre, zinc, función hepática y renal.
  • Serologías: pruebas para VIH, hepatitis, citomegalovirus y otros virus que puedan causar leucopenia.
  • Estudio inmunológico: anticuerpos antinucleares (ANA), complemento y otros marcadores de autoinmunidad.
  • Aspirado y biopsia de médula ósea: se realiza cuando se sospecha una enfermedad hematológica primaria (leucemia, síndrome mielodisplásico, aplasia medular).

Tratamiento para los leucocitos bajos

El objetivo del tratamiento es determinar cuál es la causa de los leucocitos bajos para poder ofrecer un tratamiento integral que reponga los niveles de estas células en la sangre. Es importante tener paciencia durante el proceso de diagnóstico, ya que existen algunas condiciones que son muy difíciles de diagnosticar y ameritan la realización de varios análisis.

Tratamiento según la causa

  • Leucopenia por medicamentos: cuando la causa de la leucopenia es el consumo de algún medicamento, es importante que los médicos evalúen el riesgo para la salud de dicho efecto secundario con el objetivo de considerar suspenderlo o sustituirlo por una alternativa.
  • Leucopenia por quimioterapia: cuando una persona presenta glóbulos blancos bajos como consecuencia de la quimioterapia, la leucopenia puede ser predecible y transitoria. En estos casos se pueden utilizar factores estimulantes de colonias de granulocitos (G-CSF), como el filgrastim o el pegfilgrastim, que estimulan la médula ósea para producir más neutrófilos.
  • Leucopenia por déficit nutricional: se corrige con suplementación de vitamina B12, ácido fólico, hierro, cobre o zinc según el déficit identificado.
  • Enfermedades autoinmunes: se emplean inmunosupresores y corticosteroides para reducir la destrucción autoinmune de los leucocitos.
  • Enfermedades de la médula ósea: algunos trastornos de la médula, el cáncer y la metástasis pueden causar una leucopenia constante que en algunos casos se debe tratar a través de transfusiones de sangre o trasplante de médula ósea.
  • Infecciones: cuando los glóbulos blancos están bajos por procesos infecciosos o gripe volverán a la normalidad una vez que la enfermedad se haya superado.

Medidas de prevención en pacientes con leucopenia

Cuando los leucocitos están bajos, el riesgo de infección aumenta considerablemente. Las siguientes medidas pueden ayudar a proteger al paciente:

  • Higiene de manos rigurosa: lavarse las manos con frecuencia con agua y jabón o utilizar gel hidroalcohólico.
  • Evitar el contacto con personas enfermas: mantenerse alejado de personas con gripe, resfriado u otras infecciones.
  • Cocinar bien los alimentos: evitar carnes crudas o poco cocinadas, huevos crudos, marisco crudo y leche no pasteurizada, ya que pueden contener bacterias que el organismo con defensas bajas no puede combatir.
  • Higiene bucal cuidadosa: usar un cepillo de dientes blando y evitar procedimientos dentales no urgentes.
  • Vacunación actualizada: consultar con el médico qué vacunas son recomendables y cuáles están contraindicadas (las vacunas de virus vivos suelen estar contraindicadas en pacientes con leucopenia grave).
  • Evitar heridas y cortes: utilizar guantes para trabajos domésticos y jardinería.
  • Control veterinario de mascotas: las mascotas pueden transmitir infecciones a personas inmunodeprimidas.
  • Consultar ante los primeros síntomas de infección: fiebre superior a 38 °C, escalofríos, dolor de garganta o cualquier signo de infección en un paciente con leucopenia debe motivar una consulta médica urgente.

Cuándo acudir al médico

Es fundamental buscar atención médica en las siguientes situaciones:

  • Leucocitos por debajo de 4.000/µL en una analítica, especialmente si es un hallazgo nuevo o progresivo.
  • Fiebre superior a 38 °C en un paciente con leucopenia conocida (esto constituye una urgencia médica).
  • Infecciones que se repiten con frecuencia o que tardan más de lo habitual en curarse.
  • Síntomas como fatiga extrema, úlceras bucales frecuentes, sangrado de encías o moretones inexplicables.
  • Si estás en tratamiento con quimioterapia u otros medicamentos que pueden afectar la médula ósea y desarrollas fiebre o malestar general.

Preguntas frecuentes

¿Los leucocitos bajos son siempre peligrosos?

No necesariamente. Una leucopenia leve (3.000-4.000/µL) puede ser un hallazgo benigno en personas de determinados grupos étnicos (leucopenia étnica benigna, frecuente en personas de ascendencia africana) o tras una infección viral reciente. Sin embargo, valores por debajo de 1.500/µL siempre requieren evaluación médica.

¿Se puede subir los leucocitos con la alimentación?

Una dieta equilibrada contribuye a mantener un sistema inmune sano, pero no puede por sí sola corregir una leucopenia patológica. No obstante, si la causa es un déficit nutricional (vitamina B12, ácido fólico, cobre), la corrección dietética o suplementaria es fundamental. Alimentos ricos en estos nutrientes incluyen carnes, pescado, legumbres, verduras de hoja verde, frutos secos y mariscos.

¿Cuánto tardan los leucocitos en recuperarse tras la quimioterapia?

El nadir (punto más bajo) de leucocitos suele producirse entre 7 y 14 días después de cada ciclo de quimioterapia. La recuperación suele tardar entre 2 y 4 semanas, aunque depende del tipo de tratamiento y de la reserva medular del paciente. Los factores estimulantes de colonias pueden acelerar esta recuperación.

¿Puede el estrés bajar los leucocitos?

El estrés crónico puede afectar al sistema inmunológico de diversas formas. Aunque es más frecuente que el estrés agudo provoque una leucocitosis transitoria, el estrés sostenido puede comprometer la función inmune y, en algunos casos, contribuir a una disminución de determinados tipos de linfocitos.

Referencias

Daniela Innecco

Escrito por

Daniela Innecco

Periodista de salud

Graduada en Ciencias de la Comunicación

Periodista especializada en salud y bienestar. Graduada en Ciencias de la Comunicación y con experiencia en medios de comunicación internacionales. Se centra en temas de nutrición, vida saludable y remedios naturales con un enfoque divulgativo y accesible.

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