Hidroterapia

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Hidroterapia
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La hidroterapia es el uso del agua como tratamiento terapéutico para combatir diversos trastornos tanto del cuerpo como de la mente. Es una forma específica de fisioterapia que se aplica en balnearios, saunas, piscinas termales y centros de rehabilitación.

El origen de la hidroterapia se remonta a varios miles de años atrás. Los griegos ya hacían uso de esta terapia, aprovechando sus propiedades y beneficios con fines tanto médicos como espirituales. Desde entonces, numerosas sociedades y civilizaciones han utilizado la hidroterapia, hasta nuestros días. En la actualidad, esta disciplina cuenta con respaldo científico creciente y se integra en programas de rehabilitación en hospitales y centros especializados de todo el mundo.

¿Qué es?

La hidroterapia es un tipo de terapia en la que se utiliza el agua con fines terapéuticos. Hay que tener en cuenta que más del 60% del cuerpo humano se compone de agua, por lo que este es un compuesto esencial para el mismo.

A lo largo de la historia, numerosas civilizaciones como los griegos, los romanos o los árabes, entre otros, han hecho uso de las termas como espacios públicos pensados tanto para el disfrute como para la relajación.

En la hidroterapia, la acción que ejerce el agua al contacto con la piel da lugar a una serie de reacciones tanto del cuerpo como de la mente: estimular el sistema nervioso, mejorar la circulación sanguínea, aliviar tensiones musculares, entre otras.

El fundamento terapéutico de la hidroterapia se basa en tres principios físicos fundamentales:

  • Principio de flotabilidad (Arquímedes): el cuerpo sumergido experimenta una reducción del peso aparente, lo que disminuye la carga sobre las articulaciones y facilita el movimiento.
  • Principio hidrostático (Pascal): la presión del agua sobre el cuerpo favorece el retorno venoso y la reducción de edemas.
  • Principio termodinámico: la transferencia de calor entre el agua y el organismo modifica la circulación, el tono muscular y la percepción del dolor.

Cada vez son más las personas convencidas de las grandes propiedades y beneficios de la hidroterapia para la salud general del organismo, y la evidencia científica respalda su utilidad en numerosas patologías.

Tipos de hidroterapia

A continuación señalamos los diferentes tipos de hidroterapia que existen.

Mecánica

Dentro de este grupo encontramos tres tipos diferentes.

  • Empuje: se conoce como tal a aquella terapia que actúa una vez el cuerpo se sumerge en el agua. Resulta sumamente efectiva a la hora de ejercitar los músculos, de forma que se utiliza sobre todo en personas de movilidad reducida.
  • Compresión: tal y como su propio nombre indica, el agua se aplica sobre el cuerpo con fuerza, creando así una gran presión en músculos, venas y nervios. Por lo general, se utiliza como método relajante, así como tratamiento para diversos problemas circulatorios, como las varices.
  • Presión: en este caso, el agua se aplica mediante duchas o chorros a presión. Del mismo modo que la compresión, es un tipo de terapia muy efectiva para relajar el cuerpo y la mente, así como para estimular el sistema nervioso.

Térmica

También se puede establecer una clasificación en función de la temperatura a la que se aplique el agua.

El agua caliente resulta muy relajante, tanto a nivel físico como mental: relaja la musculatura, mejora la circulación sanguínea y, además, tiene propiedades analgésicas, por lo que alivia dolores de carácter leve. Se considera agua caliente aquella que supera los 37 °C.

En cuanto al agua templada (entre 33 y 36 °C), en la gran mayoría de los casos se utiliza por sus propiedades sedantes. Es la temperatura más empleada en las sesiones de rehabilitación acuática.

Y, por último, el agua fría (por debajo de 18 °C), que estimula de forma notable el sistema circulatorio y, además, mejora el ritmo cardíaco. En determinados casos también se utiliza agua a temperatura fría para tonificar el sistema muscular y reducir la inflamación.

Química

Y, en último lugar, la clasificación en función de los diferentes tipos de agua que existen para aplicar la hidroterapia.

La más habitual de todas es el agua clorurada, que fortalece el sistema inmunológico. Si se aplica caliente, resulta sedante y relajante. También el agua sulfatada, con numerosos beneficios para los sistemas locomotor y respiratorio.

