Dacriocistitis
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La dacriocistitis es la inflamación e infección del saco lagrimal, generalmente causada por una obstrucción del conducto nasolagrimal. Se trata de la patología más frecuente del sistema de drenaje lagrimal.
Existen tres tipos de dacriocistitis:
- Congénita (presente desde el nacimiento).
- Crónica.
- Aguda.
En general, no se trata de una patología grave, salvo en el caso de la forma aguda, que puede requerir atención hospitalaria urgente debido a la aparición de infecciones que, en casos excepcionales, pueden dar lugar a complicaciones serias como abscesos del saco lagrimal, celulitis orbitaria o fístulas lagrimales.
Causas de la dacriocistitis
El ojo es el órgano encargado de la visión. Cuenta con diversos mecanismos de protección frente a agentes externos (humo, polvo, etc.) que evitan que se produzcan lesiones que afecten a su correcto funcionamiento.
Uno de estos mecanismos de protección son las lágrimas (otros serían las pestañas o los párpados).
Las lágrimas se producen en la glándula lagrimal, situada en la parte superior externa de la órbita ocular. Su función es lubricar y proteger la superficie de la córnea, evitar su desecación y eliminar partículas que puedan dañarla. Una vez producidas, las lágrimas recorren la superficie del ojo y se recogen en el saco lagrimal, desde donde drenan hacia la nariz a través del conducto nasolagrimal.

En la persona que padece dacriocistitis, la comunicación del saco lagrimal con la nariz está parcial o totalmente obstruida. Por ello, el contenido del saco lagrimal solo puede salir hacia el exterior a través del ojo en forma de lagrimeo constante (epífora) o acumularse en el propio saco lagrimal, provocando su distensión.
En estas condiciones, la estasis de las lágrimas favorece la proliferación de microorganismos, principalmente bacterias como Staphylococcus aureus, Streptococcus pneumoniae o Haemophilus influenzae, que pueden llegar a provocar infecciones locales graves (dacriocistitis aguda).
Las causas de los tres tipos de dacriocistitis son las siguientes:
- Congénita: se presenta desde el nacimiento. Se debe a la persistencia de una membrana (válvula de Hasner) que ocluye el extremo inferior del conducto nasolagrimal. Hasta un 90 % de los casos se resuelve de forma espontánea durante el primer año de vida.
- Crónica: se produce por el estrechamiento o la obstrucción del conducto nasolagrimal, por ejemplo a causa de una inflamación crónica de la mucosa nasal. Con el tiempo, la estasis de las secreciones altera la mucosa del saco lagrimal y puede generar infecciones recurrentes.
- Aguda: se produce por una infección del saco lagrimal, normalmente como complicación de una dacriocistitis crónica previa o, en ocasiones, tras una lesión mecánica provocada por un sondaje (técnica que a veces se emplea para el tratamiento de la dacriocistitis congénita o crónica).
Síntomas de la dacriocistitis
Los principales síntomas de la dacriocistitis incluyen:
- Epífora: lagrimeo constante e involuntario.
- Acumulación de secreciones mucopurulentas en el saco lagrimal, que provoca un aumento de su tamaño. Al presionar la zona, se puede observar la salida de un líquido purulento a través de los puntos lagrimales.
- Enrojecimiento y tumefacción de la zona del saco lagrimal (región del canto interno del ojo), que puede extenderse a ambos párpados, acompañado de dolor a la palpación.
En la forma aguda, además de los síntomas anteriores, pueden aparecer fiebre, adenopatías regionales (ganglios inflamados) y, en los casos más graves, celulitis preseptal u orbitaria.
Diagnóstico de la dacriocistitis
El diagnóstico es fundamentalmente clínico, es decir, se basa en la observación de los signos y síntomas descritos anteriormente: lagrimeo constante, inflamación en la zona del canto interno y salida de material purulento al presionar el saco lagrimal.
En caso de sospecha de afectación de estructuras adyacentes o de complicaciones más graves, el oftalmólogo puede solicitar pruebas de imagen como una radiografía o una tomografía computarizada (TC). También puede realizarse una dacriocistografía para evaluar la permeabilidad de la vía lagrimal.
Tratamiento de la dacriocistitis
El tratamiento varía según el tipo de dacriocistitis:
Dacriocistitis congénita
Es recomendable esperar a que el conducto nasolagrimal se abra de forma espontánea, lo que ocurre en la mayoría de los casos durante el primer año de vida. Mientras tanto, se puede realizar masaje del saco lagrimal (maniobra de Crigler) varias veces al día y aplicar colirios antibióticos para prevenir posibles infecciones.
Si no se produce la apertura espontánea pasado el año de edad, se puede recurrir al sondaje de la vía lagrimal, realizando siempre previamente un lavado de la zona. En caso de fracaso del sondaje, existen otras opciones como la intubación con sonda de silicona o la dacriocistorrinostomía.
Dacriocistitis crónica
Requiere tratamiento orientado a restablecer la permeabilidad de la vía lagrimal. Se pueden realizar lavados con soluciones vasoconstrictoras y bactericidas. No obstante, el tratamiento definitivo suele ser quirúrgico mediante una dacriocistorrinostomía (DCR), intervención que crea una nueva comunicación directa entre el saco lagrimal y la fosa nasal.
Dacriocistitis aguda
Se trata con antibióticos de amplio espectro por vía oral y, si la infección es grave o aparece fiebre elevada, por vía intravenosa. Se asocian antiinflamatorios para controlar el dolor y la inflamación. La aplicación de compresas calientes puede aliviar los síntomas. Una vez resuelta la fase aguda, se puede proceder a la dacriocistorrinostomía para prevenir las recurrencias.
Prevención de la dacriocistitis
Las posibilidades de prevención dependen del tipo de dacriocistitis:
- La dacriocistitis congénita no puede prevenirse, ya que se debe a una alteración anatómica presente desde el nacimiento.
- En la dacriocistitis crónica, el diagnóstico precoz y la instauración de un tratamiento adecuado pueden evitar la aparición de episodios agudos.
Las medidas generales de higiene ocular y nasal son recomendables para todas las personas. Las personas con patologías crónicas de la nariz (sinusitis, rinitis) presentan mayor riesgo de padecer esta enfermedad, por lo que es especialmente importante seguir las indicaciones de su médico.
Se debe acudir al médico de atención primaria cuando aparezca lagrimeo persistente o secreción purulenta por el ojo. Lo más probable es que se trate de una infección leve, pero el profesional valorará si es necesaria la derivación al oftalmólogo para descartar una patología del saco lagrimal.
Referencias
- Taylor, R. S., & Ashurst, J. V. (2023). Dacryocystitis. En StatPearls. StatPearls Publishing. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK470565/
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- Manual MSD. Dacriocistitis. Versión para profesionales. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-oftálmicos/trastornos-palpebrales-y-lagrimales/dacriocistitis
- Mills, D. M., et al. (2009). Dacryocystitis: Systematic Approach to Diagnosis and Therapy. Current Infectious Disease Reports, 11(5), 389-395. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22286338/
- Pinar-Sueiro, S., et al. (2012). Dacriocistitis crónica causada por sarcoidosis. Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-archivos-sociedad-espanola-oftalmologia-296-articulo-dacriocistitis-cronica-causada-por-sarcoidosis-S0365669118303344

Escrito por
Gabriel GinerEditor
Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.