Tabla de presión arterial por edad y peso

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Tabla de presión arterial por edad y peso
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El uso de una tabla de presión arterial por edad y peso ha permitido establecer parámetros que permitan conocer la salud del corazón de una persona. La hipertensión arterial se ha catalogado como una condición que, si no es atendida debidamente, puede derivar en patologías o enfermedades que pueden comprometer la integridad de una persona.

En general, se presenta como un síntoma de que algo más está ocurriendo en el organismo o existe alguna causa en particular que provoque su aumento. Y es bastante común que no se evidencien síntomas hasta que sus niveles son excesivamente elevados. Por el contrario, también es posible observar casos de hipotensión donde los niveles están por debajo de lo normal, siendo un cuadro mucho más sencillo de tratar.

¿Qué es la presión arterial?

También conocida como tensión arterial, es el término médico que hace referencia a la fuerza o presión que hace la sangre sobre las paredes de las arterias mientras el corazón bombea. Se trata de un proceso esencial que permite al organismo movilizar la sangre por los vasos sanguíneos y llevar oxígeno y otros nutrientes a todos los tejidos del cuerpo.

Para lograr medir la presión arterial, el médico o enfermera colocará un brazalete alrededor del brazo, el cual se encuentra conectado a una máquina. El brazalete se llena de aire, logrando presionar la arteria que se encuentra en la parte superior del brazo. Luego se deja escapar el aire permitiendo registrar la presión arterial.

Presión arterial

El resultado arrojado se expresa en dos números. El primer número hace referencia a la presión sistólica, la cual es la presión ejercida por el corazón para poder bombear la sangre fuera de este a través de las arterias. Esta cifra es mayor ya que el corazón se encuentra bombeando la sangre. Y el segundo número es la presión diastólica, donde se refleja la presión que ocurre entre los latidos cuando el corazón se llena de sangre. Es una cifra más baja ya que el corazón no bombea, manteniendo el músculo más relajado.

Todas estas mediciones se realizan en milímetros de mercurio (mmHg). Esto se debe a que las primeras mediciones se realizaron con una columna de mercurio, obteniendo resultados muy precisos. Por lo que en la actualidad se sigue utilizando esta unidad.

La tensión arterial es un indicativo relevante en la salud del paciente. Cuando está por encima de lo normal existe el riesgo de desencadenar alguna patología o enfermedad. Mientras que, por el contrario, si se encuentra baja, puede ocasionar debilidad o desmayos.

Tipos de tensiómetros

Existen varios dispositivos para medir la presión arterial, y conviene conocerlos para poder realizar un seguimiento correcto:

  • Esfigmomanómetro de mercurio: fue el estándar clásico, aunque su uso se ha reducido por razones medioambientales. Ofrece mediciones muy precisas.
  • Tensiómetro aneroide: funciona sin mercurio y requiere auscultación con estetoscopio. Es habitual en consultas médicas.
  • Tensiómetro digital automático: es el más utilizado para la automedición domiciliaria. Se coloca en el brazo o la muñeca y ofrece lecturas digitales de la presión sistólica, diastólica y la frecuencia cardíaca.

Para obtener mediciones fiables en el domicilio, es recomendable utilizar un tensiómetro de brazo validado clínicamente y seguir las instrucciones del fabricante. La Sociedad Europea de Hipertensión (ESH) recomienda dispositivos validados según protocolos internacionales.

Causas de variaciones en la presión arterial

En general, los médicos suelen manejar una tabla de presión arterial por edad y peso. Existen ciertos factores que pueden alterar estos valores, siendo necesario tenerlos en cuenta para determinar si se encuentra en niveles adecuados.

También es necesario tener presente que hay otras razones por las cuales la tensión arterial puede alterarse. Si bien una oscilación puede apuntar a que existe una posible patología, también es posible que su aumento o disminución esté relacionada con un evento particular. Eliminando de esta manera la posibilidad de que exista algún problema.

También se observa que ante una situación que produzca estrés o exista riesgo de peligro se eleve la presión arterial. Será de manera transitoria debido a una liberación de las hormonas adrenalina y noradrenalina, las cuales preparan al cuerpo para enfrentar un evento relacionado con peligro o emergencia. Se puede obtener el mismo efecto cuando se activa el sistema nervioso simpático. El consumo alto de sal puede considerarse como un factor de riesgo, así como aquellas personas que sufren de sobrepeso.

Se ha comprobado que personas con antecedentes familiares de tensión arterial alta tienen mayor tendencia de padecer de este tipo de problemas. Sobre todo los hombres mayores de 60 años. A partir de esta edad también es común la hipertensión sistólica aislada, producto de un endurecimiento de las arterias. Como consecuencia, se observa una presión sistólica de más de 130 y la diastólica inferior a 80.