El agua ferruginosa se aplica en aquellas personas que padezcan anemia, así como determinadas enfermedades de la piel. Y el agua sulfurosa, adecuada para tratar afecciones relacionadas con las articulaciones y el sistema respiratorio.

Beneficios de la hidroterapia

Beneficios de la hidroterapia

A continuación señalamos cuáles son los principales beneficios de la hidroterapia en relación a la salud física y mental.

Mejora la salud cardiovascular

Uno de los principales beneficios de la hidroterapia tiene que ver con la salud del sistema cardiovascular. El agua, sobre todo cuando es aplicada a chorros, favorece de manera notable la circulación vascular periférica. De este modo, se reduce el riesgo de sufrir enfermedades como el infarto de miocardio o la trombosis, entre otras.

Estimula el sistema inmunitario

La hidroterapia resulta un gran estimulante del sistema inmunitario. Así, este se encuentra mejor preparado para hacer frente a determinadas afecciones como la gripe o el resfriado. Los contrastes de temperatura activan la producción de leucocitos y favorecen una respuesta inmune más eficiente.

Descontracturante

El contraste de temperatura del agua de fría a caliente disminuye las contracturas musculares, relajando los músculos y aliviando determinados trastornos como la lumbalgia o la tendinitis. Cada vez son más los deportistas que apuestan por la hidroterapia como terapia para mejorar su sistema muscular.

Relajación y bienestar mental

El simple hecho de estar en contacto con el agua tiene una gran acción sedante y analgésica, contribuyendo así a la relajación del cuerpo y la mente. Así, reduce los niveles de estrés y los estados de ansiedad. Algunos estudios han demostrado que la inmersión en agua caliente estimula la liberación de endorfinas, lo que contribuye a mejorar el estado de ánimo.

Elimina toxinas

Mediante los baños de vapor se eliminan una gran cantidad de toxinas del organismo, oxigenándolo. Esto resulta especialmente beneficioso para la salud general del mismo.

Mejora la respiración

El vaho del agua caliente y del baño de vapor dilatan las vías respiratorias, mejorando así la entrada de oxígeno a los pulmones y mejorando la respiración.

Reduce el dolor crónico

La flotabilidad del agua reduce la carga sobre las articulaciones y la columna vertebral, lo que permite disminuir significativamente la percepción del dolor en pacientes con patologías crónicas. Además, el calor del agua aumenta el umbral del dolor y promueve la relajación de los tejidos blandos.

Favorece la rehabilitación funcional

La resistencia que ofrece el agua permite realizar ejercicios terapéuticos con menor riesgo de lesión. Por ello, la hidroterapia es una herramienta fundamental en la rehabilitación tras cirugías ortopédicas, accidentes cerebrovasculares y lesiones deportivas, ya que permite iniciar la movilización precoz de forma segura.

¿Para quiénes está pensada la hidroterapia?

La hidroterapia es una terapia natural por la que están apostando un número cada vez mayor de personas. Prácticamente todo el mundo puede disfrutar de ella, pero hay varios grupos de población para los que está especialmente indicada.

  • Lumbalgia crónica: los tratamientos de hidroterapia con agua sulfurosa mejoran de forma notable tanto el dolor como la movilidad de la columna en aquellos pacientes con lumbalgia crónica.
  • Artrosis: esta terapia también resulta muy adecuada para pacientes con artrosis. Su dolor mejora, así como su calidad de vida a corto y medio plazo.
  • Fibromialgia: algunos estudios han puesto sobre la mesa los beneficios de la hidroterapia en pacientes con fibromialgia. Estos han experimentado reducción del dolor, así como mejoras en la calidad de vida.
  • Deportistas: la inmersión en agua fría disminuye la fatiga y el dolor y, además, mejora la recuperación física después de la práctica de ejercicio.
  • Depresión: esta terapia también resulta muy adecuada para pacientes con depresión ya que ayuda a combatir el estrés y alcanzar un nivel óptimo de bienestar y relajación.
  • Artritis reumatoide: la hidroterapia contribuye a reducir la rigidez articular matutina y mejora la funcionalidad de las articulaciones afectadas.
  • Lesiones neurológicas: pacientes con esclerosis múltiple, parálisis cerebral o ictus se benefician del entorno acuático para mejorar la movilidad, el equilibrio y la coordinación.
  • Personas de edad avanzada: la reducción de la carga articular facilita el ejercicio en personas mayores con movilidad reducida, contribuyendo a prevenir caídas y mejorar la autonomía.

