¿Qué es la odontopediatría y por qué debo llevar a mi hijo?
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es la odontopediatría?
- 2.Diferencias entre odontopediatra y dentista general
- 3.¿Cuándo se debe ir al odontopediatra?
- Señales de alarma que requieren una visita urgente
- 4.Tratamientos que se realizan en odontopediatría
- Caries
- Traumatismos
- Maloclusiones
- Extracción de dientes temporales
- Ortodoncia infantil
- Aplicación de flúor
- Selladores de fisuras
- Pulpotomía y pulpectomía
- 5.Higiene bucodental infantil: guía por edades
- De 0 a 6 meses
- De 6 meses a 2 años
- De 2 a 6 años
- De 6 a 12 años
- 6.Alimentación y salud dental infantil
- 7.Miedo al dentista en niños: cómo abordarlo
- 8.Hábitos orales perjudiciales en la infancia
- 9.Cuándo acudir al dentista
- 10.Preguntas frecuentes
- ¿A qué edad debe realizarse la primera visita al odontopediatra?
- ¿Los dientes de leche también pueden tener caries?
- ¿Es necesario tratar los dientes de leche si se van a caer?
- ¿La lactancia materna produce caries?
- ¿Hasta qué edad debe supervisarse el cepillado?
- 11.Referencias
El cuidado de los dientes debe iniciar desde las edades más tempranas, y para esto necesitamos la atención y cuidado de los padres. Sin embargo, estos deben apoyarse en la odontopediatría, conocida como la odontología para los niños. Gracias a esta especialidad, es posible prevenir distintos problemas y patologías de la dentadura, detectar anomalías de forma precoz y garantizar un desarrollo bucodental saludable.
Más allá de aplicar tratamientos, es posible lograr una excelente higiene dental, ya que los profesionales de la salud dental guiarán tanto a los padres como a los niños para realizar un cepillado adecuado así como el uso de productos que aseguren la salud bucal. La odontopediatría abarca desde el nacimiento hasta la adolescencia, un período clave en el que se sientan las bases de la salud oral para toda la vida.
¿Qué es la odontopediatría?
Se conoce como odontopediatría a una rama de la odontología enfocada en el cuidado de la salud bucodental de los bebés y niños, incluso los recién nacidos. Aunque muchos consideran que no es necesario, el profesional le indicará el cuidado adecuado de las encías desde los primeros días de vida.
La figura profesional de esta área de la salud es el odontopediatra. No solo hablamos del encargado de la salud de los dientes de los más pequeños, también ayuda a evitar que exista miedo hacia el odontólogo, creando una experiencia positiva en cada visita.

Si bien se hace mucha referencia al hecho del cuidado dental, también se cumple la labor de educar acerca de la higiene de los dientes así como de prevenir la aparición de problemas dentales y de la boca. Realmente es una profesión que se enfoca en el correcto desarrollo de la dentadura, con el fin de evitar complicaciones en la edad adulta. Estos servicios los puedes encontrar en sitios especializados como Cleardent.es.
Su labor inicia desde el momento del nacimiento y hasta los 6 años para asegurar la salud de los dientes temporales. A partir de este momento hasta la adolescencia su labor se extiende a controlar la salida y desarrollo de los dientes permanentes.
A lo largo de este período, es posible detectar la aparición de patologías así como determinar si existe alguna anomalía en el posicionamiento de los dientes. También es posible observar si existen problemas en las encías o se desarrollan maloclusiones. Todo esto permite lograr un diagnóstico precoz que permita tratar a tiempo y evitar complicaciones.
Además, se considera esencial en la odontopediatría que los profesionales sean capaces de empatizar y conectar con los pequeños pacientes para aportar seguridad al momento de tratarlos. Sin embargo, es necesario orientar a los padres y madres para lograr que la higiene oral y el cuidado de los dientes sea efectivo.