Sin embargo, se puede evidenciar una baja en la tensión cuando se administran ciertos medicamentos, se consume alcohol, existe deshidratación, se produce un cuadro de hipoglucemia o hasta de shock. Es posible que también ocurra si existe una mala alimentación.

Factores que influyen en la presión arterial

Es importante tener en cuenta que la presión arterial no es un valor estático, sino que varía a lo largo del día y según múltiples factores:

  • Edad: con el envejecimiento, las arterias pierden elasticidad, lo que tiende a elevar la presión sistólica. Según la Sociedad Española de Cardiología, a partir de los 65 años la prevalencia de hipertensión supera el 60 %.
  • Peso corporal: el sobrepeso y la obesidad aumentan el volumen sanguíneo y la resistencia vascular periférica. Perder entre 5 y 10 kg puede reducir la presión sistólica entre 5 y 20 mmHg.
  • Sexo: antes de la menopausia, las mujeres suelen presentar cifras de presión arterial más bajas que los hombres. Tras la menopausia, la prevalencia de hipertensión se iguala o supera a la masculina.
  • Actividad física: durante el ejercicio la presión sube, pero el entrenamiento regular reduce la presión en reposo. La OMS recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada.
  • Consumo de sal: la ingesta elevada de sodio se asocia directamente con la hipertensión. La OMS recomienda no superar los 5 g de sal al día.
  • Consumo de alcohol y tabaco: el alcohol y el tabaquismo elevan la presión arterial de forma aguda y crónica.
  • Estrés crónico: la activación sostenida del sistema nervioso simpático contribuye a mantener cifras elevadas.
  • Embarazo: durante la gestación pueden producirse cambios significativos en la presión arterial. La preeclampsia, que cursa con hipertensión y proteinuria, es una complicación potencialmente grave.
  • Hora del día: la presión arterial sigue un ritmo circadiano, siendo habitualmente más baja durante el sueño y más alta por la mañana.
  • Medicamentos: antiinflamatorios no esteroideos, corticoides, descongestionantes nasales y algunos antidepresivos pueden elevar la presión arterial.

Tabla de presión arterial por edad y peso

A través de los años se han estandarizado los valores de esta medida, logrando elaborar una tabla de tensión arterial por edad y peso. Esto permite tener una noción de las posibles alteraciones que puede sufrir una persona. Sobre todo al ser una condición que puede dañar permanentemente el corazón.

Tabla de presión arterial por edad y peso

Hay que recordar que el valor mayor es la presión sistólica y el valor menor la presión diastólica. Dependiendo de los niveles de presión registrados se puede determinar que la persona tiene la presión:

  • Normal: los niveles registrados oscilan de 120/80 milímetros de mercurio o inferior.
  • Presión arterial elevada: los valores registrados se ubican entre 120/80 y 129/80 mm de mercurio. Es necesario comenzar a hacer seguimiento del paciente.
  • Hipertensión de etapa 1: la presión arterial varía entre 130/80 mmHg y 139/89 mmHg.
  • Hipertensión de etapa 2: se considera cuando la persona mantiene una tensión arterial superior a 140/90 mmHg.
  • Crisis hipertensiva: es una elevación aguda de la presión arterial, oscilando valores superiores a 180/120 mmHg. Se considera un cuadro de emergencia que requiere atención inmediata y que puede llegar a comprometer el corazón. El pronóstico es diferente para cada paciente.
  • Hipotensión: la presión arterial mantiene niveles menores a 90/60 mmHg.

Valores de referencia según la edad

Si bien las guías clínicas establecen los mismos umbrales de hipertensión para la mayoría de los adultos, es útil conocer las tendencias generales según los grupos de edad:

Grupo de edadSistólica media (mmHg)Diastólica media (mmHg)
18-39 años110-12070-80
40-59 años120-13075-85
60 años o más130-14070-80

Es importante destacar que estos valores son orientativos. La American Heart Association (AHA) y la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) coinciden en que el objetivo terapéutico general es mantener la presión por debajo de 130/80 mmHg en la mayoría de los adultos, incluyendo personas mayores en buen estado de salud.

Presión arterial en niños y adolescentes

En la población pediátrica, los valores normales de presión arterial se determinan según percentiles ajustados por edad, sexo y talla. Un niño se considera hipertenso cuando su presión arterial supera el percentil 95 en tres o más mediciones separadas. La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda medir la presión arterial en cada consulta a partir de los 3 años de edad.

