5 remedios caseros para tratar el pie de atleta
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es el pie de atleta?
- 2.Causas del pie de atleta
- 3.Síntomas del pie de atleta
- 4.Diagnóstico y tratamiento
- Tratamiento farmacológico
- 5.Remedios caseros para el pie de atleta
- Agua y sal
- Bicarbonato de sodio
- Aceite de árbol de té
- Ajo
- Cebolla
- Vinagre
- Aceite de coco
- 6.¿Cómo prevenir y combatir el pie de atleta?
- 7.Cuándo acudir al médico
- 8.Preguntas frecuentes
- ¿El pie de atleta puede afectar a las uñas?
- ¿Es contagioso el pie de atleta?
- ¿Puede reaparecer el pie de atleta después del tratamiento?
- 9.Referencias
El pie de atleta es una enfermedad causada por hongos en los pies. Se trata de una de las afecciones infecciosas más frecuentes; se estima que en torno al 25 % de las personas en países desarrollados padecen pie de atleta al menos una vez en su vida. Su nombre médico es tinea pedis y es causada por hongos dermatofitos, principalmente de los géneros Trichophyton, Epidermophyton y Microsporum.
Es una enfermedad que afecta sobre todo a personas adultas, teniendo una mayor incidencia entre hombres que entre mujeres. Aunque no suele ser grave, puede resultar muy molesta y, si no se trata adecuadamente, la infección puede extenderse a las uñas (onicomicosis), a las manos o a otras zonas del cuerpo.
¿Qué es el pie de atleta?
Se conoce como pie de atleta a una enfermedad causada por un hongo que aparece en los dedos de los pies; también puede darse en los talones, la planta y los laterales del pie. Aunque puede afectar a personas de ambos géneros y de todo tipo de edades, resulta más frecuente en hombres adultos, deportistas y personas que utilizan calzado cerrado durante muchas horas.
La infección se produce cuando los dermatofitos colonizan la capa más superficial de la piel (estrato córneo), alimentándose de la queratina. Estos hongos prosperan en ambientes cálidos, húmedos y oscuros, lo que convierte al interior del calzado en un hábitat ideal para su proliferación.
Podemos diferenciar entre tres tipos de pie de atleta:
- Interdigital: tal y como su propio nombre indica, la infección afecta al espacio que queda entre los dedos de los pies, siendo más frecuente entre el cuarto y el quinto dedo. Si no se trata de forma efectiva puede extenderse hasta la planta de los pies. Los síntomas más habituales son picazón, ardor, maceración (piel blanca y reblandecida) y descamación.
- Mocasín (hiperqueratósica): se trata de un tipo de pie de atleta que comienza como una ligera irritación, sequedad o descamación en la planta del pie. No obstante, se extiende de forma progresiva, causando engrosamiento de la piel, grietas y descamación en la planta y los laterales del pie, adoptando un patrón que recuerda al de un mocasín.
- Vesicular (dishidrótica): es el tipo de pie de atleta menos habitual de todos. Comienza con la formación de ampollas llenas de líquido, generalmente en el empeine, la planta o entre los dedos. Puede asociarse a una reacción alérgica al hongo (reacción dermatofítide).
Causas del pie de atleta

Prácticamente el 100 % de los casos el pie de atleta se debe al contagio por hongos dermatofitos que se desarrollan en ambientes cálidos y húmedos. Así, el hecho de llevar calzado cerrado o calcetines que no permitan la transpiración de los pies puede resultar en condiciones idóneas para la reproducción de los hongos. Se trata de una infección contagiosa, de modo que el riesgo de transmisión se multiplica al caminar descalzo en espacios públicos como piscinas, vestuarios, duchas comunitarias y gimnasios.
La transmisión puede producirse de forma directa (contacto con piel infectada) o indirecta (a través de superficies contaminadas, toallas, calzado o calcetines compartidos).
Existen determinados factores de riesgo que aumentan de forma considerable las probabilidades de sufrir de pie de atleta:
- Deporte: el uso de determinados tipos de calzado deportivo cerrado y hermético, especialmente en deportes como el esquí, el running o el fútbol, favorece la proliferación de hongos en los pies al crear un ambiente cálido, húmedo y oscuro.
