Histerectomía: extirpación del útero

La histerectomía o extirpación del útero, es una de las operaciones quirúrgicas más frecuentes en la mujer, según la Organización Mundial de la Salud.

La histerectomía es una operación quirúrgica mediante la cual llevamos a cabo la extirpación del útero o matriz, ya sea total o parcialmente. Es una de las intervenciones más comunes en la mujer, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), con una tasa de éxito muy elevada entre las pacientes. Esta operación se realizará con anestesia general. En función de las necesidades de cada persona y su diagnóstico, existen diferentes tipos de histerectomía y técnicas a través de las cuales podemos realizar la intervención. El postoperatorio suele ser bastante doloroso y requiere de un tratamiento específico y de una serie de cuidados que las pacientes tendrán que cumplir debidamente para que todo vaya correctamente. La recuperación puede tardar entre 2 y 6 semanas dependiendo del tipo de histerectomía, la técnica que vayamos a utilizar y la paciente en cuestión que se vaya a someter a la intervención. El cirujano será siempre el encargado de estudiar cada caso y decidir cuál es la mejor opción.

¿Cuándo es necesario realizar una histerectomía?

Hay muchos y diversos motivos por los que una mujer puede llegar a necesitar una histerectomía. Cuando una paciente presenta prolapsos (el desplazamiento de los órganos, en este caso, la matriz se descuelga y esto provoca presión en la vagina e incontinencia urinaria) o miomas (tumor ginecológico benigno) es probable que necesite someterse a esta intervención. En el caso de los tumores, solo se operan cuando su tamaño es considerablemente grande y el dolor que nos provocan es muy intenso. En cualquier caso, la intención siempre debería ser intentar conservar el útero y extirpar solo y exclusivamente los miomas.

Otra circunstancia en la que podría ser necesaria una histerectomía es cuando se producen algunas complicaciones hemorrágicas tras el parto. Si la vida de la paciente peligra, el cirujano deberá tomar la decisión y tener en cuenta todas las alternativas menos invasivas posibles.

Antes, lo más habitual era extirpar directamente el útero, pero hoy en día los médicos nos recomiendan ser más cautos y suelen recurrir a operaciones menos invasivas. Actualmente, solo se recurre a la extirpación total en los casos más graves, para que la calidad de vida de la paciente no se vea afectada. Siempre se intenta llevar a cabo la cirugía menos agresiva posible, o incluso cabe la posibilidad de que no sea necesario extirpar por completo el útero, sino solo las partes afectadas.

En el caso de que la paciente presente un sangrado excesivo y prolongado durante la menstruación, la extirpación del útero es el último recurso. Hoy en día, existen tratamientos que ayudan a controlar el problema la mayoría de las veces. Incluso se podría practicar una ablación endometrial a través de una histeroscopia. Una cirugía menos invasiva que consiste en la extirpación del endometrio, la membrana mucosa que recubre la cavidad del útero. La histerectomía, en este caso, solo sería necesaria cuando ningún tratamiento lograse cortar ese sangrado y este provocase algunos efectos secundarios como anemia, maneros frecuentes o bajadas de tensión, es decir, alguna complicación más grave.

Una histerectomía suele ser necesaria cuando se nos diagnostica cáncer de cérvix o cáncer de útero, y se nos suele recomendar normalmente cuando hay cáncer de ovarios. En esas circunstancias, la histerectomía es casi obligatoria, aunque la realidad es que la mayoría de las operaciones llevadas a cabo se realizan en mujeres que no padecen cáncer.

Tipos de histerectomía

Tipos de histerectomía

Dependiendo del caso, durante la operación del útero también podrían ser extirpados los ovarios y las trompas de Falopio. Esta decisión la tomará el médico en función de las necesidades de cada paciente:

  • Histerectomía abdominal subtotal: se denomina así cuando solo y exclusivamente se lleva a cabo la extirpación del útero.
  • Histerectomía abdominal total: cuando se extirpa el útero, incluyendo también el cuello uterino.
  • Histerectomía abdominal radical: cuando se realiza la extirpación del útero, el cuello uterino, la parte más alta de la vagina y el conjunto de ganglios y conductos linfáticos que lo rodean. Este tipo de histerectomía se suele llevar a cabo para tratar algunos cánceres del cuello uterino.
  • Histerectomía total con doble anexectomía: cuando además de todo lo anterior, se lleva a cabo la extirpación de las trompas de Falopio.

