Hipertensión arterial

Hipertensión arterialLa hipertensión arterial es la elevación crónica de la presión arterial por encima de unos límites o valores que se fijan por convenio y a partir de los cuales, su detección y tratamiento mejoran la calidad de vida de las personas que la padecen.

Es la enfermedad crónica más frecuente en los países desarrollados y está considerada como unos de los principales factores de riesgo cardiovascular, así como uno de los problemas más importantes de Salud Pública.

El Comité Nacional conjunto Americano para la prevención, detección evaluación y tratamiento de la hipertensión arterial (JNC) y expertos de la OMS (1997), han establecido que las cifras normales de presión arterial para adultos mayores de 18 ańos son:

 TAS (mmHg)TAD (mmHg)
Óptima< 120< 80
Normal< 130< 85

Se considera hipertensión a cifras por encima de 140 mmHg de sistólica y/o 90 mmHg de diastólica.

Causas de la hipertensión arterial

La presión arterial es la fuerza que permite que la sangre llegue de forma adecuada a todas las partes del cuerpo humano. Varía a lo largo del día, y suele ser más baja durante la noche.

La presión arterial es el resultado del equilibrio de muchos factores entre los que se encuentran:

  • La frecuencia cardiaca.
  • La contractilidad del corazón.
  • El volumen sanguíneo.
  • La viscosidad sanguínea.
  • La elasticidad de la pared de las arterias.
  • Una serie de mecanismos que contraen o relajan los vasos sanguíneos.

Todos estos factores están en equilibrio. Cuando se altera este equilibrio, se alteran también las cifras de presión arterial. Si estas cifras son superiores a las consideradas como normales, y se mantienen de manera constante, se producen alteraciones en el sistema vascular que dan lugar a la hipertensión arterial y a las complicaciones que se derivan de la misma.

Causas de la hipertensión arterial

Los factores que influyen en la aparición de la hipertensión arterial son:

  • Edad.
  • Sexo.
  • Factores genéticos.
  • Raza.
  • Consumo excesivo de alcohol.
  • Consumo excesivo de sal.
  • Vida sedentaria.
  • Fármacos y drogas.
  • Sobrepeso/ Obesidad.
  • Colesterol.
  • Intolerancia a la glucosa.
  • Electrolitos (Potasio, Calcio y Magnesio).
  • Estrés.
  • Tabaco.
  • Cafeína.

Síntomas de la hipertensión arterial

La hipertensión arterial al principio no tiene síntomas específicos a no ser que estén afectados órganos diana (corazón, riñón, ojo, sistema nervioso central) aunque es posible encontrar cifras elevadas de presión arterial en personas que no presentan ningún tipo de repercusión.

Los síntomas que con más frecuencia suelen presentar las personas hipertensas son cefalea y mareos.

Toda persona diagnosticada de hipertensión arterial, debe ser valorada para buscar signos de afectación en órganos diana.

En cuanto a la hipertensión secundaria, los síntomas que presenta suelen estar en relación con la enfermedad que la origina y estos orientan hacia el diagnóstico de la misma.

Complicaciones de la hipertensión arterial

El aumento de la mortalidad provocado por la hipertensión arterial se debe fundamentalmente a sus complicaciones cardiovasculares. Entre estas se encuentran el infarto agudo de miocardio y la insuficiencia cardíaca congestiva, enfermedades que pueden tardar bastante tiempo en dar síntomas.

Complicaciones derivadas de la propia hipertensión arterial: Hipertensión maligna, hipertrofia del ventrículo izquierdo, insuficiencia cardíaca congestiva, hemorragia cerebral, encefalopatía hipertensiva, insuficiencia renal, etc.

Complicaciones de la hipertensión arterial relacionadas con la arterioesclerosis: angina de pecho, infarto de miocardio, trombosis cerebral y otras.

¿Cómo se diagnostica?

La presión arterial se mide en milímetros de mercurio (mmHg).

La medición correcta de la presión arterial se puede realizar mediante un esfigmomanómetro de mercurio, un manómetro aneroide o un aparato electrónico. Es conveniente que todos los aparatos estén correctamente calibrados.

Midiendo la tensión con un esfigmomanómetro de mercurio
Diagnóstico de la hipertensión arterial

El más idóneo para la determinación de la presión arterial es el esfigmomanómetro de mercurio.

Condiciones para una medición correcta de la presión arterial:
  • Es conveniente estar relajado, con el brazo donde se va a medir la presión arterial a la altura del corazón y apoyado. La ropa no debe comprimir el brazo.
  • Debe existir un reposo mínimo previo de 5 minutos.
  • No fumar, no tomar alcohol ni café en los 30 minutos anteriores a la toma de la presión arterial.
  • No realizar comidas copiosas ni ejercicio físico intenso en los 30 minutos previos.
  • Se debe haber vaciado la vejiga previamente.
  • La temperatura ambiental debe ser adecuada, aproximadamente de 21ºC

Tratamiento de la hipertensión arterial

En líneas generales, la hipertensión arterial se debe tratar en los siguientes casos:

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Cuando la presión arterial sistólica es mayor de 180 mmHg.
Cuando la presión arterial diastólica es mayor de 100 mmHg.
Cuando la presión arterial diastólica se encuentra entre 95-99 mmHg. y existen otros factores de riesgo cardiovascular.
Cuando la Presión arterial diastólica se encuentra entre 90-94 mmHg. y existe afectación de órganos diana.

