Piedras en la vesícula
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué son las piedras en la vesícula?
- Pero a ciencia cierta: ¿cómo se forman estas piedras?
- 2.¿En cuáles situaciones suelen aparecer?
- 3.¿Qué síntomas producen las piedras en la vesícula?
- 4.¿Cómo se trata esta condición?
- 5.¿Cómo calmar el dolor en estos casos?
- 6.Tipos de cálculos biliares
- 7.Complicaciones de las piedras en la vesícula
- 8.Diagnóstico de las piedras en la vesícula
- 9.Prevención de las piedras en la vesícula
- 10.Cuándo acudir a urgencias
- 11.Referencias
Cuando se trata de afecciones abdominales, existen todo tipo de dolencias que pueden llegar a alarmarnos en algún momento de nuestras vidas, sobre todo si no congeniamos mucho con el área de la medicina. La aparición de piedras en la vesícula es, precisamente, una de estas tantas afecciones que suelen afectar a una gran cantidad de personas y que puede verse asociada, en gran medida, con el estilo de vida que llevamos.
Si bien se trata de una condición que algunas veces puede pasar desapercibida y que su hallazgo puede ser fortuito, en otras tantas ocasiones, suele causar una sintomatología muy dolorosa que llega a incapacitar al paciente, requiriendo así una resolución quirúrgica. Es por todo lo anterior dicho, que hoy hemos querido instruirte lo mejor posible acerca de las piedras en la vesícula y sus implicaciones en la salud.
¿Qué son las piedras en la vesícula?
Las piedras en la vesícula, conocidas en el ámbito médico como cálculos biliares, vienen siendo básicamente depósitos de bilis endurecidos.
Recordemos que la bilis, la cual se forma esencialmente en el hígado luego de una serie de procesos metabólicos, es transportada posteriormente a la vesícula, que es donde esta sustancia se almacena.
La bilis cumple una función importante en la digestión de los alimentos, ya que gracias a esta sustancia es que podemos digerir mejor las grasas.
Esta sustancia desemboca en las primeras porciones del intestino delgado, y llega allí gracias a una serie de conductos que salen directamente de la vesícula.

Y te preguntarás: ¿Por qué es necesario saber todo esto?
Sucede que si tienes piedras en la vesícula, en algún momento esta podría verse obstruida por alguna de estas piedras o por la conjunción de varias de ellas. Asimismo, alguno de los conductos que transporta la bilis, también podrían verse obstruidos, desencadenando todo tipo de consecuencias no solo a nivel de la digestión de las grasas, sino también a nivel sistémico.
Pero a ciencia cierta: ¿cómo se forman estas piedras?
Los cálculos biliares usualmente poseen tamaños muy variables, que pueden ir desde dimensiones similares a granos de arena, como grandes pelotas de golf.
Estos están compuestos por colesterol, bilirrubina o sales biliares. Esto quiere decir que, un aumento brusco de alguna de estas sustancias, es lo que conllevará a que se formen los cálculos en la vesícula a la larga.
En diversos estudios realizados sobre el tema, se ha evidenciado que este tipo de afección se ve más frecuentemente en el sexo femenino, en personas mayores de 50 años, en personas que sufren de obesidad, aquellos que poseen antecedentes familiares, en diabéticos y en casos de cirrosis hepática.
¿En cuáles situaciones suelen aparecer?
Existen diversas circunstancias en las cuales pudiéramos presentar piedras en la vesícula en cualquier momento de nuestras vidas.
Como ya habíamos mencionado, usualmente es una afección que se suele ver con mayor frecuencia en:
- El sexo femenino.
- Personas mayores de 50 años.
- Personas obesas.
- Personas con antecedentes familiares.
- Personas diabéticas.
- Casos de cirrosis hepática.
Sin embargo, también cabe mencionar aquí que ciertos medicamentos pueden predisponernos a acumular piedras en la vesícula, como es el caso de los tratamientos hormonales y los reductores de colesterol, paradójicamente.
Todas estas situaciones lo que hacen es alterar nuestro metabolismo, hasta el punto que se desarrolla la formación de los cálculos que posteriormente se mantendrán almacenados en nuestra vesícula, pudiendo o no producir una sintomatología.

En cualquier caso, es importante tener muy en cuenta que no solo la personas que cumplen con estas condiciones son las únicas que pueden llegar a desarrollar esta condición.
Y es que todos nosotros, en mayor o menor medida, independientemente de nuestro estado de salud, podemos padecer esta afección sin tan siquiera darnos cuenta.
Esto puede producirse, por ejemplo, por nuestra dieta diaria si está compuesta, en su mayoría, por un alto contenido de grasas saturadas.