- Clima: por supuesto, el clima es uno de los principales factores de riesgo de esta afección ya que los hongos se reproducen en ambientes cálidos y húmedos. El pie de atleta es más frecuente en climas tropicales y subtropicales.
- Humedad: tener los pies húmedos durante un largo periodo de tiempo. Es por ello que resulta tan importante secar los pies inmediatamente después del baño de forma minuciosa, especialmente entre los dedos.
- Medicamentos: la toma de determinados fármacos como antibióticos de amplio espectro, corticoides o inmunosupresores puede alterar de manera significativa la flora de la piel de los pies y debilitar las defensas locales.
- Sistema inmunitario debilitado: personas con diabetes, VIH/sida u otras enfermedades que comprometan el sistema inmunitario tienen mayor riesgo.
- Sudoración excesiva (hiperhidrosis): la transpiración abundante de los pies crea un ambiente constantemente húmedo.
- Calzado compartido: compartir zapatos, zapatillas o calcetines con otras personas.
Síntomas del pie de atleta
En relación a los síntomas propios de esta afección, lo cierto es que varían muchísimo entre unos pacientes y otros. En algunos casos los signos de alerta se hacen visibles desde el primer momento; mientras que en otros los síntomas tardan más en aparecer.
Los síntomas más frecuentes incluyen:
- Picazón intensa, especialmente entre los dedos, que suele empeorar al quitarse los zapatos.
- Quemazón y ardor en la zona afectada.
- Enrojecimiento y descamación de la piel.
- Mal olor de los pies.
- Piel agrietada, especialmente entre los dedos y en los talones.
- Maceración (piel blanca, reblandecida y húmeda) en los espacios interdigitales.
- Ampollas con líquido (en el tipo vesicular).
- Descamación y engrosamiento de la piel en la planta (en el tipo mocasín).
Si el pie de atleta no se trata de forma debida, pueden aparecer complicaciones como grietas profundas, infecciones bacterianas secundarias (celulitis), extensión a las uñas (onicomicosis) y propagación a otras zonas del cuerpo.
Diagnóstico y tratamiento
Si presentas los síntomas propios del pie de atleta, debes acudir al médico para que establezca el tratamiento adecuado para su curación, especialmente si es la primera vez que lo padeces, si los síntomas son severos o si no mejoras con el tratamiento inicial.
El médico en primer lugar realiza una historia clínica en función de los antecedentes y los síntomas presentados. A continuación, procede a examinar de forma visual la zona afectada. Si lo considera necesario, puede recoger una muestra, para lo cual debe raspar la zona infectada y analizarla al microscopio (examen directo con KOH) o enviarla a un laboratorio para cultivo fúngico.
Tratamiento farmacológico
Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento más habitual es la aplicación de una crema, spray o pomada antifúngica tópica que contenga clotrimazol, miconazol, terbinafina, ketoconazol o tolnaftato. Estos medicamentos suelen estar disponibles sin receta en las farmacias.
- Los tratamientos tópicos se aplican generalmente durante 2 a 4 semanas, incluso si los síntomas desaparecen antes, para asegurar la eliminación completa del hongo.
- En casos resistentes, extensos o con afectación ungueal, el médico puede prescribir antifúngicos orales como la terbinafina o el itraconazol durante varias semanas.
En la gran mayoría de los casos el pie de atleta presenta un pronóstico muy favorable; en el 90 % de los casos, la infección mejora significativamente antes de las tres semanas de tratamiento.
Remedios caseros para el pie de atleta

Si sufres de pie de atleta, a continuación te explicamos los mejores remedios caseros para tratar esta afección de forma natural. Son estupendos para complementar el tratamiento médico y así combatir la infección de una forma más efectiva y rápida. Es importante recordar que estos remedios no sustituyen el tratamiento antifúngico en casos moderados o severos.
Agua y sal
Uno de los remedios caseros más sencillos tanto de preparar como de aplicar, y además uno de los que mejor funciona para crear un ambiente desfavorable para los hongos.