Diferencias entre odontopediatra y dentista general
Aunque ambos profesionales comparten una formación base en odontología, existen diferencias significativas que hacen del odontopediatra el especialista más adecuado para la atención infantil:
- Formación específica: el odontopediatra realiza estudios de posgrado (normalmente de dos a tres años) centrados en el desarrollo dental infantil, técnicas de manejo de conducta y patologías propias de la infancia.
- Adaptación del entorno: las consultas de odontopediatría suelen estar diseñadas con colores, decoración y elementos lúdicos que reducen la ansiedad del niño.
- Manejo de la conducta: el odontopediatra domina técnicas como el refuerzo positivo, la distracción, el modelado y, cuando es necesario, la sedación consciente, para que la experiencia sea lo menos traumática posible.
- Conocimiento del crecimiento craneofacial: estos especialistas entienden cómo evolucionan los maxilares, la oclusión y la erupción dental en cada etapa del desarrollo.
- Atención a pacientes con necesidades especiales: los odontopediatras están capacitados para tratar a niños con discapacidad física, intelectual o trastornos del espectro autista que requieren un abordaje diferenciado.
¿Cuándo se debe ir al odontopediatra?
Si bien el odontopediatra es un odontólogo especialista en las etapas más jóvenes, su labor no solo se limita al tratamiento de patologías y problemas bucodentales. La odontopediatría es una especialidad que abarca la prevención y fomenta la higiene oral. Atender a tiempo a las consultas ayuda a evitar el desarrollo de patologías en edad adulta que requieren tratamientos más complicados.
Todo esto hace necesario que se asista a un odontopediatra a más tardar a los 12 meses de edad. A partir de los 6 meses suele presentarse la primera dentición. Se considera como el momento más idóneo para poder controlar el crecimiento, posicionamiento y desarrollo de los dientes temporales. Si bien muchos aseguran que alguna anomalía en esta etapa no resulta algo preocupante, la realidad es que puede derivar en complicaciones mayores. Incluso, puede derivar en la aparición de enfermedades periodontales.

En general, esta visita puede postergarse. Esto solo es posible siempre que no se detecte algún problema en el desarrollo de los dientes temporales o que exista maloclusión. De no existir ningún problema, es posible asistir a la primera consulta a partir de los 5 o 6 años. Aun así, muchos padres y madres ignoran o desconocen la existencia de ciertas patologías, por lo cual siempre se recomienda asistir al odontopediatra tras la salida del primer diente.
Hay que tener en cuenta que algunos hábitos pueden favorecer la aparición de caries, siendo necesario un control regular. Esto suele asociarse al uso del biberón, sobre todo cuando se alimenta con cereales. También es necesario la intervención de este profesional si se utiliza un chupete en edad avanzada que puede causar maloclusión.
Señales de alarma que requieren una visita urgente
Existen situaciones que no deben esperar a la revisión periódica y requieren una consulta inmediata con el odontopediatra:
- Dolor dental persistente que no cede con analgésicos habituales.
- Manchas oscuras o blancas en los dientes que pueden indicar caries incipiente o hipoplasia del esmalte.
- Sangrado de encías al cepillarse o de forma espontánea.
- Traumatismo dental: golpe que fracture, desplace o provoque la caída de un diente.
- Retraso en la erupción dental: si a los 15-18 meses aún no ha aparecido ningún diente temporal.
- Mal aliento persistente que no mejora con la higiene habitual.
- Dificultad para masticar o morder que afecte a la alimentación del niño.
- Inflamación facial o absceso en la zona de la boca.
Tratamientos que se realizan en odontopediatría
En el pasado los odontopediatras recomendaban realizar la primera visita a los 3 años, asegurando que estuvieran todos los dientes temporales. Sin embargo, esto ya no se recomienda, ya que se han detectado problemas bucodentales en edades más tempranas. Debido a esto, los odontopediatras realizan una labor más completa, incluyendo los siguientes tratamientos:
Caries
Se trata de una enfermedad de los dientes donde se destruye el esmalte, avanzando hacia el resto de los tejidos del diente. Esto se produce por una acumulación de placa bacteriana. Se inicia con una pequeña abertura que va aumentando si esta no es tratada. A medida que avanza puede llegar al nervio, siendo necesario eliminar parte de la pulpa para aliviar los síntomas.