Lo cierto es que no siempre tener piedras en la vesícula es algo peligroso. En la mayoría de los casos es una afección que pasa desapercibida y que no nos afecta en absoluto. Sin embargo, siempre existe el riesgo de que estos cálculos biliares migren de su ubicación y empiecen a ocasionar estragos de todo tipo, como los que mencionaremos más adelante.
¿Qué síntomas producen las piedras en la vesícula?
Como ya hemos mencionado en un par de ocasiones, la presencia de piedras en la vesícula usualmente suele cursar de forma asintomática, es decir, inadvertida.
Sin embargo, si se diese el caso de que alguno de los cálculos se alojase en alguno de los conductos biliares y ello provoque algún bloqueo del flujo normal de la bilis, el abanico de signos y síntomas que se pueden producir, es bastante amplio, entre los cuales podremos evidenciar:
- Dolor brusco y punzante que se ubica en la región superior derecha del abdomen, justo en la región hepática, el cual se puede irradiar a la parte central del abdomen, justo debajo del esternón o a la región de la espalda entre las escápulas o al hombro derecho.
- Náuseas.
- Fiebre.
- Inapetencia.
- Vómitos de color verdoso debido a la alta presencia de bilis en ellos.
Lo más representativo es el dolor mencionado, el cual es bastante característico de esta enfermedad y puede tener una duración de minutos a horas.
Estos vendrían siendo los síntomas clásicos en caso de que las piedras en la vesícula obstaculicen el paso correcto de la bilis. Sin embargo, de no darle una resolución rápida a esta situación, los síntomas variarán y su gravedad se volverá mucho mayor.
En estos casos, nos encontraremos con una sintomatología muy parecía a la anterior, con un aumento de la intensidad del dolor. También, el paciente empezará a cursar con ictericia, siendo este un trastorno caracterizado por el cambio de coloración de la piel, volviéndose amarillenta. De igual forma, las heces se tornarán de un color arcilloso, característico de una obstrucción de los conductos biliares.
¿Cómo se trata esta condición?
El tratamiento o no de la acumulación de piedras en la vesícula, dependerá mucho de la sintomatología que presente la persona y del criterio del especialista.
En algunos casos, dependiendo de los factores de riesgo que posea el afectado, puede sugerirse una extracción quirúrgica para así evitar posibles complicaciones en un futuro.
Esto se puede hacer mediante una cirugía por laparoscopía o mínimamente invasiva, sin la necesidad de realizar una cirugía de abdomen abierto.

Esta misma conducta puede llevarse a cabo en aquellos casos donde la sintomatología sea grave y la vida de la persona esté en juego, procurando realizar este procedimiento de la forma más oportuna posible.
En aquellos casos donde la persona afectada con piedras en la vesícula no presentase ninguna sintomatología de importancia y no posea ningún factor de riesgo relevante, no suele ser necesario ningún esquema de tratamiento.
En este caso, la conducta correcta a seguir es indicarle al paciente una dieta baja en grasas para así controlar los niveles de colesterol, siendo este parámetro el más asociado con la aparición de piedras en la vesícula. Aquí también podríamos incluir el control de peso como un factor fundamental para que nuestra vesícula deje de producir estos cálculos biliares.
Por otro lado, el especialista también pudiera llegar a recomendar el consumo de comprimidos de compuestos de ácido biliar, los cuales sirven en algunos casos para ayudar a destruir los cálculos biliares.
Usualmente se indican dos o tres veces al día, aunque su efecto no se empieza a notar sino hasta un par de meses después de iniciado el tratamiento.
¿Cómo calmar el dolor en estos casos?
Como ya comentamos más arriba, el dolor que producen las piedras en la vesícula cuando llegan a obstruir alguno de los conductos biliares, puede llegar a ser realmente molesto, ya que se trata de un dolor agudo y punzante que se irradia a varias regiones del cuerpo.
Sin embargo, aunque es un dolor que puede tratarse fácilmente con algunos analgésicos, no es lo más recomendable desde ningún punto de vista.
Y es que, al enmascarar un dolor tan importante como puede ser el caso de una obstrucción biliar, estaremos entorpeciendo la labor del médico al momento de realizar un diagnóstico clínico sobre nuestra dolencia. También hay que decir que, por más que tomemos analgésicos, no solucionará la causa real de nuestro problema, por lo que, en resumidas cuentas, no vale la pena hacerlo.
Entonces: ¿Qué es lo que debes hacer en estos casos?
Antes que estar indagando acerca de remedios caseros o tratando de automedicarte para subyugar el dolor, lo mejor es acudir lo antes posible a urgencias ya que, de prolongar tu estado, podrías estar poniendo tu vida en riesgo.
Y es que, en determinados casos, lo que a simple vista pareciera ser un dolor por piedras en la vesícula, pudiera terminar siendo una apendicitis severa, con riesgo de presentarse una peritonitis y, como consecuencia de ello, la muerte del paciente.