Solo tienes que mezclar medio litro de agua caliente con un par de cucharadas de sal. Cuando lo tengas listo, sumerge los pies en la mezcla durante aproximadamente 10-15 minutos. Una vez transcurrido el tiempo, seca bien los pies con una toalla de algodón limpia, prestando especial atención al espacio que queda entre los dedos. De esta manera, el ambiente en el que vive el hongo se volverá más hostil, ya que la sal absorbe la humedad y crea un medio hipertónico desfavorable para su crecimiento. Repetir a diario hasta que los síntomas mejoren.
Bicarbonato de sodio
El bicarbonato de sodio tiene propiedades antifúngicas y ayuda a neutralizar el pH de la piel, creando un ambiente alcalino que dificulta la proliferación de los hongos.
Para su preparación, debes formar una pasta mezclando tres cucharadas de bicarbonato de sodio con un poco de agua; debe tener una textura un tanto espesa. Cuando la tengas lista, solo tienes que masajear la zona afectada con dicha pasta y dejar que actúe. Una buena idea es aplicarla durante la noche y retirar con abundante agua tibia a la mañana siguiente, secando los pies meticulosamente. También se puede espolvorear bicarbonato de sodio dentro del calzado para absorber la humedad y reducir el olor.
Aceite de árbol de té
El aceite esencial de árbol de té (Melaleuca alternifolia) es uno de los antifúngicos naturales más estudiados. Un ensayo clínico publicado en el Australasian Journal of Dermatology demostró que una solución al 25-50 % de aceite de árbol de té era eficaz para mejorar los síntomas del pie de atleta.
Para utilizarlo, diluye 10-15 gotas de aceite de árbol de té en una cucharada de aceite portador (oliva, almendras o coco) y aplica sobre la zona afectada con un algodón dos veces al día. También se pueden añadir 15-20 gotas a un baño de pies con agua tibia y remojar durante 15 minutos. No aplicar puro directamente sobre la piel, ya que puede causar irritación.
Ajo
El ajo contiene ajoeno y alicina, compuestos con actividad antifúngica demostrada frente a dermatofitos. El ajoeno, en particular, ha mostrado una eficacia comparable a la terbinafina en algunos estudios in vitro.
Machaca 3-4 dientes de ajo y añádelos a un litro de agua tibia. Sumerge los pies durante 15-20 minutos y repite dos veces al día. Otra opción es machacar un diente de ajo, mezclarlo con un poco de aceite de oliva y aplicar la pasta directamente sobre la zona afectada durante 20 minutos antes de lavar con agua tibia. El ajo puede causar irritación en pieles sensibles, por lo que se recomienda hacer una prueba en una zona pequeña primero.
Cebolla
La cebolla es un ingrediente natural con propiedades antibióticas y antifúngicas, por lo que es un complemento útil para tratar esta afección. Contiene compuestos azufrados que inhiben el crecimiento de hongos.
Debes licuar un par de cebollas troceadas previamente hasta obtener un jugo. Luego, impregna un algodón en la solución y aplícalo en la zona infectada. Deja actuar 15-20 minutos y lava con agua tibia. Repite dos veces al día.
Vinagre
El vinagre tiene en su formulación una serie de ácidos (principalmente ácido acético) que crean un ambiente ácido desfavorable para los hongos; además, ayuda a eliminar la humedad presente en los pies, una de las principales causas de esta afección.
Para preparar este remedio casero debes mezclar una taza de vinagre (blanco o de manzana) con tres tazas de agua en un balde o barreño. Luego, introduce los pies en la mezcla y mantenlos durante 15 minutos. Una vez transcurrido el tiempo, debes secarlos muy bien, sin que quede el menor rastro de humedad en los mismos. Puedes repetir este proceso un par de veces al día. No utilizar si hay grietas profundas o heridas abiertas, ya que el vinagre puede provocar escozor intenso.
Aceite de coco
El aceite de coco virgen contiene ácido láurico y ácido caprílico, dos ácidos grasos con propiedades antifúngicas documentadas. Además, actúa como emoliente e hidratante, lo que puede ayudar a reparar la piel agrietada y descamada.
Aplica una capa fina de aceite de coco virgen sobre los pies limpios y secos, especialmente entre los dedos, dos o tres veces al día. Deja que se absorba antes de ponerte los calcetines.
¿Cómo prevenir y combatir el pie de atleta?
Además de los remedios caseros, si sufres de pie de atleta, o quieres evitar esta infección, es importante conocer algunos hábitos en torno a la higiene. Son tips muy sencillos pero que resultan de gran ayuda para combatir y prevenir la afección.
