Clorofila
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Cuando se habla de la clorofila, lo primero en lo que se piensa es en las plantas. Y es que el verdor que despiden las hojas es producto de esta sustancia. Durante muchos años se pensó que solo era esencial en el funcionamiento de las plantas, pero se ha comprobado que podría tener efectos beneficiosos para el organismo humano.
Ya sea consumida de manera natural o a través de suplementos, de ambas formas se pueden aprovechar las propiedades que ofrece este compuesto. Si deseas incluir en tu dieta los beneficios de la clorofila, aquí te explicamos qué es, para qué sirve y toda la información relevante para poder consumirla de manera segura.
¿Qué es la clorofila?
La palabra clorofila siempre ha estado directamente relacionada con las plantas y la vegetación. Esta sustancia se reconoce como el pigmento que le brinda la coloración verde a las hojas de las plantas. También se puede encontrar en algunos tipos de algas y en ciertas bacterias.
Gracias a su presencia, es posible que estos seres vivos puedan realizar la fotosíntesis. A través de este proceso, se transforma la energía obtenida de la luz solar en energía química. Por lo general, todo esto da lugar a los frutos.

De manera popular, se le ha catalogado como la sangre de las plantas por considerarse de gran importancia en su desarrollo y vida. Sin embargo, a diferencia de la sangre humana, su componente principal es el magnesio.
Aunque siempre se ha mantenido este concepto sobre esta sustancia, a lo largo de los años algunos estudios preliminares han explorado sus posibles beneficios cuando se consume por humanos.
La clorofila ha sido valorada por su contenido en antioxidantes y vitaminas, lo que la convierte en una sustancia de interés nutricional.
No solo puede obtenerse a través del consumo de alimentos de color verde como las lechugas, espinacas, albahaca y otros. En el mercado también existe un gran número de suplementos a base de clorofila. En realidad se trata de clorofilina, un derivado semisintético que integra en su composición cobre en lugar de magnesio. Esto permite una mejor absorción por parte del organismo.
Propiedades de la clorofila
La clorofila no solo interviene en el proceso de producción de frutos en las plantas. Cuando hablamos del cuerpo humano, se le atribuyen diversas propiedades, aunque conviene señalar que la evidencia científica en muchos casos es todavía limitada.
- Contiene compuestos que podrían contribuir al funcionamiento del sistema inmunitario.
- Posee propiedades antimicrobianas que podrían ayudar a combatir ciertos microorganismos.
- Se ha estudiado su capacidad para unirse a ciertas toxinas ambientales como las aflatoxinas, lo que podría reducir su absorción en el tracto digestivo (1).
- Puede tener un efecto beneficioso sobre el sistema digestivo, aunque los estudios son limitados.
- Algunos estudios preliminares sugieren que podría ayudar a reducir olores corporales en determinadas condiciones médicas.
- Aporta nutrientes al organismo.
- Es una fuente de antioxidantes gracias a su contenido en vitaminas A, C y E.
- Presenta propiedades antiinflamatorias según algunos estudios in vitro. Se ha investigado su posible papel en el manejo de procesos inflamatorios como la artritis, aunque se necesita más investigación clínica.
Beneficios de la clorofila
Teniendo en cuenta las propiedades que se le atribuyen a la clorofila, se han observado los siguientes posibles beneficios:
- Cicatrización: algunos estudios sugieren que la clorofilina aplicada de forma tópica podría favorecer la cicatrización de heridas al reducir la inflamación local y limitar el crecimiento bacteriano (2). También se ha estudiado su posible efecto sobre el acné y la piel dañada por el sol, con resultados preliminares prometedores.
- Antioxidante: la clorofila contiene compuestos con capacidad antioxidante que podrían ayudar a proteger las células frente al daño oxidativo. Sin embargo, su efecto sobre la producción de glóbulos rojos o la oxigenación sanguínea no cuenta con evidencia sólida en humanos. Se ha investigado su posible papel en el mantenimiento de niveles saludables de glucosa en sangre, aunque los estudios son preliminares.
- Salud capilar: de forma anecdótica, se ha sugerido que aplicar esta sustancia en el cuero cabelludo podría ayudar a reducir la caspa, pero no existen estudios clínicos que lo confirmen.