La caries de la primera infancia (anteriormente llamada «caries del biberón») es una forma especialmente agresiva que afecta a los dientes temporales de niños menores de 6 años. Se asocia al consumo frecuente de líquidos azucarados, lactancia prolongada nocturna sin higiene posterior y transmisión bacteriana de los cuidadores al niño.
En caso de que la caries sea leve se procede a limpiar la zona y aplicar empaste. Mientras que, si ha dañado gran parte del diente, puede recomendarse la colocación de coronas metálicas para no afectar la masticación y posición de los dientes. Si es necesario extraer la pieza, entonces se colocará un mantenedor de espacio para asegurar el correcto desarrollo de la dentadura definitiva.
Traumatismos
Se consideran entre las causas más comunes de visita en niños además de la caries. Es necesaria su atención temprana ya que no solo hablamos de la fractura del diente. También es posible que afecte la correcta erupción de los dientes permanentes.
Los traumatismos dentales en la infancia se clasifican según su gravedad:
- Concusión: el diente recibe un golpe pero no se desplaza ni se fractura.
- Subluxación: el diente presenta movilidad pero no se ha desplazado de su posición.
- Luxación: el diente se desplaza de su posición original (puede ser lateral, intrusiva o extrusiva).
- Avulsión: el diente sale completamente de su alvéolo. En dientes permanentes, reimplantarlo dentro de los primeros 30-60 minutos es fundamental.
- Fractura coronaria: se rompe parte de la corona del diente, pudiendo afectar solo al esmalte o también a la dentina y la pulpa.
Maloclusiones
Este término hace referencia a la dificultad para cerrar adecuadamente la boca producto de un posicionamiento inadecuado de los dientes, aunque puede deberse a un defecto en la mandíbula. Muchos de estos casos logran detectarse debido a problemas en ciertos hábitos como la succión o la respiración. Si no se atiende puede derivar en defectos mayores.

Extracción de dientes temporales
Es una intervención que solo se realiza en casos donde el diente temporal no se ha caído, lo cual puede dificultar la adecuada erupción del diente permanente. Es posible que esto afecte el posicionamiento de los otros dientes.
Ortodoncia infantil
Se considera esencial cuando se detectan problemas relacionados con la mordida o existe algún defecto en la estructura de la boca. De esta manera, se asegura que los dientes permanentes erupcionen correctamente o se asegure el correcto desarrollo óseo de los huesos maxilares.
La ortodoncia interceptiva, aplicada generalmente entre los 6 y los 10 años, permite corregir problemas esqueléticos aprovechando el crecimiento del niño. Los aparatos más utilizados incluyen expansores del paladar, mantenedores de espacio y aparatología funcional.
Aplicación de flúor
Se considera un tratamiento preventivo para evitar la aparición de caries dental. Esto es posible ya que esta sustancia favorece el fortalecimiento del esmalte, impidiendo que la placa bacteriana cause daño sobre la superficie del diente. La aplicación del tratamiento dependerá del paciente.
Selladores de fisuras
Los selladores son un tratamiento preventivo muy eficaz que consiste en aplicar una resina fluida sobre las fosas y fisuras de los molares permanentes recién erupcionados. Estas zonas son especialmente vulnerables a la caries porque el cepillo no accede con facilidad. El sellador actúa como barrera protectora e impide la acumulación de placa bacteriana. Se recomienda aplicarlos en los primeros molares permanentes (alrededor de los 6 años) y en los segundos molares permanentes (alrededor de los 12 años).
