Percepción social: la primera impresión

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Percepción social: la primera impresión
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El cerebro humano se encuentra diseñado para ayudar al individuo a juzgar a otros de manera eficiente. Desde el primer momento en que se tiene contacto con otra persona, el cerebro comienza un proceso de clasificación. Esta clasificación está basada en la sensación generada al ver a alguien por primera vez.

¿Cómo ocurre la percepción social?

A menudo se forman impresiones de otros muy rápidamente con solo información mínima. Con frecuencia las impresiones son basadas en los roles y las normas sociales que se esperan de las personas.

Básicamente, el término percepción social alude a los procesos y mecanismos mediante los cuales llegamos a ver y conocer a otras personas, sus cualidades, sus características, intenciones, etc. Al percibir a una persona, el perceptor puede hacer uso de sus propias experiencias pasadas a modo de juzgar.

Cabe destacar que la percepción que se tiene sobre una persona es diferente a la que se tiene sobre un objeto; puesto que la percepción del objeto implica mecanismos simples y la percepción de una persona implica mecanismo y procesos psicológicos complejos en el perceptor.

Investigaciones recientes descubrieron las áreas del cerebro donde ocurre la percepción de la persona, y cómo estas áreas se modifican de acuerdo a la impresión. Para la investigación se utilizaron imágenes de resonancia magnética funcional para comprobar si las personas almacenaban información sobre otras personas en un lugar diferente del cerebro que donde almacenaban información sobre animales. Ante esta investigación obtuvieron un resultado positivo. Se descubrió que las áreas específicas de la corteza prefrontal eran más activas cuando las personas interactuaban con personas en lugar de animales.

Antiguamente se creía que los ojos eran un espejo del alma, y que al mirar a una persona a los ojos se podía descubrir sus verdaderas intenciones, su estado físico y su esencia. En el 2007, una investigación realizada para evaluar la conexión entre las personas descubrió que cuando las personas se miran directamente, procesan sus funciones de forma más completa y más rápida, y las recuerdan mejor que cuando las mismas personas no se miran. De aquí el origen de la frase “mírame a los ojos”.

La primera impresión tiene que ver con la cognición social, que básicamente explora cómo piensan y actúan las personas y cómo procesamos la información de nuestro mundo social. Esta impresión persiste por un largo tiempo, por tanto, superar una primera mala impresión puede resultar abrumador y generar algunas dificultades, ya que luego de una impresión negativa puede que no se tenga otra oportunidad de demostrar lo contrario. En cambio si desde el comienzo se tiende a dar una buena impresión será mucho más fácil aliarse a eso.

Este proceso mental puede ser disuadido por diferentes habilidades. Hay varias formas para generar en el otro una sensación agradable, familiar e interesante. Estas formas pueden ser, desde sutiles señales faciales, hasta el tono de voz utilizado o, pequeñas expresiones corporales, que pueden hacer fluctuar de un momento a otro la impresión que la otra persona tiene de ti.

Factores que influyen en la primera impresión

Si quieres causar una buena impresión en esos primeros minutos, te ofrecemos información sobre cuáles son los factores a tener en cuenta, que pueden ser de gran ayuda para tener un buen comienzo en tus relaciones, ya sean sociales, laborales o primeras citas románticas.

Aspecto físico

Es la primera impresión desde el minuto cero, lo primero que entra por los ojos, eso es lo físico. Si bien para algunas personas el físico no es lo más importante, para otras, lo es todo. De ahí parte el refrán Una imagen vale más que mil palabras”. ¡Y cuán cierto es!

La combinación entre la expresión facial, lenguaje corporal y la elección de vestimenta puede crear una imagen casi exacta de la personalidad de cada persona. En este aspecto las mujeres suelen ser más perceptivas y tienden a juzgar más rápidamente por esa apariencia.

Para causar una buena primera impresión debes evitar verte cansado, pues se ha comprobado que las señales faciales que demuestran agotamiento, generan en el receptor sensaciones poco agradables y de inestabilidad, que hacen que se clasifique a una persona en la fila de la mala impresión.

Una persona que presenta rasgos de cansancio es más propensa a no obtener éxito en reuniones laborales o primeras citas; puesto que una persona con párpados caídos y mirada aislada, genera una impresión que da lugar a creer que la misma presenta poca inteligencia y baja autoestima, aunque otra fuese la realidad.