- Investigación oncológica: algunos estudios in vitro y en modelos animales han mostrado que la clorofilina podría tener efectos sobre determinadas líneas celulares tumorales (3). Sin embargo, no existe evidencia clínica suficiente para afirmar que la clorofila previene o trata el cáncer en humanos. No debe utilizarse como sustituto de ningún tratamiento médico oncológico.
- Control del peso: un estudio publicado en Appetite observó que la suplementación con membranas de tilacoides ricos en clorofila podría favorecer la sensación de saciedad y la pérdida de peso cuando se combina con una dieta equilibrada. También se ha investigado su posible efecto sobre los niveles de colesterol y triglicéridos, aunque la evidencia es limitada.
- Digestivo: podría favorecer el proceso digestivo y contribuir a mantener la flora intestinal en buen estado, aunque los datos clínicos son escasos.
- Unión a toxinas: la clorofilina ha demostrado en estudios en humanos su capacidad para unirse a aflatoxinas y otras toxinas ambientales en el tracto digestivo, lo que podría reducir su absorción (1). Este es uno de los efectos mejor documentados de la clorofilina.
- Aporte de magnesio: la presencia de magnesio en la clorofila natural contribuye a la ingesta de este mineral, importante para la salud ósea y muscular.
- Sueño y relajación: aunque popularmente se le atribuyen efectos calmantes, no existe evidencia científica sólida que respalde que la clorofila mejore directamente la calidad del sueño.
- Salud hormonal: no hay evidencia científica que avale que la clorofila regule la producción de hormonas como la testosterona o los estrógenos.
¿Cómo encontrarla?
Aunque la clorofila se encuentra fácilmente en los vegetales, su consumo suele ser mucho más habitual en suplementos a base de clorofilina. Pueden encontrarse en variedad de presentaciones:
- Tabletas.
- Líquido.
- Ungüentos.
- Aerosoles.
- Polvos solubles.

Efectos secundarios y riesgos
A día de hoy no se ha demostrado que el consumo de clorofila de manera natural o con suplementos tenga efectos tóxicos significativos. Por lo que, en general, se considera una sustancia segura. Sin embargo, existen algunas reacciones que pueden producirse como resultado de su consumo:
- Problemas a nivel del sistema digestivo, siendo frecuente padecer diarrea.
- Cambio en la coloración de las heces, pudiendo tornarse verdes, amarillentas o negras. En algunos casos, muchos pacientes suelen confundirlo con sangrado gastrointestinal.
- Escozor o eccema causado por la aplicación de ungüento.
- Posible fotosensibilidad cutánea.
Hasta el momento no existe ningún estudio que indique efectos adversos de su administración durante el embarazo o la lactancia. Aun así, por precaución, se desaconseja su consumo en estos periodos. Además, es importante consultar con un profesional sanitario antes de tomar suplementos de clorofilina, especialmente si se está bajo tratamiento farmacológico.
Clorofila natural
Si se prefiere consumir algo mucho más natural, es posible fabricar líquido a base de clorofila de manera casera. Para esto será necesario utilizar solo dos ingredientes: perejil y agua. De 90 gramos de perejil es posible obtener aproximadamente 2 cucharadas de clorofila.
Sin embargo, la obtención de clorofila no solo se limita al uso de perejil. Consumir alimentos como espinacas, judías verdes, hierba de trigo o rúcula se considera una fuente de clorofila. Aun así, hay que tener en cuenta que no todo alimento verde tiene suficientes reservas de esta sustancia. Vegetales como el brócoli poseen niveles más bajos, por lo que no se consideran ideales para este fin.
¿Cómo tomarla?
La manera en que se toma la clorofila varía según la forma en que se consuma. En primer lugar, los profesionales sanitarios suelen recomendar el método más natural, que consiste en consumir alimentos verdes, ya que son los que poseen mayor cantidad de esta sustancia en su composición. De esta manera, no se dosifica la cantidad administrada pero se obtiene lo necesario para el funcionamiento del organismo.
Por el contrario, si se prefiere consumir un suplemento de clorofilina, basta con dirigirse a una farmacia o herbolario para adquirir alguna de las presentaciones disponibles.
Aunque en el prospecto aparece la cantidad indicada de consumo, no existe una dosis estandarizada. Por lo que será necesario consultar a un médico para que indique una pauta de tratamiento con clorofila.
Las dosis empleadas en estudios suelen oscilar entre 100 y 300 miligramos de clorofilina al día, y los tratamientos no suelen exceder los 3 meses. En cualquier caso, es recomendable seguir siempre las indicaciones de un profesional sanitario.
Referencias
- Egner, P. A., et al. (2001). Chlorophyllin intervention reduces aflatoxin-DNA adducts in individuals at high risk for liver cancer. Proceedings of the National Academy of Sciences, 98(25), 14601-14606.
- Stephens, T. J., et al. (2015). A randomized, double-blind, placebo-controlled clinical trial evaluating an olive oil body moisturizer fortified with sodium copper chlorophyllin for the treatment of acne. Journal of Drugs in Dermatology, 14(7), 711-715.
- Ferruzzi, M. G., & Blakeslee, J. (2007). Digestion, absorption, and cancer preventative activity of dietary chlorophyll derivatives. Nutrition Research, 27(1), 1-12.

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.