¿Cómo es una sesión de hidroterapia?

¿Cómo es una sesión de hidroterapia?

En líneas generales, la hidroterapia se da principalmente en spas, centros de rehabilitación y centros de belleza. Ofrecen diferentes formas de exposición al agua, en función de los gustos, preferencias y necesidades de cada persona.

Baño

El baño es una de las maneras más habituales en las que se aplica la hidroterapia. En función de cuál sea la temperatura del agua, resulta muy efectivo para hacer frente a diferentes afecciones. La temperatura puede ser estática, o bien ir variando para crear el contraste.

Baño de vapor

En cuanto al baño de vapor, está indicado para aquellas personas que tengan algún tipo de problema respiratorio o articular. Mejora la hidratación de la piel, al mismo tiempo que elimina toxinas y minerales pesados del organismo.

Ducha

La ducha se puede aplicar de diferentes modos en función de la fuerza del agua. Para conseguir una sensación de bienestar y relajación, lo mejor es optar por una ducha de goteo o lluvia. Para tratar problemas musculares y/o aliviar contracturas, la ducha a presión es lo más adecuado. Y, por último, la ducha escocesa de contraste, para estimular el cuerpo y la mente.

Envoltura

Es una de las formas de aplicación de la hidroterapia más innovadoras, y que cuenta cada día con un mayor número de adeptos gracias al amplio abanico de beneficios que proporciona. Se trata de envolver a los pacientes en tejidos que previamente han sido tratados con agua. Existen diferentes tipos.

  • Húmeda fría: muy efectiva para tratar procesos febriles, así como para acelerar el proceso de curación de hematomas y esguinces.
  • Productora de calor: se utiliza para combatir trastornos como el insomnio.
  • Sudorífica: específicamente indicada para tratar enfermedades infecciosas.
  • Húmeda caliente: este tipo de envoltura se utiliza para tratar reumatismos y otros trastornos propios del aparato locomotor.
  • Emplasto: en este caso, los tejidos, además de agua, cuentan con otros añadidos como el barro, aumentando así el efecto terapéutico de la hidroterapia.

Circuito de hidroterapia

Actualmente, la gran mayoría de spas y centros de belleza ofrecen circuitos de hidroterapia. Resultan de lo más beneficiosos ya que combinan de una manera eficaz diferentes tipos de aplicar el agua, así como distintas temperaturas de la misma.

  • Piscina termal con agua caliente: este tipo de piscinas suelen tener chorros, de modo que ayudan a descontracturar los músculos. En muchos casos la piscina tiene un tamaño amplio, por lo que se puede nadar en ella.
  • Jacuzzi: una bañera de hidromasaje con agua caliente y chorros de presión dirigidos a distintas zonas del cuerpo cuyo principal fin es la relajación del cuerpo y la mente.
  • Pileta con agua fría: lo ideal es sumergirse en esta pileta durante unos segundos después de la piscina termal o el jacuzzi. Se crea así un contraste entre agua caliente y fría muy beneficioso para estimular el sistema inmunológico.
  • Pediluvio: se conoce como tal a un camino de piedras con chorros de agua fría y caliente a ambos lados, los cuales están dirigidos a la zona baja de las piernas y los pies.
  • Sauna: la sauna es una cabina cerrada herméticamente con calor seco. Sus principales beneficios son la relajación del sistema nervioso, así como la eliminación de toxinas.
  • Baño de vapor: resulta similar a la sauna, aunque en este caso no es calor seco sino húmedo, con una humedad del 99%. Dilata las vías respiratorias, mejorando así la respiración; además, el calor y la humedad hacen que se abran los poros, eliminando toxinas del organismo.
  • Ducha escocesa: se trata de una ducha a presión que combina agua fría y caliente por todo el cuerpo. Además de relajar los músculos, estimula la circulación sanguínea.
  • Ducha vichy: y, por último, la ducha vichy, la cual proporciona un masaje con efecto sedante. Los pacientes se tumban en una camilla situada bajo una ducha con agua templada.