Lenguaje corporal

El lenguaje corporal dice mucho de una persona. Los gestos con las manos, piernas, movimientos de pies, posturas, etc, hablan por sí solos.

El lenguaje corporal demuestra cómo se siente una persona, por ejemplo, si se toca a menudo el cabello, si mueve constantemente sus extremidades, si muestra una posición erguida, entre otros gestos, pueden ser sumamente demostrativos y evidenciar cada tipo de personalidad.

Debido al lenguaje corporal se puede crear una imagen muy cercana a la personalidad de cada sujeto. Se puede saber si el mismo se ve nervioso, tranquilo, inseguro, aburrido o feliz.

Ser puntual

Algo muy importante a tener en cuenta es que en las primeras citas o entrevistas es la puntualidad, dado que nadie quiere escuchar excusas sobre llegadas tarde.

¡Debes evitar llegar tarde! Puedes tomar las debidas precauciones y salir de tu casa pensando en llegar unos minutos antes, teniendo en cuenta el tráfico y cualquier imprevisto que pueda presentarse en el momento.

Una persona que llega tarde a su primera cita o entrevista laboral, genera una impresión de poca confianza, irresponsabilidad, inmadurez y de carencia de respeto para con el otro.

Sonrisa agradble

Sonrisa agradable

Nunca puede faltar una linda sonrisa que acompañe una primera buena impresión.

Está demostrado que las personas que se muestran sutilmente sonriente tienden a tener mayor éxito en cuanto a primeras impresiones se trata. Y decimos sutilmente porque una sonrisa exagerada puede llegar a generar desconfianza e inseguridad en la otra persona y esta puede pensar que sus intenciones no son sinceras para ella y las intenta ocultar detrás de esa gran sonrisa.

Es sabido que ningún extremo es bueno, por tanto ni una gran sonrisa, ni una escasa lograran que se genere en la otra persona esa sensación de confianza y calidez que esperamos que sienta.

Sé tú mismo

Es importante para causar una buena impresión que nunca pierdas tu esencia.

La esencia, además de los rasgos físicos, es lo que nos define como personas y hace que cada individuo sea único e irrepetible.

Para dar una verdadera buena impresión no debes dejar de ser tú mismo, quizás podrías moldear o evitar algunas cosas que no sean del todo favorables, mas no debes intentar cambiar tu ser, tu interior, puesto que si lo haces no te estarás dando a conocer a ti mismo sino a otra persona.

Prejuicio y proceso de categorización

Tanto el proceso de categorización como el sentimiento de prejuicio son dos factores relevantes para comprender la percepción de una persona.

En el proceso de categorización social, se categoriza mentalmente a las personas en diferentes grupos en función a sus características comunes. La categorización puede realizarse de acuerdo al sexo; edad; raza; status social u ocupación de una persona.

La categorización social es vista como una técnica de atajo mental que le permite al sujeto tomar rápidas decisiones y establecer expectativas de cómo las personas se comportarán en ciertas situaciones

El problema con esta técnica de atajo mental incluye el hecho de que puede conducir a errores y también a juzgar mediante prejuicios. Estos prejuicios generalmente se basan en creencias o sentimientos negativos, y a menudo se transmiten dentro de una cultura, de una generación a otra.

Cuando las personas tienen actitudes prejuiciosas hacia los demás, tienden a ver a todos los que encajan en un determinado grupo como “iguales”. Empaquetan a cada individuo que posee características o creencias particulares dentro de un mismo paquete con todos sus “semejantes”, y no logran ver realmente a cada persona como lo que es, un individuo único.

Medir los prejuicios es una tarea ampliamente complicada, sobre todo porque las personas difieren en el tipo y alcance de sus prejuicios de acuerdo a su sociedad, cultura o religión.

Si se tiene un prejuicio acerca de una persona, aunque aún no se haya tenido contacto con esta, ya se tendrá formada una impresión de la misma. La impresión formada en el cerebro en base al prejuicio raramente podrá ser modificada por la impresión visual, pues el sujeto ya tendrá una imagen de la otra persona creada en su mente.

