Principales tipos de relaciones tóxicas y sus señales

Las relaciones de pareja pueden ser una de las mayores fuentes de estrés. En el mundo de las relaciones de pareja, sabemos bien la gran cantidad de complicaciones y conflictos que se pueden generar, además al estar tantas emociones y sentimientos implicados, las posibilidades para pasarlo mal son muy altas, pero también, claro está, para crecer como personas y madurar.

No todo en el amor vale, y no todo lo que se le parece tiene que ver con el amor. Esto queda claro cuando ciertas actitudes y comportamientos dañinos aprendemos a identificarlos como enemigos del amor. Muchas veces son conductas que bajo el influjo de un estado de enajenación mental, como es el amor, no hemos logrado percibir. Las relaciones tóxicas lo son cuando han abandonado el amor y se han enfrascado en un mundo sutil, aunque duro, lleno de malestar y sufrimiento. Porque al contrario de lo que muchos creen, el amor implica sobre todo felicidad, no infelicidad y sufrimiento.

Aprender a identificar si te encuentras en una relación tóxica puede ser lo que te haga abrir los ojos, para que te des cuenta de que esa situación no te conviene, y que probablemente esa persona con la que estás tampoco te conviene en ningún aspecto de tu vida. A veces es uno de los integrantes, pero a veces son incluso los dos los que se dan cuenta de que viven en una relación tóxica que les genera un profundo vaivén de sensaciones desagradables.

Lo cierto es que existen muchos tipos de relaciones tóxicas, vamos a describiros algunos de los principales tipos y sus señales, sobre todo para que conozcas mejor estas situaciones de las que muchas veces no nos percatamos, ya sea porque no queremos verlo, o simplemente porque no estamos preparados para verlo. Ante una u otra circunstancia lo necesario es hacerse consciente y prepararse para abandonar una situación innecesaria generadora de estrés y sufrimiento.

¿Qué es una relación tóxica?

Relación tóxica

Una relación tóxica, es una relación que ya no es productiva ni beneficiosa, no causa bienestar ni felicidad, solo deja atisbos de momentos buenos que se desvanecen enseguida. La esperanza de mantener una buena relación en la que haya reprocidad de entendimiento y cariño, se va perdiendo una y otra vez, hasta finalmente agotarse toda ilusión.

En la relación tóxica ya no existe un crecimiento de la relación, existe un estancamiento del cual se vuelve más difícil salir con el paso del tiempo. Al no fomentar el crecimiento de los dos miembros la alegría y la felicidad han quedado en un segundo plano.

Acaba suponiendo una red negativa de emociones y sentimientos, el desgaste emocional por parte de uno de los integrantes o de ambos interfiere en todas las áreas de su vida, afectándole en sus relaciones sociales, trabajo, familia, etc.

Sabemos que nos encontramos en una relación tóxica cuando la comunicación es un desastre, la falta de respeto es continua, las peleas y la lucha forman parte del día a día. Existe una represión emocional que genera mucha ansiedad y estrés.

Los principales tipos de relaciones tóxicas

Cuando se ha desvalorizado tanto el respeto, el cariño y la confianza, esto ha generado una terrible huella emocional, que difícilmente se podrá solucionar sin tener que salir de la relación. Hay que saber que para que se pueda solucionar algo, ambos deben de querer solucionarlo, y han de estar dispuestos a implicarse en la relación ofreciendo lo mejor de sí mismos. La reciprocidad es una clave esencial para dar pasos hacia delante.

En este aspecto muchas personas se autoengañan pensando que se puede solucionar la relación tóxica. Es importante identificar que en una relación sana el daño no está justificado por el amor. Ni la desconfianza ni la falta de respeto está justificada. Se sabe que ambas personas quieren salir de una relación tóxica cuando ambas están dispuestas a cambiar en beneficio de la relación, cuando su proyecto es común y su energía va enfocada al intercambio de emociones positivas. Si el camino que recorres tiene como dirección la felicidad, vas por el camino correcto.

Dependiendo del tipo de relación tóxica, será más sencillo o más complicado salir de ella, o incluso poder solucionarla para seguir permaneciendo juntos, con nuevas perspectivas más beneficiosas para ambos. A continuación te mostramos algunos de los tipos de relaciones tóxicas que pueden darse en una relación de pareja.

Relaciones basadas en el chantaje emocional

En este tipo de relación, la relación se vuelve tóxica debido a que el amor que alguna vez pudo existir, se ha transformado en una forma de trueque emocional. Uno de los miembros de la relación aprende a ser la víctima cediendo constantemente en todas las decisiones importantes a tomar.

La persona que ha realizado el papel de víctima en la relación, ya sea de forma consciente o inconsciente, se ha dejado controlar y manipular a cambio de un chantaje implícito. En este chantaje se pretende generar un sentimiento de culpa a la otra persona para “que no haga lo que me disgusta”, ya sea: salir con sus amigos, irse de fiesta, llegar tarde a casa, etc.

En este caso hacerse la víctima tiene un privilegio, que es hacer sentir mal a la otra persona. Esta persona no dice las cosas que le disgustan directamente, ya que actúa de forma pasivo-agresiva, inculcando culpa y malestar ante las acciones de la otra persona. Lo que se podría llamar una manipulación en toda regla. No le hacen saber a la otra persona lo que no quieren que haga, se lo hacen saber a través de dejarles de hablar, enfadarse, retirarles el cariño, etc.

En este tipo de relación tóxica acaba estableciéndose una conducta implícita de “Te quiero a condición de que hagas lo que yo quiera”. El amor en este caso forma parte del juego del chantaje.