Pulpotomía y pulpectomía
Cuando la caries alcanza la pulpa (el nervio) del diente temporal, puede ser necesario realizar una pulpotomía (eliminación parcial de la pulpa) o una pulpectomía (eliminación completa). Estos tratamientos permiten conservar el diente temporal hasta su momento natural de caída, manteniendo así el espacio para el diente permanente.
Higiene bucodental infantil: guía por edades
La higiene oral debe adaptarse a cada etapa del desarrollo del niño:
De 0 a 6 meses
Aunque aún no hayan aparecido los dientes, es recomendable limpiar las encías del bebé después de cada toma con una gasa húmeda o un dedal de silicona. Esto elimina restos de leche y acostumbra al niño al hábito de la higiene oral.
De 6 meses a 2 años
Con la aparición de los primeros dientes, se debe comenzar a utilizar un cepillo dental de cabezal pequeño y cerdas suaves. La pasta dental debe contener 1.000 ppm de flúor en cantidad equivalente a un grano de arroz, según las recomendaciones actuales de la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP). El cepillado debe realizarlo el adulto.
De 2 a 6 años
Se mantiene la pasta con 1.000 ppm de flúor, pero la cantidad aumenta al tamaño de un guisante. El cepillado sigue siendo responsabilidad del adulto, aunque se puede permitir al niño que practique bajo supervisión. Es importante insistir en el cepillado nocturno, ya que durante la noche la producción de saliva disminuye y la protección natural de la boca es menor.
De 6 a 12 años
A partir de los 6 años, el niño puede empezar a cepillarse solo, pero los padres deben supervisar y repasar el cepillado, especialmente en la zona de los molares. Se recomienda utilizar pasta con 1.450 ppm de flúor. En esta etapa puede introducirse el uso de seda dental, especialmente entre los dientes que contactan entre sí.
Alimentación y salud dental infantil
La dieta desempeña un papel fundamental en la salud bucodental de los niños. Algunas recomendaciones clave incluyen:
- Limitar el consumo de azúcares: zumos envasados, bollería, golosinas y refrescos son los principales responsables de la caries infantil. Es preferible ofrecerlos solo de forma ocasional y, a ser posible, acompañados de una comida principal.
- Evitar el biberón nocturno con líquidos azucarados: la leche con cereales, zumos o infusiones endulzadas en el biberón por la noche constituyen un factor de riesgo muy elevado para la caries.
- Fomentar el consumo de agua: el agua es la mejor bebida para la salud dental y general del niño.
- Incluir alimentos ricos en calcio y fósforo: productos lácteos, pescado azul y frutos secos favorecen la mineralización del esmalte.
- Ofrecer frutas y verduras crudas: alimentos como la manzana o la zanahoria estimulan la producción de saliva y contribuyen a la autolimpieza de los dientes.
Miedo al dentista en niños: cómo abordarlo
El miedo al dentista es una de las principales barreras para la atención odontológica infantil. Los odontopediatras emplean diversas estrategias para prevenirlo y manejarlo:
- Técnica de decir-mostrar-hacer: se explica al niño qué se va a hacer, se le enseña el instrumental y después se realiza el procedimiento, reduciendo la incertidumbre.
- Refuerzo positivo: premiar la buena conducta con elogios, pegatinas o pequeños regalos refuerza la asociación positiva con la visita.
- Modelado: permitir que el niño observe cómo otro niño (o un muñeco) se somete al tratamiento de forma tranquila puede reducir su ansiedad.
- Distracción: pantallas con dibujos animados, música o gafas de realidad virtual son recursos cada vez más frecuentes en las consultas.
- Sedación consciente con óxido nitroso: en casos de ansiedad moderada, la inhalación de óxido nitroso mezclado con oxígeno produce un estado de relajación que facilita el tratamiento sin que el niño pierda la consciencia.
Los padres también pueden contribuir evitando comentarios negativos sobre sus propias experiencias dentales, no utilizando la visita al dentista como amenaza y transmitiendo tranquilidad y normalidad.