Es por ello que estas situaciones hay que gestionarlas con mucha responsabilidad y cabeza fría, dejando así nuestra salud en manos de los expertos.
Tipos de cálculos biliares
Es importante conocer los distintos tipos de piedras que se pueden formar en la vesícula, ya que esto influye tanto en el pronóstico como en el tratamiento:
- Cálculos de colesterol: representan aproximadamente el 80% de todos los cálculos biliares. Se forman cuando la bilis contiene demasiado colesterol en relación con las sales biliares y la lecitina que lo mantienen en solución. Suelen ser de color amarillo verdoso.
- Cálculos pigmentarios negros: se forman por un exceso de bilirrubina y son más frecuentes en personas con anemias hemolíticas o cirrosis hepática. Son de pequeño tamaño y color oscuro.
- Cálculos pigmentarios marrones: se asocian a infecciones de las vías biliares y son más frecuentes en países asiáticos. Suelen formarse en los conductos biliares más que en la propia vesícula.
- Cálculos mixtos: contienen una combinación de colesterol, bilirrubina y sales de calcio.
Complicaciones de las piedras en la vesícula
Si los cálculos biliares no se tratan cuando producen sintomatología, pueden derivar en complicaciones graves:
- Colecistitis aguda: inflamación de la vesícula biliar por obstrucción prolongada del conducto cístico. Cursa con dolor intenso, fiebre y requiere tratamiento urgente.
- Coledocolitiasis: cuando un cálculo migra desde la vesícula al conducto colédoco, bloqueando el flujo de bilis al intestino.
- Colangitis: infección de las vías biliares que puede ser potencialmente mortal si no se trata con antibióticos y drenaje de las vías biliares.
- Pancreatitis biliar: un cálculo puede obstruir la salida del conducto pancreático, provocando una inflamación del páncreas que puede ser grave.
- Íleo biliar: en casos muy raros, un cálculo grande puede erosionar la pared de la vesícula y pasar al intestino, causando una obstrucción intestinal.
Diagnóstico de las piedras en la vesícula
El diagnóstico de los cálculos biliares se realiza mediante diversas pruebas:
- Ecografía abdominal: es la prueba de elección. Es no invasiva, accesible y tiene una sensibilidad superior al 95% para detectar cálculos en la vesícula.
- Análisis de sangre: permiten evaluar los niveles de bilirrubina, enzimas hepáticas (GOT, GPT, GGT, fosfatasa alcalina) y marcadores de inflamación que pueden indicar complicaciones.
- Colangiorresonancia magnética (CPRM): se utiliza cuando se sospecha la presencia de cálculos en los conductos biliares, ya que la ecografía puede no detectarlos.
- Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE): prueba diagnóstica y terapéutica que permite visualizar los conductos biliares y extraer cálculos del colédoco.
Prevención de las piedras en la vesícula
Aunque no siempre es posible prevenir la formación de cálculos biliares, algunas medidas pueden reducir el riesgo:
- Mantener un peso saludable: la obesidad es un factor de riesgo importante. Sin embargo, las dietas muy restrictivas y las pérdidas de peso rápidas también favorecen la formación de cálculos.
- Seguir una dieta equilibrada: rica en fibra, frutas, verduras y con un consumo moderado de grasas. Se recomienda limitar las grasas saturadas y las comidas muy copiosas.
- Realizar ejercicio físico regular: la actividad física moderada ayuda a mantener un peso saludable y mejora el metabolismo del colesterol.
- Evitar el ayuno prolongado: comer de forma regular y no saltarse las comidas favorece el vaciamiento regular de la vesícula.
- Controlar las enfermedades de base: mantener un buen control de la diabetes, el colesterol elevado y otras enfermedades metabólicas.
Cuándo acudir a urgencias
Ante la aparición de cualquiera de los siguientes síntomas, se debe acudir al servicio de urgencias sin demora:
- Dolor abdominal intenso en la parte superior derecha que dura más de 5 horas.
- Fiebre alta acompañada de dolor abdominal.
- Coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia).
- Heces de color arcilloso y orina muy oscura.
- Vómitos persistentes que impiden la ingesta de líquidos.
- Dolor abdominal tan intenso que impide encontrar una posición cómoda.
Referencias
- Lammert, F., et al. (2016). Gallstones. Nature Reviews Disease Primers, 2, 16024.
- European Association for the Study of the Liver (EASL). (2016). Clinical Practice Guidelines on the prevention, diagnosis and treatment of gallstones. Journal of Hepatology, 65(1), 146-181.
- MedlinePlus. Cálculos biliares. Recuperado de https://medlineplus.gov/spanish/gallstones.html
- Mayo Clinic. Gallstones. Recuperado de https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/gallstones
- Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD). Litiasis biliar. Recuperado de https://www.sepd.es

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.