Los sesgos cognitivos en la primera impresión

La primera impresión está influida por numerosos sesgos cognitivos que operan de forma automática e inconsciente:

  • Efecto halo: la tendencia a generalizar una cualidad positiva (por ejemplo, el atractivo físico) a otras características de la persona (inteligencia, amabilidad, competencia). Este efecto fue descrito por Edward Thorndike en 1920 y ha sido ampliamente confirmado en la investigación posterior.
  • Efecto de primacía: la información que se recibe primero sobre una persona tiene un peso desproporcionado en la impresión global. Los primeros datos “anclan” la percepción y los datos posteriores se interpretan a la luz de esa primera información.
  • Sesgo de confirmación: una vez formada la primera impresión, tendemos a buscar información que la confirme e ignorar la que la contradiga.
  • Efecto de mera exposición: la familiaridad genera simpatía. Las personas tienden a evaluar más positivamente a quienes les resultan familiares, incluso sin interacción previa.
  • Sesgo de atribución fundamental: la tendencia a atribuir el comportamiento de los demás a sus rasgos internos de personalidad, sin considerar suficientemente las circunstancias externas.

La neurociencia de la primera impresión

Investigaciones en neurociencia han revelado que la amígdala cerebral desempeña un papel fundamental en la evaluación rápida de las personas. En estudios con resonancia magnética funcional, se ha observado que la amígdala se activa en milisegundos al percibir un rostro nuevo, evaluando de forma automática si la persona parece amenazante o confiable.

La corteza prefrontal medial también participa activamente en la formación de impresiones, integrando la información visual con experiencias previas y conocimientos sociales para elaborar un juicio más complejo.

Según un estudio publicado en Psychological Science por Todorov y colaboradores (2006), las personas forman juicios sobre la confiabilidad de un rostro en tan solo 100 milisegundos, y estos juicios rápidos coinciden en gran medida con los elaborados sin restricción de tiempo.

¿Se puede cambiar una primera impresión?

Aunque las primeras impresiones son resistentes al cambio, no son inamovibles. La investigación sugiere que:

  • Se necesitan múltiples experiencias contradictorias para modificar una primera impresión negativa.
  • La información conductual (ver cómo actúa una persona) tiene más poder para cambiar impresiones que la información verbal (lo que nos cuentan sobre alguien).
  • Las primeras impresiones negativas son más difíciles de revertir que las positivas, un fenómeno conocido como sesgo de negatividad.
  • La motivación del observador influye: cuando tenemos una razón para reevaluar a alguien (por ejemplo, porque vamos a trabajar juntos), estamos más dispuestos a revisar nuestra primera impresión.

Aplicaciones prácticas

Comprender los mecanismos de la primera impresión tiene aplicaciones en diversos ámbitos:

  • Entrevistas de trabajo: tanto entrevistadores como candidatos pueden beneficiarse de conocer los sesgos que operan en los primeros minutos de una entrevista.
  • Relaciones terapéuticas: la alianza terapéutica entre profesional y paciente se ve influida por la primera impresión mutua.
  • Marketing y comunicación: la percepción inicial de una marca o producto sigue patrones similares a la percepción interpersonal.
  • Educación: la impresión que un profesor se forma de un alumno puede influir en sus expectativas y, consecuentemente, en el rendimiento del estudiante (efecto Pigmalión).

Referencias

  • Todorov, A. et al. (2006). Inferences of competence from faces predict election outcomes. Science, 308(5728), 1623-1626.
  • Willis, J., & Todorov, A. (2006). First impressions: Making up your mind after a 100-ms exposure to a face. Psychological Science, 17(7), 592-598.
  • Thorndike, E. L. (1920). A constant error in psychological ratings. Journal of Applied Psychology, 4(1), 25-29.
  • Ambady, N., & Rosenthal, R. (1993). Half a minute: Predicting teacher evaluations from thin slices of nonverbal behavior and physical attractiveness. Journal of Personality and Social Psychology, 64(3), 431-441.
  • Fiske, S. T., & Taylor, S. E. (2013). Social Cognition: From Brains to Culture. SAGE Publications.
Melissa Bacigalupi

Escrito por

Melissa Bacigalupi

Editora jefe

Máster en Salud Pública

University of South Florida

Periodista especializada en salud. Graduada en la University of South Florida, donde también realizó un máster en Salud Pública. Ha trabajado como periodista de salud para diversos medios de comunicación cubriendo temas desde enfermedades infecciosas hasta salud mental. Editora jefe de eSalud.com.

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