Presión arterial en el embarazo

Durante el embarazo, se consideran normales cifras inferiores a 140/90 mmHg. La preeclampsia se diagnostica cuando la presión arterial es igual o superior a 140/90 mmHg después de la semana 20 de gestación, acompañada de proteinuria u otros signos de daño orgánico. Constituye una urgencia médica que requiere control hospitalario.

Síntomas de la presión arterial alta y baja

En el caso de la hipertensión, en general no presenta sintomatología. Suele detectarse durante un chequeo médico donde se mide la presión arterial. Es la razón por la que se recomienda revisar este valor con regularidad. Aun así, es posible que en algunos casos, sobre todo cuando está muy elevada, se presente:

  • Dolor de cabeza.
  • Mareos.
  • Náuseas.
  • Sangrado nasal.
  • Somnolencia.
  • Taquicardia.
  • Dificultad respiratoria.
  • Cambios en la visión.
  • Pitidos en los oídos.
  • Dolor en el pecho.
  • Confusión.

Presión arterial alta

Mientras que, si se trata de una hipotensión, es más común presentar síntomas:

  • Desmayos.
  • Mareos.
  • Visión borrosa.
  • Somnolencia.
  • Debilidad.
  • Vómitos.
  • Confusión.
  • Vértigo.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Falta de aliento.

Complicaciones de la hipertensión no controlada

La hipertensión mantenida en el tiempo sin tratamiento adecuado puede provocar daños graves e irreversibles en múltiples órganos. Las principales complicaciones incluyen:

  • Enfermedad cardiovascular: la hipertensión es el principal factor de riesgo para el infarto de miocardio, la insuficiencia cardíaca y la hipertrofia ventricular izquierda.
  • Accidente cerebrovascular (ictus): tanto el ictus isquémico como el hemorrágico se asocian estrechamente con cifras de presión arterial elevadas.
  • Enfermedad renal crónica: la presión elevada daña los vasos sanguíneos de los riñones, reduciendo progresivamente su función de filtrado.
  • Retinopatía hipertensiva: el daño en los vasos de la retina puede provocar alteraciones visuales e incluso ceguera.
  • Aneurismas: la presión constante sobre las paredes arteriales puede provocar la formación de dilataciones anormales que, si se rompen, causan hemorragias potencialmente mortales.
  • Enfermedad arterial periférica: la afectación de los vasos de las extremidades puede provocar dolor al caminar, úlceras e incluso gangrena.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hipertensión es responsable de aproximadamente 7,5 millones de muertes al año en el mundo y constituye uno de los principales factores de riesgo cardiovascular modificables.

¿Cómo medir la presión arterial correctamente?

Para obtener mediciones fiables, ya sea en consulta o en el domicilio, es fundamental seguir un protocolo estandarizado:

  1. Reposo previo: sentarse al menos 5 minutos en un ambiente tranquilo antes de la medición.
  2. Posición correcta: sentarse con la espalda apoyada, los pies en el suelo y el brazo apoyado a la altura del corazón.
  3. No hablar ni moverse durante la medición.
  4. Vaciar la vejiga antes de medir.
  5. Evitar cafeína, tabaco y ejercicio al menos 30 minutos antes.
  6. Realizar al menos dos mediciones separadas por 1-2 minutos y anotar la media de ambas.
  7. Medir en ambos brazos en la primera ocasión. Si existe diferencia significativa (más de 10 mmHg), utilizar siempre el brazo con la lectura más alta.

Para el seguimiento domiciliario, se recomienda tomar la presión por la mañana y por la noche durante al menos 3-7 días consecutivos y anotar los resultados para compartirlos con el médico. La monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA) durante 24 horas es la técnica de referencia para confirmar el diagnóstico de hipertensión y descartar la hipertensión de bata blanca.

¿Cómo puedo controlar mi presión arterial?

Ya sea porque sufras de una presión arterial elevada o quieras prevenir su aumento, es posible aplicar algunas medidas para lograrlo. En general, se asocia a mantener hábitos de vida saludable, además de mantener un tratamiento contra la hipertensión en los casos que se contemple. Sin embargo, lo mejor a realizar es:

  • Mantener un peso saludable, siendo necesario consultar con un médico o profesional de salud que le indique si sufre de sobrepeso. Esta condición está asociada al aumento de la presión arterial.
  • Realizar ejercicio o actividad física de manera regular. Lo mejor es establecer una rutina que te permita ser constante. Además, se recomienda al menos realizar ejercicio al menos 2 horas y media a la semana. Basta con caminar o trotar.
  • Reducir el consumo de sal, sobre todo en personas mayores ya que existe mayor sensibilidad al sodio.
  • Reducir o limitar el consumo de alcohol, una sustancia asociada al aumento de la presión arterial.
  • Evitar el consumo de tabaco.
  • Mantener una dieta equilibrada donde se incluya vegetales, frutas, proteínas, aceites, productos lácteos y cereales.
  • Reducir el estrés o evitar situaciones estresantes.
  • Mantener hábitos adecuados de sueño.