Dependiendo de las necesidades y condiciones de la paciente, la histerectomía puede llevarse a cabo mediante diferentes técnicas. La más frecuente es la histerectomía abdominal, aunque también es la que más tiempo de recuperación nos conlleva. El cirujano trabaja a partir de una incisión en el bajo vientre que tarda en cicatrizar y es bastante dolorosa. Otra opción menos invasiva es la histerectomía vaginal o la histerectomía laparoscópica. Será el cirujano quien decida qué técnica utilizará durante la operación, teniendo en cuenta siempre el caso particular de cada mujer.

Consejos a tener en cuenta antes de la operación

Al igual que cualquier otra operación, es importante preparar con antelación los músculos que pueden verse afectados para descartar cualquier problema durante el posoperatorio. Algunos de esos músculos que pueden trabajar aquellas mujeres que se vayan a someter a esta intervención son, por ejemplo, el suelo pélvico. Con los ejercicios perineales evitaremos que se produzca un prolapso y reduciremos la probabilidad de sufrir otros problemas a largo plazo. Es importante también fortalecer los glúteos para equilibrar la estabilidad del suelo pélvico. Las mujeres que se vayan a someter a una histerectomía, también deberán trabajar la columna y el abdomen.

Posoperatorio y recuperación

La histerectomía es una operación que no implica riesgo mayor, pero suele venir acompañada de un posoperatorio doloroso y, sobre todo, incómodo para la mujer, aunque todo depende del tipo de histerectomía a la que se haya llevado a sometido. También tenemos que tener en cuenta que el tiempo de recuperación puede variar de una mujer a otra. Al igual que en todas las cirugías, debemos que seguir las instrucciones del médico que conoce nuestro caso, que indicará a la paciente una serie de pautas y cuidados mínimos para que todo vaya correctamente.

Después del procedimiento, la paciente recibirá analgésicos para paliar el dolor. Puede que también necesite una sonda para drenar la orina de la vejiga. Es muy importante que la persona operada se levante y camine tan pronto como sea posible después de la cirugía, para evitar que se formen coágulos de sangre en las piernas. Además, esto puede ayudar a acelerar el proceso de recuperación.

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La duración del ingreso hospitalario dependerá del tipo de histerectomía que se le haya practicado. Si la operación se lleva a cabo a través de un pequeño corte en la vagina o mediante un laparoscopio, es posible que la paciente pueda recibir el alta al día siguiente de la intervención. Si se realiza una incisión en el abdomen, tal vez se necesiten uno o dos días más en el hospital. En el caso de que el motivo por el cual se lleva a cabo la operación sea cáncer, entonces probablemente la paciente tenga que permanecer ingresada durante más tiempo para que pueda recibir otro tipo de tratamientos.

Una vez fuera del hospital, la mujer tiene que guardar reposo, evitar subir y bajar escaleras o coger peso durante las semanas siguientes a la operación. Tampoco podrá mantener relaciones sexuales, ni hacerse lavados vaginales, ni usar tampones hasta que su cirujano se lo indique. No podrá tomar bebidas alcohólicas ni gaseosas para evitar molestias como los gases.

Además, tomar una dieta rica en fibra y beber mucha agua, ayudará a prevenir el estreñimiento para evitar hacer esfuerzos a la hora de ir al baño, algo que podría provocar que se abra la herida quirúrgica. Poco a poco, la paciente deberá retomar la actividad de su vida cotidiana, incluso podrá volver a hacer los ejercicios mencionados anteriormente para fortalecer los músculos debilitado. En cualquier caso, es importante que las mujeres que se hayan sometido a esta operación consulten con su médico las recomendaciones específicas para ella. Es recomendable que consulte con un especialista si presenta cualquiera de los siguientes síntomas:

