La importancia del juego en el desarrollo cognitivo
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La primera infancia es el período de desarrollo más rápido de la vida humana, por lo que es un período ideal para estimular a los niños a alcanzar su máximo potencial. Aunque estos se desarrollan a su propio ritmo, existe un progreso común a través de una secuencia identificable de crecimiento y cambio físico, cognitivo y emocional.
El juego en el niño
Los niños deben ser estimulados y desafiados a pensar de forma productiva, al mismo tiempo que van desarrollando sus habilidades de comunicación y liderazgo.
A través del juego los niños estimulan sus capacidades, su imaginación y el desarrollo saludable del cerebro**.** Éste les brinda la oportunidad de explorar, experimentar y manipular, cualidades que son esenciales para la construcción de conocimiento.
Los niños, a través de juego desarrollan la creatividad y, destreza cognitiva y emocional. Además aprender a través del juego promueve el desarrollo de las habilidades sociales, emocionales e intelectuales de un niño.
El jugar, ayuda a construir el autoestima, al darle al niño un sentido de sus propias habilidades y sentirse bien consigo mismo.
Modalidad de juego
Cada niño, sujeto estructura su juego de acuerdo a una modalidad que les es propia, personal. Pero en esa estructuración hay que tener en cuenta la plasticidad, la rigidez, la estereotipia y la perseveración en relación a la puesta en práctica de la actividad lúdica.
La rigidez da cuenta de ansiedades primitivas, de un juego monótono, poco creativo, de una modalidad no adaptativa que puede venir a mostrar indicadores de patología.
La estereotipia y la perseveración nos habla de una modalidad más patológica de recursos yoicos. Manifiesta una desconexión con el mundo externo. Es la modalidad típica que presentan los niños psicóticos y con lesiones cerebrales.
La importancia del juego en el desarrollo del niño
En los primeros años de la infancia es muy importante estimular al niño mediante el juego, pues es la etapa en la que los niños comienzan a aprender un conjunto de actividades físicas conocidas como habilidades motoras. Estas habilidades se pueden dividir en dos grupos: habilidades locomotoras, y habilidades de control de objetos, manipulando y proyectando objetos.
Las habilidades locomotoras incluyen habilidades como gatear y caminar; las habilidades de control de objetos incluyen habilidades tales como arrojar, patear, atrapar y rodar; estas habilidades son la base para los movimientos futuros y la actividad física.
Desarrollo en el juego según la edad
0-6 meses: Demuestra comportamientos de alcance y golpeteo de juguetes. Comienza a mirar los objetos y a sonreír frente a un espejo
6-12 meses: comienza a participar en juegos de rutina dirigidos por adultos, por ejemplo: “está, no está” Surgen las habilidades de juego funcional, comienza a darle al juguete su propio uso. Algunos juegos juegos funcionales pueden ser: empujar un automóvil o utilizar una cuchara.
12-18 meses: Ha adquirido y demuestra el uso funcional de los juguetes. Puede comenzar a aparecer el juego simbólico -utilizar un objeto para representar otra cosa-. Por ejemplo, simular un bolígrafo es un cuchillo o que un autito es un teléfono.
18-24 meses: Avanza el juego simbólico. Pueden discriminar juguetes, agruparlos con sus similares y armar un juego de situación compleja. Si ven que el juguete se encuentra roto intentarán “repararlo” a su manera.
De 2 a 3 años: a partir de esta edad, los niños comenzarán a demostrar un juego paralelo, y aunque a esta edad, los niños aún no interactúan directamente, comenzarán a intercambiar ideas y compartir juguetes con otros compañeros.
Los niños a los 3 años comenzarán a realizar juegos de rutinas familiares, como imitar la rutina del padre o la madre. También suelen imitar a otros compañeros y entender mejor los juegos complejos.

Juegos para estimular el aprendizaje en los niños
Los juegos de arena y agua pueden ser una introducción temprana a la ciencia y las matemáticas, por ejemplo, aprender que el agua es líquida, no sólida, y que se puede medir en recipientes de diferentes tamaños.
Las actividades plásticas, como jugar con masa, dibujar y pintar cuadros, pueden promover la creatividad y la imaginación del niño, al mismo tiempo que se le brindan nuevas formas de expresar sus sentimientos y emociones mediante sus dibujos o pinturas.
Los bloques de construcción, los rompecabezas y los juegos de formas pueden ayudar a reconocer diferentes formas y tamaños, practicar el orden y desarrollar la lógica.
Los juegos de destreza física, como jugar a la pelota, bailar, correr o escalar, ayudan a desarrollar los movimientos corporales, la fuerza, la flexibilidad y las habilidades de coordinación.
Cantar y tocar instrumentos musicales, ayuda a desarrollar el ritmo, la expresión, la coordinación, a escuchar y escucharse ellos mismos.
Los juegos en general ayudan a los niños a involucrarse con el mundo que los rodea, aprenden a tomar turnos, a compartir y a relacionarse con otras personas.
El papel del adulto en el juego infantil
Los padres y cuidadores desempeñan un papel fundamental en el juego del niño:
- Proporcionar un entorno seguro: el niño necesita un espacio donde pueda explorar libremente sin peligros.
- Ofrecer materiales variados: no es necesario que sean juguetes costosos; materiales cotidianos como cajas, telas, arena o agua estimulan la creatividad.
- Participar sin dirigir: el adulto puede unirse al juego del niño, pero respetando su iniciativa y su ritmo, sin imponer reglas ni objetivos.
- Observar: la observación del juego infantil proporciona información valiosa sobre el desarrollo cognitivo, emocional y social del niño.
- Limitar el tiempo de pantallas: las principales sociedades pediátricas recomiendan limitar el uso de pantallas en niños menores de 2 años y controlarlo en edades posteriores, fomentando en su lugar el juego activo.
Cuándo preocuparse
Es recomendable consultar con un especialista si se observa que el niño:
- No muestra interés por el juego a partir de los 12-18 meses.
- Presenta un juego excesivamente repetitivo y rígido, sin variación ni creatividad.
- No interactúa con otros niños durante el juego a partir de los 3-4 años.
- Muestra conductas agresivas reiteradas o destrucción sistemática durante el juego.
- Se observa una regresión en las habilidades de juego previamente adquiridas.
Referencias
- Piaget, J. (1945). La formation du symbole chez l’enfant. Delachaux et Niestlé.
- Ginsburg, K. R. (2007). The importance of play in promoting healthy child development and maintaining strong parent-child bonds. Pediatrics, 119(1), 182-191. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17200287/
- UNICEF. (2018). Learning through play: Strengthening learning through play in early childhood education programmes. https://www.unicef.org/
- Whitebread, D., et al. (2012). The importance of play. University of Cambridge.

Escrito por
Melissa BacigalupiEditora jefe
Máster en Salud Pública
University of South Florida
Periodista especializada en salud. Graduada en la University of South Florida, donde también realizó un máster en Salud Pública. Ha trabajado como periodista de salud para diversos medios de comunicación cubriendo temas desde enfermedades infecciosas hasta salud mental. Editora jefe de eSalud.com.