Dieta DASH para controlar la presión arterial

La dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension) es un plan alimenticio respaldado por múltiples estudios científicos que ha demostrado reducir la presión arterial de forma significativa. Sus principios básicos incluyen:

  • Consumo abundante de frutas, verduras y cereales integrales.
  • Inclusión de productos lácteos bajos en grasa.
  • Reducción del consumo de grasas saturadas y colesterol.
  • Limitación de dulces, bebidas azucaradas y carnes rojas.
  • Consumo máximo de 2.300 mg de sodio al día (idealmente 1.500 mg).

Estudios publicados en el New England Journal of Medicine han demostrado que la combinación de la dieta DASH con una reducción de la ingesta de sodio puede disminuir la presión sistólica entre 8 y 14 mmHg.

Tratamiento farmacológico

Cuando las medidas de estilo de vida no son suficientes para controlar la presión arterial, el médico puede prescribir medicamentos antihipertensivos. Los principales grupos farmacológicos incluyen:

  • Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA): enalapril, ramipril.
  • Antagonistas del receptor de angiotensina II (ARA II): losartán, valsartán.
  • Diuréticos: hidroclorotiazida, clortalidona.
  • Bloqueadores de los canales de calcio: amlodipino, nifedipino.
  • Betabloqueantes: atenolol, bisoprolol.

La elección del fármaco depende de múltiples factores como la edad, las enfermedades concomitantes y la tolerancia del paciente. Es fundamental no abandonar ni modificar la medicación sin consultar previamente con el médico.

Cuándo acudir al médico

Se debe buscar atención médica urgente en las siguientes situaciones:

  • Presión arterial superior a 180/120 mmHg acompañada de síntomas como dolor de cabeza intenso, dolor torácico, dificultad respiratoria, alteraciones visuales o confusión.
  • Mareos o desmayos recurrentes.
  • Sangrado nasal que no cede.
  • Cualquier síntoma neurológico de aparición brusca, como debilidad en un lado del cuerpo o dificultad para hablar.

Asimismo, se recomienda realizar revisiones periódicas de la presión arterial al menos una vez al año en personas sanas y con mayor frecuencia en quienes presenten factores de riesgo cardiovascular. En personas mayores de 40 años, la Sociedad Europea de Cardiología aconseja medir la presión arterial en cada visita médica.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la presión arterial ideal?

Se considera una presión arterial óptima aquella inferior a 120/80 mmHg en adultos. No obstante, el objetivo puede variar según la edad, las enfermedades asociadas y el criterio del médico tratante.

¿La presión arterial cambia con la edad?

Sí. Con el paso de los años, las arterias se vuelven más rígidas, lo que tiende a aumentar la presión sistólica. Sin embargo, esto no significa que la hipertensión sea una consecuencia inevitable del envejecimiento: los hábitos de vida influyen decisivamente.

¿Es peligrosa la presión arterial baja?

La hipotensión leve no suele ser peligrosa y en muchas personas es habitual sin causar síntomas. Sin embargo, cuando provoca mareos, desmayos o caídas, especialmente en personas mayores, debe ser evaluada por un médico para descartar causas subyacentes.

¿Puedo medir la presión arterial en la muñeca?

Los tensiómetros de muñeca son menos fiables que los de brazo. Si se utilizan, es fundamental colocar la muñeca a la altura del corazón durante la medición. La Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) recomienda preferentemente los dispositivos de brazo.

¿El café sube la presión arterial?

La cafeína puede producir un aumento transitorio de la presión arterial de entre 5 y 10 mmHg. Sin embargo, los estudios sugieren que el consumo moderado habitual (3-4 tazas al día) no se asocia con un aumento significativo del riesgo cardiovascular en la mayoría de personas.

Referencias

  • Organización Mundial de la Salud. Hipertensión. who.int
  • Williams B, et al. 2018 ESC/ESH Guidelines for the management of arterial hypertension. European Heart Journal. 2018;39(33):3021-3104.
  • Whelton PK, et al. 2017 ACC/AHA Guideline for the Prevention, Detection, Evaluation, and Management of High Blood Pressure in Adults. Hypertension. 2018;71(6):e13-e115.
  • Sociedad Española de Cardiología. Hipertensión arterial. secardiologia.es
  • MedlinePlus. Presión arterial alta. medlineplus.gov
  • Sacks FM, et al. Effects on blood pressure of reduced dietary sodium and the Dietary Approaches to Stop Hypertension (DASH) diet. N Engl J Med. 2001;344(1):3-10.
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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