  • Fiebre o escalofríos, estos síntomas podrían ser causados por una infección y la paciente necesitaría tomar antibióticos. Las infecciones son más frecuentes cuando se ha practicado una histerectomía vaginal, ya que al abrir por esa zona, las bacterias que hay pueden contaminar la herida.
  • Hemorragias, que pueden producirse durante las 24 horas posteriores a la intervención o hasta diez días después. Algunos de los motivos por los que se puede dar este sangrado son una mala cicatrización de la herida quirúrgica, necrosis de los tejidos locales, reabsorción de los hilos de sutura, etc.
  • Dolor, cólicos o inflamación abdominal severa.
  • Hinchazón o enrojecimiento en la zona de la incisión.

Vida después de una histerectomía

Después de una histerectomía

El útero es el órgano muscular hueco en el que se desarrolla el feto durante el embarazo. Por lo tanto, su extirpación imposibilita a la mujer que se haya sometido a esta intervención quedarse embarazada, a no ser que los ovarios no hayan sido extirpados y lo haga a través de gestación subrogada. Esta es la única manera que existe en la actualidad para que una mujer sin útero pueda llegar a ser madre después de la operación.

Las mujeres que se sometan a esta intervención pueden sufrir una menopausa precoz, aunque todo depende del tipo de histerectomía que se haya realizado. No todas las histerectomías conllevan obligatoriamente una menopausia inducida, solo en el caso de que también se lleve a cabo la extirpación de los ovarios. Si solamente se extirpa el útero y se dejan los ovarios intactos, la paciente no tiene por qué sufrir menopausia precoz, en ese caso solo dejaría de tener la menstruación, pero esto no alteraría los niveles hormonales.

El riesgo de sufrir una menopausia temprana debido a una histerectomía parcial es bajo, aunque puede ocurrir. La menopausia temprana causada por una histerectomía provoca los mismos síntomas que la menopausia habitual: sofocos, fatiga, aumento de peso, pérdida del deseo sexual, insomnio, etc. En el caso de que a la paciente todavía no le ha llegado la menopausia, su médico podría recetarle una terapia de sustitución hormonal para que todo vaya correctamente. A las mujeres que se hayan sometido a una histerectomía generalmente solo se les suele recetar estrógenos.

Una de las preocupaciones entre las pacientes es cómo será su vida sexual después de la intervención, si perderán o no sensibilidad en la zona. Pero en realidad el hecho de no tener útero no tiene por qué afectar a las relaciones sexuales. De hecho, puede generarnos grandes mejoras, especialmente si padecíamos sangrados prolongados o dolores de útero durante el acto sexual. Si además de eso, un especialista cree necesario que la paciente reciba un tratamiento hormonal adecuado, esto ayudará a evitar la sequedad vaginal y la pérdida del deseo sexual, en el caso de que la paciente sufra menopausia temprana a causa de la histerectomía.

Otro de los cambios que experimentan algunas mujeres va más allá de los físicos. Todo depende de la persona afectada, pero también, del motivo por el cual se sometió a esta intervención. Muchas necesitan ayuda psicológica, sobre todo si se trata de mujeres jóvenes con el deseo de ser madres. La histerectomía es una operación irreversible que imposibilita el hecho de que la persona intervenida se quede embarazada. Algunas pacientes experimentan una sensación de pérdida al extirpar su útero, un vacío que puede afectarnos tras la operación. Es aconsejable que la paciente exprese sus emociones y sus sentimientos con sus familiares y amigos y, si es necesario, que pida ayuda a un profesional para evitar cualquier trastorno grave posterior.

A pesar de todos los posibles efectos secundarios de la histerectomía, esta intervención conlleva grandes beneficios para las mujeres, ya que alivia los síntomas y los problemas anteriores a la cirugía, que pueden ser realmente molestos y dolorosos. Tenemos que recordar que hoy en día existen otras alternativas menos invasivas que pueden sustituir a esta operación. Todo dependerá de la persona y su diagnóstico. Por eso es importante acudir a un buen especialista para que estudie cada caso con cautela y decida qué es mejor para la paciente.

Histerectomía: extirpación del útero
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