Tratamiento farmacológico

El objetivo que persigue el tratamiento y control de la hipertensión arterial es reducir las cifras de la presión arterial hasta valores que se consideran dentro de la normalidad, y además reducir los casos de cardiopatía isquémica y de accidentes cerebrovasculares y otras complicaciones relacionadas directamente con la hipertensión arterial.

Actualmente existe una serie de fármacos antihipertensivos efectivos y razonablemente bien tolerados, que se pueden incluir en varios grupos farmacológicos:

  • Diuréticos: son fármacos que producen una pérdida de agua y sodio del organismo a través de la orina, y actúan directamente sobre el riñón.
  • Bloqueantes betaadrenérgicos: actúan a través de diferentes mecanismos (reduciendo el gasto cardíaco, actuando sobre el sistema nervioso central…).
  • Bloqueantes alfa-1 adrenérgicos postsinápticos: actúan produciendo dilatación de las arterias y de las venas por lo que reducen las resistencias vasculares periféricas y la presión arterial.
  • Bloqueantes alfa-betaadrenérgicos: actúan también produciendo dilatación de los vasos sanguíneos pero actuando sobre otro tipo de receptores (alfa-1 adrenérgicos).
  • Otros fármacos antihipertensivos: Clonidina, Metil-dopa, Guanfacina, Hidralazina, Minoxidil…
  • Inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina (IECA): disminuyen la presión arterial en tanto en personas normales como en hipertensas. Aumentan la circulación sanguínea en los vasos del corazón, del riñón y del cerebro y disminuyen la hipertrofia ventricular izquierda.
  • Antagonistas de los receptores de la Angiotensina II: tienen una eficacia similar a los IECA y con pocos efectos secundarios.
  • Bloqueantes de los canales del calcio: los calcioantagonistas o bloqueantes de los canales del calcio, son un grupo muy amplio de fármacos que actúan impidiendo la entrada de calcio al interior de la fibra muscular lisa de los vasos sanguíneos.

Tratamiento no farmacológico

Este tratamiento consiste en una serie de medidas generales para ayudar al tratamiento farmacológico. Estas medidas generales se basan en cambiar el estilo de vida y eliminar una serie de factores que perjudican a la hora de controlar la hipertensión arterial, estos factores son:

  • Abandono del tabaco.
  • Disminución del sobrepeso.
  • Abandono del alcohol.
  • Reducción del consumo de sal.
  • Ejercicio físico moderado y aeróbico.
  • Reducción del colesterol.

¿Cómo puedo evitarla?

Las modificaciones en el estilo de vida son fundamentales en la prevención de la hipertensión, ya que se ha demostrado su eficacia en la disminución no sólo de la presión arterial, sino de otros factores de riesgo cardiovascular.

Las medidas preventivas más importantes son:

  • Sobrepeso/Obesidad: cuando exista sobrepeso, debe intentarse la reducción del peso de manera gradual y sostenida a medio-largo plazo. La dieta ha de ser individualizada.
  • Consumo de alcohol: debe tenderse al abandono total del consumo de alcohol.
  • Consumo de sal: la reducción del consumo de sal en las comidas no sólo favorece el que se pueda controlar la hipertensión arterial, sino que además, en los casos en que se deba recurrir al tratamiento farmacológico, aumenta el efecto antihipertensivo de algunos medicamentos. Al mismo tiempo se deben ingerir dietas con el aporte adecuado de potasio, calcio y magnesio.
  • Ejercicio físico: es conveniente la realización de ejercicio físico de tipo aeróbico (correr, nadar, caminar, montar en bicicleta…) de forma regular, 3-4 días por semana. No es recomendable el deporte competitivo ni el ejercicio isométrico (halterofilia, remo…).
  • Colesterol: se deben reducir las grasas saturadas y colesterol.
  • Tabaco: las personas con hipertensión deben dejar de fumar, ya que su asociación conduce a un aumento del riesgo cardiovascular. “
  • Cafeína: el café se puede consumir moderadamente, ya que no se ha demostrado una relación directa entre el consumo del mismo y la elevación de la presión arterial.

Siguiendo las normas adecuadas (ver diagnóstico de la hipertensión arterial), en algunos casos, se puede medir la presión arterial por el propio hipertenso.

La presión arterial considerada normal con autocontrol es:

  1. PAS menor de 135 mmHg.
  2. PAD menor de 85 mmHg.

Es recomendable acudir cada cierto tiempo al médico para un control de su presión arterial, porque esta patología no presenta síntomas, salvo cuando los niveles de tensión se elevan bruscamente.

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