Basófilos bajos: qué significa tener basopenia

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Basófilos bajos: qué significa tener basopenia
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Los basófilos figuran como células sanguíneas de gran importancia para el sistema inmunitario, ya que intervienen en los procesos inflamatorios y en las reacciones alérgicas. Destacan por encontrarse en concentraciones muy bajas —representan menos del 1 % de todos los leucocitos circulantes—, por lo que es habitual observar basófilos bajos en una analítica rutinaria sin que ello tenga relevancia clínica.

Si bien se trata de un hallazgo frecuente, cuando el descenso se confirma en determinaciones sucesivas pasa a denominarse basopenia. Son muchos los factores que pueden provocar una disminución de estos granulocitos, por lo que siempre se debe investigar la causa subyacente para valorar si es necesario actuar.

Nota clínica: dado que los basófilos constituyen menos del 1 % del recuento leucocitario total, su cuantificación mediante contadores automáticos es inherentemente imprecisa. Un resultado de 0 basófilos/µl en una única determinación no implica necesariamente una alteración patológica.

¿Qué son los basófilos?

Son células que forman parte del sistema inmunitario. Más concretamente, son un tipo de leucocito perteneciente al grupo de los granulocitos. Suponen menos del 1 % de los glóbulos blancos presentes en sangre, lo que los convierte en las células sanguíneas de menor cantidad en la circulación.

Basófilos

Se producen en la médula ósea para luego ser liberados en el torrente sanguíneo, lo que les permite llegar a cualquier parte del organismo y cumplir su función, la cual se activa ante un proceso inflamatorio. Esto se debe a que contienen histamina, sustancia que también interviene en los cuadros alérgicos.

Suelen aglomerarse en la zona donde se presenta la inflamación. Aquí interactúan con los patógenos o con la inmunoglobulina E, activando la liberación de histamina. A su vez, se ha comprobado que desempeñan un papel importante en la defensa frente a parásitos.

Otra de sus funciones es generar una respuesta ante la presencia de alérgenos. Por lo general, son los responsables de provocar estornudos y picores. Estas células también contienen heparina, una sustancia anticoagulante que contribuye a disolver coágulos. Además, algunos estudios sugieren que son capaces de participar en la destrucción de células tumorales durante las etapas iniciales de la enfermedad.

Diferencia entre basófilos y otros glóbulos blancos

Los basófilos forman parte del grupo de células conocidas como glóbulos blancos o leucocitos. Su función principal es la liberación de histamina en las respuestas alérgicas. A pesar de su importancia, los basófilos constituyen solo una pequeña fracción de los leucocitos en la sangre. Otros leucocitos incluyen:

  • Neutrófilos: son las células más abundantes y se encargan principalmente de combatir infecciones bacterianas.
  • Linfocitos: participan en la respuesta inmunitaria adaptativa, reconociendo y combatiendo patógenos y células anormales.

Entender la función de cada tipo de leucocito es fundamental para comprender la complejidad del sistema inmunitario y cómo diferentes enfermedades pueden afectar estos niveles.

¿Qué significa un conteo de basófilos bajos?

Es bastante común encontrar valores de basófilos bajos, por lo que los profesionales de la salud no suelen darle mucha importancia a este hallazgo. Al ser los glóbulos blancos de menor presencia en la sangre, es posible que el descenso pase desapercibido. Sin embargo, cuando se solicita repetir la analítica y sigue apareciendo un conteo bajo, se está ante una basopenia, término utilizado para denominar el descenso persistente de los basófilos.

La basopenia rara vez tiene significación clínica por sí sola. En la mayoría de los casos constituye un hallazgo incidental dentro de un hemograma y no requiere tratamiento específico. Su importancia radica en que, cuando aparece junto con otras alteraciones analíticas, puede orientar al clínico hacia determinadas patologías.

Cuando ocurre esta disminución puede deberse a que los basófilos se encuentran combatiendo alguna afección, lo que incide sobre su cantidad circulante. También puede ocurrir que la médula ósea no esté produciendo suficientes glóbulos blancos, afectando su presencia en sangre.

Por lo general, no suele presentar ningún signo al tratarse de algo que puede aparecer de manera habitual. Aun así, es posible que la persona sienta debilidad y fatiga. La disminución de estos valores también dependerá de la afección subyacente que la esté provocando, siendo posible que aparezcan otros índices de células sanguíneas afectados.

