Bilirrubina baja: causas, síntomas y tratamiento
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La bilirrubina es uno de esos parámetros de laboratorio que todos hemos visto alguna vez en una analítica. Sin embargo, no siempre se comprenden bien sus implicaciones clínicas. Conviene saber que unos valores de bilirrubina baja rara vez tienen relevancia clínica por sí solos y, en la mayoría de los casos, se trata de un hallazgo benigno que no requiere tratamiento específico. No obstante, en determinadas circunstancias puede asociarse a ciertas condiciones que merece la pena conocer.
Parte de la importancia de la bilirrubina radica en las funciones que esta sustancia desempeña en el organismo, entre ellas su conocido papel antioxidante. De hecho, diversos estudios sugieren que unos niveles ligeramente elevados de bilirrubina pueden ejercer un efecto protector frente a enfermedades cardiovasculares y al estrés oxidativo. A continuación, repasamos toda la información relevante acerca de la bilirrubina baja.
Qué es la bilirrubina
La bilirrubina es una sustancia o pigmento amarillento que se forma a partir de la degradación de la hemoglobina, la proteína encargada de transportar el oxígeno a través de la sangre.
Esta sustancia se encuentra en la bilis, que se produce en el hígado a nivel de los hepatocitos y se transporta a través de una serie de conductos hasta el duodeno, concretamente hasta su segunda porción.

La bilirrubina posee un efecto antioxidante a nivel celular que resulta fundamental en diversos procesos fisiológicos, incluida la digestión de los ácidos grasos. Por tanto, la antigua creencia de que se trata simplemente de una sustancia de desecho que el hígado expulsa para depurarse es incorrecta.
Así, la bilirrubina interviene de forma destacada a nivel gastrointestinal, aunque las alteraciones en sus niveles —tanto por exceso como por defecto— pueden tener repercusiones sistémicas.
Tipos de bilirrubina
Cuando hablamos de bilirrubina baja, lo hacemos de manera general, pero en realidad existen distintas fracciones de bilirrubina que conviene diferenciar.
Estas fracciones se distinguen no solo por su composición, sino también por su localización. En los análisis de laboratorio aparecen como: bilirrubina indirecta, bilirrubina directa y bilirrubina total.
La bilirrubina indirecta (o no conjugada) es aquella que no se disuelve en agua y circula unida a la albúmina hasta llegar al hígado, donde se conjuga para poder ser excretada. Las alteraciones en este tipo de bilirrubina suelen deberse a factores extrahepáticos, como es el caso de algunos tipos de anemia.
La bilirrubina directa (o conjugada) es la que se produce en el hígado a partir de la indirecta. Es la fracción que se acumula en la vesícula biliar y se incorpora a la bilis. Cualquier daño propiamente hepático puede alterar los valores de este parámetro.
Por último, la bilirrubina total no es más que la suma de las dos fracciones anteriores.
Valores normales de bilirrubina
Los valores normales pueden variar ligeramente entre laboratorios. No obstante, los rangos de referencia más aceptados son los siguientes:
- Bilirrubina indirecta: 0,2 a 1,2 mg/dl.
- Bilirrubina directa: 0 a 0,3 mg/dl.
- Bilirrubina total: 0,3 a 1,9 mg/dl.
Es importante tener en cuenta que valores por debajo de estos rangos no siempre indican patología. En muchas personas sanas, la bilirrubina puede situarse en el límite inferior sin que ello suponga ningún problema de salud.
Posibles causas de una bilirrubina baja
Existen diversas situaciones que pueden asociarse a unos niveles de bilirrubina por debajo de lo normal. Entre las más descritas en la literatura médica se encuentran:
- Uso de ciertos fármacos y suplementos: algunos medicamentos o suplementos vitamínicos pueden alterar el metabolismo hepático e influir en los niveles de bilirrubina, como determinados barbitúricos, la penicilina, la cafeína o la vitamina C en dosis elevadas.
- Enfermedad coronaria: se ha observado en algunos estudios una asociación entre niveles bajos de bilirrubina y mayor riesgo cardiovascular, posiblemente por la pérdida del efecto antioxidante protector de la bilirrubina.
- Trastorno afectivo estacional: este término hace referencia a un tipo de depresión que aparece en determinadas épocas del año, sobre todo durante el invierno, y que se ha relacionado con niveles reducidos de bilirrubina.

- Aterosclerosis: se trata de una afección vascular en la que se forman placas de ateroma (depósitos de grasa) en el interior de las arterias, dificultando el flujo sanguíneo. Unos niveles bajos de bilirrubina podrían asociarse a una menor protección antioxidante frente a este proceso.
- Hipertensión arterial: la bilirrubina contribuye, en parte, a modular ciertos factores implicados en la regulación de la presión arterial. Por ello, unos niveles bajos podrían reducir ese efecto protector.
Cabe destacar que muchas de estas asociaciones proceden de estudios observacionales y no implican necesariamente una relación causal directa.
Síntomas asociados a la bilirrubina baja
En la mayoría de los casos, la bilirrubina baja no produce síntomas por sí misma. Cuando aparecen manifestaciones clínicas, suelen estar relacionadas con la enfermedad subyacente que provoca el descenso. Entre los síntomas que pueden observarse en estas situaciones se encuentran:
- Depresión.
- Debilidad y fatiga.
- Dolor de cabeza de intensidad variable.
- Pérdida del equilibrio.
- Adormecimiento de las extremidades.
- Dificultad para respirar.
- Angina de pecho.
- Mareos.
- Desmayos.
Cómo abordar unos niveles bajos de bilirrubina
El abordaje ante unos niveles de bilirrubina por debajo de lo normal pasa, en primer lugar, por identificar si existe alguna causa subyacente que justifique ese descenso.
Una vez identificada la posible causa, el siguiente paso consiste en tratar el factor que está originando la disminución de la bilirrubina.
Para orientar el diagnóstico, resulta útil determinar qué fracción de bilirrubina está afectada. Si se trata de la indirecta, el problema suele encontrarse fuera del hígado. Si la afectada es la directa, el origen es muy probablemente intrahepático.

En cualquier caso, la persona más indicada para establecer un plan de actuación es el especialista médico.
Es importante señalar que, en numerosas ocasiones, unos valores de bilirrubina ligeramente bajos pueden ser un hallazgo sin significación clínica que no requiere intervención alguna. En otros casos, puede ser necesario tratar la causa subyacente con la medicación adecuada.
Sea cual sea la situación, lo más recomendable es consultar con un profesional sanitario antes de tomar cualquier medida por cuenta propia.
Si recientemente te has realizado un perfil hepático y has obtenido valores de bilirrubina por debajo de lo normal, consulta con tu médico para valorar si es necesario realizar algún estudio adicional.
Referencias
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Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.