Hábitos orales perjudiciales en la infancia
Algunos hábitos frecuentes en la infancia pueden afectar negativamente al desarrollo bucodental si se prolongan más allá de cierta edad:
- Succión del pulgar o los dedos: si persiste más allá de los 3-4 años, puede provocar mordida abierta anterior y deformación del paladar.
- Uso prolongado del chupete: después de los 2-3 años aumenta el riesgo de maloclusión.
- Respiración oral: respirar por la boca de forma habitual (por obstrucción nasal crónica, hipertrofia de adenoides, etc.) puede alterar el crecimiento facial y provocar paladar ojival y mordida cruzada.
- Deglución atípica: la interposición de la lengua entre los dientes al tragar puede causar mordida abierta.
- Bruxismo infantil: el rechinar de dientes es relativamente frecuente en niños y suele resolverse espontáneamente, pero en casos severos puede requerir valoración.
El odontopediatra puede orientar a los padres sobre cómo ayudar al niño a abandonar estos hábitos y, si es necesario, derivar al logopeda o al otorrinolaringólogo para un abordaje integral.
Cuándo acudir al dentista
Además de las revisiones periódicas (cada seis meses como norma general), se recomienda acudir al odontopediatra ante cualquiera de las señales de alarma mencionadas anteriormente. Es fundamental no esperar a que aparezca dolor, ya que muchas patologías bucodentales son asintomáticas en sus fases iniciales. Una detección precoz siempre facilita un tratamiento más sencillo, menos invasivo y con mejores resultados a largo plazo.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad debe realizarse la primera visita al odontopediatra?
La Sociedad Española de Odontopediatría recomienda que la primera visita se realice durante el primer año de vida, idealmente cuando aparece el primer diente temporal (alrededor de los 6 meses).
¿Los dientes de leche también pueden tener caries?
Sí. Los dientes temporales son incluso más susceptibles a la caries que los permanentes porque tienen un esmalte más fino y menos mineralizado. Además, las caries en dientes de leche pueden afectar a los dientes permanentes que se están formando debajo.
¿Es necesario tratar los dientes de leche si se van a caer?
Absolutamente. Los dientes temporales cumplen funciones esenciales: permiten la masticación adecuada, mantienen el espacio para los dientes permanentes, participan en el desarrollo del habla y contribuyen a la estética y autoestima del niño. Una infección en un diente de leche puede dañar el germen del diente permanente subyacente.
¿La lactancia materna produce caries?
La lactancia materna en sí misma no produce caries. Sin embargo, la lactancia materna prolongada a demanda durante la noche (especialmente después de la erupción de los primeros dientes), sin higiene posterior, puede constituir un factor de riesgo si se combina con otros factores como la presencia de bacterias cariogénicas.
¿Hasta qué edad debe supervisarse el cepillado?
Se recomienda que los padres supervisen y repasen el cepillado dental de sus hijos al menos hasta los 8-10 años, cuando el niño haya desarrollado la destreza manual suficiente para realizar un cepillado eficaz por sí mismo.
Referencias
- Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP). Protocolo de la primera visita odontológica. Disponible en: https://www.odontologiapediatrica.com
- American Academy of Pediatric Dentistry (AAPD). Guideline on Caries-risk Assessment and Management for Infants, Children, and Adolescents. Pediatr Dent. 2023.
- American Academy of Pediatric Dentistry (AAPD). Policy on Early Childhood Caries (ECC): Classifications, Consequences, and Preventive Strategies. Pediatr Dent. 2023.
- Mouradian WE, Wehr E, Crall JJ. Disparities in children’s oral health and access to dental care. JAMA. 2000;284(20):2625-2631.
- Marinho VC, Worthington HV, Walsh T, Clarkson JE. Fluoride varnishes for preventing dental caries in children and adolescents. Cochrane Database Syst Rev. 2013;(7):CD002279.
- MedlinePlus. Cuidado dental del niño. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/childdentalhealth.html

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.