Síntomas de un conteo bajo de basófilos

Los basófilos desempeñan un papel integral en la respuesta inmunitaria del organismo, particularmente en reacciones inflamatorias y alérgicas. Cuando el cuerpo tiene un conteo bajo de basófilos, puede haber una variedad de manifestaciones clínicas, aunque no siempre son evidentes y pueden confundirse con síntomas de otras condiciones. A continuación se detallan algunas de estas manifestaciones:

  • Fatiga o debilidad: un bajo nivel de basófilos puede ser indicativo de un sistema inmunitario comprometido. Esto podría llevar a que el organismo se sienta constantemente fatigado o débil, ya que está luchando para mantener un equilibrio adecuado y combatir las infecciones.

  • Propensión a infecciones: dado que los basófilos son parte del sistema inmunitario, un conteo reducido puede hacer que el organismo sea más susceptible a infecciones víricas o bacterianas. Esto podría manifestarse como episodios frecuentes de resfriados, gripes o infecciones cutáneas.

  • Reacciones alérgicas reducidas o ausentes: curiosamente, a pesar de que un conteo elevado de basófilos a menudo se asocia con reacciones alérgicas, un conteo bajo puede resultar en una capacidad disminuida para reaccionar ante alérgenos. Los basófilos liberan histamina, una sustancia química clave en las reacciones alérgicas. Por lo tanto, con menos basófilos, el organismo podría no manifestar los síntomas típicos de una alergia como urticaria, picazón o congestión nasal.

  • Problemas cutáneos: los basófilos están involucrados en respuestas inflamatorias. Un conteo bajo podría asociarse a problemas cutáneos, como piel seca o erupciones que no son de origen alérgico.

Es importante destacar que la presencia de estos síntomas no garantiza un conteo bajo de basófilos, ya que pueden ser indicativos de otras condiciones médicas. Siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y comprender mejor cualquier manifestación clínica.

Valores de basófilos bajos en sangre

La presencia de basófilos bajos en sangre puede pasar desapercibida. Es por esta razón que, si existen síntomas que puedan alertar al médico, se solicita repetir la analítica para determinar si es algo puntual o existe otra causa. Resulta indispensable realizar un conteo específico de estas células para confirmar si realmente el paciente presenta basopenia.

Basófilos bajos

Detectar esta condición resulta muy difícil en muchos casos. Esto ocurre porque, al realizar la prueba, es posible que en la muestra utilizada no haya presencia de basófilos. Cuando se da esta situación, se considera normal obtener un conteo cercano a cero sin que exista ningún problema subyacente.

Se considera que se está ante una basopenia si se obtienen los siguientes valores de basófilos:

  • Niveles ligeramente bajos (de 0 a 20 /µl): puede llegar a considerarse normal siempre que el resultado no se repita en otras analíticas.

Por lo general, estos valores permanecerán bajos si los basófilos se encuentran combatiendo algún alérgeno o alguna infección durante un periodo de tiempo prolongado. Tras superar el cuadro, el conteo debe regresar a la normalidad.

Conteo de basófilos en 0

Determinar si existe o no basopenia puede considerarse algo difícil. Al existir la probabilidad de que no aparezcan basófilos en la muestra estudiada, no se considera de gravedad que se registren lecturas con valores en 0. El especialista deberá indicar repetir los estudios a la par con otros parámetros para verificar si todo está normal.

En algunos casos este cuadro se encuentra asociado a una eosinopenia, nombre con que se conoce al conteo bajo de eosinófilos. El descenso de ambos valores suele asociarse a una infección aguda en curso, administración de corticosteroides o el uso de hormonas para el tratamiento del hipertiroidismo.

¿Qué causa un conteo bajo de basófilos?

Las causas por las que se pueden observar basófilos bajos son muy variadas. Pueden ir desde cambios fisiológicos propios del organismo hasta la presencia de patologías subyacentes. Entre las más frecuentes se encuentran:

  • Estrés agudo o crónico: se ha comprobado que los niveles elevados de estrés provocan la liberación de cortisol endógeno, lo cual puede suprimir la producción y la supervivencia de los basófilos, afectando al funcionamiento global del sistema inmunitario.
  • Administración de corticosteroides: los glucocorticoides exógenos (prednisona, dexametasona, etc.) inducen una redistribución leucocitaria que cursa con basopenia y eosinopenia. Se trata de una de las causas farmacológicas más frecuentes de basófilos bajos.
  • Embarazo: el descenso de basófilos en sangre puede observarse durante el periodo de gestación y hasta un mes después del parto. Tras esto, el conteo regresa a sus valores normales.
  • Ovulación: puede presentarse basopenia debido a que se necesita liberar histamina durante el proceso de ovulación, por lo que los basófilos se aglomeran en la zona de ruptura del folículo.