Hidroterapia en rehabilitación médica

La hidroterapia ha ganado un papel destacado en la rehabilitación médica hospitalaria. En centros especializados se dispone de piscinas terapéuticas climatizadas donde los fisioterapeutas diseñan programas de ejercicios adaptados a cada patología.

Los programas de rehabilitación acuática suelen incluir:

  • Ejercicios de movilidad articular: aprovechando la flotabilidad para ampliar el rango de movimiento sin dolor.
  • Fortalecimiento muscular progresivo: utilizando la resistencia del agua como carga controlada.
  • Entrenamiento de la marcha: en pacientes con dificultades para caminar, el medio acuático permite un reaprendizaje seguro.
  • Ejercicios de equilibrio y propiocepción: la inestabilidad controlada del agua mejora la coordinación y previene caídas.

La duración habitual de las sesiones oscila entre 30 y 60 minutos, y la frecuencia varía entre 2 y 5 sesiones semanales según la patología y los objetivos terapéuticos.

Contraindicaciones de la hidroterapia

Contraindicaciones de la hidroterapia

La hidroterapia, tal y como hemos señalado, es una terapia muy beneficiosa para tratar diferentes trastornos tanto del cuerpo como de la mente. No obstante, hay determinadas personas para las que no está recomendada: pacientes con trastornos cardiovasculares graves, con problemas de hipertensión e hipotensión descompensadas, así como aquellos con afecciones dermatológicas o diabetes descontrolada. Es importante que estas personas consulten con su médico si resulta o no adecuado el tratamiento para ellos.

Y es que los cambios de temperatura pueden no resultar beneficiosos en aquellos pacientes con insuficiencia cardíaca o pulmonar. Del mismo modo, para pacientes con insuficiencia venosa el agua muy caliente puede causar una dilatación venosa.

Otras contraindicaciones incluyen:

  • Heridas abiertas o úlceras cutáneas: el riesgo de infección desaconseja la inmersión.
  • Fiebre activa o procesos infecciosos agudos.
  • Incontinencia urinaria o fecal: por razones higiénicas.
  • Epilepsia no controlada: por el riesgo de crisis convulsiva durante la inmersión.
  • Trombosis venosa profunda activa.
  • Enfermedades de transmisión sexual.

Por supuesto, aquellas personas con diarrea, algún tipo de proceso infeccioso activo o enfermedades de transmisión sexual, tampoco deben acudir a una sesión de hidroterapia.

En la gran mayoría de los casos, las sesiones no tienen ningún tipo de efecto secundario. No obstante, si durante el transcurso de las mismas se siente nerviosismo, dificultad para respirar, cefalea o dolor articular, es importante suspender de manera inmediata el tratamiento y consultar con el médico.

Cuándo consultar al médico

Antes de iniciar cualquier programa de hidroterapia, es recomendable consultar con un profesional sanitario, especialmente si se padece alguna enfermedad crónica, se está embarazada o se ha sometido a una intervención quirúrgica reciente. Un médico o fisioterapeuta podrá valorar si la hidroterapia es adecuada para su caso y diseñar un programa personalizado.

Referencias

  • Mooventhan A, Nivethitha L. Scientific evidence-based effects of hydrotherapy on various systems of the body. N Am J Med Sci. 2014;6(5):199-209. PubMed
  • Bender T, Karagülle Z, Bálint GP, et al. Hydrotherapy, balneotherapy, and spa treatment in pain management. Rheumatol Int. 2005;25(3):220-224. PubMed
  • Kamioka H, Tsutani K, Okuizumi H, et al. Effectiveness of aquatic exercise and balneotherapy: a summary of systematic reviews. J Clin Med. 2010;5(3):159-170.
  • Sociedad Española de Hidrología Médica. Guía de buenas prácticas en hidroterapia. https://www.sehm.es
  • MedlinePlus. Hidroterapia. https://medlineplus.gov/spanish
Janire Manzanas

Escrito por

Janire Manzanas

Periodista de salud

Universidad del País Vasco

Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.

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