Relaciones idealizadas

Este tipo de relación tóxica es bastante común, al principio de la relación uno de los miembros, o incluso ambos creen estar profundamente enamorados de la otra persona, sin embargo, la conoce más bien poco, y ha ido cogiendo algunas características de esa persona para ensalzarlas y convertirlas en lo que le gustaría que fuera.

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Simplemente podemos decir que no se ha enamorado, ha creado una imagen irreal para venerarla. Esto dura más bien poco si ambas personas mantienen un contacto de forma regular, se van conociendo y van compartiendo situaciones juntas.

¿Cuál es la dirección que toma esta relación para convertirse en tóxica? La dirección que acaba tomando es que la persona que ha idealizado a la otra ha creado una serie de características para su personaje, que el otro no tiene más remedio que amoldarse a esas características, puesto que si no lo hace aparece la frustración y el rencor.

Cuando ya pasan más tiempo juntos y se van conociendo mejor, e incluso en casos en los que ya se van a vivir juntos, se va viendo como la persona idealizada no cambia tal y como quiere la persona que idealiza. Surge así un conflicto, en el cual la persona idealizada no se siente valorada por cómo es, y la persona que idealiza se siente desilusionada, ejerciendo una presión continua para que la otra persona cambie. Esta es una forma de maltrato, ya que se exige cambios en todos los aspectos idealizados, sin importar si son beneficiosos o deseables para la otra persona.

Relaciones basadas en el miedo

En este tipo de relaciones tóxicas es donde existe una mayor agresividad y violencia, tanto física como psicológica. El miedo como bien sabemos es contrario al amor, por lo que en las relaciones basadas en el miedo lo único que puede aflorar son sentimientos de rencor, odio y sufrimiento.

Para que vaya apareciendo este miedo, una de las personas agrede a la otra ya sea de forma verbal o física, con la intención de salirse con la suya. Que la otra persona haga o diga lo que quiere el agresor. Se vive así en una constante amenaza en la que “tengo que hacer lo que mi pareja quiere, si no, tomará represalias contra mí”. La persona que se queda en este tipo de relaciones a ojos de los demás puede ser una persona débil y cobarde, sin embargo, esta relación ha tenido un proceso, en el que la persona agredida se ha visto sola, confundida, con baja autoestima, y sin una salida posible para ser feliz, ya que acaba creyendo incluso merecer lo que le está sucediendo.

En este tipo de relaciones han de intervenir los servicios judiciales, para alejar a la persona agredida de su agresor. El miedo es una de las principales causas para mantenerse en esa situación, es por esto que hay que asegurarle a la persona agredida cierta seguridad y una compañía de confianza.

Relaciones de poder

En este tipo de relación una de las dos personas se cree con el derecho de tomar las decisiones importantes que atañan tanto a la pareja como a la otra persona individualmente. De manera que adopta el papel de jefe o jefa en la relación.

Esta jerarquía con mejores derechos y privilegios se establece sin ninguna justificación real. Esto representa una humillación para la otra persona, ya que su pareja ha minado su autonomía y capacidad para decidir. Quizás en un principio de la relación no llega a ver esto tan claro, pero con el paso del tiempo se va haciendo más evidente.

Entrar en esta dinámica supone participar en un juego muy peligroso, en el que uno de los integrantes se acostumbra a ser el que mande, y la otra persona ha de obedecer para que la relación se mantenga y pueda seguir adelante.

Los ejemplos claros de esta relación de poder se encuentran fácilmente en las relaciones de anteriores épocas, en las que el patriarcado y el machismo asumían que era el hombre quien debía de tomar todas las decisiones importantes, por bien de la relación e incluso de su mujer. Era así como la mujer tenía bastantes menos derechos que el marido, y además, necesitaba incluso su autorización y consentimiento para poder hacer gestiones importantes.

Relación basada en la mentira

La persona utiliza la relación de pareja para llenar su vacío o para compensar ciertas carencias. Se ve la relación como un trueque, en el que se utiliza el amor para obtener lo que se necesita. Es una relación tóxica por que se engaña a la otra persona prometiéndole amor y unos fuertes lazos afectivos para mantenerla en la relación.

La relación de pareja se mantiene mientras que la persona que engaña obtiene el beneficio que le supone, en el momento en el que ya ha dejado de interesarle, puede terminar la relación de inmediato o simplemente engañarle con otra persona, sobre todo si existen compromisos de por medio con la pareja. En este tipo de relación tóxica la persona engañada sufre constantemente por solucionar una situación insostenible.

Todos estos tipos de relación tóxica tienen  en común que son destructivos y merman la capacidad de un desarrollo constructivo, impidiendo el desarrollo personal. Suponen un estancamiento a nivel tanto social como emocional para la persona que lo sufre. En la mayoría de los casos ni la terapia de pareja es efectiva, ya que no se puede solucionar una relación así, si uno de los dos miembros no quiere ver ni solucionar dicha situación.

Mantenerse en una relación tóxica supone tal desgaste físico y emocional que hace disminuir considerablemente la calidad de vida. Si te encuentras en una situación así, y te has sentido identificado/a con alguno de estos tipos de relaciones tóxicas, es importante que no sigas dejándolo pasar, ni te engañes pensando que todo se va a solucionar por si solo en algún momento. Para salir de una situación difícil que habitualmente te genera un gran malestar, es necesario tomar decisiones y hacer cambios drásticos. Ante todo has de tener en cuenta que bajo esta situación has de pensar en ti y en tu cuidado emocional.

Principales tipos de relaciones tóxicas y sus señales
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