Basopenia

  • Tratamientos contra el cáncer: la aplicación de quimioterapia y radioterapia puede causar mielosupresión, afectando el conteo de diversas líneas celulares sanguíneas.
  • Reacciones alérgicas agudas: durante una reacción alérgica intensa los basófilos liberan masivamente su contenido y son consumidos, lo que puede provocar un descenso transitorio.

Enfermedades asociadas a un número bajo de basófilos

De la misma manera, se ha comprobado que ciertas enfermedades pueden favorecer la disminución de los basófilos, siendo las más frecuentes:

  • Tirotoxicosis: también conocida como crisis tiroidea, es una afección que destaca por la presencia excesiva de hormonas tiroideas en la sangre. En muchos casos es producto de hipertiroidismo.
  • Síndrome de Cushing: durante el curso de esta patología existe una cantidad excesiva de cortisol en la sangre. Por lo general, los pacientes se encuentran inmunodeprimidos.
  • Brucelosis: es una enfermedad causada por la infección de la bacteria Brucella. Suele contagiarse de animales a personas, aunque también por el consumo de ciertos productos de origen animal. Al presentar síntomas inflamatorios, es común que los basófilos desciendan.
  • Urticaria aguda: destaca por la aparición de ronchas con picazón. Esta afección es producto de la liberación de ciertas sustancias vasoactivas, entre ellas la histamina, la cual es liberada por los basófilos. Por lo general se asocia a una reacción alérgica o a la interacción con algún fármaco. También es posible que aparezca como síntoma de alguna infección.

¿Cómo aumentar los basófilos?

Al ser la basopenia una condición poco frecuente, y dado que suele ser producto de una afección subyacente, resulta necesario tratar la causa que la origina para que el conteo regrese a sus valores normales. Aun así, en la mayoría de los casos no es necesario administrar ningún tratamiento, ya que puede tratarse simplemente de que en la muestra utilizada para realizar el estudio no hubiese basófilos presentes. En caso de que sea producida por estrés, se recomienda adoptar hábitos de vida saludables y técnicas de relajación para restablecer el conteo.

Tratamiento y seguimiento

El enfoque terapéutico para un conteo bajo de basófilos es altamente individualizado y se basa en identificar y tratar la causa raíz. Algunas de las posibles intervenciones incluyen:

  • Medicación: dependiendo de la causa, pueden prescribirse medicamentos específicos para estimular la producción de basófilos o para tratar la enfermedad subyacente que está causando la disminución.
  • Ajuste de medicamentos actuales: si se identifica que un medicamento en particular está contribuyendo a la disminución de basófilos, se puede ajustar la dosis o cambiar el fármaco.
  • Tratamientos específicos: en casos donde una enfermedad subyacente, como una enfermedad autoinmune o una afección medular, esté causando la disminución, el tratamiento se centrará en esa enfermedad de forma específica.

Es de vital importancia un seguimiento regular con pruebas de laboratorio para monitorizar los niveles de basófilos y otros parámetros sanguíneos. El seguimiento permite a los médicos evaluar la eficacia del tratamiento, hacer los ajustes necesarios y detectar rápidamente cualquier complicación o desarrollo adicional de la enfermedad.

Relación con otros parámetros sanguíneos

En la práctica clínica, el conteo de basófilos rara vez se interpreta de forma aislada. Se examina en el contexto de un hemograma completo, que evalúa la concentración y el estado de todas las células sanguíneas. Un conteo bajo de basófilos puede indicar o estar asociado con:

  • Otros glóbulos blancos alterados: un cambio en los niveles de basófilos podría ir acompañado de cambios en neutrófilos, eosinófilos, linfocitos o monocitos, indicando una respuesta inmunitaria comprometida o una condición medular.
  • Anemia: una disminución de los glóbulos rojos o de la hemoglobina podría ser un signo concomitante, indicando posiblemente una afección medular o un trastorno hematológico.
  • Alteraciones plaquetarias: las plaquetas son cruciales para la coagulación. Si también se observan niveles anormales de plaquetas, podría ser indicativo de una afección más generalizada del sistema hematopoyético.

Estos parámetros, cuando se analizan conjuntamente, pueden proporcionar una imagen más completa del estado de salud de un paciente y ayudar a los profesionales médicos a determinar las causas subyacentes de las alteraciones en el conteo de basófilos.

Referencias

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  7. Merck Manual Professional Edition. (2023). Basophilic disorders. Disponible en: https://www.merckmanuals.com
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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