- Calcetines secos y limpios: es fundamental que los calcetines estén secos y limpios, cambiándolos a diario. Si son de materiales naturales como el algodón o el bambú muchísimo mejor, porque favorecen la transpiración y evitan la sudoración excesiva de los pies. Si se suda mucho, se recomienda cambiar los calcetines a mitad del día.
- Calzado transpirable: también es esencial que el calzado esté elaborado con materiales naturales como el cuero o que cuente con tecnología transpirable. Lo ideal es alternar el calzado cada día para permitir que se seque completamente entre usos. Puede ser útil aplicar un spray antifúngico o polvos antifúngicos dentro del calzado.
- Secado minucioso: después de la ducha, así como del baño en la piscina o en la playa, es importante secar los pies de forma minuciosa con una toalla limpia, prestando especial atención a los espacios entre los dedos.
- Calzado en espacios públicos: en espacios públicos como duchas, vestuarios, piscinas o gimnasios, resulta de gran importancia utilizar sandalias o chanclas; evitar en todo momento caminar descalzo por estos lugares.
- No compartir objetos personales: evitar compartir toallas, calzado o calcetines con otras personas.
- Polvos antifúngicos: si se tiene tendencia a sudar mucho de los pies, aplicar polvos antifúngicos o polvos de talco puede ayudar a mantener los pies secos.
- Uñas cortas y limpias: mantener las uñas de los pies cortas y limpias dificulta que los hongos se alojen bajo ellas.
Cuándo acudir al médico
Es necesario consultar con un profesional sanitario en las siguientes situaciones:
- Los síntomas no mejoran tras una semana de aplicar remedios caseros o antifúngicos de venta libre.
- La infección se extiende a otras zonas del pie, a las uñas o a otras partes del cuerpo.
- Aparecen signos de infección bacteriana: enrojecimiento que se extiende, calor, pus, hinchazón creciente o fiebre.
- La persona tiene diabetes u otra enfermedad que comprometa la circulación o el sistema inmunitario, ya que las infecciones en los pies pueden ser más graves en estos pacientes.
- Se producen grietas profundas y dolorosas que impiden caminar con normalidad.
Preguntas frecuentes
¿El pie de atleta puede afectar a las uñas?
Sí. Si no se trata, la infección fúngica puede extenderse a las uñas de los pies, causando onicomicosis. Las uñas afectadas se vuelven gruesas, amarillentas, frágiles y se despegan del lecho ungueal. La onicomicosis es más difícil de tratar y suele requerir antifúngicos orales durante varios meses.
¿Es contagioso el pie de atleta?
Sí, es una infección contagiosa. Se transmite por contacto directo con piel infectada o por contacto indirecto con superficies contaminadas (suelos de duchas, toallas, calzado). Las personas que conviven con alguien con pie de atleta deben extremar las precauciones de higiene.
¿Puede reaparecer el pie de atleta después del tratamiento?
Sí, las recurrencias son frecuentes, especialmente si no se eliminan los factores de riesgo. Es importante completar siempre el tratamiento prescrito, incluso si los síntomas desaparecen antes, y mantener las medidas preventivas de forma continuada.
Las complicaciones a raíz del pie de atleta son infrecuentes si se trata adecuadamente. En raras ocasiones puede darse lo que se conoce como erisipela o celulitis, infecciones bacterianas secundarias que requieren tratamiento antibiótico.
Referencias
- Gupta AK, Daigle D, Foley KA. Topical therapy for toenail onychomycosis: an evidence-based review. Am J Clin Dermatol. 2014;15(6):489-502. PubMed
- Satchell AC, et al. Treatment of interdigital tinea pedis with 25% and 50% tea tree oil solution: a randomized, placebo-controlled, blinded study. Australas J Dermatol. 2002;43(3):185-190. PubMed
- MedlinePlus. Pie de atleta. Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. MedlinePlus
- Mayo Clinic. Athlete’s foot – Symptoms and causes. Mayo Clinic
- Crawford F, Hollis S. Topical treatments for fungal infections of the skin and nails of the foot. Cochrane Database Syst Rev. 2007;(3):CD001434. PubMed

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.